Grabado el pasado año en Nashville y con un título que plasma a la perfección los textos de las canciones, Pregúntale a Sarah Connor se muestra como la rotunda apuesta por el rock and roll de Nat Simons.

Las variantes de cada uno en los multiversos nos permiten soñarnos eternos y en todo tipo de ópticas para la otredad y para el voyeur que nosotros mismos somos. Nat Simons no necesita de esa teoría hipotética para que en su carrera haya alterado la narrativa de lo que se espera de ella por parte de los fans. La capacidad de jugar/despistar de la cantante es similar a la de una época en que el rock era lo que movía los cabellos de la juventud en las calles, sus pelvis, sus sentimientos  e incluso sus raciocinios. Simons empezó haciendo americana (dos discos) en el idioma de Mary Shelley. Se salió de la autopista de raíces estadounidenses publicando un álbum que pivotaba en el rock alternativo y electrónico en español. De ahí a la  metamorfosis en forma de dúos de sororidad de ese cancionero que bebía de P.J. Harvey Y Nine Inch Nails. Para algunos demasiadas turbulencias estilísticas,  para otros ejemplo de la capacidad omnívora de la madrileña a la hora de devorar otros sonidos.

Con su quinto disco, Pregúntale a Sarah Connor, regurgita a la rockera que ama tanto la tradición del rock sureño como la espontaneidad de una buena melodía pop. Producido por Álex Muñoz, es sin duda la mejor producción de su discografía, con diferentes capas a nivel de arreglos y una contundencia instrumental a la altura de las grandes obras. Las canciones, en esta ocasión han sido compuestas a medias con Anxel P. Solana. El resultado es más que notables. El bendito oxímoron de la  brillante oscuridad que emerge de esa asociación, ha hecho que Simons de un peldaño más hacia la excelencia. Es una artista que  se reinventa desde la esencia que atesora desde su debut. A pesar de tener un registro propio, reconocible, su atrevimiento la guía a  salirse de su zona de confort. Sin más preámbulos, bienvenidos a Nat Simons Version 5.0

Imagino que lo de Pregúntale a Sarah Connor tiene bastante que ver con
el actual mundo de inteligencia artificial, pero prefiero que me expliques el concepto.
NAT SIMONS “Si, tiene bastante  que ver, pero va un poco más allá. Por la ironía de venir en pleno 2026 con un disco tan orgánico, en un mundo tan artificial. También me encajaba perfectamente la narrativa del disco: hay nostalgia de esa época que es cuando nos criamos, un presente decepcionante y miedo a un futuro un poco des-esperanzador y lleno de incertidumbre, muy en la onda de las películas futuristas ochenteras. Pero como no soy tan pesimista me gusta usar la ironía y siempre dejar una luz al final del túnel. El personaje de Sarah Connor es perfecto para unir mis dos etapas felinas y esta. Porque… ¿quién hay más felina que un personaje como ella? Además me siento algo identificada  con eso de ser una outsider, una incomprendida. Para mí es puro rock & roll. Y puestos a elegir si preguntarle cosas a la IA, yo prefiero preguntarle a Sarah Connor”. 

Si nos fijamos en la música, ha habido en estos cinco discos de estudio varias Nat Simons, a nivel de look también. Hay artistas que le dan una gran importancia su imagen, a cómo determinada ropa es de una época concreta. ¿Te pasa algo parecido? ¿Cómo eliges el look dependiendo del disco?
“Felina es un personaje bastante inspirado en David Bowie,  por eso debía de llevar un traje icónico, que empezó siendo un mono rosa, que customicé, inspirado en Elvis y St. Vincent y acabó transformándose en un mono de vinilo negro de una diseñadora de Reino Unido, Voodu Trip. Este segundo está bastante inspirado en Suzi Quatro y en el Elvis Presley del Comeback Special. Felina es un personaje de rock y excesos y ahora entra una nueva etapa. Ya no hay un personaje, vuelvo yo pero transformada por el tiempo. Por eso busqué lo contrario. Me fui al color y a la psicodelia y mezclé varios mundos; el glam, el country de los Flying Burrito Brothers o Margo Price y la psicodelia fronteriza. En el dibujo se pueden ver las influencias mexicanas también. La diseñadora es amiga mía de la infancia, Gema Siveroni y ella también le ha dado su personalidad. Tiene un toque español y bastante original en su forma. Se transforma con el movimiento, se abren los campana como un traje de flamenca”. 

