Fat Mike lleva toda su carrera jugando a ser el enfant terrible del punk rock con declaraciones salidas de tono y una actitud gamberra. Y dejando grandes canciones en el camino junto a NoFx, claro. Muy reacio a dar entrevistas, no podíamos dejar pasar la oportunidad que se nos brindó de charlar con él aprovechando su paso por el festival Gasteiz Calling. Lo que ocurrió a continuación… bueno, juzgad vosotros mismos.

La cita es a las once y media de la noche en el camerino de NoFx. Cuando entramos, El Hefe y Fat Mike están sentados en un sofá mientras Eric Melvin está haciendo estiramientos. Al batería Erik Sandin lo hemos visto dando tumbos por los pasillos del backstage del Iradier Arena enchufado a sus auriculares ajeno a todo. Poco a poco van desfilando y nos quedamos a solas con Michael John Burkett, su nombre real, y su tour manager.

Tras presentarnos y darle la mano, el cantante y bajista de NoFx le pide a su tour manager si tienes unas toallitas húmedas. Sin cortarse un pelo, se baja la parte posterior de sus pantalones y empieza a limpiarse el culo, tirando, una a una, las toallitas en el suelo. “Joder, me pica un montón el culo”, dice riendo. Y mientras se sienta en una silla a nuestro lado, suelta jocoso: “Suerte que ya te he dado la mano antes”. Por un momento nos sentimos dentro de un capítulo de su maravillosa serie NOFX: Backstage Passport y nos preguntamos si habrá alguna cámara oculta.

Podríamos empezar preguntándole por si pronto habrá nuevo disco del grupo -el último, First Ditch Effort, salió hace dos años-, por sus polémicos comentarios en un concierto en Las Vegas bromeando sobre la masacre que se había producido unos meses antes –“Al menos eran fans de la música country y no del punk”, dijo- o por la gira Punk In Drublic que en mayo les traerá de nuevo a España en muy buena compañía. Pero como está claro que esta entrevista no va a ser como las demás, optamos por romper el hielo por algo más personal…

El año pasado cumpliste los 50. Tengo curiosidad por saber cómo lo celebraste.
FAT MIKE “¿Tienes curiosidad? Bueno, hice una fiesta en un club de sado. Me colgaron de unos ganchos…”.

¿Por los pezones?
“No, por la espalda. Tengo una foto. Era mi primera vez. Eran cuatro ganchos y estaba atado. Llevaba tacones y, como seguía tocando el suelo, salté ”.

¿Te dolió?
“Joder, sí me dolió. ¿Estás de broma?”.

¿Era algo que querías hacer antes de morir?
“¿Estás diciendo que me estoy muriendo?”.

Bueno, todos estamos más cerca de morir cada día que pasa.
“Ya… Siempre había querido hacerlo, así que lo hice”.

¿Has repetido?
“¡Noo! Me dolió un montón. Después de tres o cuatro minutos, no tanto. Pero duele mucho. Me he tomado una pastilla de éxtasis hace 20 minutos”.

Bien por ti.
“Puede que sea divertido o puede que no”.

¿Sentiste algo especial al cumplir los 50?
“Los 50 son los nuevos 70”.

¿No lo viste como un logro teniendo en cuenta tu estilo de vida?
“¿Cómo un logro? No”.

¿Cuando te miras al espejo, qué ves?
“Veo a un judío”.

Foto: Alex Belza

“Tomo drogas, me mola el sexo guarro, hago siempre lo que quiero”

Me refiero a que si ves a una persona de 50 años o no. Dicen que la imagen que tienes de ti mismo a los 14 años es la que guardas para el resto de tu vida.
“Vaya… Creo que me veo un poco más viejo que eso. Pero por dentro soy un adolescente. Tomo drogas, me mola el sexo guarro, hago siempre lo que quiero”.

Mientras puedas…
“Puedo. No empecé a tomar drogas hasta que tuve 31 años”.

Recuerdo que en otra entrevista me dijiste que le dirías a tu hija que no podría tomar drogas hasta que cumpliese 31.
“Y se lo he dicho. Ahora tiene 14”.

