En los últimos años Eric Fuentes había optado voluntariamente por seguir trabajando desde una posición secundaria. Tras una temporada inmerso en sus tareas como productor y otros proyectos, con Hostia Y Perdón tenemos de vuelta el talento del líder de The Unfinished Sympathy en todo su esplendor. Ni que sea en su faceta más experimental y bailable.

Lo mismo suena muy flipado, pero cuando entrevistas por cuarta o quinta vez a un mismo personaje, de algún modo sientes que ya tienes una conexión especial con él. Aunque en realidad no llegues a conocerle con toda la profundidad que te gustaría, puedes sentir que es como ese amigo que conoces desde hace años y con el que quedas cada cierto tiempo para charlar y poneros al día. Más o menos es lo que me ocurre con Eric Fuentes.

Ya sea con su carrera en solitario, los imprescindibles The Unfinished Sympathy, o proyectos tan curiosos como el de resucitar a Mad Squad, la banda de thrash metal que tenía en el instituto, siempre he aprovechado la más mínima excusa para descolgar el teléfono y pasar un rato charlando con el compositor barcelonés. Su forma de explicar hasta el más mínimo detalle de cualquiera de sus trabajos le convierten en uno de esos músicos que uno agradece encontrarse en la entrevistas. Solo hay que formular las preguntas adecuadas y Eric hace el resto.

En esta ocasión, el motivo para ponernos de nuevo en contacto una tarde de mediados de enero no era otro que Hostia Y Perdón (Hang The DJ!), sexto LP que aparece bajo su propia firma y el primero en ocho año desde la publicación del magistral Eric Fuentes/Barcelona. Desde entonces, Fuentes ha focalizado gran parte de sus esfuerzos en el campo de la producción con resultados tan destacables como los protagonizados por Wood y Cala Vento. Precisamente estas dos bandas han jugado un papel fundamental en la concepción de un álbum que sorprende por su planteamiento orientado a la electrónica y los ritmos bailables. No en vano ha sido el jovencísimo productor de EDM Senén Lores el responsable de la mezcla, lo cual viene a explicar porque estamos ante una de las obras más peculiares dentro de una trayectoria ya acostumbrada a los giros de guion.

A lo largo de una hora y cuarto nos dio tiempo a desgranar los entresijos de esta nueva aventura, además de comentar curiosidades como su canal de Youtube o su fallido intento por abrirse camino hacia el estrellato eurovisivo. Pónganse cómodos que la lectura lo merece.

Echando cuentas, han pasado 8 años desde Eric Fuentes/Barcelona. En todo ese tiempo has estado entretenido con tus producciones, por supuesto la vuelta de The Unfinished Sympathy, It’s Not Not, Mad Squad…
ERIC FUENTES «Lo has resumido bastante bien. En 2014, después de sacar el disco triple, yo ya me estaba acercando a los 40 años y tuve una pequeña crisis de pensar,  ‘Bueno, ya no hago nada más, que me estoy haciendo viejo…». Así que finiquité la campaña de Eric Fuentes/Barcelona anticipadamente. Me cansé un poco de hacer cosas en solitario, de ser el centro de atención… simplemente por desgaste. Estuve una década con The Unfinished Sympathy tirando del carro y después empecé a hacer carrera por mi cuenta, lo cual suponía trabajar aún más. Lo que me apetecía en ese momento era ser un actor secundario de otras historias. En 2015 estuve con It’s Not Not, pero era un grupo un tanto inconsistente a nivel de organización. Al mismo tiempo, al resto de The Unfinished Sympathy les apetecía hacer algo por el 25 aniversario de BCore. También coincidió que reactivé Mad Squad, mi banda del instituto. Durante estos últimos años mi actividad ha sido de lo más variada y lo menos intensiva posible. Además, tengo otro proyecto con mi pareja del que en breve daremos noticias. Pero a nivel creativo he preferido dedicarme a diversos proyectos en lugar de profundizar solo en uno. Y sobre todo mi faceta como productor. A medida que bajaba mi actividad como músico, aumentaba la labor en el estudio. Esos han sido los últimos cinco años hasta que llegó la pandemia».

