A Kreator no los para ni una pandemia. La banda alemana aterriza en nuestro país para actuar mañana en el Resurrection Fest y el sábado en el festival Metal Paradise. Para celebrarlo, hablamos con su líder ‘Mille’ Petrozza.

De haber sido 2021 un año normal, es muy posible que en unas pocas semanas ya estuviéramos disfrutando de la continuación de Gods Of Violence, su último álbum publicado en 2017. Pero aunque parece que todavía habrá que esperar un poco, como mínimo algunos de sus fans podrán disfrutar de su poderoso directo en las versiones reducidas de los festivales Resurrection Fest en Viveiro y Metal Paradise en Fuengirola. Y aunque será extraño hacer headbanging sentado en una silla… menos da una piedra.

A la espera de poder hablar con ellos sobre su nueva obra, aprovechamos la oportunidad de hablar con el cantante, guitarrista y fundador ‘Mille’ Petrozza sobre los primeros años del grupo que han quedado documentados en una esplendoroso box-set publicado a finales de febrero. 

Me gustaría ir al principio de todo. Naciste en 1967 en Essen, una ciudad muy marcada por la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo crees que influenció tu música haber nacido allí?
‘MILLE’ PETROZZA
“Essen fue una ciudad básicamente minera hasta finales de los 80, y creo que quizá ese ambiente industrial y venir de la clase trabajadora influenció mi música. Pero tampoco quiero darle mucha importancia porque al final nuestras influencias venían de otras bandas. Queríamos formar parte de algo revolucionario y nuevo, así que creo que podríamos haber salido en cualquier parte del mundo. Quizá cuando trabajamos en el disco Renewal surgieron más esas influencias industriales, pero posiblemente tuviera más que ver con que nos gustara la música industrial que con nuestro entorno. Naturalmente el entorno y tu educación son factores importantes hagas lo que hagas, pero diría que nuestra principal influencia siempre ha sido la propia música”.

Cuando empezasteis con el nombre de Tormentor ¿intuías que podía convertirse en algo a largo plazo o era pura diversión?
“Éramos unos chavales. Teníamos 17, 18 años. Cuando entramos en un estudio profesional por primera vez estábamos muy emocionados, pero no pensábamos que fuera el inicio de una carrera. Soñábamos con ser músicos, pero no teníamos ningún plan. Tocar en la banda lo era todo. Nunca pensamos que haríamos más de un disco, pero igualmente estábamos muy eufóricos. Nuestra actitud era que queríamos aportar algo al mundo del metal, y eso no ha cambiado. Soy un fan del metal, y mi ambición siempre ha sido poder contribuir algo a ese mundo”.

“Soy un fan del metal, y mi ambición siempre ha sido
poder contribuir algo a ese mundo”
‘MILLE’ PETROZZA

Ya como Kreator publicasteis vuestros tres primeros discos en tres años. Endless Pain en 1985, Pleasure To Kill en 1986 y Terrible Certainty en 1987. ¿Te salían las canciones casi sin querer?
“Mirando atrás parece un periodo muy breve, pero en esa época las giras eran muy cortas. Unos pocos conciertos en Europa y otros pocos en Estados Unidos. Literalmente vivíamos en el local de ensayo y no parábamos de hacer música. Fue una época muy creativa, sí, pero también es porque cuando empiezas tienes un mundo inmenso de posibilidades. Resulta más complicado cuando ya llevas 14 discos porque no quieres repetirte”.

Obviamente en esa época no existía Internet y el acceso a la música era mucho más limitado. ¿Crees que quizá era más fácil hacer música más pura, sin tantas influencias externas?
“Quizá sí. Era otra época, así que no sé si existe una respuesta a eso. En 1985, 86 no teníamos ni idea que existiría algo como Internet. Teníamos diez amigos alrededor del mundo y nos mandábamos cintas de cassette, o íbamos a las tiendas de discos a escuchar música. Y ya había muchas cosas que descubrir. Estaba el punk, el hardcore, la New Wave Of British Heavy Metal, black metal, los pioneros del thrash… Escuchábamos todo eso. Quizá era más pura porque éramos más jóvenes. Teníamos una energía muy hermosa que se trasladaba a los discos. Pero creo que nuestra música sigue siendo pura hoy en día”.

