Casi tres décadas después de su formación, Sunn O))) siguen desafiando cualquier idea preconcebida sobre lo que significa la música pesada.
Desde 1998, el dúo formado por Stephen O’Malley y Greg Anderson ha construido un universo propio donde el drone, el metal y la experimentación se funden en algo que no se puede medir en riffs ni en estructuras tradicionales, sino en densidad, tiempo y volumen. Su décimo álbum —el primero para Sub Pop— no hace más que reforzar esa idea. Las seis composiciones panorámicas del homónimo Sunn O))) grabadas en Bear Creek Studios expanden su lenguaje hacia terrenos aún más físicos y sensoriales, en diálogo constante con el entorno natural que las vio nacer.
Pero si algo marca este nuevo capítulo es la decisión de volver al núcleo esencial de la banda. Toda la instrumentación ha sido registrada exclusivamente por O’Malley y Anderson, dejando de lado una trayectoria repleta de colaboraciones con figuras como Attila Csihar o Hildur Guðnadóttir. Lejos de ser una limitación, este formato reducido ha funcionado como un catalizador creativo, permitiéndoles explorar nuevas dinámicas y llevar su interacción a un nivel casi telepático.
El resultado es una obra que respira y se expande como sus propios directos: experiencias inmersivas donde el sonido se percibe antes con el cuerpo que con la mente. Con el añadido visual de las pinturas de Mark Rothko en la portada, el proyecto se convierte en algo más que un disco: una exploración total de espacio, resonancia y emoción. Hablamos con Greg Anderson para entender cómo se construye este tipo de música… y por qué, casi 30 años después, Sunn O))) siguen sonando como una antídoto contra la uniformidad.
Aunque este sea vuestro décimo álbum, puede ser que sea el primero que alguien escuche de vosotros. Además, saliendo con Sub Pop, quizá haya gente que siga el sello y os escuche por primera vez. ¿Podrías dar tres consejos sobre cómo debería escucharse un disco de Sunn O)))?
«Es difícil. Hoy en día es muy complicado, como ser humano, encontrar tiempo y estar en el momento, concentrarse. Son palabras clave de las que se habla todo el tiempo, y casi se convierten en un cliché, pero es totalmente cierto. Hay tanta información que nos llega constantemente y que intentamos procesar todo el tiempo, que encontrar un momento para escuchar música sin distracciones es realmente complicado. Y lo entiendo perfectamente. Y creo que Sunn O))), por lo que es y por lo que hacemos, lo hace aún más difícil. A veces pienso: ¿cómo tiene la gente tiempo para nuestra música? Porque las composiciones son muy largas. Pero sigo estando agradecido cada vez que alguien nos escucha, incluso a día de hoy. Soy consciente de que lo que hacemos puede ser difícil. Cuando alguien se toma el tiempo de escucharnos y conecta con ello, lo significa todo para nosotros. Para responder a tu pregunta, lo único que pediría es que la gente esté abierta y que intente encontrar un momento en su día en el que pueda concentrarse de verdad y escuchar sin distracciones, y ojalá con una mente abierta. Porque creo que lo que puede surgir de ahí es algo gratificante para el oyente. Puede ser algo relajante o una experiencia diferente con el sonido y la música que quizá no hayan tenido antes”.

¿Crees que es mejor escucharlo con altavoces a todo volumen o con auriculares?
«Siento que lo ideal es escucharlo en unos altavoces, en un equipo estéreo. Pero soy consciente de que la gente escucha música de muchas maneras diferentes. Yo también escucho mucha música con auriculares. Así que el simple hecho de que la gente lo escuche es lo importante. Me parece bien. Hay formas en las que preferiría que se escuchara, pero a estas alturas eso es pedir demasiado. Incluso escucharlo a través del altavoz del iPhone, que probablemente sea la peor representación posible, al menos está llegando a tus oídos de alguna manera. Y ojalá eso lleve a algo como: ‘Vale, ahora voy a dedicarle tiempo a esto con mejores altavoces’, o ‘me lo voy a llevar a dar un paseo por el bosque’, que es como yo escucho mucha música. Así que, sea cual sea la forma en que se escuche, me parece bien”.
Teniendo Southern Lord, ¿por qué decidisteis sacar el disco con Sub Pop? ¿Cómo surgió la conexión con ellos?
