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MOURA – ‘Moura’

Estos gallegos nos invitan a su particular congregación musical.

Algo bueno debe estar ocurriendo cuando no nos cansamos de señalar que el nivel de muchas bandas de aquí está a la altura de cualquiera que venga de fuera. Ya no sólo porque encontremos formaciones que están empezando a ser referencia para el resto dentro de nuestras fronteras, sino porque observamos que no son pocas las que comienzan a fijarse en las influencias propias de su tierra para dar forma a algo único e intransferible.

Berri Txarrak han llevado el rock en euskera más lejos de lo que nadie podría haber imaginado, mientras que otros como Atavismo o Ella La Rabia han sabido inspirarse en las raíces de su tierra para armar su discurso. En esa misma mentalidad musical parecen encontrarse Moura. Aunque ya llevan en activo unos cuantos años, es ahora cuando este grupo de A Coruña se dispone a presentarse en sociedad por la puerta grande.

Mucho y para bien habrá pesado ese periodo de tiempo empleado para madurar un álbum de debut que huele a uno de los pelotazos de la temporada para la parroquia amante de los sonidos psicodélicos y lisérgicos.

Como si de un ritual ancestral perpetrado por antiguos druidas se tratase, estos gallegos nos invitan a su particular congregación musical. Hay grandes riffs de guitarras y teclados sugerentes, pero es la influencia de su tierra a través de canticos, percusiones tradicionales y el uso del gallego la que acaba perfilando su personalidad.

Destacar uno de los cuatro largos movimientos aquí incluidos por encima del resto sería injusto, pues todos ellos forman una unidad indivisible para entender la experiencia en su totalidad. Aunque quizás sea esa ‘Ronda Das Mafarricas’ la que mejor consigue cohesionar los dos universos por los que transitan. Deseando estoy de presenciar el aquelarre eléctrico en vivo.

BONUS TRACK CON… DIEGO VEIGA

Todo los componentes de Moura venís de distintos grupos como Lüger, Guerrera o Holywater entre muchos otros. ¿Cómo se llega al acuerdo de acabar formando una banda como esta?
“Nos conocíamos todos más o menos de distintas etapas musicales y a base de coincidir en otros proyectos, festivales y, sobre todo, en los conciertos del tristemente extinto CSA Casa Tomada ó Nave 1839, donde tanto los otros músicos que pasaron por Moura como la formación actual nos relacionábamos y acudíamos frecuentemente”.

Según he investigado, lleváis tocando estas canciones en directo desde hace mucho tiempo. ¿Cuánto han cambiado hasta llegar a la versión definitiva que podemos escuchar en el disco?
“El grupo da su primer concierto a finales de 2015 y avanza lentamente con algunos cambios de formación durante el posterior año, así que digamos que unos tres años de ensayos, jams y directos hasta que conseguimos condensar las distintas ideas de la forma deseada y juntamos las pesetas para poder registrarlo en abril del 2019. Llegó un momento en el que necesitábamos avanzar y aunque en los directos haya todavía margen para la improvisación estamos satisfechos con el resultado final de los cuatro largos pasajes musicales que conforman el álbum”.

El componente de folk lisérgico de vuestra tierra es fundamental en el sonido. ¿De dónde surgió ese interés por las música de raíces galaicas?
“A partir de experimentar con la canción del gran artista portugués Zeca Afonso, ‘Ronda Das Mafarricas’, nos dimos cuenta de las posibilidades de usar nuestras influencias foráneas y hacer un ejercicio de introspección con nuestra cultura madre. A todos nos interesa en mayor o menor medida la historia, el ocultismo, la etnografía y antropología y comenzar a explorar otras vías como la mezcla entre el rock progresivo, la psicodelia y el folk tradicional galaico. Es un reto, un camino de aprendizaje con músicos que vienen de otras escenas y una motivación”.

No puedo evitar establecer ciertos paralelismos con gente como Atavismo, quienes también se han atrevido a mezclar con acierto el progresivo y la psicodelia con otras influencias que les son cercanas. ¿Creéis que los grupos nacionales están empezando a darse cuenta del valor que tiene fijarse en lo que hay en casa en lugar de mirar lo que viene de fuera?
“Creo que es algo que viene sucediendo desde hace tiempo en sitios como Euskadi, Andalucía, Asturias, Cataluña… aunque sea un movimiento mayormente underground. Pienso en bandas favoritas como Akauzazte, Lisabö, Atavismo, proyectos como Lucas 15, la interesante propuesta de Rodrigo Cuevas, el éxito de los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba… Lo que sí noto es que Galicia está pasando por un buen momento en este aspecto con multitud de proyectos que concilian tradición autóctona con diversos estilos.Parece que al fin se ha perdido el miedo a combinar nuestra identidad cultural con otros vehículos musicales como puede apreciarse en el maravilloso trabajo de Xose Lois Romero e Aliboria o sus colaboraciones con el proyecto electrónico-visual de Baiuca, los experimentos con loops y cello de Margarida Mariño, el folk de Caldo, los inclasificables Cró!, Faia, Tanxugueiras, la siempre transgresora Mercedes Peón… Creo que si hemos aprendido a disfrutar de géneros más exóticos, de tuaregs tocando rock desértico u otras fusiones, también debemos ser conscientes de la riqueza de lo nuestro y poder conectar con unas pandereteiras armonizando voces, drones de zanfoñas o folk psicodélico cantado en gallego”.

GONZALO PUEBLA