Cuatro años después de Omens, Lamb Of God publicarán este viernes su nuevo álbum Into Oblivion. Lejos de reinventarse, el grupo de Richmond reivindica su identidad y su historia con un disco donde siguen sonando tan contundentes como siempre. Hace unas semanas hablamos con su batería, Art Cruz, sobre su proceso de grabación, el lugar que ocupa el grupo en la historia del metal y… Bad Bunny.
Desde que se unió a Lamb Of God en 2019, Art Cruz ha vivido la evolución del grupo desde dentro, pero sin perder del todo la perspectiva de fan que tenía antes de entrar en la banda. “Todavía me siento así”, reconoce durante nuestra charla. Ese entusiasmo se percibe también en Into Oblivion, el décimo álbum del grupo, que verá la luz este viernes 13 de marzo a través de Epic Records en Estados Unidos y Century Media en Europa. Con más de tres millones de discos vendidos, cinco nominaciones a los Grammy y una influencia incuestionable en el metal contemporáneo, Lamb Of God afrontan este nuevo trabajo desde una posición de madurez creativa: sin necesidad de demostrar nada y con la libertad de hacer simplemente la música que quieren hacer.
Producido y mezclado una vez más por Josh Wilbur, colaborador habitual de la banda, Into Oblivion se grabó en varios lugares estrechamente ligados a la identidad del grupo: las baterías en Richmond, las guitarras y el bajo en el estudio casero del guitarrista Mark Morton y las voces de Randy Blythe en el histórico Total Access Studio de Redondo Beach. El resultado, según el propio batería, es un disco que recoge la esencia de Lamb Of God y la proyecta hacia adelante: “Para mí suena como una especie de grandes éxitos de la banda, como si todas nuestras etapas estuvieran ahí de alguna manera.” Mientras tanto, las letras de Randy Blythe siguen mirando de frente a la realidad contemporánea, reflejando un clima social cada vez más tenso y un mundo que, como sugiere el propio título del álbum, parece avanzar sin freno hacia el abismo.
¿Viste la Super Bowl anoche?
ART CRUZ «Sí. Vi más o menos una mitad en un sitio y la otra en casa de otro familiar. ¿Te gusta el fútbol americano?».
No especialmente, pero quería preguntarte por Bad Bunny. ¿Qué te pareció su actuación?
«Me encantó, tío, me encantó. Como seguro que sabes, soy mexicano-estadounidense y tengo familia en México. Me pareció una representación muy guay y muy positiva para la comunidad latina. Decía muchísimo sin necesidad de decir demasiado. Me pareció un show genial. No soy muy fan de la música de Bad Bunny, pero sí soy fan de lo que representa y de cómo usa plataforma que tiene. Obviamente siempre hay mucha especulación y drama alrededor del espectáculo, pero me pareció muy divertido. Ahora mismo es el artista más grande que hay, ¿no? Da igual el tipo de música que escuches, yo creo que para eso está la Super Bowl: para poner a quien está en lo más alto en ese momento».
Muchos pensamos que fue una oportunidad perdida para que tocaran Metallica, ya que se jugaba en San Francisco.
«En eso tienes razón. Históricamente, parece que el show de la Super Bowl no solo se ha centrado en el momento, sino también en la geografía. Cuando fue en Los Ángeles, por ejemplo, llevaron a Dr. Dre y Snoop Dogg, y no puedes separar eso de L.A., da igual la música que escuches. En otras ciudades también suele haber tenido sentido. Así que sí, tendría que darte la razón con que fue una pena que no llamaran a Metallica. Creo que muchos fans lo sintieron así. Habría sido genial para el metal. El metal también está viviendo una especie de resurgimiento raro últimamente, y mola muchísimo ver a todas estas bandas —también bandas veteranas— reviviendo de alguna manera. Es una locura verlo pasar, y también formar parte de ello».

«Into Oblivion suena como un resumen de todo lo que ha sido Lamb of God» ART CRUZ
Desde fuera, ¿dónde crees que está Lamb Of God dentro de la historia del metal y de la escena actual? Comparados con los clásicos sois una banda relativamente joven, pero para gente más joven ya sois una banda veterana.