GREG ANDERSON «Bueno, en algún momento durante la pandemia tuve algunas conversaciones con Jonathan Poneman de Sub Pop sobre una banda con la que trabajaron en su momento llamada Rein Sanction, de la que yo era muy fan. Me había hecho amigo de uno de sus miembros y estaban interesados en quizá reeditar su catálogo en mi sello, Southern Lord. Así que al principio simplemente empezamos a tener conversaciones sobre nuestro amor mutuo por esa banda y por la música. Y Jonathan fue muy elogioso con el sello, lo cual fue muy halagador para mí, porque Sub Pop había sido una gran inspiración —y sigue siéndolo— para mi sello, y también para Sunn O))). Muchos, muchísimos de los artistas con los que han trabajado a lo largo de los años han sido muy importantes para nosotros. Así que sí, conectamos muy bien y tuvimos conversaciones realmente geniales. Luego Stephen y yo decidimos que nos gustaría explorar trabajar con un sello distinto a Southern Lord, y ver si había otras posibilidades y recursos con los que colaborar. Y siento que para nosotros la banda tiene que ver con el crecimiento y el impulso, y habíamos empezado a sentir que quizá habíamos llegado a un límite o a un techo con lo que podíamos hacer con Southern Lord. Además, una parte muy importante era que, esta vez, yo prefería centrarme en el lado creativo en lugar del lado empresarial. Se lo propuse a Jonathan, y fue muy entusiasta. Apenas terminé la frase y ya estaba diciendo: ‘Nos encantaría hacerlo. Dime qué necesitas’. Y ahí empezó la relación con Sub Pop. La gente con la que hemos tenido la oportunidad de trabajar hasta ahora ha sido realmente muy, muy comprensiva y, ya sabes, casi como amigos de toda la vida. En plan: ‘Guau, no puedo creer que no te conociera antes’. Pero todo ha sido muy positivo y también muy inspirador para la banda. Y de algún modo nos ha inyectado nueva vida o energía. Hasta ahora ha sido una experiencia realmente genial , y creo que es exactamente lo que necesitábamos hacer en este punto de nuestra trayectoria como banda. Sí, es lo que necesitábamos hacer”.

«Soy consciente de que lo que hacemos puede ser difícil» GREG ANDERSON
¿Tiene esa nueva energía algo que ver con el hecho de que este álbum los grabarais solo entre tú y Stephen, sin colaboradores externos a la banda?
«Bueno, cada disco que hacemos es en cierto modo un documento de dónde estamos en ese momento. A menudo es un reflejo de lo que hemos estado haciendo en los meses previos a la grabación, especialmente en los directos. Y ese es el caso de este disco. Nuestros primeros conciertos, ya casi al final de la pandemia, fueron como dúo. Decidimos que, cuando volviéramos a tocar, empezaríamos un poco como al principio, como cuando solo éramos dos. Los conciertos que hicimos justo antes de la pandemia fueron con una formación completa con tres personas más, en total éramos cinco. Y eso representaba más bien la etapa de Life Metal y Pyroclasts. Ahí es donde estábamos en ese momento. Así que cuando pudimos volver a tocar, decidimos volver al inicio y partir desde ahí para ver hacia dónde nos llevaba. Era simplemente un punto de partida. Y lo que descubrimos fue que tocar solo los dos nos abrió una dirección completamente nueva en sonido e ideas, y realmente se convirtió en algo propio, en su propia entidad. Había mucho más espacio para explorar y crear dentro de ese formato. Fue muy inspirador y nos llevó por un camino diferente. Así que para el nuevo álbum fue como: capturemos eso y documentemos dónde estamos ahora mismo. Y ya sabes, cuando entras en el estudio, hay como ese impulso —es un momento muy creativo para todos los implicados— y creo que para nosotros muchas veces ha sido compartir esa creatividad, expandirla y construir algo más grande con ella. Y con eso me refiero a trabajar con otras personas. Y ese impulso estaba ahí cuando grabamos este disco, pero nos mantuvimos fieles a nuestra idea original, que era muy pura: mantenerlo solo entre los dos. Así que toda la instrumentación la hicimos Stephen y yo, y todas las ideas también fueron nuestras. Por supuesto, el productor, Brad Wood, fue muy, muy importante en todo el proceso. Así que, en cierto modo, éramos tres. Éramos tres en el estudio, y tres los que realmente impulsamos este álbum. Tuvimos la oportunidad de trabajar con otras personas, nuestros amigos estaban allí, pero decidimos ceñirnos a lo que habíamos planteado, a cómo había sido en los últimos años en directo, solo nosotros dos”.
