El 20 de abril del año pasado Cancer Bats sorprendían a todo el mundo lanzando sin previo aviso un nuevo disco. Con The Spark That Moves, los canadienses reivindicaban su independencia recordando, tantos a sus fans como a ellos mismos, que, por mucho que les guste el metal, en el fondo siguen siendo una banda punk.

A Liam Cormier sólo hay una cosa que le guste tanto como la música: ir en moto. El inagotable y siempre positivo frontman de Cancer Bats aprovecha cualquier oportunidad que le permite el apretado calendario de su banda, o el de Bat Sabbath, el cotizado tributo que tienen a Black Sabbath, para subirse a una moto y hacer kilómetros. Fue precisamente el año pasado, mientras viajaba solo por Noruega, que vivió una experiencia que, de algún modo, marcaría el sorpresivo lanzamiento de su quinto álbum. Bajando por una montaña en medio de una tormenta, a Liam se le abrió la chaqueta y perdió el móvil. Cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde para recuperarlo. Lo que podría haber sido una putada sin más, en su caso era más grave, ya que tenía que culminar su trayecto hasta Inglaterra, sin teléfono, GPS, ni ninguna de las reservas que tenía donde hospedarse.

Pese a todo, Liam llegó a su destino final a base de pedir indicaciones y, por primera vez en mucho tiempo, interactuar de manera más humana con desconocidos. El sentimiento de satisfacción y alegría tras esta aventura le hizo darse cuenta de lo atados que estamos a la tecnología y lo previsibles que son nuestras vidas como adultos. De algún modo quería trasladar ese sentimiento de excitación ante lo desconocido también a Cancer Bats. Por eso, en lugar de seguir el guión establecido de lanzar un teaser, luego un adelanto, luego un vídeo… él y sus compañeros Scott Middleton (guitarra), Jaye R. Schwarzer (bajo) y Mike Peters (batería) decidieron autoeditarse su quinto disco The Spark That Moves y publicarlo por sorpresa, coincidiendo con el décimo aniversario de Hail Destroyer, el álbum que les puso en el mapa.

Escuchándolo, se percibe totalmente esa energía renovada de la que podremos disfrutar de nuevo en directo el 19 de mayo en Tenerife (Aguere Cultural), el 20 en Zaragoza (Sala López), el 21 en Valencia (16 Toneladas), el 22 en Madrid (Gruta 77) y el 23 en Barcelona (Sala Bóveda).

¿De quién fue la idea de publicar el disco por sorpresa?
LIAM CORMIER “Fue mía. Le di muchas vueltas a lo que teníamos que hacer con este disco y mientras estábamos de gira como Bat Sabbath, hablé con nuestro agente Ross Warnock y le dije que quería hacer algo que tuviera un impacto, como cuando hicimos los shows del Pentagrama con el disco anterior. Hacer algo que se saliera de lo normal y que fuera divertido. Creo que ése es el espíritu de la banda, hacer cosas que nos diviertan en lugar de hacer lo que hacen todos los grupos de rock o de punk. Run The Jewels sacaron su álbum gratis y me pareció muy interesante. Y el que se cumplieran diez años de Hail Destroyer me hizo pensar en toda la gente que nos ha estado apoyando todo este tiempo y que forman parte del grupo también. No me gusta que la gente tenga que esperar desde que se anuncia un disco hasta que sale, y al fin y al cabo, con los servicios de streaming tampoco tiene mucho sentido un lanzamiento tradicional. No queríamos sacar un vídeo, y al cabo de tres meses otro vídeo, y dos meses después sacar el disco. Como fan no me gusta relacionarme con los discos de esa manera, así que, ¿por qué iba a hacerlo con mi banda?”.

¿Ha sido difícil mantenerlo en secreto?
“Sí. Especialmente hoy en día es complicado. Estábamos en el estudio y no pusimos nada en las redes sociales, nadie colgó nada en Twitter o Instagram. Casi parecía contranatura no colgar nada (risas). Filmamos un documental que saldrá más tarde y hemos filmado un vídeo. Lo bueno es que llevamos trabajando con la misma gente que cuando empezamos, así que todo el mundo, como vosotros, a quienes hemos contado lo del lanzamiento sorpresa es de absoluta confianza”.

¿Cuándo lo grabasteis?
“En enero, hace sólo un par de meses. Una vez fijamos la fecha de lanzamiento, nos obligó a terminar el disco a tiempo. En parte está bien porque si no tienes una fecha, nunca te pones las pilas. Al final, siempre acabas apurando hasta el último minuto. En mi vida soy igual, necesito tener fechas para hacer cosas”.

