Jimmy Eat World están de celebración. En el mismo año en el que Clarity cumple los 20 y Futures alcanza los tres lustros, los de Arizona vuelven para presentarnos su décimo álbum Surviving. En él, la banda se ha desnudado y se ha quedado con lo esencial, con lo que realmente importa.

Alejado en sonido de su último álbum de estudio Integrity Blues, Jimmy Eat World nos traen un disco cargado de contrastes y que recupera los riffs más duros que conocimos con Bleed American, a la vez que exploran nuevos caminos. El cuarteto tiene claro que quiere seguir sobreviviendo, y ése es el mensaje que nos lanzan en cada uno de los diez cortes de Surviving (RCA/Sony). En plena madurez, tanto musical como personal, Jim Adkins (voz, guitarra), Tom Linton (guitarra), Rick Burch (bajo) y Zach Lind (batería) quieren compartir algo de la sabiduría que han adquirido en todos estos años en las que han ido salvando obstáculos. Hablamos con Rick en un descanso entre los conciertos que les están haciendo viajar por Inglaterra entes de dar el pistoletazo de salida a su tour norteamericano.

Os encontráis en medio de una gira por el Reino Unido y en noviembre saltáis para Estados Unidos. ¿Tenéis pensado después algún tour por Europa para presentar el disco?
RICK BURCH
“Sí, del Reino Unido iremos a Estados Unidos, pasaremos las vacaciones en casa y el próximo año planeamos girar por todo el mundo con Surviving. ¡Tenemos muchas ganas!”.

¡Por aquí también tenemos ganas de veros! Hablando de Surviving, repetís con el productor Justin Meldal-Johnsen, quien ha trabajado con Beck o Paramore. ¿Qué os ha hecho volver a confiar en él para un disco tan distinto al anterior?
“Inicialmente, la decisión de trabajar con él por segunda vez fue porque tuvimos una experiencia tan brutal mientras hacíamos Integrity Blues juntos que nos quedamos con ganas de pasar más tiempo con Justin. De ser creativos juntos. Sabíamos que queríamos hacer algo distinto a nuestro último álbum y tuvimos confianza ciega en que Justin nos ayudaría a conseguir justo lo que buscábamos. Tiene muchos talentos y muy diversos, se le da muy bien ayudar a una banda a crear un álbum personal, el álbum que están buscando, y es un gran productor… un gran… ¡Tío! ¡Es un gran tipo! (Risas)”.

“¡Es un gran tipo!”. Nos quedamos con eso (risas).
“Es un líder, es un ‘facilitador de conceptos’… No importa qué sonido estés buscando; con él lo vas a conseguir”.

Veo que trabajáis genial juntos. Háblame de cómo y cuándo nace Surviving… Habéis mencionado muchas veces que grabáis y guardáis todo porque nunca se sabe y que rescatáis viejas ideas que se quedaron por el camino. ¿Hay algo de eso en este nuevo trabajo?
“Tener 25 años de experiencia y diez álbumes a las espaldas hace que no paren de brotar nuevas ideas, pero también hay otras que nacieron en el pasado y que quizá no fueron apropiadas por aquel entonces o que nunca terminaron de desarrollarse. En esos momentos decidimos guardar todas esas ideas en libretas y esta vez, con Surviving, recuperamos notas y cuadernos y encontramos muchas piezas decentes que funcionarían para lo que estábamos creando ahora. Y son ideas familiares, por eso este álbum suena tanto a Jimmy Eat World. Aunque también hemos metido cosas nuevas, hemos explorado nuevos caminos”.

Justamente habéis recuperado ‘Love Never’ de un sencillo anterior que podría haber sido parte de Bleed American perfectamente. ¿Estamos ante una mirada al pasado?
“Sí, podría decirse que sí. Hay nostalgia en este álbum y ‘Love Never’ es un buen ejemplo de ello. Es una canción que lanzamos hará como un año y de la que estamos muy orgullosos, por eso pensamos que incluirla era lo correcto. Creemos que es un perfecto conector entre el clásico Jimmy Eat World y los nuevos sonidos”.

“Surviving ha sido una buena dosis de ilusión y ganas de seguir” RICK BURCH

Hablando de lo clásico, Jim Adkins ha dicho que mientras que la filosofía de Integrity Blues fue ‘cuanto más, mejor’, para Surviving os habéis desecho de todo lo que no necesitabais. ¿A qué cosas habéis dicho adiós como banda y como personas?
“Así es. Con este disco nos hemos centrado en el ‘menos es más’, algunos de los sonidos rockeros, las guitarras… nos dimos cuenta de que algunos de nuestros sonidos favoritos no eran más que una única guitarra tocada de manera excepcional. Para Integrity Blues trabajamos con muchas capas, demasiados recursos para hacer un solo sonido, y esta vez hemos trabajado con una perspectiva distinta. Hemos puesto el foco en algo sencillo y de calidad, dejando más aire, más espacio, para que los sonidos respiren y cobren vida”.