«Desde la perspectiva del fan, que es la ventaja que tengo al responder esa pregunta, algo que para el resto de los chicos a veces es más difícil, creo que la banda ha hecho un trabajo increíble manteniéndose consistente musicalmente y fiel a sus convicciones. Siempre ha dado la sensación de que han hecho música para sí mismos. Incluso en los discos en los que yo ya he participado, siempre sentí que era justo lo que los fans necesitaban. Desde el disco homónimo hasta Omens y este nuevo que vamos a sacar, todo se siente conectado. Pero sí que es una época extraña, como dices. Para alguna gente, claro, ya son una banda veterana. Y ahora me doy cuenta de que cuando yo era más joven, eso mismo era lo que pensaba de Slayer o de Megadeth. Pero la longevidad dice mucho más que solo la música que sacas. También tiene que ver con el directo y con lo que eres capaz de hacer en el escenario. Creo que la banda ha hecho un trabajo increíble manteniéndose constante en todo eso. Creo que los primeros 2000 fueron un momento muy decisivo. Lamb Of God apareció en lo que parece haber sido el final de la era dorada de las ventas de discos, justo cuando todo estaba cambiando hacia el streaming y una nueva forma de hacer las cosas. Muchos grupos salieron perjudicados por ese cambio, pero creo que la banda supo adaptarse muy bien a los tiempos. Creo que Lamb Of God ha hecho un trabajo increíble convirtiéndose tanto en una marca como en un nombre imprescindible dentro del metal. Incluso cuando conozco a gente fuera de la música, en cuanto menciono el nombre de la banda, lo pillan al instante. Para mí eso dice más que cualquier disco, cualquier gira, lo que sea. Tiene que ver con la base de fans. Los seguidores de Lamb Of God son los mejores. Hay una lealtad increíble ahí. Y, para terminar la pregunta, su música llegó en el momento exacto. No fue suerte. Fue la combinación perfecta entre las bandas que les inspiraban y el momento de aquella New Wave of American Heavy Metal de principios de los 2000. Tenía el equilibrio justo entre tradición y frescura. Eso es muy raro. Y además está la actitud, la imagen, la aspereza. Cuando Lamb Of God apareció, tenía eso, y nunca lo ha perdido. Así que creo que el legado ya está ahí, pase lo que pase. Y eso es gracias a los fans y a la comunidad del heavy metal».
¿Cuándo dejaste de sentirte como un fan tocando en Lamb Of God y empezaste a sentirte realmente un miembro más de la banda?
«Joder, qué buena pregunta. La verdad es que todavía no lo siento del todo, y creo que eso es lo que me mantiene motivado. Sé que estoy en la banda, obviamente, pero me gusta conservar esa mentalidad de fan porque me mantiene con los pies en la tierra. Me recuerda por qué quise hacer esto en primer lugar. La gratitud es una palabra muy importante para mí hoy en día. Llevo conmigo esa actitud de ‘sí, estoy en la banda’, y necesito esa confianza cuando subo al escenario, pero intento dejarla allí. Si me llevo esa actitud fuera del escenario, siento que puede perjudicar quién soy como persona. Intento ser lo más humilde posible, y conservar esa emoción de fan forma parte de eso. Pero si tuviera que señalar un momento en el que realmente sentí que era real, probablemente fue después del segundo disco, después de Omens. Ese disco se hizo de una manera muy colectiva, de principio a fin. Fue muy distinto a cómo hemos hecho este nuevo. Escribimos ese álbum juntos, trabajamos mucho material juntos, lo grabamos juntos… estudio grande, presupuesto grande, toda esa historia. Yo no había vivido nunca algo así, así que fue una revelación bastante repentina de: ‘Hostia, de verdad formo parte de esta banda’. El primer disco fue más bien un periodo de ajuste. Tuve que aprender a adaptarme al papel, y la verdad es que sigo aprendiendo constantemente. Pero con Omens, como trabajamos tan unidos, sí que me sentí realmente parte de la banda. Y ahora aquí estamos con mi tercero disco ya, que es una locura».
Tengo entendido que Into Oblivion se grabó en distintos estudios. Desde un punto de vista práctico tiene sentido, pero como músico ¿echas de menos estar juntos y pasar el día y la noche trabajando en el mismo disco?