Grabasteis Life Metal y Pyroclast con el fallecido Steve Albini que siempre decía que no era productor, sino ingeniero. Pero Brad Wood es un productor al uso que trabaja con bandas de rock más convencionales. ¿Cuál fue su enfoque hacia vuestra música? ¿Estaba familiarizado con lo que hacéis?
«Sí, Brad ha sido un gran seguidor y fan de la banda desde hace tiempo. Y durante los últimos cuatro años más o menos, he hecho muchas grabaciones en solitario con él y desarrollamos una amistad y una relación de trabajo muy cercana. Así que estaba muy familiarizado con mis ideas y con mi visión a la hora de grabar, con mi sonido y con Sunn O)). En un momento dado, decidimos probar también con la banda con él y ver si funcionaba. Hicimos una sesión en su casa. Tiene un estudio doméstico, y también fue de gran ayuda montando el single de siete pulgadas que sacamos con Sub Pop, que en realidad fue lo primero que hicimos con el sello. Era un vinilo de la serie ‘single del mes’. Nos ayudó a prepararlo, hicimos una sesión en su casa y desarrolló también una buena conexión con Stephen. Y entonces Stephen y yo pensamos: ‘Oye, sigamos con esto, puede ser muy interesante’. En cuanto a la parte de productor y lo que comentabas antes, creo que Steve Albini no se sentía cómodo llamándose productor, pero es casi como una película muda, porque su sola presencia ya era una parte enorme de lo que podría considerarse producción. Simplemente no le gustaba esa etiqueta. Y lo entiendo, hay distintas formas de hacer las cosas».
¿Cómo compararías las experiencias?
«La forma en la que trabajaba Albini era muy específica. Me encantaba, y estoy muy contento de que Sunn O))) pudiéramos grabar con él antes de que falleciera. Y, bueno, si no hubiera fallecido, probablemente habríamos vuelto a trabajar con él en el futuro. Pero creo que como banda siempre nos interesa tener experiencias diferentes en el estudio. Y lo de Brad como productor, a veces esa palabra puede tener connotaciones negativas, pero también puede ser algo muy positivo. No es que nos estuviera diciendo qué hacer ni que fuera muy intervencionista. Simplemente tenía ideas muy buenas que proponernos, bastante poco convencionales, de hecho, y que nosotros no habíamos probado antes. Y fue como: ‘Vamos a probar algunas de estas cosas’. Fue una colaboración. Aunque no hubo colaboración con otros músicos o artistas tocando en el disco, sí que hubo una colaboración clara con Brad Wood, trabajando con sus ideas y con cierta visión que tenía sobre el sonido y cómo debía grabarse. También hubo trabajo en los arreglos. Le dimos cierta libertad para sugerir ideas en las estructuras. Hay piezas en el maxi LP de 12 pulgadas que sacamos antes del álbum en las que llegó a montar una de las pistas a partir de diferentes ideas que tenía, buscando lo que sonara más potente. Así que realmente me gustaron ambas experiencias. Y creo que para Sunn O))) es importante, o algo que nos motiva, seguir explorando y trabajando con gente diferente. En los últimos discos hemos tenido la suerte de colaborar con ingenieros y productores realmente increíbles y con muchísimo talento”.
Cuéntame cómo soléis grabar. ¿A qué volumen tocáis en el estudio, cuántas tomas soléis hacer?
