Parkway Drive regresan este fin de semana a nuestro país para celebrar su 20 aniversario por todo lo alto. El sábado estarán en el Palacio Vistalegre de Madrid y el domingo en el Sant Jordi Club de Barcelona (entradas aquí). Hablamos con Ben Gordon, batería y miembro fundador de la banda, en medio de un descanso de su gira más espectacular hasta la fecha. 

Parkway Drive llevan más de dos décadas redefiniendo su sonido y su directo, evolucionando desde sus raíces hardcore hasta convertirse en uno de los nombres más potentes del metal moderno. Con cada disco y cada gira, los australianos han demostrado que su crecimiento no se basa solo en riffs demoledores, sino también en una puesta en escena en la que el aspecto visual ha ido adquiriendo cada vez más importancia.

Tras realizar en septiembre y octubre el primer tramo de la gira europea, y un par de fechas en Japón, Winston McCall (voz), Jeff Ling (guitarra), Luke Kilpatrick (guitarra) y Jia O’Connor (bajo) y Ben Gordon (batería) volaron hasta Australia para pasar unos días en casa. Fue desde ahí, donde Ben nos atendió el pasado martes para charlar sobre los desafíos físicos de tocar cada noche, las acrobacias de su batería giratoria —una de las atracciones más comentadas de sus conciertos—, y los entresijos de una maquinaria que no ha parado de crecer.

Estáis descansando unos días en casa, en Australia, antes de volver a Europa de nuevo. ¿Cómo llevas lo de hacer viajes tan largos?
BEN GORDON «Es pesado. Siempre es muy difícil acostumbrarse al jet lag. Hemos viajado muchísimo a lo largo de los años, pero aun así lo seguimos sufriendo cada vez. El truco principal para mí es salir a la naturaleza, mantenerme activo, quedarme despierto, salir a que me toque el sol y no ceder al sueño durante el día. Simplemente tienes que mantenerte despierto, dormir por la noche y mantenerte ocupado”.

Supongo que siendo músico estás acostumbrado a horarios extraños. ¿Te cuesta relajarte después de un concierto o coges el sueño fácilmente?
«Me lleva unas cuantas horas. Terminas un concierto, bajas del escenario, a veces son las once de la noche y todavía tienes la adrenalina muy alta. Normalmente, luego hablamos sobre el show, cenamos y pasamos el rato. No puedes dormir al menos hasta tres o cuatro horas después. Así que, sí, cuando estamos de gira, nos convertimos totalmente en personas nocturnas. Cuando estoy en casa, me voy a dormir tipo ocho y media o nueve de la noche. Tengo familia y me gusta levantarme temprano. Pero cuando salimos de gira, me acuesto a las tres o cuatro de la madrugada”.

Como batería tienes el trabajo más duro físicamente del grupo. ¿Tienes derecho a pillar una doble ración en el catering?
«Debería hablarlo con el management (risas). Aunque los guitarristas, tienen que sostener la guitarra, mover el cuello y agitar la cabeza, correr por el escenario y hacer todo eso. Cada uno tiene sus propios retos, pero la batería es dura, especialmente el set que estamos tocando ahora, es bastante largo. Además tocar las canciones antiguas, que son más rápidas y técnicas… es cansado. Después de tocar tres conciertos seguidos, necesito un descanso”.

«A Winston le encanta llevar las cosas al límite y proponer ideas locas. Lo único es que luego hay que ejecutarlas, y no siempre se puede» BEN GORDON

Háblame un poco de tu evolución como músico, teniendo en cuenta que la banda empezó con muchas influencias hardcore y con los años ha ido acercándose más al metal. ¿Cómo ha afectado eso a tu forma de tocar? 
«Sí, definitivamente, me ha afectado. Llevamos como 20 o 21 años siendo banda. Cuando empezamos éramos solo unos críos. Yo acababa de cumplir 17 cuando dimos nuestro primer concierto, y no sabíamos escribir canciones ni sabíamos mucho de nada realmente. Simplemente lo intentábamos, improvisábamos juntos y aprendíamos sobre la marcha. Poco a poco fuimos entendiendo más sobre composición, y hemos tenido el privilegio de trabajar con productores increíbles. Cada vez que trabajamos con uno, aprendemos más y nos llevamos muchas lecciones. En cuanto al estilo musical, creo que cuando éramos jóvenes estábamos más metidos en cosas rápidas, locas y pesadas, así que eso era lo que queríamos tocar. Pero después de cuatro discos nos dimos cuenta de que ya no nos emocionaba. Queríamos un reto, y para nosotros ese reto fue escribir canciones más rockeras, más del metal tradicional. Eso fue lo difícil para nosotros. Nos resultaba fácil juntar un montón de riffs y hacer breakdowns, pero queríamos superarnos en la composición. Así que cuando sacamos el disco Ire, cambió nuestro camino y empezamos a escribir canciones más rockeras, y desde ahí evolucionamos. Creo que cualquier banda que lleva mucho tiempo, si no cambia, acaba aburriéndose, y los fans también. Aunque muchos fans, cuando cambias, dicen ‘oh, ya no suena como antes’, si sacas el mismo disco una y otra vez, todos se aburren. Tienes que evolucionar y crecer, y eso es divertido, es parte del proceso”.

