Suele decirse que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Manuel Cabezalí ha debido tomarse esa sentencia al pie de la letra, pues apenas año y medio después de poner punto final a un capítulo tan fundamental en su vida como Havalina, ahora reaparece con una nueva aventura.
En Monstruo Laberinto, el solicitadísimo productor (Rufus T. Firefly, Zahara, Desakato, Atención Tsunami, Pan..) forma tándem creativo con su pareja sentimental Nieves Lázaro, quién además de liderar su propio proyecto también ha colaborado con Soleá Morente y La Bien Querida. Teniendo en cuenta la diversidad de géneros a los que ambos se han acercado a lo largo de sus respectivas trayectorias, el interrogante era averiguar hacía dónde encaminarían sus pasos esta vez. Una incógnita que se despeja rápidamente en cuanto empieza a sonar Negro Fosforito, su carta de presentación.
Producido por ellos mismos en su estudio casero, lo que nos proponen aquí es un compendio de sonidos en su mayoría sintéticos y electrónicos. Alguna guitarra disonante hace acto de presencia desde un segundo plano, pero aunque muchos podrían adelantarse a establecer puentes con Maquinaria, la última obra de Havalina, lo cierto es que poca relación tienen entre sí.
A lo largo del álbum, Manuel y Nieves van probando suerte con distintas tonalidades. Especialmente sobresalen los beats oscuros de ‘Humo Humano’, ‘Alas Con Membranas’ y ‘Gloom’, adentrándose en el electro punk y el post punk más bailable. Por momentos es fácil visualizar al dúo en una discoteca gótica rodeado de vampiros. Pero como alude el propio título, entre tanta sombra también se cuelan destellos de luz.
‘KIK’ y ‘Parte De Mí’ sirven como contraste necesario presentando un sonido más amable cercano al synth pop dónde sus voces empastan a la perfección. Otros ejercicios interesantes son el trip hop de ‘Muerte Por Arcoiris’ o ‘Alquimia’, comenzando con pocos elementos a los que se van añadiendo otras capas sin grandes estridencias. Un minimalismo que se mantiene en la serenidad de ‘El Momento Culminante’, clausurando un trabajo que te gana más por lo detalles que por un impacto inmediato.
Es posible que quienes busquen algo remotamente similar a lo que nuestros protagonistas han entregado en el pasado queden un tanto desconcertados. Pero a decir verdad, se nota que Monstruo Laberinto no han pretendido crear una obra para convencer a nadie, sino para darse a sí mismos la oportunidad de emprender un nuevo camino sin ataduras ni expectativas ajenas a las que satisfacer.
GONZALO PUEBLA