¿Qué es lo que te ha hecho entonces querer volver a retomar tu carrera en solitario? Recuerdo cuando te entrevisté con Eric Fuentes/Barcelona, dijiste que ese disco había salido del mismo grupo de canciones que Copper & Gold, y que además tenías otro más orientado a la electrónica. ¿Es Hostia Y Perdón aquel álbum del que me hablabas?
«Va por ahí el asunto. Sí es verdad que por aquella época estuve trabajando en unas demos de un rollo más electrónico. Pero los temas de Hostia Y Perdón, excepto un par, nacen a finales de 2017. La historia es que tenía hecho un disco electrónico más enfocado al dubstep del cual colgué algunas canciones. Pero entonces descubrí que lo que de verdad me molaba era samplear vinilos antiguos y construir a partir de ahí. Empecé a trabajar sobre esa idea en 2017 y es la que me ha llevado a este álbum. En un principio, Hostia Y Perdón tenían que ser canciones basadas en samplers. Los discos de segunda mano que encontraba por ahí tirados de precio los escuchaba meticulosamente y cuando detectaba unos segundos de algo bonito, un ritmo de batería, una orquestación, un arreglo… cualquier cosa que me interesara, simplemente la capturaba, la ponía en loop y a partir de ahí sacaba un patrón de batería y bajo, que para mí era lo más interesante a nivel creativo. Esa es la génesis. Así que imagínate el tiempo que ha tenido que pasar para que haya acabado siendo lo que has podido escuchar. También ocurre que en canciones como, por ejemplo, ‘Entrégate Ya’, el sampler que había al principio ahora ya no está porque ha sido reinterpretado por una guitarra. Una de las razones básicamente ha sido porque, como bien sabes, si metes un sampler en una canción es una movida a nivel de derechos de autor. Con lo cual de entrada ya era algo que me tiraba atrás (risas). Y en esa transición entre el disco triple y trabajar con samplers, hice algunas cosas electrónicas que de momento están guardadas».

¿De dónde te viene el interés por esta música? Ya habías mostrado influencias de los 80 anteriormente, pero esto me suena a algo más avanzado en el tiempo. Incluso ha habido cosas que me han recordado a Daft Punk, aún sin ser un disco puramente de ese estilo.
«En verdad, para comprender bien Hostia Y Perdón hay que dar mucho mérito a dos personas. Una es Marc Fernández de Wood, a quién produje su primer disco y es un genio musical acojonante. Él ha sido quién me ha servido de apoyo durante todo el proceso, además de regalarme su talento a la hora de buscar arreglos, teclados… Pero después en la última parte del proyecto, que no estaba previsto para nada, ha sido crucial la mezcla del señorito Senén Lores, un chaval que acabo de conocer y del que me he enamorado. Ha terminado dándole un rollo totalmente distinto. Este disco está hecho por un tío de cuarenta y pico años que está muy influenciado por la música de los 80, que obviamente se nota desde hace años en todo lo que he hecho, pero que se ha sentado a hacer la mezcla delante del ordenador con un chico de 24 que es productor de EDM. A él lo que le mola es Skrillex, todo el catálogo de Owsla, evidentemente Daft Punk… Te puede hacer en 5 minutos una canción que suene a Justice, porque tiene ese talento. Es un pequeño genio de la producción electrónica y he tenido la suerte de encontrarle. Le pasé todas mis pistas e hizo magia consiguiendo que aquello ya no sonará a material ochentero ni a indie rock, sino que tuviera este estilo más moderno. Las canciones siempre tuvieron un planteamiento más bailable, pero Senén le dio unas texturas más modernas. Aunque bueno, a él también le molan Daft Punk y eso ya es una cosa de viejos (risas). Pero está metido en el pop de última hornada y le interesa el terreno más comercial. No tiene ningún tipo de influencia en cuanto a lo que sería la ética en la música, que quizás para nosotros dentro del mundo del indie y el punk es muy importante distinguir lo auténtico de lo comercial. Para la gente de su edad el crossover es tal que no existe ni el mainstream ni el indie. Les da igual».

