Supervivientes de la florida escena skate punk sueca de los 90, Satanic Surfers siguen en activo, aunque marcando su propio ritmo, sin presión para lanzar nuevos discos ni embarcarse en largas giras. A principios de 2026, tendremos la suerte de verles de nuevo por aquí.
El nuevo año nos traerá de vuelta a Satanic Surfers tras una larga ausencia en nuestro país, a excepción de un intento fallido el pasado mayo. Una violenta tormenta obligó a cancelar su actuación en la última edición del Altimira Fest en Cerdanyola del Vallès poco después de que se hubieran subido al escenario dejando, además de mojados, una sensación de frustración tanto entre el público como en los músicos.
En esta ocasión, Rodrigo Alfaro (voz, batería), Magnus Blixtberg (guitarra), Max Huddén (guitarra) y Andy Dahlström (bajo) no tendrán que preocuparse por la lluvia ya que toda la gira se realizará en salas. Los suecos actuarán el 20 de enero en Barcelona (Sala Upload), el 21 en Madrid (Sala Nazca), el 22 en Donostia (Sala Dabadaba), el 23 en Oviedo (Sala Estilo) y el 24 en A Coruña (Sala Pantalán). Las entradas ya están disponibles en la web de la promotora HFMN.
Hace unas semanas, hablábamos con Magnus sobre este retorno, cómo vivió la escena sueca en los 90 y la posibilidad de que pronto publiquen nueva música.
A excepción del accidentado concierto en el Altimira Fest, hacía como seis años que no girabais en España.
MAGNUS BLIXTBERG «Sí, definitivamente. Hace mucho que no tocamos en España. A pesar de la mala suerte de esa tormenta en Barcelona en mayo, siempre es agradable tocar en España. Siempre son buenos conciertos. Así que estamos emocionados por volver».
¿Cómo vivisteis esa situación?
«Fue devastador. Sabíamos que podía haber tormentas fuertes, pero jamás imaginé que se cancelaría el concierto. La lluvia es una cosa, pero aquello… Durante la segunda canción ya estaban empujando los monitores hacia dentro del escenario. Pensé: ‘Vale, esto es grave’, pero aun así no creí que se cancelaría. Además volar solo para un concierto y no poder darlo si hubiéramos estado de gira no sería tan duro. Y también hubo un retraso por los generadores eléctricos… fue un mal día para todos. Una hora antes hubiéramos podido tocar. Terrible. Me alegro de que volvamos».
¿Cuánto soléis ensayar hoy en día? ¿Os sabéis las canciones de memoria o necesitáis una buena puesta a punto antes de cada gira?
«Antes de una gira solemos ensayar tres o cuatro veces como mínimo. Especialmente si tenemos canciones antiguas o nuevas que planeamos meter en el repertorio, tenemos que ensayar bastante. Pero si no tenemos ningún concierto a la vista, puede pasar un mes sin que ensayemos. Antes ensayábamos un par de veces por semana porque pasábamos mucho tiempo juntos, pero hoy en día trabajamos, tenemos familia y todo eso, así que es más difícil encontrar el tiempo».
¿Seguís teniendo un local de ensayo o alquiláis uno?
«Antes teníamos uno propio, tuvimos el mismo durante muchos años. Pero desde hace un par de años lo hacemos en el sótano de la casa Rodrigo, en el campo. Tiene un espacio allí para ensayar y es donde nos reunimos. Tardamos como 45 minutos en llegar, es mucho más lejos. Por eso también es difícil cuadrarlo».
¿Es un local de ensayo típico, con pósters en la pared, latas tiradas por ahí…?
«(Risas) Sí, totalmente. Es bastante pequeño, pero sí: hay pósters de Suicidal Tendencies, Metallica, Kreator… Ese tipo de cosas. Parece el local de ensayo de un adolescente, es bastante guay».
Vámonos al principio. ¿Cómo conociste a Rodrigo y entraste en la banda?