«Si te soy sincero —y esto ya se lo he dicho a Mark—, al principio del proceso yo tenía la impresión de que íbamos a hacer sesiones de composición y volver a juntarnos todos en un mismo espacio. Tienes que entender que yo todavía estoy aprendiendo cómo trabajan estos tíos, porque llevan haciéndolo muchísimo tiempo. Así que yo me estaba preparando para eso, y al final volvimos a la manera antigua de hacerlo. Al principio no me gustó demasiado, porque me hacía ilusión estar todos juntos y tener esa camaradería. Pero con el tiempo he llegado a apreciar mucho más el resultado del disco precisamente por eso. Ya entendemos cómo trabaja cada uno. La palabra que me viene a la cabeza es confianza. Se ha construido una confianza creativa, y por eso acabé viéndolo de otra manera. Me di cuenta de que, vale, realmente me estaban dejando hacer lo que yo quiera hacer. Todo el mundo estaba muy seguro de las canciones. Mark y Willie escriben prácticamente todo, y a todo el mundo le encantaba el material. No había mucho que cambiar, así que no tenía sentido alargar más el proceso. De verdad sentí como que cada uno hizo lo que tenía que hacer. No hubo mucho tira y afloja. La única persona que realmente hacía ese papel era nuestro productor, Josh Wilbur, que es exactamente para lo que está ahí. Por lo demás, era simplemente: ‘Que cada uno haga lo que mejor sabe hacer’. Y gracias a eso, creo que hicimos el disco que tenía que hacerse. Para mí suena como un grandes éxitos en el sentido de que parece reunir elementos de todos los discos anteriores. Y eso muestra el crecimiento de la banda, no solo en mi etapa, sino también en todo lo que vino antes de mí. Así que es un disco muy especial. Creativamente, al principio no estaba emocionado, pero estoy muy, muy, muy contento de que haya acabado siendo así. Aquí todo el mundo brilla».
¿Cómo de terminadas están las canciones cuando te llegan y cuando las grabas? ¿Ya tienen melodías y voces, o solo guitarras y bajo?
«La mayoría de las veces las canciones ya están bastante avanzadas. Mark y Willie (Adler, guitarra) son compositores muy distintos. Las canciones de Mark suelen estar prácticamente terminadas de principio a fin. Ya tienen su propia identidad y normalmente no hay mucho que cambiar. Es simplemente un compositor brillante. Tiene una fórmula que funciona, pero que sigue teniendo gusto. Willie, en cambio, es más un músico de lo intrincado: muchos riffs, muchos cambios, muchas partes. Así que sus canciones pueden ser más complejas en ese sentido. Pero en general el material no suele cambiar demasiado. Lo que sí tiende a cambiar más a menudo es la parte vocal: ideas, letras, detalles así. Aunque incluso eso en este disco no cambió mucho. Este álbum ya estaba muy encarrilado, incluso vocalmente. Más allá de pequeños cambios en las letras, las melodías ya estaban ahí. Randy, Mark y Josh tienen realmente un método, y funciona».

«Pienso en Randy casi como en un profesor. Lee muchísimo, y me ha inspirado a leer más, a aprender más, a entender mejor los hechos» ART CRUZ
Escuchando tus grabaciones con Lamb Of God, da la sensación de que la batería no solo está encajada con el bajo, sino también con algunas partes de las voces, como si acompañaras a Randy.
«Me alegro de que te hayas dado cuenta. Yo grabo la batería al final, y lo hago a propósito. Sé que normalmente suele ser al revés, pero ahora me encanta hacerlo así porque muchas veces acabo tocando en función de las voces de Randy. En este disco se oye clarísimo. Hay muchas partes en las que la batería se mueve directamente con lo que él está haciendo vocalmente. Para entonces yo ya le he escuchado, ya conozco la canción, y eso condiciona cómo toco. La respuesta corta es que estos tíos son tan brillantes en lo que hacen que me lo ponen muy difícil para fallar. Ellos colocan la estructura y los huesos, y yo estoy ahí para ser el pegamento y añadir el tahini, ¿sabes lo que quiero decir? Ponerles especias y unirlo todo. Sinceramente, me encanta grabar el último. ‘Memento Mori’ es un ejemplo perfecto. Todo ese crescendo de ‘wake up, wake up, wake up’ no habría salido igual si yo no hubiera grabado al final. Y muchas de las canciones de Into Oblivion funcionan exactamente del mismo modo. Estos tíos son veteranos, ya son leyendas, la verdad. La fórmula es Lamb Of God, pero la producción y la manera moderna en la que lo hacemos ahora es lo que nos mantiene en el presente y hace que el sonido siga fresco. De verdad creo que es un disco con un sonido muy fresco, y esta vez me sentí muy suelto porque básicamente me dejaron entrar y tocar.»