Si te soy sincero, el álbum me ha sorprendido por ser más punk de lo que esperaba. Pensaba que seguiríais más por la línea más groove, doomera.
“Sí, es muy punk. Me mola. Escuchamos todos los discos de Cancer Bats y queríamos hacer algo que encajara ahí. Queremos progresar, pero no alejarnos de lo que somos. No queremos olvidarnos de dónde venimos y ni por qué empezamos el grupo. Para mí esas cosas son importantes, pero cuando llevas 13 años es posible que lo hagas. Cuando tienes 37 ó 38 años y te pones a componer puedes olvidarte de esas cosas, pero igual tienes fans de 22 que escuchan Dead Set On Living, y aunque les mole el stoner, no necesitan un disco entero de stoner de Cancer Bats. Jay y yo hablamos mucho cuando estábamos componiendo. Cuando escribí ‘Brightest Day’ había vuelto de un viaje por la Costa Oeste y conocí a un montón de fans de Cancer Bats muy guays, y me hablaban de canciones como ‘Grenades’ de Birthing The Giants. Y parecía que hablaran de canciones muy viejas. Creo que ‘Road Sick’ de Dead Set On Living tiene algo de esa energía, pero quizá nos habíamos olvidado un poco de eso y para mí es parte fundamental del grupo. Sólo porque a mí me guste escuchar Church Of Misery y Eyehategod no quiere decir que todo el mundo lo haga (risas)”.

Escuchando el disco acabé exhausto imaginándote cantando estos temas. Son canciones muy exigentes vocalmente, ¿no?
“Sí, pero creo que mi voz por fin ha llegado al nivel en el que puedo hacer todo lo que quiero. Creo que los años de cantar con Bat Sabbath y Axe Wound y llevar mi voz al límite en Searching For Zero han servido para sentirme totalmente cómodo cantando lo que sea. De manera natural me sale cantar en distintos estilos. No necesito ir cortando y haciendo tomas por separado, me pongo delante del micro y soy capaz de hacerlo del tirón. Hay como cinco temas en los que grabé los estribillos en tonos muy altos y muy graves, gritados y melódicos. Por eso suenan así de locos. Estoy muy contento de por fin tener una voz que me permite hacer todo eso”.

A pesar de lo directo que es el disco, se nota que los temas están muy trabajados. Hay un montón de detalles.
“Sí, creo que es uno de los discos que más hemos trabajado. Cada uno de nosotros tuvo que trabajar por su cuenta y hacer suyos los temas. No es el sonido que saldría de tocar los cuatro juntos en una habitación, sino la suma de cuatro personas metiéndose a fondo dentro de los temas”.

Aunque no vaya a haber un single como tal, ¿qué canción hubieras elegido de haber uno?
“Hay varias. La primera, ‘Gatekeeper’, porque tiene mucha caña y refleja muy bien el momento del grupo. También la última, ‘Winterpeg’, es una gran canción para nosotros. Compusimos y grabamos el disco en Winnipeg y además contamos con Chris Hanna de Propagandhi en las voces. Para mí el concepto de single es más bien qué canción estás tan orgulloso que le pondrías a tus colegas para que la escucharan. En este caso, es el disco entero porque vamos a compartirlo con todo el mundo a la vez”.

¿Y hay otros invitados en el álbum?
“Sólo están Chris y Jenna de Mobina Galore, que canta en ‘Rattlesnake’. Luego tuvimos a un montón de amigos de Winnipeg haciendo coros. Queríamos tener a una buena mezcla de hombres y mujeres haciendo coros, porque en nuestros conciertos también es así (risas). Me gusta que nuestros conciertos sean un espacio seguro donde todo el mundo se siente seguro y cómodo. Por eso quería voces femeninas, porque representan lo que es un concierto de Cancer Bats. ¡Hemos creado la utopía! (Risas) Y además, creo que hay muchas bandas punk con tías que molan. Por eso quería tener a Jenna. Estoy aburrido de escuchar sólo a tíos (risas). Para mí el disco de Sheer Mag es uno de los mejores trabajos que han salido en años”.