Y es azul.
“Sí,  elegí ese color azul porque era un poco invertir a felina que venía del diseño rojo y negro. Le llamamos azul Frida, por Frida Kahlo. Me encanta que tenga pequeños detalles en rojo, como si algo de la piel felina se hubiese quedado en mí inevitablemente”.

«Siempre me han tenido en la cabeza como música acústica, tranquila, americana o folk y sin embargo la banda suena como un cañonazo» NAT SIMONS

Es un disco que transmite cierta nostalgia por un pasado más inocente,
“Es una nostalgia totalmente inocente. Y seguramente un poco engañosa, porque en esa época todo lo vivíamos de una manera intensa. No había preocupaciones y eran las primeras veces. Recordar ese pasado totalmente analógico, que añoramos un poco porque había mucha magia. Al final vengo de una generación que aún se estaba criando cuando apareció Internet y todo lo que vino. El cambio fue muy rápido pero aún tenemos esa memoria de lo que era llamar al telefonillo o buscar en una enciclopedia. Mandarnos cartas, comprar discos o entradas en las tiendas, grabarnos cintas. En ‘Delorean’ hablo precisamente del poder que tienen las canciones de mandarnos rápidamente a un momento concreto de nuestra vida y revivir una emoción”.

¿Qué es lo que más echas de menos de antes? Antes de dedicarte a la música.
“Probablemente era mucho más ingenua y eso hace que fuera de alguna manera un poco más feliz. Te crees que te vas a comer el mundo porque ves a tus ídolos y te creas expectativas que luego no se cumplen. Y no quiere decir que no tenga ilusión ya, pero yo empecé soñando con una realidad totalmente ficticia. Es verdad que desde niña siempre he sido muy peliculera. Seguro que imaginaba que Malasaña era el Greenwich village (risas). Solo hay que verlo en mis canciones.  Ahora lo pienso y es bonito, esa ilusión, esa ingenuidad, es lo que nos mantiene haciendo cosas y vivos, soñar a lo grande. Recuerdo a mi padre diciendo ‘apunta lo más alto posible porque la flecha siempre tendrá tiempo de caer’. Al final la música ha creado mi realidad”.

Y qué extrañas de tus primeros pasos musicales.
“Desde luego la precariedad no (risas). Fueron años muy duros. Nada más salir de la universidad vino una crisis… Estar en varios trabajos y a la vez por la noche ir a tocar.  A pesar de tener veintipocos,  acababa reventada. Pero tenía una fuerza insaciable, que es lo que hizo que trabajara durante dos años en una tienda de juguetes y pudiera ahorrar para pagarme mi primer disco. Una autentica pasada teniendo en cuenta lo caro que es vivir en Madrid. Probablemente lo que más echo de menos de esos años es que había más escena y Madrid molaba mucho más. Se vendían algo más de discos físicos y no había tal saturación de proyectos. Los medios parece que daban más importancia a sacar un disco, en la actualidad parece que no es suficiente. Y me pasaban cosas increíbles, como la vez que subí unas canciones a Myspace y me contactó un sello de Nueva York (Manifesta Records) o me nominaron a los premios PopEye. ¡Y eso que eran maquetas grabadas con el ordenador!”.

Cómo se han elegido los arreglos. Hay sonidos que nunca habían tenido lugar en tus álbumes, como el saxofón, que han enriquecido la paleta sonora de tu música.
“En el caso del saxo fue una decisión de Alex Muñoz y no puedo estar más contenta, es de los momentos que me gustan más del disco y precisamente por eso, porque nunca había sonado un saxo en mis discos. Justo me ha pillado en una época de escuchar mucho al Dylan de Street Legal. Esos vientos a lo Springsteen que me gustan tanto. Y estoy en una época muy Young Americans de Bowie, a ver dónde me lleva eso. El tema de las cuerdas fue una decisión mía y creo que no hay manera más grandiosa para acabar el disco, es épico y cinematográfico. La verdad que Paul Hacker (Saxo) como Billy Contreras (cuerdas) han hecho un trabajo espectacular”. 