«Bueno, la idea que hemos tenido y que hemos mantenido durante varios años y varias sesiones de grabación es montar nuestro backline de forma muy similar a como lo hacemos en directo. La verdad es que no usamos tantos altavoces como en vivo, pero sí hay la misma cantidad de amplificadores, y grabamos a todo volumen, así que es fuerte, muy fuerte. Y en un entorno de estudio, que es un espacio cerrado, parece incluso más fuerte que en directo, porque es un espacio más pequeño que una sala o un teatro. Pero la idea es: esto es lo que hacemos, así es como queremos que se capture, o como nos gustaría capturarlo. En este disco, como ya pasaba en Life Metal, hay muy pocos overdubs. En realidad se trata de añadir algunas texturas o colores distintos a la grabación. Hay algo algunos, y se graban a otro volumen, normalmente con amplificadores que no usaríamos en directo. Por ejemplo, utilizamos muchos amplificadores Fender Vintage para algunos de los overdubs y las texturas. Así que ese volumen es muy diferente. Pero la idea es que se basa en la interpretación. Se trata de intentar capturar a Sunn O))) tal y como suena en directo. Y la mayor parte de lo que escuchas en el álbum ocurre en el momento y es una única interpretación. También hacemos mucho reamping: tomamos la señal de la interpretación y de la toma, y luego la volvemos a pasar por diferentes configuraciones de amplificadores o cadenas de pedales. Una cosa que nos gusta hacer mucho es coger mi señal y pasarla por el equipo de Stephen, y luego la señal de Stephen pasarla por mi equipo. No se trata de intentar recrear lo que ya hiciste, sino de añadir algo a lo que ya has hecho. Es tu interpretación original, simplemente reamplificada a través de otra configuración. Y esa superposición de capas es realmente lo que construye ese ‘monumento’ sonoro en conjunto”.
Supongo que el ingeniero o productor que esté grabándoos, debe sufrir para no reventar los micrófonos que esté usando.
«Sí, claro, está eso. Pero creo que quizá existe una idea equivocada sobre Sunn O))). Creo que la sensación que tienes, sobre todo en un entorno en directo, es que puede haber ese elemento de peligro. Y eso me gusta mucho. Creo que en mucha música actual falta la sensación de peligro. Lo desconocido. De qué va a pasar. Te pone en una situación en la que no estás cómodo, o en la que no sabes qué esperar. Pero no se trata de hacer daño. Y creo que lo que hemos desarrollado con los años es una forma de hacerlo en la que no estamos intentando herir a nadie ni romper cosas. No está pensado para dañar nada. Y con la experiencia aprendes a controlarlo. Y creo que es lo mismo aquí. A veces las cosas se rompen. Quiero decir, trabajamos con amplificadores de válvulas muy antiguos, por ejemplo. A veces simplemente dejan de funcionar o alguna pieza falla. Y eso pasa. Y pasó en esta grabación. No fue necesariamente porque los estuviéramos maltratando o usándolos de una forma dañina. Es simplemente que son viejos. Es equipo antiguo. Creo que con los micrófonos pasa algo parecido. Saber cómo usarlos de forma que no se dañen también viene de la experiencia. Y ese es uno de los beneficios, supongo, de ser tipos ya mayores”.
En cuanto a la composición y a la interpretación en el estudio, ¿tenéis algún tipo de esquema o seguís alguna estructura sobre cómo debe desarrollarse la canción cuando estáis grabando? ¿Cómo os comunicáis Stephen y tú durante la grabación?
«Sí, a veces. Quiero decir, con los años hemos ido desarrollándolo, y nos conocemos desde hace más de 30 años, y llevamos tocando juntos casi el mismo tiempo. Así que hemos desarrollado básicamente nuestro propio lenguaje. Hay ideas o conceptos que hemos ido creando a lo largo de los años y que ahora entendemos. Como decía, es nuestro propio lenguaje. Si decimos ciertas cosas o escribimos determinadas cosas, cada uno de nosotros sabe lo que significa. Pero si alguien lo viera o si intentáramos explicarlo, probablemente sería un sinsentido. Así que hay un poco de eso. Pero también intentamos dejar espacio para la improvisación y ver hacia dónde van las cosas, cómo se desarrollan, ese tipo de cosas. Y eso es emocionante. Es una de las cosas que nos inspiran y que nos hace seguir haciendo esto. Es un poco de ambas cosas. Y en este disco, como ha pasado también antes, cada uno de nosotros trajo algunas ideas en las que había trabajado por su cuenta en casa, como demos, y las presentamos como posibles puntos de partida para desarrollar juntos. Hubo una en particular de Stephen y una en particular mía en este disco que venían de demos que habíamos hecho por separado. Y eso también fue muy emocionante de hacer, porque había una idea. La canción de la que hablo en mi caso es ‘Glory Black’. Estaba muy entusiasmado con algunos de los conceptos y las ideas y con poder llevar eso al grupo. Tocar tú solo tiene sus limitaciones, ¿sabes? Y tenía muchas ganas de ver hacia dónde iría y cómo se desarrollaba juntos. Y realmente se convirtió en algo que superó con creces mis expectativas y mis demos. Es muy emocionante ver cómo algo así crece. Es como tener un hijo y verlo crecer hasta convertirse en algo guay de lo que estás orgulloso. Y eso pasó con ese tema en concreto, sin duda, en este disco”.
