Al largo historial de calamidades que le han acompañado en su vida, Domenic Palermo ha tenido que sumar recientemente la detección de una enfemedad degenerativa que afecta su cerebro. Pese a ello, el líder de Nothing no arroja la toalla.

Si haber estado en prisión dos años por intento de asesinato, sufrir problemas de adicción y una turbulenta relación con sus compañeros de banda no fuera suficiente, Domenic Palermo, el vocalista y guitarra de Nothing, ha tenido que añadir otra desgracia a su currículum. Recientemente fue diagnosticado con una Encefalopatía Traumática Crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa que suele afectar a boxeadores o jugadores de fútbol americano, o víctimas de alguna explosión. Palermo no está en ninguno de esos grupos de riesgo, pero… parece que hay personas que nacen simplemente con mala estrella. Escuchando el tercer álbum de su banda, Dance On The Blacktop (Relapse), nadie diría que el músico está pasando por un momento tan duro. A su habitual vocación de revisitar el shoegaze de los 80, ha sumado la energía y poderío del rock alternativo de los 90. Tampoco cuando hablamos con él a principios de agosto parece especialmente deprimido… aunque lo que nos cuenta, es de todo menos para reírse.

Antes de empezar quería comentarte una cosa que espero que no te tomes mal. Cuando tocasteis la última vez en Barcelona, en la gira de Tired Of Tomorrow, salí del concierto muy decepcionado. Me pareció como que estabais peleados y tocasteis sin nada de ganas. ¿Recuerdas algo de esa noche?
DOMENIC PALERMO “(Risas) Es algo que puede pasar cuando estás de gira. Ése era el segundo tramo de la gira europea y Brandon (Setta, guitarra) y yo… bueno, nos peleamos como hermanos. No nos llevábamos muy bien en ese momento. Pero son cosas que pasan. Pones a cuatro tíos en una furgoneta durante meses, y hay alcohol y otras cosas, y eso da pie a malas reacciones. Pero creo que hemos aprendido a gestionar estas cosas mejor. Los sellos quieren que estés siempre en la carretera, pero eso pasa factura. No es un trabajo fácil tanto física como mentalmente”.

Entiendo que una mala noche la tiene cualquiera, pero cuando te toca a ti, te jode.
“Bueno, espero que cuando volvamos nos des otra oportunidad. Intentaremos compensarte (risas)”.

Mi primera impresión tras escuchar el nuevo disco es que hay más riffs, tiene un aire al rock alternativo de los 90.
“Sí, desde luego, pero cuando empezamos a escribir canciones nunca tenemos un plan, simplemente dejamos que nos influya lo que nos inspira en ese momento, lo que estamos escuchando, lo que vivimos… Ya en Tired Of Tomorrow había alguna influencia más del rock de los 90, incluso de finales de los 90, así que fue como un punto de partida. Pero siempre queremos hacer discos que sean muy variados en los que puedas encontrar un tema lento, otros más shoegaze… Trabajar con John (Agnello), que innovó tanto en los 90 con Dinosaur Jr. y Sonic Youth, desde luego ayudó a darle ese aire al álbum”.

Había pensado que quizá querías tener algunos temas con más energía de cara al directo.
“Sí, eso siempre ayuda. Algunos temas antiguos los tocábamos en plan más rock en directo porque es mucho más divertido. Pero también funciona en dirección contraria. Cuando escribí ‘The Carpenters Son’ pensé en lo que pensaría la gente ante un tema tan atmosférico”.

¿Cuando compusiste ‘Us/We/Are’ pensaste ‘si este tema llega a salir en los 90, hubiera sido un hit’?
“Es difícil no pensarlo (risas). Pero en los 90 yo llevaba una camiseta de House Of Pain fingiendo que era irlandés (risas). No puedes pensar en esas cosas, porque te puedes volver loco”.

En este disco tenéis un nuevo bajista, Aaron Heard. ¿También había problemas con el anterior, Nick Bassett?
“No, no. Nick es un buen tío. Desde el principio hemos cambiado bastante de bajista. Nick entró y salió varias veces. Luego estuvo mi amigo Josh… Pero me gusta que sea así. Aaron no tiene intención de dejarlo, pero ya veremos qué piensa de aquí a un par de giras (risas)”.

Sueles tener una visión bastante oscura de la vida, pero quizá este álbum no lo sea tanto…
“Toda la música que hacemos es muy personal. Cuando el grupo termine, no creo que nadie pueda decir que nada de lo que hicimos no era sincero. Nuestros discos anteriores eran más cínicos, pero en éste creo que nos sentíamos más cómodos con nuestras vidas. No puedo decir que sea más optimista porque nunca lo seremos, pero quizá nos sentimos más en paz estando en el fuego, si es que eso tiene sentido”.

Me has cortado, pero te iba a decir que me había sorprendido porque leí que te habían diagnosticado ETC. ¿Cómo te encuentras?
“Oh, mi cabeza está jodida. Estoy experimentando cosas que nunca había experimentado. He llegado a nuevos niveles de depresión, ansiedad, paranoia… y se mezclan unas con otras. Es un poco caótico. Nunca sabes lo que te va a ocurrir y no puedo dejar de pensar si va a ir a peor… Si a eso le añades varios medicamentos que te dan para ayudarte, todavía lo hace todo más raro. Está siendo una batalla, pero intento tomármelo día a día”.

“Estoy experimentando cosas que nunca había experimentado. He llegado a nuevos niveles de depresión, ansiedad, paranoia… y se mezclan unas con otras”

¿Te han insinuado los médicos que quizá sería bueno que dejases el grupo?
“No, al menos no todavía. Ahora mismo todo está en los primeros estadios, no se conoce mucho sobre esta enfermedad. Tengo suerte de que mi neuróloga también es terapeuta para enfermos de ETC, la mayoría son veteranos de guerra o deportistas retirados… Puedo sentarme con ella y hablar de todo. Me siento cómodo con alguien que puede entender lo confundido que estoy. Si te soy sincero, a veces todo esto me supera”.

Bueno, espero que te mejores. Pese a todas las dificultades, ¿te sientes satisfecho con dónde ha llegado el grupo hasta ahora?
“Bueno, al principio era un poco raro porque no acabábamos de encajar. Teníamos fans del rock, del indie, del metal… Pero creo que eso al final ha jugado en nuestro favor. Los últimos diez años con el grupo me han ayudado a sobrevivir, aunque haya estado cercano a la muerte un par de veces. Así que sólo por eso ya ha merecido la pena. Intento tener el control de todo, la música, las letras, los diseños, las giras… Mantenerme ocupado es muy importante para mí. Tengo mucho miedo de pensar qué pasaría si todo esto terminara. Pero sé moverme en la adversidad, así que supongo que me adaptaría. Veremos qué pasa en un par de años”.

JORDI MEYA

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