Se da una atmósfera cinematográfica a lo largo del disco, cinemática. ¿Ha sido deliberado? El que el disco en sí sea un viaje, no una colección de canciones sueltas.
“No se ha hecho a propósito. Me he dado  cuenta que en varios de mis discos me pasa. ¿Será porque soy muy cinéfila?  ¿Algo se queda de todo eso que he visto? Además es un conjunto de cómo compongo y la producción que se le ha dado tan orgánica. En mis primeros discos me inspiraba mucho viendo imágenes de road movies y al final mis discos parecía que eran perfectos para ir en coche con las ventanillas abiertas y viajar por carreteras de estas interminables. Por si no lo he dicho ya muchas veces, soy muy fan de las road movies. Badlands, Wild at Heart, Buffalo 66, Kalifornia o Paris Texas son algunas de mis favoritas”.

«Te crees que te vas a comer el mundo porque ves a tus ídolos y te creas expectativas que luego no se cumplen» NAT SIMONS

¿Qué te ha dado Alex Muñoz que no te dieran los demás productores con los que has trabajado?
“A parte de ponerme como músicos a un equipo de muchísimo nivel (me dice los nombres de cada uno y con quiénes han trabajado, todo luminarias de la música estadounidense – ndr.), creo que Alex ha sabido darle la producción justo como la quería, huyendo del genero y haciendo un disco de rock actual y alternativo en algunas ocasiones, tocado muy bien y con mucho gusto. Se nota que aunque haya vivido la mitad de su vida en Estados Unidos es madrileño y de mi generación, tenemos unos gustos musicales muy parecidos. Por eso ha habido mucho entendimiento. Lo que más me gusta es que se han puesto todos al servicio de la canción y eso es lo que más me aprecio de los músicos y productores norteamericanos que dejan el ego fuera del estudio cuando curran para otro. Te escuchan y cumplen tus deseos”.

Llegaste a actuar en Nashville. Cuéntame la experiencia.
“Increíble, sobre todo porque la mitad del concierto en inglés y la otra en español. Y los yanquis fliparon con las canciones en español. Al final del concierto se me acercó un chico y me dijo cosas preciosas sobre mi música y mi voz, y que le había llamado poderosamente la atención ‘No Me Importa Nada’ de Luz Casal. Le debió de parecer muy exótica. Tocar en un templo como es Dees Lounge donde han estado artistas de gran talla  es un honor que siempre recordaré. 

Por la primera canción del álbum, pudiste disfrutar de un Deloran. ¿Cómo fue? ¿Llegaste a conducirlo o ser copiloto?
“No llegué a conducirlo. Según el dueño, no es tan fácil sacarlo fuera, sólo les dejan hacerlo determinadas veces al mes. Debe de ser por lo que contamina. Y aparte lo tiene muy cuidado y lo mueve poco por si acaso. Sólo verlo y montar en él fue bastante impactante, la verdad. Es ya un icono y la historia que hay detrás del coche más allá de la película es apasionante. Tiene mucho paralelismo con el rock. Un coche que no triunfó cuando salió a la venta, desapareció, salió en la película y de repente se hizo famoso. Ahora es icónico”.

Las canciones están compuestas a medias con  Anchel P. Solana. Qué tipo de enfoque tenéis a la hora de componer.
“Siempre es fácil. Tenemos mucha conexión a la hora de componer. Él coge la guitarra,  empieza a tocar unos acordes y a mí me empiezan a ocurrir diversas melodías. Cuando de repente sale algo que creo que tiene ese ‘no sé qué’ decimos espera, esto es bueno y lo grabamos. Así vamos desarrollando las canciones. Es cierto que para este disco he tenido que despojarme de prejuicios, gracias a que Anchel me decía, ‘no te rayes si te sale algo demasiado americano, al final es tu esencia. No lo descartes porque puede ser muy bueno’. Y de repente salió ‘Alain Delon’. A partir de ahí empezó una época muy prolífica”.

‘Alaine Delon’ es una canción contra el patriarcado obviamente. En qué punto crees que están los Alaine Delon de la música ahora mismo.
“Creo que lo están copando todo. Bien por ellos pero parece que nosotras en muchos casos no existimos. Ves los carteles de los festivales y el ochenta o noventa por ciento son grupos de tíos, súper parecidos todos ellos en lo música y en la estética. Y pienso yo… ¿la gente no se cansa de esto? ¿No quiere algo nuevo? No les voy a echar sólo la culpa a ellos, la gran mayoría de la culpa la tiene el público que se conforma con lo que les ponen delante y las agencias de management que les encanta apostar por ese tipo de grupos. Y por supuesto los que llevan la contratación de los festivales… ¡menudo tostón!”