Está bien ese cambio de enfoque, ya que quizás lo más normal hubiera sido acudir a Víctor García en Ultramarinos para la mezcla. Pero imagino que ya tenías en mente que las canciones fuesen por otro camino.
«En realidad me he dado cuenta de la importancia de la mezcla porque, efectivamente, con una más tradicional hubieran sido igual de validas, pero quizás yo mismo hubiera tenido la sensación de que lo único que habría cambiado fuese el idioma. Y yo no quería eso. Quería que sonara distinto, aunque no sabía muy bien cómo. Yo necesito no aburrirme de mí mismo. No tengo una masa de fans que me dé mucho dinero, con lo cual tengo que creerme mucho lo que hago. Si siento que me repito demasiado, me canso».

Precisamente, otro de los aspectos clave de este trabajo es que se trata de el primero cantado íntegramente en castellano. Es verdad que en Eric Fuentes/Barcelona ya había algún tema en ese idioma, pero o bien eran versiones o las cantaban otros invitados. ¿Qué es lo que te ha hecho lanzarte de lleno a la piscina?
«Creo que en la época de Eric Fuentes/Barcelona yo todavía estaba dubitativo desde un punto de vista político. Siempre he vivido en un entorno en el que se quiere aprovechar el hacer música en catalán para defenderlo y apoyarlo. Ese ha sido mi entorno vital de siempre y me ha afectado mucho a la hora de tomar decisiones sobre el idioma en que cantaba. En aquel momento, para mí pasar a cantar en castellano me daba un poco de vértigo».

¿Pero más por un tema político o de sentirte cómodo con el idioma?
«En un sentido político porque de alguna manera sentía, por mi entorno familiar fundamentalmente, que no solo tenía que hacer música de calidad, sino aprovechar también para que el catalán se desarrollara y no dar una discriminación positiva al castellano, que se supone que se sostiene por sí solo. Mi ideario político de entonces iba más por ahí. Entonces, yo dudaba. Después llegó el procés que se fue por completo de las manos, y a día de hoy soy un poco más escéptico con este asunto y no tengo la necesidad de cantar en catalán para defender que tiene que perdurar. Creo que ya hay suficiente gente diciéndolo. En ese sentido, me he liberado un poco de esa supuesta responsabilidad cultural de defensa del catalán para dejarme llevar y hacer algo que yo siempre he hecho en la intimidad. Igual que Aznar, pero al revés (risas). Cuando era pequeño tenía un montón de letras escritas en castellano, porque la televisión era así. Todo lo que suponía aventuras y fantasía estaba en ese idioma. Para mí el castellano está más dentro de lo imaginativo y lo excitante y el catalán más en lo casero y conservador. Siento que me he quitado un peso que yo mismo me había autoimpuesto. También pasa que a la hora de hacer las letras suelo hacer mucho ejercicio de escritura automática. Improviso lo primero que me sale. Algunas frases tienen cero sentido, pero me gustan (risas). Y en esta ocasión fue en castellano. Como te decía antes, igual que en la música, para mí era una manera de probar algo diferente. La razón principal, más allá de la política, es esta. Lo hice así porque vi que me salía natural».

«Parece ser que mi música no encaja dentro del mundo mainstream« ERIC FUENTES

Hablabas antes de las colaboraciones y aquí has vuelto a tirar de amigos como los chicos de Cala Vento y Wood. Con It’s A Crush de The Unfinished Sympathy me comentaste que estaba muy bien que bandas veteranas como vosotros volviesen, pero que eso no debía apartar el foco de atención de quienes vienen empujando fuerte. Imagino que la intención con esto sigue siendo un poco la misma.
«Mi generosidad hacia los chavales ya se ha acabado (risas). Ahora prefiero que me retiren ellos a mí. Ya está bien de tanto llevarles de paseo (risas). No, es coña. Mira, en realidad durante todos los años que he pasado produciendo los discos de esta gente, siempre fantaseaba con que algún día montaría una banda con músicos jóvenes que hubiera conocido y con los que tuviera buena relación. Mismamente a los chicos de Wood les ficharía para mí banda. En cuanto a Cala Vento, entraron en escena porque justo cuando acabó el confinamiento fui a visitarles a su local de ensayo en Fornells, cerca de Girona. Cuando llegué allí, sin haberme enterado, me dijeron que habían hecho cuatro arreglillos y ahora es un estudio grabación. Los cabrones se han currado una cosa guapísima, porque son unos genios hasta en la pandemia. Eso fue a mediados de 2020 y ya llevaba dos años y pico trabajando en las demos del disco. Le había dado mil vueltas sobre cómo grabarlas. Sin con batería, programaciones, más electrónico, más rock… Estuve una temporada estancado con esto. Y al descubrir su estudio, decidí irme para allá en cuanto pudiese con Marc de Wood y acabar el disco. Y así lo hicimos. En principio solo les pedí que me hiciesen de asistentes para que yo pudiese concentrarme en tocar. Pero claro, empezó a surgir la creatividad que tienen ellos y acabaron tocando un montón de instrumentos, cantando…. Montamos una buena fiesta. Pero ya te digo, ahora mismo siento que estoy muy detrás de estos grupos. Cala Vento están a un nivel mucho más tocho del que yo nunca estuve con Unfinished. En realidad contar con ellos en mi disco es como si hubiera conseguido a alguien de mucho caché. Es más un favor que me hacen ellos a mí que no al revés como quizás sí lo fue en su día. De hecho, cantan en una canción, que supongo lo habrás notado».

