El pasado abril, Böira por fin publicaban su segundo disco Cendres ~ Mineral, tras casi seis años desde que irrumpieran en la escena post rock estatal con Si De La Runa Naixés. Hablamos con ellos sobre este regreso a cámara lenta.

Aunque no será la primera vez que se suban a un escenario desde que el COVID entró en nuestras vidas (ya actuaron en el último AMFest y en el Ferrish Fest), por fin este jueves, 29 de julio, Böira podrán presentar en su ciudad Cendres ~ Mineral con la gente ya habiendo tenido la oportunidad de escucharlo. Será en la sala La Nau, dentro de la programación del ciclo Sala BCN organizado por ASACC (entradas en este enlace).

Hace unas semanas hablábamos por Zoom con Aleix Archs (guitarra), Guillem Alberich (guitarra), Marc Ríos (bajo) y Núria Sanz i Tamayo (teclados) -Llobet, el batería tenía otro compromiso- para conocer un poco más cómo se ha gestionado su vuelta, el cambio en la formación, y su proceso creativo.

Habéis tardado casi seis años en sacar vuestro segundo disco, pero me imagino que no habéis estado todo este tiempo preparándolo. ¿Cuál fue el periodo real de creación del disco?
ALEIX ARCHS “Realmente el disco lo grabamos en diciembre 2018. Pero faltaba componer y grabar toda la parte electrónica, que lo hizo Clara (Aguilar), pero en ese momento todavía se estaba iniciando en todo eso. Fue un proceso que fue activando, y nosotros, como tampoco teníamos mucha idea, no podíamos sumar demasiado. Aportábamos ideas, pero quien tenía que plasmarlas era ella. Fue un proceso bastante largo. Una vez acabamos toda la electrónica, un año más tarde, empezamos a mezclarlo (risas). En 2019 se masterizó, y la idea era haberlo sacado en 2020, pero cuando llegó el COVID, decidimos dilatarlo aún más, y aprovechamos para hablar con Aloud y algún otro sello. Es verdad que hemos tardado mucho, pero al final nos ha ido relativamente bien. Piensa también que cuando empezamos a mezclar el disco, Clara decidió dejar la banda, así que tampoco podíamos tocarlo en directo. No queríamos coger a un músico y pagarle por tocar, sino que teníamos claro que queríamos que fuera pianista y que entrara a formar parte del grupo. Entonces entró Núria, y cuando todas las piezas encajaron, entró Aloud y ya vimos que era el momento de sacar el disco. Lo que tenemos claro es que para el siguiente no tardaremos seis años (risas)“.

Núria, ¿pudiste meter algo de mano en el disco o ya tendrás que esperar al siguiente?
NÚRIA SANZ I TAMAYO “A nivel de composición no hice nada. El disco me vino hecho, pero la adaptación al directo pasó totalmente por mí porque Clara ya se había ido, así que he metido algunas cositas”.

¿Cómo llegas a Böira?
NÚRIA “Por un amigo común. Yo sabía quiénes eran, pero no tenía ningún contacto ni con el post rock, ni con ninguno de los estilos de los que vienen ellos. Yo llevo muchos años estudiando clásico, y no había salido de ahí. A través de ese amigo quedé con ellos, y al principio bien, pero en ese momento yo tenía mucho curro, y les dije que veía difícil que me pudiera sumar. Pero entonces llegó el COVID y sí me pude sumar, porque todos los conciertos que tenían se aplazaron, y ya no había tanta prisa, así que pude ir entrando en el grupo mucho más tranquilamente. Así que al final fue positivo. Salió el disco conmigo ya como miembro, y pude hacerlo más mío”.

Sigo contigo. Viniendo de otro mundo ¿qué sensación tuviste al escuchar a Böira por primera vez?
NÚRIA “Para mí se abrió un mundo nuevo. Aluciné mucho. También con su manera de trabajar. Yo venía de un mundo con unas normas muy estrictas; me sentaba al piano y si no tenía una partitura delante, era una inútil, no sabía improvisar. Y en cambio me encontré con cuatro personas…”.

…Que no saben ni leer música.
NÚRIA “Claro, no saben, pero tienen un esquema mental sobre la música que hacen que me parecía abrumadora. Yo pensaba, ‘¿Cómo esta gente que no sabe ni dibujar una clave de Sol, puede hacer estos temas?. Y en cambio yo me he pasado 20 años estudiando música y no sabría ni por dónde empezar’. Ha sido una gran aprendizaje”.