¿Crees que te ha hecho caso?
Mmm… No, creo que ha fumado algún porro. Y sé que también ha bebido. Pero sigue sacando buenas notas en la escuela, ¿qué puedo decirle? También ha empezado a escribir canciones al piano. Ha escrito una sobre Tony Sly porque su mejor amiga es Fiona, la hija de Tony. Mola mucho”.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de pequeño?
“¿Queeeé? ¿Cuando abusaron de mí? Aquéllos eran buenos tiempos. No sé… Mi primer recuerdo… Que mis padres me ignoraran. ¿Qué te parece?”.

¿No tuviste una infancia feliz?
“No. Mis padres me rechazaban. Era hijo único y mis padres nunca estaban”.

¿Y qué hacías?
“Miraba la tele ocho horas cada día. Me encantaban Los Tres Chiflados, La Pequeña Pandilla. Mi hija se llama Darla por La Pequeña Pandilla. No podía llamarla Alfalfa (risas). Spanky hubiera sido un buen nombre porque a mí me va el BDSM”.

¿Fue a través de la tele que te interesaste por la música?
“No. Tengo una historia distinta a la mayoría. Cuando tenía 14 años iba con un amigo en autobús de camino al cine, y de golpe me dijo ‘vamos a ver a este grupo al Whisky en lugar del cine’. Y le dije ‘vale’. Así que me metí en el punk rock por ir a un concierto”.

¿Qué banda era?
“X y los Subhumans. Era el 81. Era en verano, antes de ir al instituto. Es una locura pensar que mi hija tiene la misma edad que cuando yo empecé a ir a conciertos. Podía llegar a casa a las dos de la mañana y no pasaba nada. Ahora sería imposible. Perdona… (Se tira tres pedos -ndr.)”.

Tranquilo, puedo olerlos, pero no pasa nada.
“Jesús, qué peste (risas)”.

Volviendo a lo de tu hija, ¿crees que la sociedad ha ido para atrás en el sentido de que un chaval de 14 años no tiene la libertad que quizá tú tuviste?
“En los 70 y los 80 las cosas eran de esa manera”.

Pero como padre se supone que eres más liberal que tus padres, y en cambio no dejarías que tu hija saliese sola.
“No, no funciona así”.

¿De quién es la culpa entonces?
“De los alemanes (risas). ¿Por qué no culparles a ellos? Les culpo de muchas cosas”.

En serio, ¿no crees que deberíamos estar en otro estadio?
“Estamos en otro estadio. Creo muy en serio que el mundo tal y como lo conocemos terminará muy pronto”.

¿Cómo de pronto? ¿Diez años?
“Tan pronto como una gran ciudad se quede sin agua. Eso cambiará el mundo. Entonces es cuando todo dará miedo de verdad. Posiblemente sea Sao Paulo, en Brasil”.

Hace diez años en Barcelona tuvieron que traer barcos con agua porque se había terminado toda.
“Pero Barcelona es diferente porque tenéis algo de dinero. Pero Sao Paulo es distinto. Son diez, doce millones de personas, y Brasil no pagará por llevarles barcos. No tenéis guetos en Barcelona como los de Sao Paulo. Habrá mucha violencia. Cuando tenía 12 años pasé un día y medio sin agua durante un campamento de verano. Fuimos de excursión y el río estaba seco, por lo que seis niños tuvimos que andar por la montaña durante doce horas para conseguir agua. Así que he sentido lo que es no tener agua. Sabíamos que no íbamos a morir, o al menos eso esperábamos, pero el nivel de desesperación no se parece a nada que hubiera sentido antes. No es como tener hambre. Y si mi hija no tuviera agua y estuviese llorando, haría lo que fuera para conseguirla. Así que las guerras del agua empezarán cuando una gran ciudad se quede sin ella y eso será lo que cambie el mundo”.