Sabes que tengo predilección por ‘Especies En Extinción’, desde que escuché una demo. Debo reconocerte que me gusta más la demo, tiene una atmósfera más de urgencia en cuanto al  mensaje. Intenta convencerme por qué la del disco es mejor, qué se  me ha escapado.
“No me acuerdo muy bien de la letra de la demo. Y seguramente esta nueva letra tenga más enjundia porque la otra no estaba trabajada. Si recuerdo que el ritmo era más rápido y eso molaba mucho, puede que eso es lo único que me gustara más. El problema de esa demo es que la estrofa se parecía mucho, por ser spoken word, a un grupo de indie rock español cuyo nombre no quiero acordarme. Por eso hice algo más melódico para esa parte, más original. Alex quiso grabarla más lenta y yo trataba de darle unos puntos más de tempo”. 

Me ha gustado la contraposición que da la voz de Depedro en ‘Nieve En El Desierto’. ¿Te lo pedía la canción?
“Muchísimo. Era la canción donde más me pedía una voz masculina y la de Jairo Zavala es una preciosidad. Creo que encaja de maravilla con el estilo de canción. Él nada más escucharlo me dijo, ‘me encanta, es un temazo’.  Al fin y al cabo tiene ese punto entre americana y algo más latino”.



Antes de este álbum has publicado dos directos. ¿Fue una celebración o la constatación de lo que se escucha en el estudio es real sobre las tablas?
“Es la demostración de que como banda sonamos compactos y contundentes y la gente tenía que ver cómo era un directo mío con la banda. Porque siempre me han tenido en la cabeza como música acústica, tranquila, americana o folk y sin embargo la banda suena como un cañonazo. Además era bonito registrar momentos tan impactantes en esos dos directos con esos invitados. Sabía que iba a ser algo único, casi histórico en el rock de nuestro país juntar a todos esos artistas. Y la energía del público que se percibe es lo mejor de todo ¿no crees?”

Totalmente. Citando invitaciones, colaboraste con dos leyendas del rock estadounidense: Tommy Stinson y Cherie Currie.
“Con Tommy fue una experiencia muy bonita, me encantan sus canciones.  Poder acompañar a un músico con tal trayectoria haciéndole armonías vocales fue muy mágico. En directo.  Me lo tomé como algo muy especial, que sólo pasa una vez en la vida. Cherie para mi fue un gran aprendizaje. Desde que me subí con ella al escenario ya no volví a ser la misma. De alguna manera absorbí todos sus pasos, su actitud y los incorporé a mi show. Subirme con ella tanto al escenario del Funhouse en Madrid como en Azkena fue de las cosas más inspiradoras de toda mi carrera. Me transformó”.

En el escenario, ¿entras en una especie de trance?
“Por supuesto. Es donde dejo de ser Natalia para ser Nat Simons. Es lo que hace que me olvide por completo de quien soy, de donde vengo, de mis problemas, de lo que está por venir. Es el mejor estado del mundo, te conecta con el presente. Ojalá nunca deje de entrar en trance. Es lo que me hace que no caiga en depresión”.

Son varias las versiones que llevas grabadas a lo largo de los años. Qué hace que pienses que puedes hacer una versión. Aunque se reconoce la canción original en las líneas vocales, a nivel instrumental las cambias bastante.
“Sólo hago versiones de temas que sé que soy capaz de aportar algo, hacerlos míos. No me interesa calcar un tema como el original, para eso ya está el original. Y me pasa a lo largo de los años con mis propios temas. Muchos de los primeros discos, cuando los retomo para conciertos, me gusta hacer de ellos nuevas versiones. Si no es muy aburrido. Me quedé con la espinita de no sacar la de ‘Mona Lisa Smiled’ en castellano. Creo que me quedó una preciosidad, pero aún no pudimos grabarla como se merece”. 

¿Algún día escucharemos la versión de ‘The Hands That Feeds’ de Nine Inch Nails? ¿Hay alguna grabación en directo?
“Es una pena, no hay ninguna grabación publicada. Seguramente si haya grabación de directo porque en aquella época mi batería se dedicaba a grabar todos nuestros directos con grabadora profesional. Perdí el contacto con él después de que se fuera de la banda s tras nuestra actuación presentando Felinas. La vida da muchas vueltas, ¿quién sabe si no recupero eso y un día lo publico?”