Uno de los temas más pegadizos es ‘Bed Of Nails’.
“Sí, ésa la escribimos Jay y yo, es muy melódica. Pensábamos en un tema hardcore de finales de los 90, y haciendo la letra pensé en hacer algo más melódico tipo The Bronx o Queens Of The Stone Age. Es la ‘Scared To Death’ de este álbum”.

Ya no sólo a nivel musical, sino en la manera en la que os sacáis el disco vosotros, todo parece un poco una vuelta a las raíces. Mirando atrás, ¿crees que la etapa de Searching For Zero, con Ross Robinson y BMG, un single más comercial como ‘Satellites’, fue vuestro último intento de lograr jugar con las reglas de la industria para intentar ser una banda más grande?
“No, no, porque aunque trabajamos con Ross y salió por BMG, escucho Searching… y es un disco muy crudo, intenso y oscuro. Suena como un concierto en un sótano (risas). Como te decía, todo alrededor del nuevo álbum vino después de una charla sobre los diez años de Hail Destroyer. Las canciones son un reflejo de de dónde venimos y por qué a la gente le sigue gustando nuestro grupo. Si miras nuestro setlist… Creo que tenemos que escribir canciones que encajen ahí, con nuestra historia. Nuestros nuevos temas tienen que estar al mismo nivel de las diez ó 15 canciones que podamos tocar cada noche en un concierto. Hemos escrito bastante retorcidas como ‘Pray For Darkness’ o ‘All Hail’, no necesitamos más temas de ésos. Prefiero tocar ‘Pray For Darkness’ que escribir otro tema igual porque no aportaría nada. No queremos que en cada disco tenga que haber un tema más thrash o más metal porque ya tenemos material así. También escuché a The Explosion y Strike Anywhere, que hacía años que no escuchaba, y me apetecía hacer algo así, más punk”.

¡Me encantaban The Explosion!
“Sí tío, eran increíbles. The Explosion fue la banda que más escuchaba cuando hicimos el primer disco, y me había olvidado completamente de ellos. Necesito escuchar a Danzig y The Explosion, y These Arms Are Snakes, otra banda súper importante en nuestros inicios, en el mismo playlist. No quiero olvidarme de esas bandas que fueron tan importantes, aunque a veces queramos sonar como Entombed (risas)”.

Bueno, más que a la música, me refería a la manera de intentar funcionar dentro de la industria. ¿Habéis aceptado que nunca seréis una banda grande?
“Sí, ya sé lo que quieres decir. Creo que la gira de Searching For Zero fue un reflejo de eso. Hemos llegado a un punto en el que sólo queremos ir de cabezas de cartel. En la industria musical haces un montón de giras que son como apuestas. Y puede ser que estés girando con un grupo que sean buenos tíos, pero al final prefieres dar tus propios conciertos. Es como cuando tocamos con Enter Shikari. Esa gira moló, pero nuestro bolo preferido de la gira fue el que montamos en dos horas con vosotros en el Rocksound Bar de Barcelona. Ese concierto nos hizo ver que es eso lo que deberíamos estar haciendo. Por eso luego, cuando hicimos la gira por España con Wilderness y This Drama, todo tenía sentido. Me gusta hacer cosas distintas, pero creo que tanto nosotros como nuestros fans prefieren vernos en nuestros propios conciertos. Tocar en un sitio para 300 personas y que todo el mundo se vuelva loco es lo que más nos gusta”.

Es aquello de qué prefieres ser, cola de león o cabeza de ratón.
“Sí, yendo en moto he aprendido que es mucho más divertido conducir una moto lenta rápido que conducir lento con una moto rápida. Por eso prefiero tocar en salas pequeñas. Sabemos cómo hacerlo y que sea rentable”.

Y además, ahora, tal como se montan las giras con paquetes de cuatro o cinco formaciones, no tiene ningún sentido para las bandas pequeñas. Les ve poca gente y acaban pagando la fiesta a la principal.
“Exacto. No me malinterpretes, a veces hay paquetes que tienen sentido. Nosotros giramos por Canadá con Billy Talent, Alexisonfire y Against Me! y eran sitios enormes. Y funcionó porque los chavales estaban ahí a las seis para vernos, nadie quería perderse ningún grupo. Pero amigos míos tocaron como teloneros de Foo Fighters en esos mismos pabellones y no les vio nadie. Sobre el papel, abrir para Foo Fighters es lo más, pero ellos me contaban que fue como hacer una prueba de sonido durante media hora porque no le importaban a nadie”.