Sí, en ‘Navegantes’. Me resulta muy curioso el ritmo fiestero que meten a la mitad.
«Sí, de anuncio de cerveza de verano (risas)«.

Tal cual. Justo estaba pensando que podría ser una canción del verano. Deberías presentarla para Eurovisión (risas).
«¿Tú sabes que yo presenté una canción a Eurovisión?».

¡¿Qué me dices?!
«Pero como compositor ¿eh?. Yo pasé una demo para que después alguien la trabajara. Pasé el primer filtro, pero ahí me quedé. Esto fue por 2018 o 2019 que estuve intentando colocar canciones escritas por mí en círculos comerciales para que generaran dinero. Ya sabes lo que cuesta vivir de la música. Además es un acto creativo que a mí me divierte igual. No soy yo con mi personalidad exponiéndose, sino que después alguien pone la imagen. Esto lo estuve haciendo durante un tiempo pero no llegó a ningún lado. Parece ser que mi música no encaja dentro del mundo mainstream (risas)«.

¿Y esa canción que presentaste aún no ha salido a la luz?
«No, la tengo guardada. Pero sí presenté otra a Universal para que la suministrara a algún cantante de Operación Triunfo de entonces. No recuerdo quién era, pero tampoco la cogieron. Y esa canción es ‘Un Claro De Luna’, pero en una versión mucho más edulcorada y comercial. Siempre pienso que cuando la gente se queja de que la industria es la que les impide triunfar… No es la industria, eres tú. Yo hago mi música, que le gustará a ciertas personas, y según se cuenten serán muchas o pocas. Pero mi manera de hacer las cosas, de momento, se ha mostrado poco compatible con el éxito masivo. Pienso que, igual que me atribuyo el mérito de mis éxitos, también debe ser así con mis fracasos. Quizás por mi forma de cantar o cualquier otra cosa. No lo sé. Prefiero pensar que hago música para gente que la aprecia más de lo normal. Siento que el público que escucha mi música se compromete con ella. Hay un feedback. No la escucha, les parece que está bien y se van. Algunos profundizan tanto que me piden que les consiga discos raros porque quieren tener todo lo que he hecho. La conexión que consigo con las personas que me escuchan me da muchísima vida. Me hace sentir que pinto algo. En mi pobre psicología, me hace sentir bien. Esa es mi recompensa, nunca lo fue el éxito. Yo he estado unos cuantos años viviendo solamente de dar conciertos, que para mí ya es un éxito brutal. Siempre he hecho música por placer y a veces ha sonado más la flauta y otras menos».