¿Ha cambiado mucho la configuración de tu batería a lo largo de los años? ¿Es mucho más grande ahora que al principio?
«Sí, un poco más grande. He ido añadiendo un tambor o un platillo nuevo, al menos uno por cada uno de los siete discos que hemos hecho. Tengo más platillos Splash y China, y dos toms extra desde que empezamos. Pero ahora estoy en un punto en el que creo que no necesito añadir nada más. Nuestro técnico de sonido dice que dimite si añado algo más (risas). Si me canso de él, pondré un gong gigante para que se largue (risas)».

Supongo que tienes suerte de no tener que cargar y descargar la batería tú mismo.
«Sí (risas). En esta gira tenemos dos baterías diferentes. Tenemos la batería normal y la que gira boca abajo, así que hay muchas cosas en las que trabajar. Mi técnico de batería sí que trabaja duro, eso seguro”.

Cuéntame un poco sobre esa segunda batería. ¿Te inspiraste en Tommy Lee de Mötley Crüe? ¿De dónde salió la idea?
«Tommy Lee y Joey Jordison de Slipknot hicieron algo parecido antes, pero la forma en que lo hicimos nosotros no se inspiró en ellos. Fue cuando estábamos grabando el videoclip para Crushed’, y la idea era hacer un truco de cámara que simulara que no había gravedad, que podíamos caminar por las paredes o el techo, como que la gravedad estuviera retorcida. Para lograrlo, construimos una habitación que giraba 360 grados. Montamos la cámara y ésta giraba con la habitación, y los muebles estaban atornillados, así que parecía que podías caminar por el techo. Y pusimos la batería dentro. Yo colgaba de los platillos y cosas así. Mientras filmábamos, pensamos: ‘esto sería genial hacerlo en directo’. Así que adaptamos la estructura para que pudiera usarse en vivo, y así nació la idea. Pero lo divertido es que, incluso hoy, cada dos comentarios que leemos son ‘Tommy Lee lo hizo primero’ o ‘Joey Jordison lo hizo primero’. Pero no los copiamos, simplemente nos pareció muy guay. Además, nuestro diseño gira 360 grados como una jaula rotatoria. El de Slipknot se mueve hacia adelante y cosas así, así que es bastante diferente. Y Tommy Lee hizo cosas más locas, como montañas rusas. Sí, no puedes competir con eso (risas). Lo nuestro es solo algo divertido que usamos en directo, y tocar boca abajo es muy entretenido”.

Foto: @Thirdeyevisual1

«No tenemos una fecha exacta para grabar o lanzar el nuevo disco, pero definitivamente estamos en ello» BEN GORDON

¿Has tenido algún momento Spinal Tap, algún fallo mientras tocabas al revés?
«Sí, unos cuantos. Hace unos meses en un festival en Estados Unidos, empecé mi solo de batería y la estructura giró de lado y se quedó atascada. Se bloqueó. Y pensé: ‘vale, esto no debería pasar’. Y estar de lado es lo más difícil, porque cuando estás boca abajo la gravedad está simplemente al revés, pero de lado tienes que sostenerte con el abdomen. Así que estaba tocando mientras me sujetaba, pensando ‘algo va mal’. Vi a todo el equipo reunido alrededor, y por suerte hay un interruptor de emergencia. Lo presionaron y bajé, pero el motor se había quemado o algo así. En la siguiente parte del show, cuando me tocaba girar, pensé: ‘no lo voy a hacer’, y empezaron a girarme manualmente, cinco hombres empujando la jaula, y yo boca abajo viéndolos tirar. Fue bastante gracioso”.

¿Cómo abordas un solo de batería en cuanto a composición? Porque tradicionalmente, mucha gente aprovecha el solo de batería para ir al baño o por una cerveza. Supongo que ahora tienes un componente visual que engancha al público, pero musicalmente, ¿cómo intentas mantener su atención?
«Sí, para mí no se trata tanto de presumir de lo bien que toco la batería, porque la mayoría de los fans en nuestros conciertos no son bateristas. No es tanto ‘mirad lo que puedo tocar’, sino más bien qué aporta al show, a la producción, qué lo hace entretenido. En esta gira, por ejemplo, escribimos toda una sección alrededor del giro de la batería. Hay otras personas que salen durante esa parte —no quiero adelantar demasiado—, pero hay pirotecnia, giros, y es casi como contar una historia. Así que sí, hay más gente involucrada que solo yo escribiendo partes chulas. Hay una especie de flujo, por así decirlo, que desarrollamos para hacerlo interesante”.