Dado que el disco ya estaba compuesto en 2018, desde entonces ¿no pensasteis en ningún momento que quizá os iba a quedar caduco?
GUILLEM ALBERICH “Obviamente los temas los tenemos mamadísimos. Pero para mí hasta que no salen y los tocas delante de la gente, no se termina el ciclo. Tenemos ganas de hacer cosas nuevas, pero hasta que no hayamos tocado más, tampoco nos pondremos a ello”.

Para mí en el disco habéis matizado las partes más metal, y habéis potenciado las partes más sutiles. ¿Qué queríais conservar y qué queríais cambiar respecto al primer disco?
ALEIX “Esta pregunta tiene guasa (risas). Teníamos claro que queríamos evolucionar añadiendo un extra, que era la electrónica. Al final éramos cuatro heavies haciendo post rock con Clara poniendo los puntos sobre las íes. Para nosotros la electrónica era dar un paso. Cuando empezamos la banda escuchábamos mucho a Maybeshewill, And So I Watch You From Afar, Mogwai, Explosions In The Sky y con los años nos hemos abierto, y hemos tirado más al indie o al metal. Creo que la parte rock de Böira está muy consolidada y la electrónica nos ha dado el punto diferencial para que las partes más tranquilas lo sean más, porque tienen ese colchón detrás, y las partes más bestias, puedan tener trazos diferenciales”.
GUILLEM “No queríamos perder la escencia Böira, ni hacer un cambio demasiado radical, pero sí dar ese paso. A nivel compositivo sí que hemos prestado más atención a las armonías y cosas así”.
ALEIX “Además el disco se compuso entre 2016 y 2018, y en esos dos años hicimos dos bandas sonoras, una movida freaky en el MACBA deconstruyendo uno de nuestros temas, la música para un anuncio de Nike, así que también eso tuvo su peso en la evolución”.

En una banda sonora, la música tiene que ir acorde a lo que quieren transmitir las imágenes, pero en vuestras propias canciones ¿el origen es puramente musical o hay alguna idea conceptual que os sirve de base para crear?
ALEIX 
“Componer con una imagen delante es un poco más fácil que componer un tema de post rock. Te limita, pero también te ayuda a que la primera idea salga más fácil”.
MARC RIOS “Yo creo que el objetivo es contar una historia a nivel emocional, pero sin letra. Al final los temas instrumentales tienen subidas y bajadas porque te están contando algo”.
ALEIX “Yo en este disco he aportado muchas ideas, pero no temas completos. Y sé que muchas de esas ideas salieron de los años que estuvimos de gira. Es raro, pero yo soy de componer piezas de minuto, minuto y medio, y luego Alberich es el que las ordena, y le pone los puentes. Es el pontífice (risas). El arquitecto. Pero hasta ahora siempre hemos compuesto y luego le hemos puesto el título al tema”.
GUILLEM “A veces simplemente ves imagen y te sugiere crear algo, pero es difícil de explicar. Para mí hacer las bandas sonoras fue algo muy enriquecedor porque no lo había hecho con ningún grupo. Me encantaría repetirlo”.

No sé muy bien porque, pero muchos grupos instrumentales acaban siguiendo los mismos patrones, son como vicios que se adquieren por inercia. ¿Hasta qué punto sois conscientes de ellos e intentáis evitarlos o no?
GUILLEM “Es muy buena pregunta. Nosotros tenemos partes más prog, pero sabemos que en el fondo somos un poco repetitivos en los patrones. Pero es que realmente nos gusta mucho el ir subiendo la intensidad. Al final es lo que no sale y es lo que hace que sea auténtico, que sea Böira”.
ALEIX “Cuando empezamos había un mayor auge del post rock, pero para nosotros tres un referente muy bestia eran Thrice. Empezaron haciendo hardcore y ahora hacen rock, pero siempre han tenido ese punto de caña-tranquilo, y no hacen post rock. Otro referente es Berri Txarrak, que tienen partes muy bonitas y melódicas con otras muy cañeras. Antes de escuchar post rock, yo y Alberich ya veníamos de componer así”.
GUILLEM “Pero luego le pones pedales y todo sea alarga mucho más (risas)“.

Para terminar, ya que no está Llobet, Núria ¿cómo llevas el tener que tratar con un batería?
NÚRIA “El tópico se cumple (risas). Pero es una burrada verlo tocar. En Böira la batería tiene mucho peso y en directo tiene una energía y una estética tocando brutal. Pero sí, cuando entras en un grupo ya esperas que el batería sea el zumbado del grupo, y en parte es así, pero hay que decir que es mucho más tranquilo de lo que parece”.

JORDI MEYA