De hecho, iba a preguntarte por ‘Glory Black’ por la parte de piano. Tenía curiosidad por saber si era la base de la canción o algo que se añadió después.
«Eso fue después. El concepto era algo en lo que había trabajado con Brad Wood y en algunas demos que había hecho con él con mi material en solitario, de hecho. Simplemente tenía esa idea. No es un concepto brillante ni nada por el estilo, es bastante sencillo en realidad. Pero no lo habíamos explorado mucho con Sunn O))). Lo más cercano que habíamos hecho para mí sería algo como ‘Alice’, de Monoliths and Dimensions, que es una de mis piezas favoritas en las que he participado. Ese tema es increíble y estoy muy orgulloso de él. Así que quería algo en esa línea, sobre todo en términos de dinámica. Porque la dinámica es algo muy importante para la banda, pero quizá no es tan evidente para el oyente o no se destaca tanto. Pensé: vale, probemos algo así aquí. Pero el piano fue una idea posterior. Primero eran los riffs. Y luego fue como: oye, tengo esta idea, esta visión para la estructura de esta manera. Y a partir de ahí lo desarrollamos juntos en el estudio. Stephen añadió su aportación y así conseguimos la canción”.

«Cuando alguien se toma el tiempo de escucharnos y conecta con ello, lo significa todo para nosotros» GREG ANDERSON
He escuchado el álbum a través de un enlace de avance, así que no tengo la edición física, pero sé que la portada son dos pinturas de Mark Rothko. Cuéntame la relación entre sus obras y el disco.
«Es bastante increíble que nos hayan permitido usarlas y que representen nuestra música. Es un honor enorme. Hace un par de años, Sunn O))) tocamos en Houston, Texas, y allí está la Rothko Chapel, que es una exposición increíble de su obra. Es un edificio construido en torno a sus pinturas. Así que tuvimos la oportunidad de visitarlo, y para mí personalmente fue una experiencia muy poderosa. Mi conocimiento y pasión por el arte no se acercan ni de lejos a los de Stephen. Lo aprecio, pero para él es una parte muy importante de su vida. Fue él quien dijo: ‘Oye, deberíamos ir aquí, me gustaría mucho que lo vieras’. Y yo pensé: vale, claro. No era algo prioritario para mí ese día, pero fui. Por supuesto, conocía a Rothko y me gustaba su obra, pero mi conocimiento era limitado. Fuimos juntos y nunca había tenido una experiencia así en una galería o museo. Fue realmente muy intensa. Estar en ese espacio, abierto, presente en el momento, me hizo reconocer muchas similitudes con cómo me siento creando y tocando música con Sunn O))). Simplemente hizo clic. Fue como una especie de momento revelador —un momento de iluminación, o de ‘revelación satánica’- en el que pensé: esto es muy poderoso. Me impactó de una manera muy profunda. Así que cuando empezamos a hablar de la portada y Stephen mencionó que tenía un contacto con la Fundación Rothko, fue como: Guau, eso sería increíble, pero probablemente nunca pasaría. Pero les encantó la idea y ya conocían a la banda. Y Stephen es un maestro a la hora de expresarse y comunicarse de una forma que realmente tiene sentido. Supo explicar qué es la banda, de qué va, y mostrar que hay una conexión entre nosotros y Rothko. Y al final salió adelante de una manera que… estamos más que honrados. Es impresionante”.
Una última cosa. Os he visto tocar en directo y es una experiencia muy intensa. Supongo que para ti también lo es, pero ¿hay una parte de ti que echa de menos saltar y moverte como cuando tocabas con Engine Kid o bandas de hardcore?
«Ambas cosas son gratificantes, emocionantes y divertidas a su manera. No es que lo eche de menos —es algo diferente, una experiencia distinta, una mentalidad diferente y una música muy distinta. Así que ‘añorarlo’ no es la palabra adecuada. Pero he disfrutado de las dos”.
JORDI MEYA