Mataste a Felina como Bowie hizo con Ziggy Stardust. Felina tuvo varias etapas. Dos discos en estudio.
“Es increíble el viaje de Felina. Lo que iba a empezar siendo un disco ha acabado en una trilogía  como Bowie. Tengo que reconocer que el fracaso de Felina hizo un éxito de Felinas. Y creo que no fue sólo culpa del disco en sí, ese fracaso.  Aún vivíamos en pandemia y no hubo gira. Y creo que fue un giro de timón muy grande que mis fans no supieron muy bien como encajar. Cambié de sonido, de idioma, de actitud…. Claro, algunos torcieron el morro y a otros casi les da un infarto. La cuestión es que yo soy así. Creo que el arte no siempre es agradar, es provocar sensaciones y emociones diversas. Si no te diría que estoy haciendo puro entretenimiento y me considero un producto para gustar siempre pero no va en mi personalidad. Al final cuento mi verdad y trato que sea todo coherente en la narrativa. Ahora visto en conjunto después del tiempo, sé que gusta y gusta mucho, las canciones, la estética, el mensaje. Felinas fue increíble por el mensaje que llevaba implícito. Felina se viste de humildad después del fracaso y cede protagonismo a otras voces Felinas, que unen fuerzas y de repente Felina se vuelve victoriosa. Da para historia de cómic. Eso me lleva hacer, además de un disco de estudio, un directo en dos partes, acompañada de todas ellas y registrarlo para la posteridad”.

Entre proyectos está sacar un libro sobre testimonios del rol de la mujer en el rock.
“Ha sido duro y bonito a la vez. En alguna ocasión después de las entrevistas me iba como si me hubieran quitado la energía por todo lo que me contaban. En otras reía y bromábamos pero siempre me quedaba una sabor agridulce por ver lo mal que está el mundo para las mujeres. Tenía dudas de que a todas nos pasara lo mismo. Esta experiencia me ha corroborado que era peor de lo que pensaba. Creo que más que entrevistas, eran charlas que nos servían de terapia y alguna vez sentía esa unión fuerte entre nosotras. Aunque hablando no estemos arreglando nada, si que nos hace ser conscientes de lo que hay y así apoyarnos más entre nosotras”.

Los tiempos han cambiado y el rock ya no es el mainstream. ¿Consideras que ahora el triunfo es tanto vivir de ello como estar orgullosa de lo que plantean tus discos?
“Mis mayores ídolos jamás llenaron estadios, ¿cómo voy a plantear llenarlos yo? Y como dices, vivimos en una época que el rock ya no vende como antes. Previamente era la música de los jóvenes, ahora los jóvenes escuchan otros géneros. Lo más importante ahora, lo que considero éxito es vivir de esto dignamente y tener una carrera larga donde la gente respete mi trabajo. Es un trabajo honesto y sincero, nace de manera natural, sin forzar el éxito. Creo que es mi propósito porque tanto yo como la gente merecemos honestidad. Además el éxito no se basa en algo estable y duradero en la mayoría de los casos, si no en pequeños momentos, a veces efímeros, otros más largos, de vislumbrar lo que un día soñamos y hacerlo realidad. A veces estás arriba y en ocasiones no lo estás, y no podemos ser exitosos en todos los aspectos de la vida a la vez. Al final no todo es blanco o negro, la vida es un viaje y da muchas vueltas todo. Por eso poder seguir haciendo música de una manera tan sincera y fiel a lo que soy en los tiempos que corren, ya me parece un gran logro”. 

Has sufrido momentos duros a nivel vital, envidias profesionales, y otro tipo de asuntos igual de lúgubres. Pero sigues, demostrando que ya no eres alguien emergente sino una artista consolidada. Eres para muchas chicas que empiezan un instrumento un ejemplo de conducta. Sabiendo esto, imagino que actúas de una forma consecuente a lo que has vivido y para dar un mensaje de que sí se puede.
“Una de las cosas que más feliz me harían en la vida, es saber que gracias a mi historia haya niñas o chavalas que se animan a coger una guitarra, a componer, a formar una banda. Al fin y al cabo yo me fijé en otras que me inspiraron a hacerlo. Recién llegada a Madrid después de estudiar y trabajar en Londres, me iba sola con mi guitarra acústica a patearme los micros abiertos. A pesar de que era muy tímida sacaba el valor porque me apasionaba y me sigue apasionando la música. Ahora el camino no es fácil, sobre todo si escoges como yo hacer lo que te nace y precisamente no está de moda que digamos. El rock ya no es que sea difícil porque esté muerto, creo que es difícil porque es como un club de hombres al que muy pocas tienen el privilegio de acceder para hacer algo más grande que el underground. Creo que se puede, si eres perseverante, trabajas y demuestras lo que eres, lo que vales, aunque sea un camino mucho más largo y tortuoso que el de nuestros compañeros. Comenzamos la carrera con mucha más desventaja. Ya que no puedes luchar contra la realidad, hazlo a tu manera y con pasión. Toda verdad al final llega”.

