Inicio Críticas de Discos ABYSSAL – ‘A Beacon In The Husk’

ABYSSAL – ‘A Beacon In The Husk’

58 minutos de maquiavélica orquestación.

Tras cuatro años del monumental Antikatastaseis, la entidad conocida como Abyssal perpetra su cuarto largo de estudio, A Beacon In The Husk.

La portada refleja muy bien lo que nos vamos a encontrar al darle al play: una caótica maraña de piezas que aparentemente y a simple vista no tienen ningún sentido, pero que a medida que vamos agudizando los sentidos y nos adentramos en su mundo, vemos que todo está perfectamente encajado cual complejo reloj suizo.

Ya en la inicial e introductoria ‘Dialogue’ unos graves y oprimidos alaridos descarnan a la par que disonantes melodías y velocísimos golpes de parche, una muralla de aplastantes riffs death metal fusionados magistralmente con otros más black en las partes épicas de la canción llegan a lo que sería la primera parte de esta obra conceptual, ‘I – Recollection: Shapes Upon The Retina’, donde el noise y el drone se van intensificando dotando una mayor atmósfera ambient y avant-garde. Incluso pinceladas de funeral doom se podrían apreciar en la siguiente ‘I – Recollection: Awakening / Metamorphosis’ para más inri de este inclasificable artista.

Furiosamente ‘II – Discernment: The Cloister Beneath The Grime’ abre el camino del penúltimo capítulo. ‘II – Discernment: Khyphotic Suzerains’ consigue momentos memorables de death doom en el más largo tema de estos casi 58 minutos de maquiavélica orquestación.

La enrevesada ‘II – Discernment: The Triumph Of Fools’ ejerce de puente, y para concluir en el ocaso del último acto, ‘III – Descent: We Who Beheld The Fall Of Axioms’ sigue con medio tiempos doomers y las disonancias que nunca nos abandonarán en toda la escucha del disco.

Finalmente, y tras un minúsculo velo de ambientación espectral, se manifiesta ‘III – Descent: A Beacon In The Husk’, la síntesis de esta palestra de géneros extremos que también saben plasmar Abyssal, con un toque industrial en su última parte hasta finalizar con ‘Soliloquy’, un outro con teclados dungeon synth para rematar su eclecticismo.

SANTA