«Uf, hace mucho tiempo. Yo crecí en una ciudad a tres horas al norte de Malmö, donde vivo ahora, y de Lund, que están muy cerca entre sí. Pero yo vivía tres horas al norte y un amigo mío, un amigo skater, se mudó allí un año antes que yo. Conoció a los chicos de Satanic Surfers y volvió a casa, quizás por Navidad, y me dijo: ‘Conozco a estos tíos que tocan en un grupo, aquí tienes una maqueta’. Y pensé: ‘Wow, esto suena genial’, porque era el 92 o 93 y no había muchas bandas en Suecia tocando ese estilo. Nosotros escuchábamos Bad Religion, NoFX y bandas así, pero nadie tocaba ese estilo. Yo tenía una banda en mi ciudad donde intentábamos tocar eso. Escuché la maqueta y mi amigo volvió allí. Un par de meses después bajé para ver algunos conciertos porque en mi pueblo no había nada. Tenías que viajar para ver cualquier cosa. Entonces Poison Idea tocaban en Lund, así que fui y me quedé con mi amigo. Rodrigo y los demás estaban allí. Ahí los conocí. Luego volví un mes después y dije: probablemente me mudaré aquí en otoño para ir a la universidad. Mi amigo me dijo en verano que estaban buscando un segundo guitarrista y que podía probar, porque me habían oído tocar. Así que cuando me mudé en agosto o septiembre, probé y entré directamente en la banda».
Entre que entraste en la banda y lanzasteis vuestro debut Hero of Our Time en 1996 pasaron tres años. ¿El material se compuso ya contigo en la banda?
«Sí. Rodrigo escribió la mayoría de ese disco mientras yo ya estaba en el grupo. Creo que compuso esas canciones en menos de un año. Escribía muchísimo en esa época. El EP Keep Out de Burning Heart, que salió en el 94, sí tenía algunas canciones anteriores a que yo entrara. Pero Hero of Our Time lo escribimos y ensayamos juntos para la grabación».
Con el paso del tiempo la historia se distorsiona, pero para mucha gente Hero of Our Time fue súper influyente. ¿Vosotros lo notasteis entonces?
«Creo que en esa época había tantas bandas… La explosión del punk melódico era enorme desde el 94. Cuando sacamos el disco en el 95 era solo otro álbum más. Pero la gente estaba muy metida en No Fun At All, Millencolin, NoFX… Era una época en la que la gente tenía tiempo y ganas de absorber muchísima música. La reacción fue genial. Y aún hoy, cuando tocamos, tocamos seis, siete u ocho canciones de Hero of Our Time. Aunque tengamos canciones viejas de otros discos, siempre son las de Hero las que mejor funcionan. Para nosotros es un disco mágico».
¿Por qué crees que el punk rock californiano impactó tanto en Suecia? No es un país de sol y playa precisamente…
«No lo sé. Seguramente España encaja más con California que Suecia. Creo que todos los que tocábamos en No Fun At All, Satanic, Randy… éramos de la misma edad, nacidos en los 70. Crecimos escuchando lo mismo: algo de metal, algo de punk clásico. Y cuando llegó Bad Religion fue un antes y un después. Against The Grain fue un cambio total para mí. Era tan melódico, tan rápido y con tantas canciones buenas… Creo que muchas de esas canciones son como pop acelerado. ¿Por qué tantas bandas suecas gravitaron hacia el sonido californiano? No lo sé. Quizá era como un mundo de fantasía. Yo patinaba, escuchaba bandas americanas… era una parte enorme de mi adolescencia».
También la cultura del skate creció a la vez, aunque me imagino que en Suecia en invierno es difícil patinar.
«Sí, solo patinábamos en pistas cubiertas (risas)«.
¿Cómo era la relación con otras bandas como No Fun At All o Millencolin? ¿Competencia o camaradería?
«Creo que Satanic siempre fuimos un poco los outsiders. Nosotros vivíamos en el sur, más cerca de Copenhague o Hamburgo que de Estocolmo. Las otras bandas estaban todas cerca entre sí. Además Burning Heart estaba por esa zona. Así que éramos como la banda rara del sello. Pero nos llevábamos muy bien y tocamos mucho con ellas al principio. ¿Competencia? Quizá un poco, del tipo: ‘Oh, ellos consiguieron esa gira, yo quiero hacer lo mismo’. Pero eso te empujaba a esforzarte más».
