Los andorranos Persefone fueron una de las bandas invitadas a tocar en la última edición del 70000 Tons Of Metal, el crucero más heavy del planeta. Su guitarrista Carlos Lozano nos cuenta en primera persona cómo vivieron la increíble experiencia.

La trayectoria de una banda se define como ese camino que recorres junto a tus compañeros sabiendo a dónde quieres llegar, y acabando en los lugares y situaciones más sorprendentes que puedas llegar a imaginar en el proceso.

Mientras escribo estas líneas me encuentro en un avión de vuelta a casa. Miro a mi alrededor y veo a mis compañeros durmiendo, intentando pasar el rato de la manera más amena posible, y pienso en la experiencia que acabamos de vivir con una mezcla de satisfacción e incredulidad. Y es que, cuando hablamos de situaciones inesperadas para una banda de metal, tocar en un crucero por el Caribe quizá sea una de las más difíciles de superar.

En esta pequeña crónica me gustaría relatar esta experiencia, y así compartirla con quien pueda tener curiosidad en la historia de, cuando una banda de metal de Andorra cogió un avión en pleno invierno y se fue al Caribe… a tocar en un barco… camino de Haití… vamos, lo habitual.

DÍA 0, Martes 29/Miércoles 30 de Enero de 2019

La logística a la hora de salir fuera de tu continente a tocar es siempre algo que hay que coger con tiempo. Vuelos, presupuestos, merchandising, ensayos, visados, carnets de exportación para los instrumentos, transporte, trabajos… pero siempre acaba llegando el momento de encontrarnos todos juntos y salir por la frontera. El problema es cuando, después de tenerlo todo listo y preparado, una nevada colapsa el país, y en el último momento, Bobby (baterista), coge una infección vírica que lo deja en cama mientras, literalmente, estamos en el local cargándolo todo a menos de dos horas de salir camino al aeropuerto de Barcelona.

Por un momento, y pese a que Bob insiste en que no cancelamos nada, empezamos a valorar la idea de que su estado físico no nos permita poder hacer este viaje. Sea como sea nos armamos de valor y salimos decididos a, al menos, intentarlo.

Es de madrugada ya que la mayor parte de nosotros venimos de empalme con los trabajos para no perder días, y la idea es dormir de camino a la primera parada en Francia. La suerte nos sonríe, Bob se empieza a encontrar mejor muy poco a poco, y para cuando cogemos el primer vuelo hacia París a eso de las 6 de la madrugada, ya no hay marcha atrás.

Llegamos a París habiendo dormido un poco y hacemos el transbordo. Entramos en el avión que nos llevará a Florida, pero las bajas temperaturas han helado las alas, con lo que ya en nuestros asientos, la compañía nos avisa de que habrá un pequeño retraso en el despegue hasta solucionar el problema… nada serio… 4 horas de nada antes de ponernos en marcha… paciencia, paciencia…

En el avión ya comenzamos a ver miembros de otras bandas (Arkona y Heidevolk concretamente ) y pasajeros con una indumentaria que delata su destino. Aquí conocemos al técnico de batería de Paradise Lost y Bloodbath, y nos explica que las bandas han perdido los vuelos debido a las nevadas y no sabe si van a poder llegar al crucero. Finalmente, y ya en el festival, nos explicó que tuvieron un hacer las mil y una peripecias para llegar a Florida, pero lo consiguieron y la gente pudo disfrutar de sus sets. ¿Quieres aventuras? monta una banda, ¡no te vas a aburrir!

Llegamos a Florida y a Wero, nuestro querido técnico, le pierden la maleta. Se ha quedado de turismo por Francia, así que mientras él se va a comprar lo básico para poder vestir, nosotros nos vamos al hotel, no sin antes pasar por la pre-party que tradicionalmente celebra el festival en Miami Beach la noche antes de embarcar. Que puedo decir. Mucha gente, mucha fiesta, un escenario con una banda haciendo covers de todos los clásicos que el metal nos ha dejado, y las expectativas muy altas respecto a lo que nos espera a partir del día siguiente… O al menos es lo que nos dice todo el mundo que nos reconoce y se acerca a hablar con nosotros. Estamos fundidos, vuelta al hotel y caemos rendidos.

DÍA 1, Jueves 31 de Enero de 2019

Nos levantamos temprano para poder desayunar antes de que nos lleven al puerto. Algunos decidimos quedarnos en el hotel mientras que otros se van a ver un poco de la playa de Miami. El tiempo es muy limitado ya que el proceso de llegar al puerto y embarcar parece ser más largo de lo que podría esperarse. Y es que meter más de 3000 personas de todo tipo de nacionalidades en un barco requiere logística, y la logística, tiempo.