«Lo que considero éxito es vivir de esto dignamente y tener una carrera larga donde la gente respete mi trabajo» NAT SIMONS

Creo que fuiste muy valiente en el programa de Televisión española comentando que fuiste víctima de abusos sexuales. ¿Ha habido chicas que te han agradecido el testimonio, a las que hayas inspirado para que no callen, que no fue culpa suya y que deben denunciar?
«Es increíble el tabú que hay con eso. La vergüenza, la culpa de la víctima. Está claro que aún vivimos en una realidad muy machista y con muchos prejuicios para que pase esto. Y yo he pasado por ello, lo de sentirme mal por contarlo. Cuando me llamó RTVE, la directora del documental para que por favor contara mi historia, porque era muy importante al ser la primera víctima y la historia que tenia detrás con lo de la música, le di muchas vueltas al tema. Mucha parte de mi familia no quería que lo contara por parecer oportunista o por miedo. Está claro que me querían proteger. Si no llega a ser de esta manera, porque me llaman, no lo hubiera contado jamás públicamente. Justo me llamaron en la etapa felina y ¿qué ejemplo iba a dar si no lo hacía? Iba en contra de mis principios: ser valiente, dar la cara y hacer algo por las mujeres. ¿Qué hay más felina que eso? Saqué valor y fui a cara destapada, para que ellas pudieran inspirarse en alguien, además con una historia bonita detrás de triunfo con la sala del Movistar Arena llena hasta la bandera. Cuando me empezaron a llegar mensajes y mensajes después de ser emitido en televisión, me alegré muchísimo, porque vi que pese al mal trago de contarlo de nuevo y rememorarlo había tenido su recompensa, había servido para algo. Recibí mensajes muy bonitos donde me decían que después de ver mi testimonio se iban a animar a denunciar su caso, yo les daba fuerzas”.

En el libro de la gira de Gene Simmons no lo comentaste, pero esta web está dirigida para un público totalmente diferente. Si pudieras decir lo que pasó con Gene Simmons y qué te pareció lo que hacía en el concierto. Los comentarios machistas que soltó como cuando una mujer dice no es que sí, poner la baqueta a una mujer en su escote…
“El concierto fue un tanto decepcionante. Más teniendo en cuenta que con Kiss me encantó. No me gustó el detalle de lo de las baquetas en los pechos de una chica del público,  que parara el concierto  cada dos por tres para subir a críos del público… cortaba mucho el rollo. En el camerino fue surrealista. Conozco al personaje y sé que podía pasar algo así. Cuando me vio junto a Alicia, mi ex jefa de prensa, soltó un cómico ‘ohh girlssss’. Se acercó,  me cogió de la mano y me dio una vuelta. Después pensé ¿sería para mirarme el culo? Cuando vio que en vez de una camiseta de Kiss, como todo el mundo, llevaba una camiseta de The Runaways, se sorprendió bastante y empezó a señalarme una por una diciendo: ‘I fucked her’”.

Me gustaría terminar con algo más agradable. Es imposible, siendo tú dylanita, no preguntarte por el biopic Un Completo Desconocido.
“Lo malo que tiene cuando eres muy fan y sabes demasiado de la vida del artista es que te das cuenta de las licencias que se han tomado, de que no sea todo tal cual pasó, pero aún así, la verdad, me gustó bastante. Creo que recrea la época muy bien y los actores se salen, sobre todo en las actuaciones musicales. La dirección de arte me gusta bastante y que cuentes sus inicios, es la época que más me gusta junto con la de cuando se electrifica. La única pega que le puedo sacar es que creo que el personaje de Dylan en ese entonces no sólo era un tío borde, con cara constante de rancio, hablando con su acento, casi susurrando. Por los documentales que he visto, no sé si porque iba colocado gran parte del tiempo, no paraba de reír y hacer bromas, con un estilo de humor ácido y cabrón. Me parecía más despierto y excéntrico que el personaje de la película. Ahora entiendo la dificultad de mostrar todos los prismas de una persona interpretando un rol como ese”. 

IGNACIO REYO