¿Crees que la humanidad necesita una gran crisis para cambiar de verdad?
“No, no. No tenemos elección. Cuando se derritan los polos y lo inunden todo… Europa se va a congelar, Holanda, Alemania, Francia… Inglaterra va a estar bien. ¿Qué crees que pasará con España? Los del norte vendrán. Dicen que los únicos sitios habitables serán Siberia y Alaska. El problema es que ni Canadá, ni Siberia, ni Alaska podrán defenderse. Inglaterra puede defenderse. Así que… He leído libros sobre eso”.

¿Crees que estarás vivo cuando ocurra?
“No, la putada es que mi hija sí estará viva. Tengo algo de dinero, pero no suficiente para salvarla”.

Cuando la tuvisteis, ¿queríais ser padres?
“Sí, pero mi mujer y yo nos prometimos que no cambiaríamos nuestra vida por nuestra hija. Tendría que vivir con cómo somos. Mi mujer y yo tomábamos drogas. Yo ahora ya no tomo drogas, bueno, alguna vez. Mi mujer ya no toma drogas, pero la dejé porque era una adicta horrible. Mierda… el éxtasis me está subiendo. ¿Tengo las pupilas dilatadas?”.

Un poco.
(Risas) Pero tomamos la decisión tanto en nuestras canciones como en el libro… Todos sabíamos que nosotros y nuestros hijos iban a sufrir por lo que iba a salir en el libro (se refiere a su imprescindible biografía NOFX: The Hepatitis Bathtub And Other Stories -ndr.). Pero ése era el pacto. Si íbamos a escribir el libro teníamos que contarlo todo. Y bueno… Darla no quiere leer el libro”.

¿No?
“No. Si la primera frase fuera que tu padre bebió meados…”.

Yo lo leería.
(Risas) Bueno, le dije que cuando cumpla los 18 ya no podrá leerlo”.

Le has puesto muchas reglas.
(Risas) Para hacer buen arte no puedes tener miedo de lo que piensen tus jodidos hijos. ¿Crees que Salvador Dalí pensaba en lo que pensarían sus hijos? Es algo con lo que tienes que lidiar”.

Dadas tus circunstancias, ¿crees que tener a tu hija fue un acto de egoísmo o de generosidad?
“Todo lo que hacemos es jodidamente egoísta. Incluso cuando ayudas a otra gente estás siendo egoísta porque te hace sentir bien. Pero los dos años que invertí haciendo la campaña Rock Against Bush no fueron para mí. Sabía que iba a perjudicar mi carrera. Y lo hizo. Por eso miras a todas las bandas de punk rock, y de todas las estrellas del punk rock, yo soy el único que es odiado”.

¿Y crees que es sólo por eso?
“No”.

Pero te da igual.
“No, no me da igual. Me duele ser odiado. Me duele. Es porque soy gracioso y digo lo que pienso. No tengo miedo de decir cualquier cosa porque el arte está por encima de eso y si estoy en el escenario y veo algo gracioso, lo digo y punto. También hago monólogos cómicos, y en ese mundo puedes decir lo que quieras. Pero si estás en una banda no puedes hacerlo. Tim Armstrong no es odiado, Billie Joe no es odiado, Greg Graffin no es odiado, Al Barr no es odiado, pero yo sí. Y es porque soy punk rock y digo lo que me sale de los cojones”.

¿Por qué nos has hecho un Rock Against Trump?
“Es demasiado obvio. Pero sobre todo porque no puedes convencer a un seguidor de Trump. Dame una hora con un republicano votante de Bush y podría convertirle, pero a uno de Trump es imposible porque son imbéciles, son psicópatas”.

¿Y cómo te sientes viviendo rodeado de tantos imbéciles?
“Es interesante. América solía ser la defensora de unos valores, pero ahora el mundo puede ver la verdadera América: jodidamente racista, machista, idiotas temerosos de Dios…”.

¿Crees que podría haber otra guerra civil en Estados Unidos?
“No, porque nuestro nivel de vida es demasiado alto”.