Empezasteis tocando en salas pequeñas, luego grandes, y ahora llenáis arenas con producción grande, pirotecnia y todo eso. Pero supongo que llega un momento en el que se te puede ir de las manos y los gastos de producción sean tan enormes que la rentabilidad de una gira esté en peligro. ¿Quién toma esas decisiones?
«Somos una banda muy DIY, tomamos todas las decisiones creativas nosotros mismos, y somos muy democráticos. Nos sentamos, discutimos las cosas y tomamos decisiones juntos, con Luke, y Winston también está muy involucrado. En cuanto a presupuestos de gira, los revisamos y decidimos qué vale la pena. Nueve de cada diez veces decidimos arriesgar. Toda nuestra carrera ha sido así: hemos asumido riesgos y ha salido bien. Nos gusta hacerlo, no nos sentiríamos bien reduciendo la producción. Nos gusta dar el mejor espectáculo posible, superar las expectativas en producción, incluso más de lo que el recinto justifica. Hasta ahora nos ha funcionado y nos encanta ofrecer buenos shows y entretener al público”.

Supongo que tenéis un diseñador de producción o un equipo técnico que os dice qué es posible y qué no. ¿Habéis tenido ideas demasiado locas que no se pudieron realizar?
«Sí, tenemos un equipo grande y muy bueno que nos dice qué se puede hacer. Winston siempre tiene ideas locas y hay que frenarlo un poco para mantenerlo dentro de lo realista. Una vez propuso lanzarse en paracaídas al concierto o llegar en helicóptero. Nuestro jefe de producción le dijo: ‘seguridad, presupuesto… no se puede’. Pero él insistía: ‘vale, pero ¿y si…?’ (risas). Hay muchas normas y restricciones distintas según el país o el recinto. Lo frustrante es que en algunos sitios no permiten pirotecnia, por ejemplo. Así que tienes que adaptarte. Y como dijiste, hay que valorar si vale la pena: si una idea es genial pero cuesta un millón de dólares y te quedas sin dinero, no merece la pena. Hay que tomar buenas decisiones y tener un buen plan”.

Parece que Winston es vuestro Tom Cruise.
«(Risas) Sí, es como un doble de películas. Le encanta llevar las cosas al límite y proponer ideas locas. Lo único es que luego hay que ejecutarlas, y no siempre se puede. Pero sí, tiene muchas buenas ideas, eso seguro”.

Tengo la impresión de que la banda ahora es tan grande en Europa como en Australia, quizá incluso un poco más en Australia. Pero en Estados Unidos, ¿cuál es el estatus actual? ¿Sientes que aún estáis creciendo ahí o hay un límite para una banda de vuestro estilo que viene de fuera?
«Definitivamente somos más grandes en Australia y Europa que en Estados Unidos, pero tiene sentido, porque hemos dedicado más tiempo a esos lugares. América es un país enorme. En total, probablemente seamos más grandes allí, porque puedes hacer una gira de dos meses y tocar en muchas ciudades, aunque cada show sea más pequeño. Pero cada vez que vamos, crecemos un poco más. Tenemos buenos fans allí, solo que no es tan grande como en Europa. Y no creo que haya un límite para las bandas no americanas. Hay ejemplos como Bring Me The Horizon, que ahora tocan para 20.000 personas allí, enormes, y antes no eran tan grandes. O Ghost, que son europeos y ahora son gigantes en Estados Unidos. Es un mercado enorme, solo que muy competitivo, el más difícil del mundo. Llevar tu éxito a América es otro nivel completamente diferente”.

Foto: @Thirdeyevisual1

Cuéntame un poco sobre el próximo álbum, ¿en qué punto estáis? ¿Cuándo podremos escucharlo?
«Sí, estamos trabajando en nuevas canciones ahora mismo. Hemos escrito un par y tenemos algunas más en camino. No tenemos una fecha exacta para grabar o lanzar el nuevo disco, pero definitivamente estamos en ello. Estamos muy emocionados por escribir, nos sentimos inspirados y creativos. El año que viene nos tomaremos la mayor parte del tiempo libre, solo tenemos una o dos giras, y el resto será para componer. Tengo muchas ganas, hace tiempo que no lo hacemos. Así que podréis escuchar música nueva más o menos pronto».

¿Qué dirección musical estáis tomando? ¿O es demasiado pronto para decirlo?
«Quizá es un poco pronto, pero definitivamente nos está gustando volver a ser pesados, al menos en algunas canciones. Bueno, no es que hayamos dejado de serlo, siempre lo hemos sido. Pero con nuestra canciónSacred’, hubo un pequeño regreso a nuestro sonido antiguo. Durante los primeros 12 o 13 años fuimos súper pesados, todo eran breakdowns y energía. Luego necesitábamos un respiro, y giramos un poco en otra dirección. Seguíamos teniendo breakdowns, pero era distinto. Ahora nos sentimos renovados y con ganas de volver a ser pesados, al menos en parte del material. Un disco necesita variedad; si todas las canciones son iguales, es aburrido. Pero en mi caso, mi mayor aporte a la banda siempre han sido los breakdowns, la potencia y la energía. Siempre he sido uno de los principales en escribir esa parte. Así que tengo muchas ganas de escribir cosas pesadas. Es lo que mejor hago, lo que más me gusta tocar, y es un reto a la batería. Además, parece que es lo que muchos fans quieren oír también. Así que sí, habrá canciones pesadas, pero también un poco de todo».

JORDI MEYA