Seguramente no haya habido momento en la era moderna más distópico que el que vivimos actualmente, un escenario perfecto para que, junto al omnipresente revival ochentero, Carpenter Brut vuelva a las andadas.
En realidad, el músico francés lleva deleitándonos con esta irresistible mezcla desde hace más de una década, cuando parte de la moda synthwave se inmiscuyó en la escena metal gracias a tipos como él. Desde ese momento, ha demostrado ser un perfecto conocedor de los tiempos, recopilando toda su música previa en un Trilogy que lo colocó en el mapa, e iniciando otro trío de ases ya como capo del género.
Leather Temple culmina la historia conceptual que se inició con Leather Teeth y prosiguió en Leather Terror. Si el primer capítulo nos presentaba al personaje de Bret Halford -típico geek que se enamora de la chica más famosa del instituto- y el segundo lo transformaba en una estrella de rock vengativa con todos aquellos que se metieron con él en forma de asesino en serie, este viaja hasta 2077 para reencarnar a Bret en un cyborg por la insurgente Lita Connor y combatir a los Overlords, la élite transhumana que controla Midwichpolis.
Con esta cronología delante, se entiende un poco más que el disco sea una vuelta a las raíces, musicalmente hablando. Aquí no encontrarás trazas glam, como en el primer episodio, ni colaboraciones espectaculares como en el segundo, y quizá sea eso lo que descoloque en un primer momento si esperabas otra evolución en su sonido. Más cercano a sus orígenes de Trilogy, Leather Temple vuelve a ser un decálogo que observa el mundo creado por John Carpenter, la nostalgia y el synthwave desde su prisma más puro y genuino.
A diferencia de otros álbumes, funciona como un bloque. El hecho de ser completamente instrumental hace que sientas aún más su espíritu cinematográfico, y lo que otras veces fue un estribillo rompedor aquí es un estallido de sintetizadores que marcan el pulso en todo momento. Así, es fácil sumergirte en la historia escuchando ‘Major Threat’ o ‘Leather Temple’, sentir la velocidad en ‘Start Your Engines’ o meterte en el papel de Lita al liderar la rebelión en ‘She Rules The Ruins’, con un ritmo machacón a lo Dance With The Dead.
El lado más sofisticado del productor sale a relucir en ‘Neon Requiem’, con la inclusión de un saxo, y no será hasta ‘The End Complete’ que vuelva a hacerlo, donde se disfraza incluso de Trent Reznor en algún momento. Sin embargo, la intención del álbum es mantener las pulsaciones arriba en casi todo momento, y tanto ‘The Misfits / The Rebels’, con un regustillo muy The Prodigy, como ‘Speed Or Perish’, dibujan esa narrativa post-apocalíptica en el horizonte con acierto.
Puede que Leather Temple sea el capítulo menos impactante de la saga, pero quizá también necesario para complementar una trilogía imprescindible.
JORGE AZCONA