Pero cada vez hay más gente en la miseria…
“Pero no hay nadie que se muera de hambre. Si no tienes nada puedes acudir a comedores sociales, a las puertas traseras de los restaurantes, incluso puedes comer de la basura… La gente no para de tirar comida. En serio. Nuestro nivel de vida es genial. La gente está cabreada, pero nadie se muere de hambre en Estados Unidos. Y si no hay hambre, no hay guerra civil. La revolución ocurrió en Francia cuando estaban en la miseria, pero lo que me da miedo es que la gente súper rica no sea más inteligente y hagan que la gente de clase baja no se sienta desesperada. Lo inteligente sería mantenerlos abajo, pero no desesperados. Pero ahora lo están llevando al límite”.

Es lo que te estaba diciendo.
“Ya, pero no habrá una guerra civil. Antes llegará la guerra del agua. Eso es lo que hará que la gente se sienta desesperada. Y en Estados Unidos, para alguien como yo, que no tiene armas, será muy jodido. Sólo tengo dinero, pero no armas (risas)”.

¿Puedo preguntarte cuánto dinero tienes?
“Puedes preguntarlo”.

¿Pero me contestarás?
“No (risas)”.

¿Es más de lo que hubieras imaginado?
“Sí, pero no tanto como la gente cree. Te diré lo que tengo. Tengo varios millones de dólares”.

¿Ganar dinero te ha hecho sentirte más seguro de ti mismo?
“Tengo dinero, pero no tengo la vida solucionada. Tengo que seguir trabajando”.

Si vivieras en una casa en el campo, quizá no.
“Ya, pero no es el caso”.

Las drogas son caras.
“No, las drogas son baratas. Me gasto mucho más dinero en látex y cuero (risas)”.

Foto: Alex Belza

A propósito de eso, ¿cuándo empezaste a meterte en el BDSM?
“Es mi sexualidad”.

Pero ¿cuándo descubriste que te gustaba?
“La primera vez que me hice una paja fue con 11 años. Pero las tetas, los culos, los coños… no me excitaban. Miraba una revista Penthouse y me parecía el National Geographic. Pero leí una historia sobre una mujer dominando a un hombre y eso me excitó. Es mi sexualidad”.

¿Y cómo lo viviste en el instituto? ¿Es algo que contabas a tus amigos?
“No. La primera vez que follé, no fue de ese palo. Pero mi primera novia, con 16 años, era una punk rocker y nos ahogábamos, y me arañaba la espalda hasta que me salía sangre. No sé. Si quieres profundizar en eso, me parece interesante que la comunidad gay defiende el colectivo LGTB, pero nunca pondrán una K ahí (por Kinky Sex – ndr.). No quieren la K. Y yo no quiero formar parte de eso tampoco. Pero dicen que es porque es una opción sexual. Y yo pienso ‘curioso, eso es lo mismo que os decían a vosotros hace veinte años, que lo hacíais porque queríais’. Pero es mi sexualidad”.

Para ti no es una opción.
“Para alguna gente lo es, pero no para mí. Cuando tengo un sueño erótico, sueño con eso. Ha sido así desde que era pequeño. Si quieres decir que fui socializado… puede que sí. Pero mis padres nunca me pegaron, nunca vi nada de cuero durante mi infancia, nunca me ataron… Quizá porque mi madre no estuvo por mí, y no me amamantó, quizá el que me aten está relacionado. Joder… llevo un globo de la hostia (risas). Joder… No sé cómo voy a tocar. Estás teniendo una buena entrevista”.

Creo que sí.
“¿Vas a preguntarme por la gira Punk In Drublic? ¿Vas a preguntarme por mi marca de ropa?”.

Si quieres, claro.
“¿La has visto? ¿Qué te parece?”.

No la compraría, pero mola.
“No creo que funcione en España. Sois demasiado machistas. Lo sé. Vuestro país está basado en la masculinidad y el patriarcado. No puede funcionar. Disculpa, tengo que ir a cagar… Seguimos luego”.

