The Cult regresan a finales de este mes a nuestro país. El 27 de junio estarán en el Poble Espanyol de Barcelona dentro del Alma Festival y el 28 en el Rock Imperium de Cartagena. Una buena excusa para evaluar lo que dado de sí la discografía del grupo en este siglo.
The Cult es una banda que va más allá de la trilogía Love/Electric/Sonic Temple. En el nuevo milenio han editado cinco discos que los proyectan como una de los grupos clásicas (se han ganado el adjetivo) más en forma. Esa discografía que parece que nadie aprecia, incluso ni ellos viendo sus repertorios, o al menos Billy Duffy, según me dijo Ian Astbury. El guitarrista de la White Falcon prefiere tirar de canciones insignia en los conciertos. Pero la actividad para los fans de The Cult no sólo se ha visto reducida a la banda, sino también a las aventuras tanto de Duffy como Wolfchild. Se ha podido ver a Ian Astbury calzándose por fin las botas de Jim Morrison junto a Robby Krieger y Ray Manzarek o colaborando con el combo nipón Boris aparte de diversos músicos de electrónica. Duffy ha dado rienda suelta a bandas intrascendentes (Circus Diablo llegaron incluso a grabar disco) o retornar al interesante proyecto Coloursøund junto al reciente y tristemente desaparecido Mike Peters.
5. Hidden City (2016)

Astbury siempre sorprende con los conceptos de los discos. Aquí se asocia con la ciudad oculta, una ciudad casi inhabitable que se esconde en Buenos Aires y cuyo nombre se lo vio al jugador Carlos Tévez tras marcar un gol con la Juventus. Lástima que el álbum sea irregular y no termine de explotar en todas sus canciones. Sin ser un disco mediocre como Ceremony, hay excelencia en ‘Dance the Night’, el mantra magnífico de ‘Deeply Ordered Chaos’ o la desgarradora balada orquestal de ‘Sound of Fury’. Desafortunadamente es algo que no ocurre en todas las canciones. Medio gran disco con otra mitad de temas que si no son olvidables, es por la voz de Astbury. Repitieron con Bob Rock a la producción.
BONUS: Se publicó en dos ediciones de vinilo. La exclusiva y más cara sólo se diferenciaba por el arte del disco.
4. Beyond Good And Evil (2001)

Después de explosionar todo tras el disco de la oveja de Mann (conocido en este país como el disco de la cabra) The Cult se tomaron un hiato de cinco años. Volvían en 1999 en directo y estrenaban el milenio con la canción de Diane Warren ‘Painted in my Heart’. Gran versión pero falso indicativo sobre su nuevo disco en este milenio. Beyond Good And Evil traía a una banda haciendo un hard rock cercano al metal e incluso al nu metal en su producción y algunos arreglos. Como si de esteroides se tratara, la White Falcon de Billy Duffy despedía riffs metaleros sin olvidarse de los gloriosos arpegios.
La potencia de ‘Rise’ o el hipnótico fraseo de Astbury en ‘Speed Of Light’ mostraban a la banda en una versión modernizada y totalmente efectiva. No faltaba la balada hermanada con ‘Eddie (Ciao Baby)’, en este caso ‘Nico’. Retorno perfecto que, a pesar de vender más de seiscientos mil copias resultó un fracaso para los tipos de la discográfica. El mejor disco donde ha tocado Matt Sorum y una producción brillante de Bob Rock.
BONUS: Este año se ha publicado en vinilo por primera vez en color. Algunas ediciones en cedé venían con una canción extra, ‘Libetine’. También se publicó en DVD y más tarde DVD más CD un concierto de la gira, ‘Music Without Fear’. En el concierto Ian canta las canciones en una tesitura más cercana a los grupos coetáneos de principios de milenio.
3. Born Into This (2008)