A mucha gente eso de mandarse cintas entre desconocidos le sonará a chino…
“Aunque pueda parecer extraño la escena metal estaba muy organizada. Había algunos fanzines, nos mandábamos cintas entre grupos… Quizá la tecnología para grabar no era la mejor, pero le poníamos mucho entusiasmo. Era todo muy DIY. Quizá sí era más pura (risas)“.

Siempre me ha fascinado que vosotros en Alemania, Sepultura en Brasil, las bandas de la Bay Area estuvieseis creando un estilo parecido, pero al mismo tiempo diferente. ¿Cómo de conscientes erais de que existía una escena thrash mundial?
“Éramos muy conscientes. Teníamos amigos en Brasil que nos mandaban los discos que se hacían ahí. Había una comunidad mundial a pesar de no existir Internet. Pero era más misterioso. No tenías a Max Cavalera posteando cada día. Pero cuando te llegaba un paquete de Brasil era muy emocionante, porque descubrías que existía una gran escena allí. Todo el mundo era muy creativo y nos encantaba formar parte de ello. La cultura metal estaba en ebullición en todo el mundo”.

Creo que como yo, mucha gente os descubrió con el disco Extreme Aggression de 1989. ¿Para ti también es un disco clave en vuestra carrera? ¿Fue la culminación de esos primeros años?
“Creo que tiene que ver con nuestras propias habilidades y con que fuéramos a grabarlo a Estados Unidos. Sin duda fue un disco muy importante porque también fichamos por un sello americano. Pleasure To Kill fue un fenómeno en el underground, pero Extreme Aggression nos llevó a otro nivel de popularidad”.

Antes has citado Renewal, y en la época fue un disco bastante polémico por el cambio de sonido. ¿Sentías que lo habíais dicho todo en el thrash metal?
“Ese disco refleja la mentalidad del grupo en ese momento. Entiendo porque la gente se sintió confusa, pero siempre hemos seguido nuestro corazón. Es importante abrir nuevas puertas a la creatividad. Es un disco que sigo defendiendo”.

Hace unos meses publicasteis la caja Under the Guillotine – The Noise Records Years. que recoge el material de vuestra primera década. ¿Cómo de involucrado estuviste en el proyecto?
“Muchísimo. Hace mucho tiempo que BMG y yo hemos estado trabajando en esto. Me aseguré que los remasters, las fotos, y todo el material extra estaba a la altura de la calidad que se espera hoy en día. Soy muy consciente que es un producto para coleccionistas, y aunque yo no lo sea, conozco a muchos, sé cómo se fijan en todos los detalles. Siempre había querido hacer un box-set y creo que ha salido muy bien. Hay fotos que ni siquiera yo había visto”.

Los coleccionistas y los fans en general siempre quieren más. Quieren todas las demos, las caras B, los descartes… ¿Contabas con mucho material inédito?
“Lo más destacable era un concierto de 1991 que hicimos con Death en Alemania y que filmamos, porque queríamos sacarlo en vídeo entonces, pero quedó muy oscuro y nunca lo utilizamos. Pero el audio estaba muy bien y lo remezclamos. Creo que es uno de los mejores de esa época, tocamos muchos temas de Coma Of Souls. Creo que para un coleccionista es lo más interesante. Y también destacaría el remix de Andy Sneap de Live In East Berlin 1990“.

Muchos músicos casi nunca vuelven a escuchar un disco una vez lo han grabado. ¿Con qué frecuencia te pones los primeros discos de Kreator?
“Los escucho cuando tengo que aprender canciones que queremos tocar en directo. Pero es más una cuestión práctica que por mi propio placer. Quizá el que más he escuchado es Coma Of Souls, pero la verdad es que prefiero escuchar música de otros artistas. Cuando has escrito, producido y grabado un disco, acabas un poco harto (risas). Una vez he dado la luz verde a la mezcla y el master, ya está. Prefiero centrarme en lo próximo que haré. Y la verdad es que para inspirarme es mejor que escuche otras cosas que no mi propia música”.

¿Y qué podemos esperar del próximo disco de Kreator?
“Tengo como 15 canciones escritas, pero sigo componiendo. Todavía no sé como será el disco. Nos gustaría publicarlo antes de que termine el año, pero todo dependerá de cómo evolucione todo. Te puedo avanzar que es un disco muy duro, directo, muy old school. Pero ya veremos, igual se retrasa todo hasta 2022, sigo componiendo, y acaba siendo un disco de jazz. ¡Es broma! (Risas)“.

JORDI MEYA