Después de 15 años de carrera intermitente, Cobra querían poner toda la carne en el asador con el lanzamiento de su nuevo disco Fyre. Con un sonido renovado y más disposición que nunca, los vascos querían saldar las deudas con ellos mismos. Por desgracia, ahora habrá que esperar.

Una putada. Así es como define David González, bajista de cobra, la situación que está viviendo la banda debido al coronavirus. Justo en el momento en el que le habían dedicado más tiempo que nunca a la creación de su nuevo disco, el maldito virus ha provocado que no puedan salir a defenderlo. Dado que ya habían lanzado dos adelantos y tenían la promo avanzada, decidieron publicar Fyre, su cuarto álbum, el 27 de marzo tal como tenían previsto, pero naturalmente todos sus conciertos han quedado cancelados. Es una lástima, porque además de tratarse de su trabajo más completo, la banda, que completan Lete (voz), Josu (guitarra) y Ekain (batería), tenía ahora la posibilidad de funcionar a pleno rendimiento una vez David había quedado liberado indefinidamente de sus compromisos con Berri Txarrak. Esperemos que una vez todo vuelva a la normalidad, o lo más parecido a ella, Cobra tengan la oportunidad de llevar a buen puerto todos sus planes.

El año pasado estuviste a tope con la gira de despedida de Berri Txarrak. ¿Tuviste tiempo para compaginarlo con la creación del nuevo disco de Cobra o no os pusisteis a ello hasta que quedaste libre?
DAVID GONZÁLEZ “Cuando en Berri decidimos que el grupo llegaba a su fin, organizamos el calendario y vimos que la gira Ikusi Arte iba a ser larga. Lo primero que hice fue juntarme con Josu, Lete y Ekain, les comenté la situación y les pedí que me gustaría parar todo lo de Cobra porque todavía estábamos haciendo algunos bolos sueltos de Riffyard. Quería planificar un fin de gira de ese disco y parar para poder centrarme en la gira de Berri. En enero del año pasado hicimos ese fin de gira de Riffyard y luego ya me dediqué a Berri. Luego en verano volvimos a juntarnos, estuvimos intercambiando opiniones y vimos que era una buena opción juntarnos en noviembre y remar todos en la misma dirección. Por primera vez en 15 años de historia de Cobra íbamos a poder tener toda la disponibilidad que queríamos para componer, grabar y sobre todo, dar conciertos. De alguna manera, esta banda siempre ha sido un poco inactiva por las circunstancias que hemos tenido los miembros del grupo. Personalmente sentía que tenía una deuda que pagar con Cobra. Tenía la sensación de que les debía algo. Cobra tiene 15 años de vida y yo he estado once en Berri, y siempre he sido el que más compromisos ha tenido y ha frenado un poco todo. En cambio, ahora podíamos poner toda la carne en el asador”.

Además, en los últimos años Ekain también ha estado súper liado con Morgan…
“Sí. Pero que yo recuerde, cuando empezamos con Cobra, Ekain ya vivía en Madrid o se fue a los pocos meses. Siempre ha apostado muy fuerte para poder tirar adelante en la música y hacerse un hueco, y salvo el primer disco que sí hicimos todos los bolos con él, ya con el segundo vimos que su compromiso era más complicado. Él quería seguir formando parte del grupo, pero vimos que sólo podríamos contar con él para componer y grabar. Ha hecho bolos sueltos, pero desde Thriller, tenemos a Iñaki como batería de directo”.

Tener en el horizonte el grabar un disco con Cobra y volver a salir de gira, ¿te ayudó mentalmente a llevar mejor la resaca de la separación de Berri?
“Sí, de hecho una de las principales motivaciones fue ésa. Yo realmente no necesitaba descansar, me refiero a Berri. Eran situaciones personales diferentes. Por lo que a mí respecta yo no estaba cansado, sino todo lo contrario. Quería seguir ensayando, tocando, girando, así que para mí Cobra ha sido como una medicina. Creo que fue en septiembre, después de una gira por Asia con Berri, que ya nos pusimos a ensayar y a hacer canciones. Así que el final de uno y el principio con el otro se solaparon. No ha habido un parón, ni un vacío, ni un cambio muy brusco. Yo he seguido haciendo lo mío y, de hecho, estoy currando más que nunca. Han sido unos meses duros, sacrificados, de componer, de grabar… A veces una banda más pequeña te da más quebraderos de cabeza que una banda grande. El trabajo es más duro porque obtienes menos resultados. Y eso hace mella, pero me he sentido muy a gusto haciendo este disco”.