Si en el anterior disco se habían echado en manos de Nietzsche para el título, aquí lo copian de Bukowski. Producido en esta ocasión por Youth (bajista de Killing Joke), se podría considerar la otra cara de la moneda de The Cult si lo comparamos con Beyond Good And Evil. Aquí evitan los riffs pesados por temas más directos, con algunos arreglos electrónicos en ciertas composiciones. Un disco breve y sobresaliente. La balada en este caso, ‘Holy Mountain’ acerca más a Astbury hacia el terreno de Scott Walker. Desde la portada, de inspiración punk (dicho por ellos), nos dejan claro que esto es aquí y ahora y que te atrapa en la primera escucha. El tema título, ‘Tiger in The Sun’ o ‘Sounds of Destruction’ muestran una dinámica de celeridad, con un sonido más comercial sin que eso signifique nada peyorativo. Primer disco del, parece, casi batería definitivo de la historia de la banda: John Tempesta. La gira fue espectacular.
BONUS: El álbum se publicó en una edición especial también, que incluía cuatro canciones extras. Un tema nuevo, dos demos y otro extendido. En vinilo se editó en 2018, su décimo aniversario, en negro o rosa.
2. Choice Of Weapon + weapon of choice (2012)

El álbum para los que deseaban recuperar los Cult más hard rock, pero con producción actual. A pesar de empezar con Chris Goss, terminaron llamando de nuevo a Bob Rock para ayudarles a finalizar el proyecto. Previamente a través de cápsulas (singles de toda la vida) habían publicado cuatro de sus temas más oscuros con Goss produciendo. Rock los lleva a una senda más reconocible, pero no por ello exenta de calidad. Salvo en el tema hipnótico y narcótico que despide el disco, ‘This Night in the City Forever’ o la etérea ‘Experimental Light’, no hay factor sorpresa. ¿Quién lo necesita con canciones tan potentes como ‘For the Animals o Lucife’r? Otro retrato de un grupo que en estudio, sigue grabando grandes canciones, demostrando su excepcional estado de forma: pocos combos mantienen un nivel tan alto tras dos décadas.
BONUS: En la edición especial venía con un cedé extra con las cuatro brillantes canciones que produjo Goss. Salió también en vinilo doble para añadir ese material con Goss. Y se marcaron un ‘Peace ‘a nivel digital. Publicaron el álbum tal y como lo produjo Chris Goss.
1. Under The Midnight Sun (2022)

Seguro que más de un gótico se ha perdido el mejor álbum del género esta década. Porque sí, esta aventura bajo el sol finés en un festival (de ahí el título) invoca a Love y Dreamtime e incluso a Death Cult. Ocho únicas y fascinantes canciones que reiteran la grandiosidad de este grupo comparado con, por ejemplo, esa banda tributo a sí misma que son Guns N’ Roses. Un álbum más bien de medios tiempos, con desarrollos instrumentales gloriosos en ‘Knife Through Butterfly Heart’. Cuestión de renovación, se grabó con el batería de Kasabian Ian Matthews y la producción de Tom Dalgety. Todas las canciones no bajan del sobresaliente y se despide con un tema que bien podría encajar en una banda sonora de James Bond.
BONUS: Y cuarenta años después Death Cult renació. Una gira corta e inolvidable nos trajo de vuelta a la esencia gótica de la banda, tocando el repertorio previo a The Cult, incluso recuperando ‘Moya’ de Southern Death Cult. Salió un single de dos excelentes canciones nuevas bajo el título de Death Cult (aunque se grabó con la formación del disco) que podías pillar con entrada VIP de Death Cult o añadido a una edición en vinilo de Under The Midnight Sun. Más tarde editaron por primera vez en vinilo un recopilatorio de Death Cult. Paradise Now, disponible en dos versiones, por una parte supone una alegría por contener esos temas junto en ese formato El pero es que incomprensiblemente se quedaron fuera ‘With Love’ y ‘Gods Zoo (These Times)’.
IGNACIO REYO