Foto: Alex Belza

En ese momento, Fat Mike sale disparado por la puerta rumbo al baño que hay al final del pasillo. Pasan cinco minutos, diez, y el que empieza a sentir unas ganas irresistibles de mear soy yo. Así que me levanto, voy al lavabo y veo que está vacío. ‘El muy cabrón se ha escabullido’, pienso. Al volver, me dicen que Mike se ha metido en el camerino de Propagandhi. Tras esperar otros cinco minutos, llamo a la puerta y Mike me dice “Estoy hablando de cosas importantes. Ahora salgo”. Tras otros diez minutos, veo que sale abrazado al batería de la banda canadiense. Cuando le digo “Mike, ¿y la entrevista?”, me mira con cara de pillo y, encogiéndose de hombros, grita “¿Pero qué esperabas?”, mientras camina rumbo al escenario donde están actuando Agnostic Front.

Teniendo en cuenta cómo había ido todo, tampoco me siento del todo insatisfecho con el material que tenemos, pero mi sorpresa llega horas después, cuando al terminar el concierto de NoFx -mucho mejor de lo que esperaba-, vuelvo al backstage justo en el momento en que entra Fat Mike. Para mi asombro, me coge del brazo y me dice “Venga, vamos a terminar la entrevista”. También está Karina Deniké, vocalista de Dance Hall Crashers, quien acompaña al grupo como teclista. Ni corto ni perezoso, Mike saca una bolsita de su pantalón y hace un volquete sobre la mesa. Antes de que ni pueda pensar si me va a ofrecer un tiro, Mike posa su nariz sobre la mesa y, sin rulo ni nada, se lo mete entero.

Me sorprende que hayas sido capaz de tocar con el globazo que llevabas.
“Tengo práctica (risas)”.

Hablemos de la gira de Punk In Drublic que os traerá a España en mayo. ¿Es por los 25 años del disco?
“No, no está relacionado. No fue mi idea ponerle ese nombre a la gira. Fue idea de Cameron, el tío que empezó Punk In Drublic en Estados Unidos. La idea era hacer un festival con 21 grupos, cerveza y NoFx. Pero yo le dije que nadie quiere ver 21 grupos, que hiciéramos cinco grupos y cerveza gratis. Las marcas de cerveza la traen y nos dan el 50% de lo que venden. En el primer concierto que hicimos se recaudó 330.000 dólares en cerveza (¿Pero no habíamos quedado en que era gratis? -ndr.)”.

¿Escoges tú las bandas?
“Sí, sólo escojo bandas que sean buenas y entretenidas. Agnostic Front son buenos y son amigos míos, pero no los escogería porque no gustarían a todo el mundo…”.

Deberías tener a Dance Hall Crashers en la gira.
“Puede ser, lo estamos hablando”.

¿De qué banda te sientes más orgulloso de haber fichado para Fat Wreck?
“Odio decirlo, pero posiblemente Propagandhi. Me sentí muy orgulloso cuando sacamos su primer disco. Y cuando sacamos su segundo álbum, creo que eso le dio a Fat Wreck su sonido. Pero me duele que NoFx tardaran tanto a venir a Fat Wreck. ¿Sabes qué contrato les ofrecí a NoFx?”.

Ni idea.
“El mismo que nos ofrecía Epitaph. Y me dijeron ‘si nos ofreces el mismo avance y la misma oferta, ¿por qué deberíamos fichar por Fat?’. Y les dije ‘porque yo ganaré más dinero en lugar de que lo gane Brett (Gurewitz)’. Y dijeron que sí. Ahí me demostraron que son mis hermanos. Quiero estar en un grupo con mis amigos”.

¿Ficharías a Blink-182 para Fat Wreck?
“Es una pregunta complicada ahora mismo porque Matt Skiba fue mi padrino cuando me casé. Y Travis Barker y Mark (Hoppus) son tíos guays. Pero no los habría fichado hace cinco años. Ahora quizá lo haría. Si me lo pidieran, lo haría. He rechazado a muchos grupos que estaban en multis. Sum 41, New Found Glory… Pero sólo ficharía a Blink porque son amigos míos. Bueno… vamos a dejar la entrevista. Aunque creo que no voy a dormir en los próximos tres días (risas)”.

Fat Mike se levanta, me da un abrazo, y vuelve a decirme: “Tienes una buena entrevista”. El round 2 apenas ha durado cinco minutos, pero no seré yo quien le lleve la contraria.

JORDI MEYA