Es más voluntarioso, desde luego.
“Yo he tenido la suerte de estar en ambas situaciones. He alternado estar en festivales de cabezas de cartel y en salas con miles de personas, y al finde siguiente tocar para diez en una sala. He vivido esas dos realidades. Cada una tiene lo suyo. Una banda grande también implica mucho sacrificio, mucha carga de responsabilidad, hay mucha exigencia porque todo lo que haces tiene mucha responsabilidad, pero en una banda pequeña haces muchas cosas, pero igual se quedan en nada. A la vista está todo lo que nos está pasando con este disco. Las trabas son constantes. Hoy en el negocio musical se mide más los tickets que vendes que la calidad. En el mercado de los festivales prima lo que tú generas, no el tener un buen disco o no”.

Fyre lo es. En cierto modo es una evolución de lo que ya apuntabais en Riffyard. ¿Sentíais que había que renovar la banda musicalmente?
“Sí, totalmente. Cuando nos juntamos puse encima de la mesa que después de 15 años, el planteamiento cambiaba. Antes a la hora de hacer un disco siempre teníamos que lidiar con el calendario, un poco a salto de mata. Esta vez podíamos tomarnos el tiempo que fuera necesario, ensayar con constancia durante varios meses y cuando lo tuviéramos todo claro entraríamos a grabar. Y lo íbamos a grabar en casa, aquí en Bilbao, con Xanpe, nuestro técnico. Queríamos quedarnos en nuestra zona de confort para poder salir de ella a nivel creativo. Estrujarnos al máximo para llegar a algo que refrescase nuestra propuesta musical. Había esa voluntad, pero no sabíamos qué es lo que iba a salir. No queríamos un segundo Riffyard. Seguimos siendo Cobra, porque no creo que suene a otro grupo, pero queríamos estirar la cuerda. Eso era vital”.

¿Os costó salir de vuestra fórmula?
“Sí, mucho. Al principio, sobre todo. Por lo que respecta a mí tengo una carpeta con muchos riffs e ideas que podrían haber entrado en un disco si no hubiéramos tenido esa premisa de renovarnos. No tenían ese punto de ser algo nuevo. Hay un ejercicio de intentar desprejuiciarnos a la hora de enfrentarse a un riff o a una línea de voz, un coro. Pero en un proceso creativo encontrarse en caminos en los que no sabes por dónde tirar es lo que más satisfacción me da. Ese punto de incertidumbre, mola. Al final, cuando logras plasmarlo, es muy gratificante. Nuestra sensación es que no nos hemos equivocado”.

¿Qué tema os provocó más dolores de cabeza?
“Fíjate que igual el que más curro nos dio es ‘Parasites’, que quizá es el que pienso que más se puede asemejar al disco anterior. Tiene una sonoridad, un tempo, un riff que puede recordar a los anteriores discos. Era una continuación bastante lógica. Nos costó porque es de los primeros que hicimos, pero claro, nos habíamos propuesto hacer algo distinto, así que había que darle una vuelta. Nos costó encontrar las estrofas, pero al final tratamos las voces de manera distinta y creo que ha quedado guay. Es como una bisagra entre Riffyard y Fyre. Pero hay más, como ‘Oroiminduak’. No costó hacerlo, pero sí asumir que iba a formar parte del disco”.

Sí, tiene un sonido mucho más limpio.
“Ése en la mezcla le tuvimos que meter bastante mano. Yo tenía muy claro cómo quería que sonase porque tiene como un rollo BCore, post rock, un punto punk… Es una de las novedades que me parece que le ha sentado muy bien a Cobra y que me gustaría conservar. Es como uno de los extremos estilísticos del disco, en el que más hemos estirado la cuerda. Como te decía, dudamos en meterlo. Pero al final, sólo es música, no pasa nada. Muchas veces nos tomamos demasiado en serio. Las canciones son muy importantes, pero a la vez no son nada importantes. Si no te gusta, te pones otra. Si no te gusta un grupo, te pones otro. A veces hay que sentirse incómodo para conseguir resultados interesantes”.