Uno intenta hacerse a la idea de cómo puede ser un barco que albergue semejante concepto, pero cuando estás en las puertas dando el último paso en tierra firme te das cuenta de la envergadura del festival. El barco es gigantesco, pero la mayor parte de las personas que nos rodean se manejan como si fuera su casa, ya que se hace evidente que no son primerizos en estos lares. Todo el mundo está eufórico, se saludan, se abrazan, gritan y sonríen, y nosotros atendemos atónitos mientras intentamos encontrar nuestros camarotes para poder dejar todo allí y empezar a investigar.

El barco es enorme, las instalaciones imponentes y la organización simplemente espectacular. Conseguimos llegar a cubierta donde empezamos a interactuar con fans de todas partes que nos explican lo que podemos esperar de estos días. Allí todo el mundo está con todo el mundo, artistas con fans, organización con técnicos. En medio de toda esa vorágine de estímulos nos hacen una entrevista al lado de la piscina que nos pilla por sorpresa, pero la distensión del momento hace que sea algo ameno y divertido.

Nos facilitan la programación de los conciertos. Ya sabemos cuándo y dónde tocamos, con lo que nos disponemos a buscar las salas donde darán lugar las actuaciones para poder estudiar el terreno antes de que empiecen los conciertos del primer día. Con tanta excitación se nos ha olvidado que hay que comer! Así que nos disponemos a subir a donde se encuentra el bufet que ofrece el festival a todas las personas que allí se encuentran. El sitio es grandioso. Dos personas guitarra acústica en mano te dan la bienvenida al lugar al son de todo tipo de éxitos musicales a los que les habían cambiado la letra para basarlo todo en el mensaje “lávate las manos / wash your hands”, completamente genial. La comida es infinita y para todos los gustos y paladares, las vistas impresionantes y todo ese lujo aderezado con un hilo musical basado exclusivamente en metal, que nos acompañó en cada una de las visitas al comedor. Allí nos encontramos con nuestros viejos amigos de Obituary. Desde nuestra primera gira que no nos habíamos vuelto a ver y el encuentro es entrañable y muy agradable. Recordamos algunos momentos juntos y nos deseamos lo mejor en las actuaciones. Coincidimos con ellos, con lo que nos fue imposible verlos ni tenerlos en nuestro show, pero fue genial volver a compartir cartel de nuevo.

Recién comidos nos disponemos a ver algunos conciertos, así que nos separamos para que cada uno pueda elegir según sus gustos. Aunque no dio tiempo para mucho. Un poco de Fleshgod Apocalypse y de Black Daliah Murder y vuelta al trabajo para planificar el día siguiente y anticipar los problemas que puedan surgir antes de la actuación. Para cuando nos damos cuenta estamos destrozados de nuevo, con lo que decidimos ir a la cama temprano para así poder madrugar al día siguiente. En este punto cabe decir que a nuestro alrededor todo es fiesta por todo lo alto non-stop a niveles de éxtasis. Gente en la piscina, en conciertos, bailando, cantando. El tiempo y el espacio se detienen allí. No sabes si es de día o de noche y siempre hay un concierto al que ir, una fiesta que se está dando, comida, bebida… El escenario contrasta con la naturaleza mucho más tranquila de los miembros de Persefone, pero si tu intención es la de divertirte por todo lo alto sin parar durante 4 días, quizá deberías plantearte probar esta experiencia al menos una vez en la vida.

DÍA 2, Viernes 1 de Febrero de 2019

Otro día y las expectativas, por supuesto, por las nubes. Hoy tenemos concierto al fin. Estamos disfrutando mucho de la experiencia, pero todo esto solo tiene sentido para nosotros si es para subirnos a un escenario, así que el día se plantea mucho más ocupado y con el objetivo de hacer una buena presentación ante los asistentes del festival.

Quedamos temprano en la zona de restauración para desayunar juntos y así poder planificar el día correctamente para evitar estrés innecesario. Internet no es una herramienta obvia en un barco navegando en aguas internacionales, y en uno de semejante tamaño perderse es casi inevitable, con lo que había que sincronizar relojes.

La primera parada fue nuestro meet and greet con los fans. La organización tuvo a bien hacer coincidir nuestra firma con la de Ne Obliviscaris, del mismo modo que programó la segunda actuación de las dos bandas para el mismo día una detrás de otra, cosa que agradó mucho a los fans de ambas bandas y que se hizo notar llegado el momento, pero todo a su tiempo.

