Inicio Críticas de Discos PULLEY – ‘The Golden Life’

PULLEY – ‘The Golden Life’

Una agradable sorpresa por parte de una banda que quizá ya habías olvidado.

Aunque Scott Radinsky llegó a lo más alto jugando como pitcher en la liga profesional de beisbol en equipos de primera línea como los Chicago White Sox o Los Angeles Dodgers, lo mismo no puede decirse de Pulley, la banda que formó en 1994 tras su amarga salida de Ten Foot Pole.

Pese a haber salido en el momento en el que el punk rock lo petaba comercialmente, y debutar con un disco tan potente como Esteem Driven Engine (1996), el grupo nunca consiguió alcanzar la popularidad de muchos de sus amigos y vecinos. En gran parte porque tanto Radinsky, como el público, lo veían más como un hobby a su carrera deportiva que como una banda de verdad. Sin embargo, su compromiso debía ser mayor del que parecía porque puntualmente ha ido publicando discos, y tras seis años de silencio nos llega el séptimo, y en nada le tendremos por aquí tocando como parte de la gira de Bad Religion.

Quizá porque no esperaba nada en especial, The Golden Life ha supuesto una agradable sorpresa por parte de una banda que quizá ya habías olvidado. Al igual que los últimos trabajos de bandas como Lagwagon o Face To Face, lo mejor que puede decirse del disco es que no es un intento impostado de sonar como en sus años mozos, sino que refleja la madurez de unos tipos que, aunque probablemente tengan más en la cabeza cómo pagar la hipoteca y el seguro del coche que en hacer la revolución, siguen aspirando a un mundo mejor.

Todo a ellos nos lleva a unas canciones menos agresivas, con unos tempos más calmados, sin apenas tupa-tupa, que les permite acentuar el aspecto melódico tanto en las voces como en las guitarras. Y ahí hay que reconocer que se lo han currado porque los temas tienen gancho sin caer en obviedades. A ratos Scott recuerda a los giros que hacen Milo de Descendents (‘Wake Up’) y en otros incluso a Bob Mould (‘Northbound’, ‘Golden Life’).

Sin aspirar a crear hits, canciones como ‘Repeat Offender’, ‘Lonely’ o ‘California’ te entran con una naturalidad pasmosa y acabarás canturreando fácilmente. Es música para que los padres que llevan a sus hijos al concierto de Machine Gun Kelly, puedan volver a casa felices de haber nacido cuando lo hicieron.

JORDI MEYA

BONUS TRACK CON… SCOTT RADINSKY

¿Llevabais mucho tiempo pensando en hacer un disco nuevo?
«La verdad es que es algo que siempre tenemos presente. Como la pandemia dejó sin trabajo a los otros miembros, decidimos aprovechar el tiempo para componer. Normalmente lo hacemos los dos guitarristas conmigo tocando la batería, lo cual me ayuda a crear la melodía también. Vamos probando cosas hasta que nos sale algo que nos gusta. Nos sentimos muy creativos, y sinceramente creo que es uno de los mejores discos que hemos hecho».

Después de seis años, ¿te tomas este disco como una oportunidad de relanzar la carrera del grupo? 
«En realidad no. Tenemos un nuevo batería y nuevo guitarrista, Trey Clinesmith, a quien conozco desde hace 30 años. Ellos tienen ganas de hacer cosas, y si salen oportunidades como las de ir a Europa, las queremos aprovechar. Pero hacemos esto para divertirnos. Todos tienen otros trabajos y familias, así que no nos lo planteamos en términos de construir una carrera. Nunca hemos ganado lo suficiente para poder pensar en Pulley como el centro de nuestras vidas. Solo queremos hacer buena música, tocar bien en directo, y viajar, y con la actual formación todo eso es mucho más fácil».

Tu voz suena muy bien. ¿Sigues algún tipo de rutina para mantenerla?
«Intento cantar un par de veces a la semana por mi cuenta para no perderla. Además cuando estoy en el estudio es más fácil porque solo tengo que preocuparme por una canción, no es como dar concierto».

Me ha parecido escuchar una influencia más fuerte de Descendents en las melodías.
«Vaya, me lo tomo como un cumplido. Somos grandes fans de Descendents y quizá sale algo de manera inconsciente. Para mí Descendents siempre han ido un paso por delante tanto musical como melódicamente. En cualquier caso no fue algo deliberado».

¿Supone un reto hacer este tipo de música cuando pasas de las 50?
«Quizá la rabia no es la misma, pero esta música tiene energía por si sola. Puede que ya no saltemos tanto como antes, pero la energía está en el corazón. Así que no supone un reto. A nivel de letras es un disco más maduro también. La propia experiencia de la vida te hace escribir sobre otras cosas».

¿Te recuerda la aceptación que está teniendo ahora el punk pop en el mainstream un poco a lo que ocurrió en los 90?
«Personalmente no soy fan de los artistas que están saliendo, pero me parece bien. Cuando ocurrió a los 90 y Green Day y The Offspring se hicieron populares, me alegré porque era gente que conocía, y nos ayudó a todos los demás. Fue extraño y quizá agridulce, porque lo que era nuestro pasó a venderse en los centros comerciales. Que vuelva a ocurrir 20 años después tampoco me sorprende».

¿Cómo ha cambiado tu relación emocional con lo que es Pulley?
«Cuando empecé Pulley tenía mucha rabia porque me habían echado de mi propia banda. Pulley siempre ha sido un colectivo en el que todo el mundo ha aportado algo propio, pero moviéndonos en la misma dirección. Es un grupo de verdad, así que lo siento como mi casa, pero también la de los demás».

Pese a ello, la formación del grupo nunca ha sido del todo estable. ¿Alguna vez has tenido que echar del grupo a alguien o siempre han sido separaciones amistosas?
«Mmm… No sé si usaría la palabra echar, pero a veces hemos ido en una dirección, y alguien ha ido en otra, hasta que hemos tenido que buscar a otro persona. Lo que puedo decirte es que seguimos teniendo una buena relación con todos los miembros que han pasado por Pulley. No hay resentimiento. Es la diferencia. A mí me echaron de Ten Foot Pole y llevo 25 años sin hablarme con ninguno de ellos».

Entiendo que nunca habéis hablado de hacer una reunión.
«No, no. Hay un par de miembros con los que me intercambio algún mensaje, pero fueron los que dejaron el grupo después de que me echaran. Ten Foot Pole han sobrevivido con un solo miembro original (Dennis Jagard ndr.) durante 25 años. Si fuera con la formación original, quizá me lo plantearía, pero solo grabamos un disco juntos, el primero. El resto de su historia es suya, yo no he tenido nada que ver».

JORDI MEYA

Reseña
Pulley
7
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