“Es como si hubiéramos abierto la ventana y la habitación se hubiera aireado. La habitación es la misma, pero hay otro ambiente” DAVID GONZÁLEZ

Es un álbum muy completo para alguien que os descubra por primera vez.
“Sí, yo también lo creo. Son 37 minutos y más de una persona me ha dicho que la escucha es muy sencilla, muy rápida, porque ocurren muchas cosas. Pero hay un hilo conductor, quizá la voz, no sé, que hace que todo tenga sentido. Hay variaciones, pero tiene coherencia. No quiero menospreciar el resto de la discografía, pero Fyre es como un renacer para el grupo. Es como si hubiéramos abierto la ventana y la habitación se hubiera aireado. La habitación es la misma, pero hay otro ambiente”.

En ‘We Are Next’ aparece Liam de Cancer Bats. ¿Le mandasteis ese tema en concreto o le disteis varias opciones y eligió? ¿Cómo fue todo?
“Tuve la suerte de conocer a Cancer Bats con Berri, tocamos varias veces juntos, también en festivales, coincidimos en el South By Southwest en Austin, y para mí son una banda que son un ejemplo a seguir. Para mí es la banda perfecta. Están súper comprometidos musicalmente, son muy activos, tienen un directo brutal y, encima, tienen la virtud de que son gente cojonuda. Liam es un encanto de tío. Mira que nos hemos cruzado con grupos, pero para mí Cancer Bats son una banda mágica. Por el estilo que tenemos, siempre habíamos hablado con Cobra que a una canción le sentaría de puta madre que cantase Liam. Justo el riff donde canta Liam es el primero que escribí para este disco. En cuanto lo tocamos en el local, los cuatro vimos claro que tenía que cantarlo él. Y nada, le escribí y fue súper amable y me dijo que tenía muchas ganas de hacerlo. Maquetamos la canción, escribimos la letra y, al poco tiempo, nos mandó la pista de audio. Por una story que hizo su compañero que lo grabó, por lo visto lo hizo a la primera toma. Grabó una segunda para divertirse, pero la que nos mandaron fue la primera y así se quedó. Maravilloso”.

Además mola porque no es un dueto, sino que aparece en la parte final.
“Sí, es un tema curioso porque tiene una estructura en dos partes. La primera es muy densa, me recuerda un poco a Ghost, luego en el medio tiene unos acordes a lo Cult Of Luna, como muy ambiental y la voz melódica de Lete, y luego se corta y entra el final más hardcoreta y metalero. Es un tema del que estamos muy contentos”.

Para terminar, ¿crees que ahora que Berri ha desaparecido, la percepción de Cobra pueda cambiar? En el sentido que no se vea como un proyecto paralelo o un pasatiempo, sino como algo con más entidad y que se os tome más en serio.
“No tengo ni puta idea. Lo único que sé es que estoy en casa encerrado sin poder salir a tocar. Pero en ningún momento Cobra ha sido una banda secundaria o un proyecto paralelo. Como te decía, llevo más tiempo tocando en Cobra que en Berri. Empezó siendo nuestro grupo principal con el que grabamos un disco y luego las circunstancias cambiaron. Pero los cuatro decidimos seguir adelante y seguir haciendo discos y tocando cuando pudiéramos. Al final tenemos cuatro discos, un EP, cada uno con sus bolos, así que hemos hecho bastante camino. Quizá de manera intermitente, pero hemos estado ahí. Lo que ocurra a partir de ahora no depende de mí. Ojalá que cuadre todo lo que tiene que cuadrar para que un grupo funcione, pero por nosotros no será”. 

JORDI MEYA

Artículo anteriorLa joya del día – ‘Something Wicked’
Artículo siguienteJEFF ROSENSTOCK – ‘No Dream’