Debido a la colaboración que hicimos con Tim Charles, cantante y violinista de NeO, y de un póster falso que alguien publicó en el que se anunciaba una hipotética gira americana con las dos bandas, ya teníamos una relación con ellos pese a solo haber coincidido en nuestras últimas giras en Europa.

Allí estábamos ambas bandas, en dos mesas separadas, cara a cara. ¿Quién se llevaría el cariño de los fans? El campo de batalla estaba dispuesto, y empezaron a dejar pasar a todo el mundo. Y lo que ocurrió en la siguiente hora y media fue de lo más divertido de todo el crucero. Hubo una batalla de aviones de papel entre bandas, nos disputábamos a los fans de unos y de otros ofreciendo abrazos gratis y cantando todo el repertorio de canciones típicas que cada uno se sabía. Los organizadores no daban crédito a lo que veían y se dedicaban a grabar en vídeo entre las risas de todo el mundo. El cariño de la gente y de los integrantes de nuestros amigos de NeO fue algo muy especial y consiguió que la gente no parara de mostrar entusiasmo por el concierto del último día que nos juntaría a ambas bandas en el mismo escenario.

Después de la firma intentamos ver a algún grupo más antes de reunirnos en uno de los camarotes donde Wero había preparado todo para poder hacer una suerte de último ensayo y así ir tranquilos a nuestro primer concierto. En mitad de ese ensayo, se hizo la hora del concierto, cogimos todo el material y nos dirigimos a una de las múltiples salas preparadas para las diferentes actuaciones que darían lugar a lo largo de todo el crucero. Las salas eran de todo tipo. Un teatro enorme, una sala con gradas para acomodar a una cantidad de gente importante ( y donde nos encontraríamos dos días después para nuestra segunda actuación ), un escenario exterior, y una pequeña sala a modo de club pequeño con un escenario enano y en el que el público de atrás sufre para poder ver qué pasa sobre las tablas….  es allí a donde nos dirigíamos, al llamado StarLounge, con los instrumentos en la mano y muchas ganas de ponernos manos a la obra.
Y el concierto fue…. vamos a decir… complicado.

Llegamos con tiempo suficiente para poder montar el escenario. Estos últimos años hemos tenido la suerte de poder girar más que nunca, y bajo la tutela y los consejos de Wero, puedo decir que hemos aprendido a ser rápidos y productivos a la hora de montar y hacer una prueba de sonido de manera eficaz. Especialmente en festivales, donde el formato hace que haya una tendencia a momentos de tensión, siempre ponemos ese extra de atención para evitar que exista ningún problema por parte de la banda.

Y allí estábamos, en esa especie de sala/pub donde, de pronto, se reunió más público del que nunca hubiéramos dicho que cabía en ese recinto. El entusiasmo de todas las personas que ya nos esperaban era más que palpable, con lo que nos dispusimos a comenzar el primero de los dos sets que teníamos preparados. Primeros sonidos de la intro que nos lleva a ‘Aathma pt.I’, la gente grita. Escucho el primer ‘one, two, three, four…’ por mi in ear, respiro profundo y vamos allá. Llega mi primer solo antes si quiera de que Marc entre al escenario por primera vez y lo saco a delante pese a que siempre me suele dar algún problema. Estoy muy contento, todo marcha muy bien, y entonces….. mi guitarra desaparece… No sé si solo pasa en mi monitor o si simplemente ha dejado de sonar. En ese momento y ya con Marc en el escenario nos damos cuenta de que el técnico de monitores se ha dejado todo el sistema conectado pese a que le pedimos que lo cerrara y empiezan a haber problemas con el micrófono principal. Mi guitarra sigue sin funcionar y decidimos no enlazar ‘Aathma I’ con ‘No faced mindless’ para solucionar el problema. Parece que vuelve a funcionar al quitar los pocos efectos que llevaba, pero entonces la claqueta nos la juega y tenemos que pararla a mitad de canción… De esto el público no se da cuenta, pero para nosotros es otro problema que se añade, y entonces… el micro de Marc deja de funcionar por completo. Marc muestra signos de frustración que se añaden a los míos cuando mi amplificador vuelve a romperse, pero se decide a sacar el concierto adelante, coge el micro de Moe y, mientras alguien se decidía a ayudarnos, comparte el micrófono ante los vítores de un público 200% entregado pese a los problemas. Yo sigo sin sonar. El show sigue y a mitad de la siguiente canción le traen otro micrófono a Marc. Yo ya no sé si sueno o no, pero continuo tocando con la sensación de que nadie oye lo que hago. Finalmente alguien entra en el escenario cabezal en mano y, en medio de la canción me cambian uno por otro…. y yo ya no estoy para risas. Consigo sonar y busco un sonido en dos segundos, pero debido a todos los problemas y pese a no parar ni un momento, tenemos que dejar fuera el último tema, así que sólo nos quedan ‘Flying Sea Dragons’ y ‘Mind As Universe’. Me acuerdo de tocar con todas las ganas del mundo, y por el feedback que recibimos después del show, el público apreció el que sacáramos todo adelante pese los mil problemas. Pero claro, viajar a la otra punta del mundo para que problemas técnicos no te dejen dar la mejor versión de lo que haces no es plato de gusto, con lo que, pese a las palabras de agradecimiento de los muchos fans que tuvimos la suerte de congregar allí, y los ánimos de mi queridísima mujer que nos acompañaba en esta aventura, el humor no fue el mejor durante lo que restó de día. Mañana será mejor, y aún nos queda otro concierto más.

