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SCOUR – ‘Black’

Una roca gruesa y satisfactoria, aunque deja con ganas de mucho más.

Desde que Scour empezaran a dar sus primeros pasos como banda he tenido la sensación de que estábamos ante una especie de ‘grupo fantasma’. Cierto es que tener a Phil Anselmo como cantante te abre todas las puertas que te puedas imaginar, pero al fin y al cabo, son un supergrupo sin álbum que, al menos en Europa, se ha preocupado muy poco por promocionar sus dos anteriores EPs, pero en cambio, que sí se ha atrevido a pisar los escenarios de festivales como Roskilde, Hellfest o Maryland Deathfest sin que el público apenas conociera sus canciones.

Un híbrido extraño, vaya, que parece que por fin va a pujar fuerte por su black metal en un tercer EP que cuenta con colaboraciones como las de Erik Rutan de Hate Eternal, Pat O’Brien de Cannibal Corpse e incluso del actor Jason Momoa en los berridos de ‘Doom’.

Si algo queda claro aquí es que el exPantera será todo el centro de atención que quieras, pero está rodeado de un bandón que no te lo acabas. Ha sido darle al play y que sus cuatro cómplices me dejaran despeinado. Obviamente, hablo de Derek Engemann (guitarra, Philip H. Anselmo & The Illegals), John Jarvis (bajo, Agoraphobic Nosebleed), Mark Kloeppel (guitarra, Misery Index) y Adam Jarvis (batería, Pig Destroyer, Lock Up, Misery Index).

Lo que contienen los castañazos aquí encapsulados es black rápido y pesado, muy metálico y con cierto regusto industrialoide y grind. El sonido podría ser próximo a Anaal Nathrakh, aunque por supuesto Scour no sean tan alocados.

Ciertos instantes de ‘Nail’ y sobre todo ‘Propaganda’ me han hecho pensar en el Panzer Division Marduk, que ya es decir, y Anselmo da la talla, diría que incluso está muy por encima de lo que esperaba. Bien secundado en las backing por Engemann y John Jarvis, sus voces apestan a veneno, contando con el interesante plus de no partir del clasicismo más propio del estilo.

Black es contundente, una roca gruesa y satisfactoria, aunque deja con ganas de mucho más teniendo en cuenta que sólo es un cuarto de hora que, encima, tira algo de patilla al ofrecer una instrumental como ‘Microbes’. Una vez terminado, todas y todos pensaremos lo mismo: ya tardan en sacar un disco.

PAU NAVARRA