He estado seleccionando discos en mi Hall Of Fame para RockZone durante los últimos ocho años y medio. Desde luego hay un montón de álbumes que no han sido escogidos todavía, pero no están olvidados. Los iré poniendo eventualmente. Finalmente, incluir 1984 de Van Halen, después de todos estos años, parece una especie de olvido. Debería de haber puesto este álbum en mi Hall Of Fame el primer año.

De todos los discos que escuché de niño, éste es el que sigo escuchando constantemente como si tuviera 11 años. Simplemente amo este álbum y para mis oídos es una absoluta obra maestra.
1984 abre con la canción título, una instrumental de 69 segundos, un mundo aparte de lo que Van Halen eran conocidos en aquel momento. Una sucia y loca banda para irse de fiesta. Fue debido a la insistencia del guitarrista Eddie Van Halen, que el álbum contiene sintetizadores, muy a pesar del cantante, David Lee Roth. Pero cuando la canción de los teclados, ‘Jump’, consiguió ser número 1 en todo el mundo, Roth cambió de opinión. Otra canción con fuerte presencia de teclados, ‘I’ll Wait’, fue el cuarto single para las radios.

Todavía, para los fanáticos de la guitarra que quieren oír los solos majestuosos de Eddie Van Halen (y su infravalorado tono rítmico), 1984 tenía lo suficiente para saciar a toda esa gente. Canciones como ‘Panama’, ‘Hot For Teacher’ o mi canción favorita del disco ‘Drop Dead Legs’, eran ejemplos de la extraordinaria habilidad de Eddie.

En la más pura tradición Van Halen, el álbum es corto y directo. Muchos de los trabajos de Van Halen de esa época apenas llegan a los 30 minutos. De alguna manera, creo que ése era el tiempo perfecto para dejarnos a todos los fans con ganas de más. Aunque ‘House Of Pain’ era una viaja canción que se incluyó para que llegar al tiempo exigido, el álbum estaba repleto de maestría musical y, por supuesto, Roth igualó esa maestría con unas letras que sólo sabía escribir él.

Si el disco sufre de algo, es tan sólo de la sobreexposición que tuvo. Hubo un tiempo en que ‘Jump’ era tocada y escuchada más veces que ‘Happy Birthday’ y, pese a que no paraba de escuchar el disco, he de reconocer que me la saltaba.

El tren de Van Halen nunca llegó a Europa de la misma manera que otras bandas lo hicieron. Eso tiene que ver, en parte, con no girar por Europa y vivir muy felizmente siendo la banda favorita de América. Así que, cuando viajo y hablo de rock en Europa, Van Halen es un grupo que apenas se menciona. Si hay un disco con el que quieras empezar, cualquiera de sus seis primeros trabajos son un sitio perfecto para ello.

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