DÍA 3, Sábado 2 de Febrero de 2019

Madrugamos puesto que, aparentemente, hoy encontraremos tierra firme en las costas de Haití. No es todos los días que se te ofrece el plan de visitar una playa caribeña, con lo que desayunamos pronto con la intención de visitar el lugar e intentar aprovechar el día al máximo. Hoy no hay concierto, así que el día se plantea como el más ocioso desde que llegamos, y así nos dispusimos a afrontarlo. El lugar es paradisiaco, con un bufet repleto de comida para no tener ni que volver al barco si él hambre hace acto de presencia, y por una vez, música caribeña y nada de metal para ambientar la situación…. y la verdad es que después de dos días seguidos, se agradece.

La estampa es impagable. Pese a la música de fondo, sigue siendo un crucero por y para metaleros, y solo hay que mirar alrededor. Una playa idílica llena de personas con indumentaria propia de un fin de semana de festival y con, en mi humilde opinión, poco respeto a los efectos que el astro rey podía tener en sus mayoritariamente pálidas pieles. Esta última observación no tardó en hacerse una realidad. Durante el resto del crucero no parabas de ver quemaduras de todo tipo entre los incautos que se confiaron en la playa, aunque por lo visto, es algo tan tradicional como la pizza 24h en este festival. Después de un par de horas en la playa intentamos coordinar todo tipo de actividades para el resto del día, aunque, ya de nuevo en el barco, algunos prefirieron simplemente descansar, dar vueltas y hablar con gente, o atender a los conciertos programados para ese día. Yo me adjunté al grupo de las actividades que incluyeron pachanga de fútbol, tiros a la canasta, minigolf y competición de velocidad en los toboganes acuáticos… no sé cómo le sonará esto al lector, pero puedo dar fe de que fue tan divertido como suena. Y para más disfrute, debido a la naturaleza del propio festival y de los gustos de los participantes, las zonas donde se llevaban a cabo las actividades antes nombradas estaban poco más que desiertas. Todo un sueño de niñez hecho realidad.

El barco volvió a zarpar y el resto del día nos dió para atender al karaoke-metal donde la gente subía a cantar todo tipo de clásicos del metal, aunque la mayor ovación se la llevara una canción de los Backstreet Boys que hizo vibrar a todos los asistentes. Realmente el ambiente es muy agradable y la gente lo está pasando en grande. El cansancio aprieta y nos disponemos a separarnos para ir a dormir. Toni pide pasarnos por el concierto de Napalm Death bajo la premisa de ‘escucho un tema y me voy a dormir’… Pues bien, acabamos todos en el mosh pit gozándola como críos al ritmo de ‘Scum’ o ‘Nazi Punk Fuck Off’. No sé si el mejor concierto del festival, pero sí que el que más disfruté personalmente. Y ahora sí, a dormir, que mañana hay concierto, y además tenemos que hacerlo muy bien.

DÍA 4, Domingo 3 de Febrero de 2019

Y como se fue el día anterior, amaneció el último día de esta increíble experiencia en aguas internacionales. El barco ya se está dirigiendo de nuevo a Miami y nosotros volvemos a madrugar ya que nuestro segundo y último concierto tendrá lugar a las 15:30h y queríamos tener tiempo para un último ensayo tempranero antes del show. Por otro lado, queríamos poder atender a un compromiso anterior que también nos hacía mucha ilusión. El compromiso no es otro que el concurso de Belly Flop al que apuntamos a nuestro queridísimo bajista Toni completamente a traición. El concurso consistía en subirse a una plataforma vestido de la manera más estrafalaria posible y lanzarse estirado como una estrella de mar con la intención de impresionar a un jurado compuesto de integrantes de varias bandas participantes en el festival.
Toni se sentía tan seguro de sí mismo que bromeaba diciendo que le preocupaba no llegar al concierto por la entrega de premios, pero una vez allí vimos que el nivel era altísimo. La cosa quedó en un salto muy digno pero insuficiente…. y es que Toni, con el nivel que había tenías que haber arriesgado, pero fuiste a asegurar… ya te lo dijimos todos, pero te queremos igual. Y ahora, corre que te corre a la sala para prepararlo todo de nuevo.