Muchas veces has comentado que tu carrera en solitario te permite mayor libertad estilística que con The Unfinished Sympathy, ya que el público lo tiene identificado como un grupo más de rock y guitarras. En cambio por tu cuenta, no hay restricciones. ¿Crees que poco a poco el proyecto ha ido descubriéndose a sí mismo en esa identidad más abierta?
«Ha ido por épocas. Cómo en realidad mis discos en solitario empiezan antes de The Unfinished Sympathy, para mí el grupo es como si fuese mi segundo proyecto. Yo viví muy intensamente lo de tener una banda con Mad Squad cuando yo era una chaval en el instituto entre los 15 y 20 años. Cuando lo dejamos, en cierto modo sentí que estaba empezando una carrera en solitario, que fue cuando hice Descarrilant, mi primer disco. Mi idea era haber sacado un segundo, pero me gustaron tanto los músicos que había conocido que decidí que tenían que ser tan relevantes como yo, y por lo tanto no tenía que ser un proyecto con mi nombre sino el de un grupo. Así fue como nació The Unfinished Sympathy. Pero dado que había una audiencia que nos escuchaba y gente por toda Europa interesada en esta música, tuvimos suerte y acertamos. Eso duró unos años. Como te decía, yo venía del thrash metal y luego había hecho un disco en un estudio casero dónde había funk bailable, cosas progresivas raras, acústicas, percusiones… Entonces, más que nada yo creo que Unfinished es una fórmula concreta y mi proyecto en solitario es lo que me dé la gana en cada momento. Con Eric Fuentes/Barcelona es cuando más quise abarcar en cuanto a amplitud. Desde el tema con guturales que hizo Funo de Moksha hasta el pop oscuro que trajo Ramón de Madee y The New Raemon. En realidad mi carrera en solitario me sirve para reflejar mis gustos musicales».

Te lo preguntaba sobre todo por un disco como We Push You Pull, dónde os encaminabais hacia otro tipo de sonidos y que no todo el mundo acabó de recibir bien. ¿Fue en cierto modo un punto de inflexión de cara al futuro para separar ideas de un proyecto y otro?
«Sí, creo que aciertas en lo que dices porque el álbum que sacamos después, Avida Dollars, volvía a estar orientado al guitarreo, aunque también sonase distinto. Es cierto que los sintetizadores tuvieron su espacio dentro de la historia de Unfinished en We Push You Pull y ya está. Después me los llevé a mis proyectos en solitario. Precisamente, el segundo disco que hice por mi cuenta fue Bahía Paraíso, que era el primero en 10 años porque andaba a tope con el grupo. A la que hubo un momento de relajación, todo lo que quise hacer con sintes lo metí en ese álbum, que en cierto sentido creo que es el antecedente de Hostia Y Perdón»

La verdad que los veo un poco como primos hermanos, ciertamente.
«Ahí está. Básicamente es la devoción por querer disfrutar ese sonido. El querer sonar a Depeche Mode en lugar de Sunny Day Real Estate (risas). Tras Bahía Paraíso, lo siguiente fue Eric Fuentes & El Mal, que hubiera sido el trabajo que habríamos sacado de haber seguido con Unfinished. Después vino Copper & Gold que era solo piano y guitarra, más rollo cabaret. Y luego Eric Fuentes/Barcelona era variadito. El tercer CD es el que tal vez guarda más parecido con Hostia Y Perdón, pero con un sonido más clásico de los 80″.

Volviendo a We Push You Pull, me gustaría saber cómo crees que ha envejecido. Es casi unánime que Rock For Food es vuestra obra canónica y con el que definitivamente os hicisteis un nombre en la escena nacional, pero We Push You Pull me da la sensación de ser el patito feo de vuestra discografía. Estuvo bien que lo reeditaseis hace unos años en vinilo a modo de reivindicación.
«No es algo que opine yo, pero con el paso del tiempo he leído comentarios de mucha gente que lo considera como el mejor o el más importante. Quizás tú que vienes de escuchar punk y hardcore pienses que Rock For Food es el disco clave, es lógico. Pero ten en cuenta que con We Push You Pull fichamos por Subterfuge y nos metieron de lleno en el indie español que estaba de moda por entonces. Tuvimos más visibilidad, tocábamos en festivales grandes como el FIB… Ese fue nuestro pico de éxito en realidad. Con Avida Dollars se había complicado mucho el tema de la contratación con la crisis de 2008. De repente todos los conciertos que se montaban en Levante desaparecieron porque se habían estado haciendo con dinero negro de la burbuja inmobiliaria (risas)«.

