El término versión ya se utilizaba en el rock desde antes de que Elvis comenzara a grabar en Sun Records. Con el tiempo, se ha extendido a discos homenaje a grupos, pasando por canciones olvidadas que, una vez grabadas por un artista de éxito, han tenido una segunda vida.
Todos conocemos los ejemplos clásicos. Incluso algunos temas originalmente conocidos, como ‘Hurt ‘de Nine Inch Nails, alcanzaron la categoría de leyenda gracias a Johnny Cash en el último volumen de American Recordings publicado en vida.
En este artículo Ignacio Reyo nos da a conocer diez grandes versiones que han pasado desapercibidas.
Psychotica – ‘Freedom Of Choice’ (Devo)
El grupo maldito y de culto por antonomasia de los noventa realizó varias versiones en su carrera. La primera fue esta adaptación de Devo en forma de enérgico ejercicio gótico que, con la voz operística de Pat Briggs, logra apropiarse del tema sin perder la esencia original. Como curiosidad, Devo y Psychotica coincidieron en un Lollapalooza y, según el fallecido Briggs, se quedó helado cuando un miembro de la banda de Ohio lo felicitó por la versión.
Alice Cooper – ‘Pretty Ballerina’ (The Left Banke)
Éxito del grupo de pop artie The Left Banke, nadie imaginaría que, en el renacer del rock garagero de principios de este milenio —que Alice Cooper adoptó en dos álbumes (The Eyes of Alice Cooper y Dirty Diamonds)—, el cantante de Arizona fuera a recrear esta pieza. Alice siempre se ha movido bien entre distintos terrenos y, ya desde la época del Alice Cooper Group, sabe modificar su voz según lo requiera la canción. Esta versión es otra prueba de que esta leyenda viva va más allá de la fácil etiqueta de shock rock.
David Bowie – ‘Nature Boy’ (Nat King Cole)
A pesar de que la canción no es de autoría de Nat King Cole, fue él quien la grabó primero y la convirtió en todo un estándar del siglo XX. En la banda sonora de Moulin Rouge!, Bowie se transformó en un crooner (una de sus influencias menos mencionadas es Scott Walker) para ofrecer una sentida interpretación. Para los más heterodoxos, existe una remezcla de esta versión a cargo de Massive Attack que complementa perfectamente la original de Bowie.
David J. – ‘Bela Lugosi’s Dead’ (Bauhaus)
Resulta curioso que el propio bajista de Bauhaus versionara la canción más famosa del grupo, tema fundacional del rock gótico. Sin embargo, reinventa este himno en una pieza casi teatral, acompañada de piano, violín, arpa, bajo y batería. Acompañando a J. se encuentra, en segundo plano, la voz de Jill Tracy. A mitad de la canción se incorpora el recitado de algunos versos del poema vampírico ‘El Giaour’ de Lord Byron.
U2 – ‘Night + Day’ (canción estándar)
En el último concierto que ofrecieron en los años ochenta, Bono dijo que debían retirarse para imaginar el futuro. En el recopilatorio Red Hot + Blue, a favor de la lucha contra el sida, U2 dieron pistas de ese futuro. Con bases programadas y las guitarras espaciales de The Edge procesadas en un entorno totalmente electrónico, actualizaron este clásico, en el que Bono canta con descaro y cierta lascivia.
The Cult – ‘Wild Child’ (The Doors)
Para el biopic de The Doors, Oliver Stone quería a Ian Astbury como Rey Lagarto, pero el cantante lo rechazó. Paradójicamente, terminó poniéndose en los zapatos de Jim Morrison ya en este milenio, al frente del combo formado por Ray Manzarek y Robby Krieger. En el año 2000, cuando aún se llevaban bien con el batería John Densmore, organizaron un concierto para VH1 y también un disco tributo. En este último, Astbury grabó la primera canción de estudio de The Cult desde su disco homónimo, con una relectura que enfatiza los riffs de Billy Duffy y aporta un toque de hard rock.
Shooter Jennings – ‘Neverending Story’ (Limahl)
Llamado a seguir los pasos de su padre, Shooter Jennings decidió en cierto momento que quería ser no algo más, sino algo diferente. Esa diferencia se refleja en su álbum homenaje a Giorgio Moroder. Sí, del country al tecno pop. Todo el disco está compuesto por canciones creadas por Moroder, solo o en colaboración. Aunque el álbum entero roza el sobresaliente, destaca la versión de ‘The Neverending Story’, que cuenta con la voz de Brandi Carlile. Algunos la considerarían un placer culpable; otros, entre los que me incluyo, un clásico perfecto de los ochenta.
Edith Crash – ‘Marian’ (The Sisters Of Mercy)
Armada únicamente con una guitarra acústica y su áspera y emocionante voz, la artista francesa se apropia de uno de los himnos góticos definitivos de los ochenta. Si en la versión original de The Sisters Of Mercy destacan la atmósfera, la voz de Andrew Eldritch y la guitarra de Wayne Hussey, aquí todo se reduce al esqueleto de la canción, demostrando que, a veces, menos también es más.
Garbage – ‘Thirteen’ (Big Star)
Muchos descubrimos a Big Star, paradigma del origen del power pop, gracias al grupo de Shirley Manson, Butch Vig y compañía. La versión pierde cierta calidez orgánica, pero gana en texturas y arreglos electrónicos, además de incluir guitarras deudoras del rock alternativo de los noventa. La voz de Shirley Manson resulta aquí tan seductora como evocadora, al punto de hacernos olvidar a Alex Chilton y creer que se trata de una pieza de la propia lírica de la escocesa.
Billie Eilish – ‘Creep’ (Radiohead)
No existe una versión de estudio. Eilish interpretó el tema —que Thom Yorke llegó a detestar— durante la gira de su último disco Hit Me Hard and Soft, en un par de fechas en Holanda. La cantante, que ha hecho del dream pop con tintes oscuros su seña de identidad, ofreció una adaptación sin añadidos extravagantes, destacando únicamente por su fascinante fraseo. Y es que la canción, que llegó a susurrar en un programa, comparte universo con el material de Billie Eilish: un mundo extraño, hipnótico y singular, frente a la otredad.