¿Qué impresión te causaron las letras del nuevo álbum cuando las escuchaste por primera vez? Imagino que tú y Randy compartís muchas ideas políticas, así que no sé si te conmovieron o te encendieron algunas de las cosas que dice en este disco.
«Creo que eso forma parte de lo que hace especial nuestra relación, tanto como personas como dentro de la banda. No siempre coincidimos en todo —quizá ni siquiera en cómo nos gusta el café—, y eso es simplemente la parte humana. Lo realmente especial de Randy, y esto lo digo también como fan, es que lleva muchísimo tiempo gritando sobre estas cosas. Cuando era más joven no lo entendía del todo, pero cuanto más crecí, más me di cuenta de lo punk que es realmente y de la pasión que tiene por hablar en nombre de la gente. Y viendo todo lo que está pasando en el mundo —sobre todo aquí en Estados Unidos—, ver a tu hermano, a alguien que no creció donde yo crecí y que no viene de mi cultura, alzar la voz sobre las cosas de las que habla, significa mucho para mí. Siempre voy a respetar a cualquiera que diga lo que piensa, pero más todavía cuando es mi cantante, mi hermano, mi amigo. Escucharle decir lo que dice sobre lo que está pasando me llena el corazón. Randy es una persona orgullosa y muy consciente culturalmente. De verdad aprecia culturas distintas y maneras distintas de vivir. Yo lo he vivido en primera persona de gira. Normalmente somos él y yo los que salimos, porque a los dos nos encanta la comida, la cultura, viajar, ver cosas. Además él es fotógrafo, y yo no crecí haciendo nada de eso, así que he aprendido mucho de él. Yo pienso en Randy casi como en un profesor. Lee muchísimo, y me ha inspirado a leer más, a aprender más, a entender mejor los hechos. A veces es casi como ir a clase. Creo que en la vida tienes que ser un estudiante si quieres crecer. Admiro muchísimo su pasión por decir lo que piensa, especialmente cuando se trata de lo que está pasando con la comunidad latina.»
Randy siempre reinvindica su background punk ¿Qué es lo más punk de Lamb Of God?
«Joder, Randy lo dice continuamente, pero le creo cuando lo dice: lo hacemos para nosotros mismos. De verdad no hay nadie metiéndonos cosas en la cabeza ni diciéndonos lo que tenemos que hacer. Y creo que se han ganado esa libertad a lo largo de casi treinta años como banda. Así que creo que lo más punk de Lamb Of God es que simplemente no les importa lo que piense la gente. No nos importa. ¿Ves? Sigo atascado en el papel de fan, diciendo ‘nos’ (risas). Pero sí, lo hacemos para nosotros. Sé que él lo ha dicho muchísimas veces, pero es verdad. Supongo que lo que quiero decir es: no nos importa lo que diga la gente, pero sí nos importa la gente. Puede sonar contradictorio, pero yo lo creo así. De verdad nos importa la gente; simplemente no dejamos que las opiniones ajenas dicten lo que hacemos. Para mí, lo más punk es que en realidad hay amor en ello. Algunas personas piensan que el punk es solo ‘que le jodan a esto’ o ‘que le jodan a lo otro’, pero yo creo que en realidad tiene que ver con la pasión y el amor por aquello en lo que crees. Para mí eso es el punk. Yo no soy realmente un tío que venga del punk, pero estar rodeado de estos tíos ha hecho que absorba esa mentalidad.»
¿Y qué es lo más metal de Lamb Of God?
«La chulería. Los riffs. El feeling. Creo que ese sonido único es lo más metal de Lamb Of God. Los riffs, tío… tienen un groove increíble. Yo ni siquiera toco la guitarra y aun así estoy como: joder. Además vienen del sur, del sur de Estados Unidos, y eso es algo que hay que respetar».
JORDI MEYA









