Ahora que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en alabar la solidez de la carrera de Deftones, no estaría de más que ocurriera lo mismo con otras formaciones que llevan años construyendo un camino propio sin mostrar síntomas de agotamiento. Un buen ejemplo de ello podrían ser Thrice. Aunque bien mirado, su trayectoria habla por sí sola, de modo que tampoco necesitan que les lluevan piropos.
Porque con un catálogo tan extenso es obvio que cada uno podríamos conformar nuestro propio ranking personal de su discografía y difícilmente coincidiríamos en cuanto a orden y preferencias. Pero dudo que alguien pueda señalar que los californianos hayan dado algún paso en falso a lo largo de los 27 años que llevan en funcionamiento. Desde luego Horizons / West, duodécimo LP en su cuenta, no va a ser la excepción que rompa la regla.
Lo lógico sería pensar que el precedente más próximo a este nuevo trabajo fue Horizons / East, pero en los cuatro años que separan ambos títulos el cuarteto de Irvine celebró el vigésimo aniversario de una de sus cimas más altas. Sería osado pensar que la regrabación y posterior gira de The Artist In The Ambulance hayan tenido un impacto en la composición de estas nuevas canciones, pero se aprecia que echar la vista atrás les ha supuesto una inyección de vigor a la hora de recuperar parte de la contundencia de aquellos primeros años.
De todos modos, que nadie se equivoque. Thrice siguen teniendo muy claro el lugar en el que están y no pretenden revivir tiempos pasados. Más bien se trataría de traer de vuelta esa energía y potencia primigenia adaptándola a su sonido actual. Así pues, ‘Blackout’ recrea una apertura similar a la de ‘The Color Of The Sky’, estableciendo una comparativa que nos hace pensar que, en cierto modo, podemos estar ante dos “álbumes espejo”. La diferencia es que en su recta final se desatan sin guardarse nada.
Esas mismas vibraciones se mantienen en la potente ‘Gnash’, dónde los hermanos Breckenridge dejan patente su buen entendimiento como base rítmica rematando con un rotundo breakdown. Cuando quieren, aún saben cómo pisar el acelerador a fondo. Ahí también aparece ‘Holding On’, candidata a convertirse en una de las favoritas gracias a su triunfal inmediatez. Urgencia punk rock bien madurada, del mismo modo que en ‘Albatross’ dan con otro de esos medio tiempos melódicos que tan bien facturan y que aquí bordan una vez más.
Pero como apuntábamos antes, Thrice no pretenden hacer un ejercicio revisionista, sino que mantienen la vista al frente. Se encargan de dejarlo claro a la hora de introducirse en terrenos experimentales. ‘Undertow’ y ‘The Dark Glow’ prueban suerte cruzando bases electrónicas y arreglos acústicos en la línea de ‘Robot Soft Exorcism’ que culminan en explosiones de post rock sobrias, dejando algún riff pesado por el camino. Y en ‘Vesper Light’ llama la atención el registro inédito en falsete de Dustin Kensrue conduciendo una pieza de espíritu progresivo que combina lo delicado y lo visceral.
Tras semejante tormenta emocional, se agradece que ‘Unitive / West’ haga las funciones de relajante outro a través de un mantra cubierto por percusiones de cuencos tibetanos, dando la réplica a ‘Unitive / East’ (la teoría de “álbumes espejos” de la que les hablaba). En resumen: nuestros hombres siguen haciendo buena aquella etiqueta que se les colgó tiempo atrás de “los Radiohead del post hardcore”, ya que tanto su fiabilidad como su calidad todavía parecen inagotables.
GONZALO PUEBLA