Y lo peor es cuando el grupo ha pagado pasta para estar ahí.
“Sí, claro. Para mí es lo más brutal del negocio de los conciertos. Nosotros nunca hemos pagado por estar en una gira. Creo que no puedes arriesgar tanto porque nunca sabes cómo va a funcionar. Creo que es mucho mejor conectar con la gente a un nivel más directo, humano. Nuestra banda es una anomalía. La gente no lo entiende porque no somos una banda grande, pero llevamos 13 años y vivimos de esto. Nosotros podemos tocar en un sitio para 300 personas y que tanto el promotor como nosotros ganemos algo de dinero y todo el mundo esté feliz. Y encima todo el mundo se lo pasa bien. A medida que hemos ido ganando experiencia hemos ido entendiendo estas cosas. Por eso ahora podemos sacarnos el disco nosotros mismos y hacer que funcione. Podemos hacerlo funcionar como un pequeño negocio, no necesitas a una gran corporación detrás. Durante la gira fuimos apartando algo de dinero para poder cubrir todos los costes. Así que el disco está pagado antes de salir y el riesgo es sólo nuestro. Es como Jay. Coge madera, hace una mesa y luego la vende. O yo con mi marca de ropa. ¿Por qué la industria musical no puede funcionar igual? Deberías ser capaz de poder hacer lo que quieras sin tener que invertir un montón de pasta. Por ejemplo, nosotros sabemos que el grupo no funciona en Estados Unidos, así que vamos a pasar de Estados Unidos. Me sabe mal porque tenemos algunos fans ahí, pero también los tenemos en Brasil y posiblemente nunca vayamos a Brasil. Las cosas son así. La realidad es que viene a vernos más gente en Catalunya, España o el País Vasco que en Estados Unidos, así que no vamos a amargarnos por eso. Nos han invitado a tocar al Resurrection Fest, pero no a un festival en Estados Unidos. Así que… ¡España gana! (Risas) Todos los grupos se obsesionan con triunfar en Estados Unidos, porque parece que si no lo consigues, no vales nada, pero nuestra banda no funciona así”.

De hecho, Alexisonfire tampoco eran nadie en Estados Unidos.
“Ni Billy Talent. O Danko Jones. Nosotros también aprendemos de esa gente. Se han centrado en Europa porque es donde tienen su público, y nosotros hemos hecho lo mismo. No voy a perder el sueño porque nos ignoren en Estados Unidos”.

“Tocar con el grupo y hacer un disco nuevo tiene que ser divertido. Hacer otras cosas es la mejor manera de preservar eso” LIAM CORMIER

Has mencionado un par de veces el décimo aniversario de Hail Destroyer. ¿Qué significó ese disco para la banda?
“Para nosotros marcó un gran cambio en nuestra carrera. Aunque habíamos girado por el mundo con Birthing The Giant, fue con Hail Destroyer que dimos un salto. Ese disco nos permitió dejar de ser unos homeless y ganarnos la vida (risas)”.

Desde el último álbum, Scott se ha casado y está produciendo a otros grupos, Mikey tuvo un niño, tú te has liado con tu marca de ropa Treadwell Clothing… ¿En algún momento pensaste que quizá la banda iba a pasar a un segundo plano en vuestras vidas?
“No. Todos somos muy abiertos a la hora de comunicarnos y sabíamos que hacer estas cosas eran importantes para la longevidad de la banda. Todos necesitábamos hacer algo fuera de Cancer Bats para no quemarnos. Tocar con el grupo y hacer un disco nuevo tiene que ser divertido. Hacer otras cosas es la mejor manera de preservar eso”.

¿Pero os vais a tomar las giras con más calma? Porque hasta hace poco estabais constantemente en la carretera.
“Sí, creo que la paternidad de Mikey va a marcar nuestra agenda. Pero no lo digo como algo en contra suya, porque a todos ya nos va bien. Si por ejemplo el resto quiere volver a casa en medio de la gira europea este verano, yo me quedaré y me haré mis excursiones en moto”.

Estando tanto de gira, uno pensaría que lo último que quieres hacer es seguir viajando en tu tiempo libre… No puedes parar quieto.
“Simplemente me he dado cuenta de que me gusta viajar. No es que me pase nada raro, pero me gusta ir de aventuras. Mi novia lo entiende totalmente porque también ama las motos, y a veces viajamos juntos y otras no. Ir de viaje solo en moto es muy interesante. No es que huya de mi vida, es que quiero que esto sea mi vida”.

JORDI MEYA