Desde su irrupción con Roads to Judah en 2011 y, sobre todo, con el ya clásico Sunbather, Deafheaven no solo han ido moldeando su identidad, sino que también ha ayudado a ensanchar los límites del metal contemporáneo. Hablamos con George Clarke y Kerry McCoy, los hombres detrás de una visión que ha alcanzado su cenit en Lonely People With Power.

Dos meses después de su publicación, Lonely People With Power (Roadrunner) sigue aguantado su estatus como uno de los discos más completos que han visto la luz este año. El sexto trabajo de Deafheaven llegó tras el sorprendente Infinite Granite (2021), un álbum en el que las voces limpias, las guitarras cristalinas y las atmósferas shoegaze desplazaron la distorsión, los blast beats y los alaridos black metaleros característicos de la banda. Aquella apuesta radical por el cambio dividió a su público, pero también reafirmó algo esencial: Deafheaven no se rige por expectativas ajenas.

Ahora, con este nuevo álbum, el grupo parece reencontrarse con su lado más contundente, pero sin abandonar la sofisticación adquirida en el camino. Lejos de ser una marcha atrás, Lonely People With Power suena como la integración de todas sus etapas, una especie de síntesis de lo que ha sido su trayectoria y que puede servir de puerta de entrada para cualquiera que quiera entrar en el universo de los californianos.

La historia de Deafheaven, sin embargo, no se entiende solo a través de sus discos. También está tejida con la amistad entre sus dos fundadores, el vocalista George Clarke y el guitarrista Kerry McCoy. Conocidos desde la adolescencia, ambos han compartido una visión artística común que ha guiado al grupo desde su primer local de ensayo hasta giras por todo el mundo. En esta entrevista, en la que tuvimos la suerte de contar con ambos, rememoran sus inicios con cierta nostalgia y humor, reconociendo que lo que comenzó como una conexión entre dos adolescentes fans del punk y el metal acabó convirtiéndose en un proyecto vital que ha superado todas las expectativas que alguna vez imaginaron.

Uno de los aspectos más interesantes de la conversación es cómo la banda percibe su crecimiento. Lejos de dejarse deslumbrar por cifras de escuchas o rankings en plataformas, Deafheaven insisten en que su único objetivo sigue siendo escribir música que les resulte significativa. El éxito, si llega, es una consecuencia, no una motivación.

¿Recordáis el primer día que os conocisteis?
KERRY MCCOY «Sí, lo recuerdo. Fue en primer año de instituto, a mitad del año. Llovía. Debía ser el final de 2002 o principios de 2003. No había muchos chicos metidos en el punk o metal en nuestro instituto, y yo lo conocía a todos. Y ese día George estaba sentado en un banco afuera, bajo la lluvia. Llevaba una camiseta de Slayer. Yo llevaba una de Dead Kennedys. Le saludé, nos felicitamos por las camisetas y ahí empezó todo (risas)«.

Qué importante es llevar una buena camiseta…
GEORGE CLARKE «Sí, sí (risas)«.

¿Y cuándo fue el primer intento de hacer algo juntos a nivel creativo?
GEORGE «Debíamos tener ¿qué? ¿18 años? cuando estuvimos en Rise Of Caligula. Ambos habíamos tocando en bandas diferentes, pero seguimos siendo amigos durante el instituto. Luego fuimos a distintas escuelas y nos juntamos con otra gente. Pero al terminar el instituto empezamos a quedar mucho. En ese momento Kerry ya era muy bueno con la guitarra y yo tenía algo de experiencia haciendo pequeñas giras y cosas así. Así que unimos fuerzas y empezamos a intentar hacer algo ‘de verdad’, por así decirlo».

Es curioso, porque al
final, todas las bandas, no importa lo grandes que lleguen a ser, empiezan de la misma manera. Desde una banda local en Barcelona a Metallica, todas empiezan con unos chavales quedando para ensayar por primera vez y una idea común en la que creer. ¿En qué soñabais cuando empezasteis Deafheaven? ¿Pensabais que lo que teníais era algo suficientemente especial para trascender a vuestro círculo más cercano?
GEORGE
«A ver, nos gustaba mucho lo que estábamos haciendo. Creo que cuando escribes canciones, estás tratando de complacerte a ti mismo, en cierto modo. Pero sentíamos que éramos lo suficientemente buenos para hacer conciertos locales y tocar con bandas de nuestra pequeña escena. Al principio, eso era lo único que queríamos. Solo queríamos tocar en San Francisco y encajar con bandas locales que molasen, vivir en la ciudad y hacerlo compatible con nuestros trabajos. No había mucho más allá de eso. Y luego, a medida que surgían oportunidades, simplemente decíamos que sí y dejamos que esta cosa creciera».
KERRY
«Cuando empezamos no teníamos la imaginación para visualizar hasta dónde hemos llegado. Para nosotros tocar en una sala de 700 personas en San Francisco era impensable. Solo queríamos hacer conciertos en casas de amigos, quizá hacer una gira por Estados Unidos tocando en sótanos… eso era todo. Definitivamente no podríamos haber imaginado lo que es ahora».