Y a la vez dejáis paso a nuevos sonidos y colaboraciones como la de Davey Havok de AFI en ‘Congratulations’ o la del saxofonista James King de Fitz And The Tantrums en ‘All The Way (Stay)’. ¿Hasta qué punto estuvieron involucrados en su creación?
“Fueron ideas que surgieron una vez tuvimos las canciones prácticamente terminadas. Con Davey nos pasó que mientras escuchábamos la canción nos venían recuerdos de AFI y pensamos que podría ser una buena idea que nos ayudara con las voces. Siempre hemos sido amigos y hay muy buen rollo, y a él también le hizo ilusión trabajar con nosotros. Y lo mismo con James King. Sabíamos que faltaba algo, que teníamos que completar el final de ‘All The Way (Stay)’, pero no sabíamos con qué exactamente y tiramos por algo que no habíamos hecho hasta ahora: un saxofón. Al principio, si te soy sincero, no estaba nada seguro de cómo iba a quedar, pero ahora no me la imagino sin el saxo. ¡Es imposible! Es justo lo que necesitaba y fue muy divertido hacerlo”.

¡Probar cosas nuevas debe ser siempre divertido! Como el toque ochentero que tiene ‘555’, que además nos da como un respiro a mitad de álbum, como para coger fuerzas y seguir…
“Me encanta esa canción. Es una idea que nos trajo Jim cuando ya teníamos el álbum bastante avanzado y que rompía un poco con lo que estábamos haciendo. Teníamos dudas sobre cómo encajaría con el resto de canciones pero, una vez más, y ahora que lo vemos terminado, le da espacio al disco, personalidad. Al ser distinta compensa el resto de temas, es aire fresco entre tanto rock, por eso me gusta tanto”.

También relaja, aunque por poco rato… ‘One Mil’ empieza un poco balada para dar paso a un guiño rockero a todos los introvertidos. ¿Es algo con lo que os sentís identificados?
“Totalmente. ‘One Mil’ es una canción para los introvertidos, empieza suave pero enseguida coge ritmo en una especie de diálogo con uno mismo”.

Como de costumbre no olvidáis la política y en ‘Criminal Energy’ habláis de conspiraciones y miseria. No sé si conocéis lo que está ocurriendo últimamente en Catalunya, ¿qué visión tenéis?
“Lo que está ocurriendo entre Catalunya y el resto de España ha ocurrido en otras partes del mundo antes. Hay personas que no se sienten representadas, que no se sienten parte de la sociedad que les rodea y es bastante complejo. ¿Por qué no nos podemos llevar bien todos y ya está? (Risas) No, en serio, es frustrante no ser escuchado y veo que esto ocurre por todo el mundo y no sé a dónde nos va a llevar… Todos deberíamos tener derecho a expresarnos y ser oídos. Sobre todo por aquéllos que se supone que nos representan”.

Volviendo al disco, está repleto de temas con muchos contrastes y canciones que parecen hechas para el directo. ¿Tenéis esto en cuenta cuando hacéis un álbum?
“Cuando grabamos intentamos centrarnos en los temas uno a uno, individualmente, y darles el lugar que se merecen. El sonido que acaban teniendo no siempre está calculado ni pensado, dejamos que se vayan desarrollando de forma orgánica, que la música nos diga cómo quiere ser. Cuando un álbum está completo es una representación perfecta de cómo nos hemos sentido durante su creación, son instantáneas de lo que nos ha interesado o emocionado a lo largo del proceso”.

Quizá sea por eso que es tan diferente a Integrity Blues. ¿De dónde sale toda esta energía que caracteriza a Surviving?
“Creo que es simplemente toda nuestra emoción contenida de crear nueva música, de crear nuestro décimo álbum. ¿Sabes? Muchas bandas hablan de su décimo álbum porque es algo grande, es un pararte a pensar si vas a seguir el camino que llevas andando tanto tiempo y revivir lo que hiciste en el pasado o acercarte a nuevos enfoques, mirar al futuro y crear cosas nuevas. Nuestra energía es esa ilusión”.

Y hablando de mirar al futuro, ¿cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir?
“Creo que a medida que avanzamos en la vida nos ponemos limitaciones, a lo mejor debido al miedo o a la inseguridad, pero nos cuesta intentar cosas nuevas o situarnos en lugares desde los que podamos crear. Estamos cómodos donde estamos, aunque sepamos que quizá no es el mejor lugar, y eso nos aleja de poder crecer y progresar. En la caja que nos hemos construido para ello, para estar cómodos, estamos sólo sobreviviendo, y lo contrario a ello es vivir: es derribar las paredes de esa caja, poner un pie fuera y empezar a caminar. Asusta, pero es reconfortante”.

Y en ese proceso, ¿qué papel juega este álbum para Jimmy Eat World?
Surviving tiene un papel muy importante en nuestra vida como banda, nos ha dado momentos muy divertidos, no sólo componiéndolo sino también al llevarlo al directo. Y eso es precisamente lo que queremos ahora, viajar, subir al escenario y compartirlo con todo el público. Ha sido una buena dosis de ilusión y ganas de seguir”.

¿Alguna canción que te haga especial ilusión?
“¡Va cambiando! (Risas) Al principio era ‘555’, contiene una melodía preciosa, pero últimamente me está gustando mucho ‘Criminal Energy’. Tiene mucha energía, es afilada y tengo muchas ganas de tocarla en directo”

BERTA MARTÍNEZ

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