Título: Los Detectives Salvajes
Autor: Roberto Bolaño
Editado por: Alfaguara

En la famosa calle Tallers del Raval, donde se concentran, a pocos metros de distancia, unas cuantas tiendas de discos de la ciudad de Barcelona, una placa colocada en una fachada señala el edificio donde vivió el escritor chileno Roberto Bolaño. La ciudad condal es uno de los escenarios donde transcurre la trama de Los Detectives Salvajes, una especie de road movie novelada (“La vida está llena de problemas, aunque en Barcelona, en aquellos años, la vida era maravillosa y a los problemas los llamábamos sorpresas”), aunque el lugar predominante sea México.

Esta obra es excelsa y excesiva: más de 600 páginas cargadas de literatura torrencial, pero también de inocencia juvenil, militancia política, sexo guarro, libertad total y, sobre todo, el deseo de vivir una vida al margen de los convencionalismos. Los protagonistas son Arturo Belano y Ulises Lima; el primero es el alter ego del propio Roberto Bolaño, y el segundo también se corresponde con un buen amigo del escritor. Como era de imaginar por lo que hemos comentado hasta ahora, la novela está llena de trazos autobiográficos, ya que ambos son poetas nómadas que siguen un estilo de vida bohemio: se pasan el día leyendo, escribiendo, montando tertulias en bares, follando unos con otras, sobreviviendo con el dinero justo para ir tirando e incluso trapicheando con drogas.

En Los Detectives Salvajes vamos siguiendo el rastro de estos dos personajes, que a veces parecen auténticos fantasmas, y trazando el periplo vital de estos jóvenes a la búsqueda de Cesárea Tinajero, una poeta maldita y desaparecida que les sirve de faro a la hora de fundar en México su propio movimiento literario: el realismo visceral, una poesía de vanguardia a medio camino entre la generación beat de Burroughs/Ginsberg, el surrealismo de Breton y el dadaísmo de Tristan Tzara.

Multipremiada y considerada una de las novelas más importantes del siglo XXI por varios medios de prestigio, Los Detectives Salvajes se divide en tres partes: la primera está formada por las entradas de un diario (escritas en primera persona) que cubren los meses de noviembre y diciembre de 1975; la segunda parte está compuesta por entrevistas realizadas entre 1976 y 1996 a varios personajes que tuvieron alguna relación con la pareja Belano/Lima, pero solo se transcriben las respuestas, en formato de historia corrida; en la última parte del libro volvemos al diario del principio, pero cubriendo del 1 de enero al 15 de febrero de 1976. Solo la jerga chicana que utiliza Bolaño en algunas ocasiones dificulta la comprensión total de la trama.

Publicada por primera vez en 1998, esta obra titánica goza ahora de una nueva y cuidada edición a cargo de Alfaguara, con tapas duras y el acompañamiento de las enigmáticas ilustraciones del artista argentino Luis Scafati. Hace tiempo que quedé embrujado por las láminas en blanco y negro de Scafati en sus adaptaciones de Drácula, Poe o Kafka, pero su arte adquiere una nueva dimensión con el color aplicado aquí; y, por supuesto, enriquece la historia de búsqueda que nos quiso legar Roberto Bolaño.

“Esta mañana he deambulado pensando en mi vida. El futuro no se presenta muy brillante, máxime si continúo faltando a clases. Sin embargo, lo que me preocupa de verdad es mi educación sexual. No puedo pasarme la vida haciéndome pajas. También me preocupa mi educación poética, pero es mejor no enfrentarse a más de un problema a la vez”.

El escritor chileno abandonó este mundo terrenal demasiado pronto, con tan solo 50 años de edad, pero parte de su vida quedó inmortalizada en estas páginas.

JORDIAN FO