¿Tienes planes de salir a tocar con Hostia Y Perdón? ¿Cómo te lo planteas?
«La verdad es que no sé qué decirte. Cada día le estoy dando vueltas al asunto. Si no hubiera las dificultades que hay ahora mismo con el COVID, sería distinto. Pero ya solo eso me ha estado tirando para atrás a la hora de planificar nada. Hubo una temporada que sí que empecé a buscar fechas y luego ya veríamos. Pero ahora mismo no puedo hablar con mi departamento de promoción y pasarle una gira que no sabemos si va a salir. Nadie se moja. Y tampoco quiero saber nada cuando todo esto se acabe y esté todo el mundo dándose codazos por conseguir un hueco para tocar en cualquier en sitio. No quiero estar ahí metido. Luego también pasa que estoy rodeado de unos músicos jóvenes y cabe la posibilidad de tocarlo más cómo banda o de otra forma. Ahí hay otro dilema. Lo hemos probado y suena guay, pero hay que dedicarle mucho tiempo y agenda a este tipo de cosas. Y ahora mismo me cuesta mucho. Necesito algo de estabilidad en el mundillo para no tener miedo de estar cancelando fechas».

Para terminar ya, quería preguntarte si hay algo en el horizonte de The Unfinished Sympathy. ¿Hay intención de grabar nuevas canciones?
«Ahora mismo la actualidad de Unfinished gira alrededor del documental que sacamos hace poco sobre las Peel Sessions, que no sé si los has visto».

Claro. De hecho, debo decirte que me encanta el trabajo que estás haciendo en el canal de Youtube de Hang The DJ. Ya no es solo que estés recuperando videos de todo el archivo de Unfinished con conciertos y entrevistas de cada época, sino también videos de Headbangers Ball, entrevistas a Megadeth, Sepultura, Anthrax… ¿De dónde has sacado todo eso?
«(Risas) Me alegra que te guste. La verdad que lo del canal es una frikada total. Surgió en el confinamiento y todo empezó porque al aburrirme tanto, como todo el mundo, veía muchas cosas de Star Wars. Me entraron ganas de hacer algo creativo y lo que tenía a mano era mi colección de muñecos antiguos. Empecé haciendo unos videos que era yo mostrando esos juguetes porque vi que había otra gente que lo hacía. Me lo tomé como un divertimento, pero no tenía nada que ver con la música. Luego comencé a ordenar una caja vieja llena de DVDs y VHS y pensé de que manera podría recuperarlos. Encontré un lector de video viejo que tenía por ahí y empecé a pensar en subir cosas mías pero también de otra gente, porque estaba la posibilidad de monetizar el canal y sacarme un dinerillo. Pensé en que si a la larga conseguía llegar a ciertas cifras, lo mismo era divertido tener un canal mío y que diese algún ingreso como si fuera Spotify o algo del estilo. La idea del frikismo de Star Wars se fue transformando y me di cuenta de que lo que tenía que hacer era subir todos esos videos grabados que tenían del Headbangers Ball de los 90, que era la época de mayor éxito del thrash metal, pero también del crossover con el funk, el rap metal, lo que estaba siendo el grunge… Es curioso todo esto porque en aquel entonces el concepto del streaming no existía como ahora. Para grabar algo, tenías que quedarte esperando delante del televisor, igual que grababas canciones que ponían en la radio con un casette. Hay cosas muy chulas en el canal. Tengo una entrevista con James Hetfield de Metallica en un Monsters Of Rock del 90 que debe ser lo típico de que soy el único que la ha subido y tiene miles de visitas. Luego hay otra de Les Claypool de Primus que también tiene un montón de visualizaciones y se acabó haciendo viral entre sus seguidores. Esto me sirvió para darme cuenta de las posibilidades que tiene un canal para colgar tu música, tener el control de los derechos… Todo lo que es autogestión musical hoy en día, ya que no hay dinero para pagar tantos intermediarios como antes. Me quedan algunas cosas por subir como una entrevista que tengo de Overkill, pero tampoco mucho más. De todos modos, los últimos videos que he subido ya no los miraba nadie. El algoritmo no me estaba favoreciendo (risas). Coincidió con que tenía que preparar los lanzamientos de los singles del nuevo disco, el documental de John Peel… Así que por ahora los videos de thrash metal estarán un poco paradillos y me centraré en lo mío».

GONZALO PUEBLA

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