Para el concierto de hoy se respiraba una atmósfera muy especial. La gente se había quedado con ganas después de todos los problemas del primer show, y además, como comenté anteriormente, la organización tuvo la buena idea de poner a Persefone y a NeO uno a continuación de otro, permitiendo así que pudiéramos contar con la colaboración de Tim en la canción ‘In La Kech’.

NeO tocaron primero. Nos encontramos con ellos antes de que tomaran el escenario les deseamos suerte. Durante su set tuvimos que preparar todo ente bastidores, con lo que solo pudimos verlos unos minutos al lado del escenario y escucharlos desde donde estábamos. Hicieron un concierto maravilloso. Y ahora nos tocaba a nosotros.

Para este set volvieron a existir problemas técnicos que nos atrasaron casi diez minutos, pero nada comparable a nuestra anterior experiencia dos días atrás. Había ganas. Salimos a matar. Y se notó.

El recinto permitía la entrada a mucha más gente que la otra vez, y así fue. Tanto el pie de escenario como las gradas se llenaron, y eso nos hizo tener aún más ganas de hacerlo aún mejor. La gente cantó, grito, hubieron mosh pits, circle pits, muchas sonrisas y gestos de agradecimiento durante todo el set. Que sensación tan agradable al fin. Ahora podíamos relajarnos al fin y disfrutar el resto de esta aventura sabiendo que al final pudimos darle al público un concierto digno del marco en el que nos encontrábamos.

Debido a la hora del show, todos decidimos comer a posteriori, con lo que la primera parada, después de hacer las gestiones para que el material e instrumentos volvieran a nosotros sin percance una vez en tierra, fue en la zona de restauración. La comida se sabe mejor cuando estás tranquilo, y aunque eso es de conocimiento popular, pudimos experimentarlo en primera persona.

Nos quedaba toda una tarde para disfrutar de lo que este atípico festival nos podía ofrecer, con lo que algunos de nosotros volvimos a la cancha de baloncesto y volvimos a jugar un poco más. Aprovecho para establecer que definitivamente deberíamos seguir con lo de la música, porque con un balón en las manos lo más probable es que nos hagamos daño. Somos malísimos, pero nos lo pasamos como críos de nuevo.

Se acaba el tiempo y nos dirigimos a contestar unas entrevistas. Por el camino conocemos a algunos fans que también nos apoyan mediante nuestro Patreon y tenemos una buena charla con ellos. Seguimos recibiendo feedback del concierto del día de hoy. La felicidad de la gente que se acerca a nosotros se convierte en nuestra felicidad. La naturaleza del crucero hace que el contacto entre fans y músicos sea constante, con lo que se experimenta esa relación de una forma realmente intensa.

Ya es de noche, y algunos de nosotros nos acercamos a ver el concierto de los hermanos Cavalera tocando temas de Sepultura. Todo un momento nostálgico y muy acertado para despedir este último día. La escena se resume en los hermanos Cavalera encima de las tablas sobre un barco en medio del océano mientras gente disfrazada de todas las locuras imaginables cantaban a pleno pulmón ‘Refuse/Resist’… me temo que no tengo capacidad de narrativa para describirlo correctamente, pero era para verlo.

Pasamos lo que resta de noche despidiéndonos de amigos y colegas de otras bandas, e intentamos tenerlo todo recogido y listo para que la vuelta a nuestro frío hogar fuera tranquila y sin sobresaltos de última hora.

La trayectoria de una banda se define como ese camino que recorres junto a tus compañeros sabiendo a dónde quieres llegar, y acabando en los lugares y situaciones más sorprendentes que puedas llegar a imaginar en el proceso. Si nos lo hubieran dicho cuando empezamos a tocar juntos seguramente no lo habríamos creído. Ahora solo nos queda preguntarnos qué será lo próximo.

Un abrazo desde Andorra, con el moreno más desubicado que he tenido nunca.

Texto: Carlos Lozano Fotos: Kyle Finlan (directo)/Persefone