Hace poco, en cuestión de días Refused y The Hives estuvieron tocando en España. ¿Qué opinabas de ellos al principio y qué opinas ahora?
«A Refused los escuché muy pronto. Compré su primer EP y el de No Fun At All a la vez. Tocamos con ellos en el 94. No era del todo mi estilo por lo metalero que era; para mí el hardcore tenía que ser más rápido. Pero eran muy buenos en directo, muchísima energía. Y la escena straight edge del norte era muy fuerte. Creo que crecieron muchísimo como banda. No me gusta tanto The Shape of Punk to Come, pero el anterior me encanta. Cuando nos reunimos en 2015 tocamos festivales con ellos y los volví a ver. Iré a su último concierto el 21 de diciembre».
¿Y The Hives?
«Recuerdo conocer a Pelle cuando tenía unos 16 años. Ya hablaba con todo el mundo, igual que en el escenario, pero en persona un poco menos exagerado. Eran mucho más jóvenes que nosotros. Siempre me parecieron guays. No los he visto muchas veces en directo, curiosamente. El último disco tiene canciones muy buenas».
Da la sensación de que vuestra relación con el grupo es más relajada: disfrutar sin obsesionarse con el éxito. ¿Crees que tenéis una relación más sana con la música que antes?
«No lo sé. En los 90 tuvimos algunos años en que podíamos vivir de la música, pero eran tiempos distintos. Nunca fuimos una banda grande, así que había que girar mucho. No teníamos gastos: sin hijos, sin hipoteca… Ahora es distinto. Cuando dejó de venderse música porque la gente descargaba y quizá el estilo perdió popularidad, tuvimos que trabajar en otras cosas. Hoy para ser profesional tienes que girar constantemente y para nosotros no es posible. Tenemos familias. A mí me encantaría poder girar más, pero es difícil. Antes, aunque vendiéramos pocas copias, con eso nos manteníamos en casa, escribíamos música y luego salíamos de gira. Ahora el dinero viene casi solo de girar, pero girar es cada vez más caro. Así que ahora escogemos lo que queremos hacer: ¿una semana en España? Sí. ¿Ir a Australia a un festival? Sí. Y así podemos mantener una vida normal. Para el nivel que tenemos, es la mejor forma».
¿Tiene eso que ver con que no hayáis sacado un disco nuevo en tantos años? Back from Hell salió en 2018.
«En parte sí. Empezamos a escribir durante la pandemia en 2020. Grabamos una demo de 12 canciones instrumentales. En 2022 grabamos seis o siete canciones completas, pero faltan las voces. Rodrigo quiere que esté perfecto. Ha hecho voces en cuatro canciones de seis. Esperamos que salga un EP a principios del año que viene. Pero sí, lleva tiempo. Ensayamos para conciertos y ese tiempo podría ser para grabar voces. El tiempo pasa muy rápido. Pero llegaremos. Rodrigo tiene como 30 canciones más. No faltará material, solo tiempo».
¿Es frustrante dedicar años a material nuevo y que luego la gente quiera escuchar solo canciones del primer disco?
«Creo que eso le pasa a todas las bandas. Yo soy igual cuando voy a conciertos.
Pero tocamos 20 canciones por concierto y desde la pandemia siempre hay cinco nuevas y 15 antiguas. Creo que está bien. Cuando salga el disco quizá añadamos alguna más. Pero siempre tocaremos las viejas; es divertido ver la reacción. Si de cada disco conseguimos una canción que la gente reconozca y quiera escuchar en la gira siguiente, yo ya estoy contento. Es muy difícil para bandas veteranas escribir canciones nuevas que la gente realmente quiera oír. Pero lo hacemos para mantenernos frescos».
¿Cuál es tu disco favorito de Satanic Surfers?
«Para escuchar, Back From Hell, el último. Me encanta cómo quedaron las canciones. Y 666 Motor Inn. Ese me gusta por las canciones y por nostalgia: recuerdo la época de la grabación como un momento muy bonito para la banda».
JORDI MEYA