Vosotros tuvisteis la visión para Deafheaven y supongo que sigue dependiendo de vosotros. Pero ¿cómo se ha alterado, si es que lo ha hecho, al tener una formación estable y convivir y hacer giras juntos? ¿Las aportaciones de los otros miembros han crecido con el tiempo o vosotros sois lo que seguís llevando el timón?
KERRY «Sí, es un equilibrio raro. Obviamente, todo empezó con solo nosotros dos. Luego tuvimos una formación cambiante durante años. Y una vez que conseguimos esta, durante el periodo de Ordinary Corrupt Human Love, que fue esencialmente cuando Chris (Johnson, bajo) se unió, fue cuando todo cambió. Con los miembros anteriores había la necesidad de que George y yo lleváramos el timón y decidiéramos la dirección de hacia dónde iban las cosas. Pero con esta alineación, por el tiempo que llevamos juntos y lo buenos que son todos, y lo bien que funciona todo, ya no necesitamos estar al mando o decir ‘esto va a ser así’. Todos vamos orgánicamente en la misma dirección. Casi por defecto, George y yo somos como los directores creativos: yo empiezo escribiendo muchos riffs, George escribe todas las letras y hace toda la dirección creativa y artística, pero, al final, todo pasa por un proceso de validación con cuatro o cinco opiniones diferentes, y esas opiniones se toman en serio. Lo mismo cuando Shiv (Mehra, guitarra, teclados) trae algo, también tiene que pasar por ese filtro de cuatro opiniones. Ahora es más como una especie de colectivo. Pero como todos estamos muy en sintonía con las mismas motivaciones funciona muy bien. Es una máquina bien engrasada».

El hecho de que ahora vuestra música ahora se escuche en todo el mundo, ¿cambia de alguna manera cómo veis vuestra propia música? ¿Le da más significado o importancia?
KERRY «No realmente. A fin de cuentas, las canciones son las canciones. Ya nos pasó antes, como con Sunbather o New Bermuda, que nos asustaba un poco saber que había gente que realmente iba a prestar atención a lo que sacáramos. Así que queríamos asegurarnos de que fuera bueno. Pero no hay nada que puedas hacer para que a la gente le guste una canción o un álbum. Lo único que puedes hacer es escribir lo que te gusta. Esa es la misma lógica que teníamos cuando hicimos la demo o Roads To Judah: ‘esto me parece bueno, así que vamos a sacarlo’. Quizá ahora pensemos un poco más todo lo que hacemos. Parte del motivo por el que trabajamos tanto en la música es porque sabemos que significa algo para otras personas. Así que lo correcto es asegurarse de que estás lanzando algo de calidad para toda es gente. Pero no hay una medida real para eso más que si pensamos que es bueno en ese momento. No hay atajos. Han cambiado muchas cosas desde que empezamos, pero al mismo tiempo, sigue siendo lo mismo. Solo puedes escribir lo que te gusta y esperar que otros conecten con ello”.

Aun así, vivimos en un mundo donde parece que todo son métricas. Aunque no querías, en las plataformas hay rankings de cuáles son vuestras canciones más escuchadas. ¿Es difícil no prestar atención a los números y que te acaben influyendo?
GEORGE «Yo creo que es fácil no prestar atención. Y te diré por qué: a menudo me sorprende qué es lo que engancha a la gente. Es como dijo Kerry, no lo sabes. Así que lo único que está en tu poder es, con cada canción, hacer lo que crees que tiene calidad. Lo que pase después ya no es asunto tuyo. Es asunto del oyente, y la gente conecta con las canciones por muchos motivos diferentes. Pero que eso ocurra es una bendición, aunque no sepa por qué”.

Centrándonos ya en Lonely People With Power, si miramos vuestra evolución, tal vez hubiese sido más lógico que este disco hubiese salido antes que Infinite Granite ¿no?
GEORGE «Mmm… Me parece interesante que lo veas así porque muchas de las nuevas composiciones están en deuda con Infinite Granite. Creo que, si no hubiéramos explorado ese lado más melódico o la estructura de las canciones o los pasajes instrumentales en ese disco, no habríamos podido aplicarlos a este. Creo que fue bastante importante hacer ese disco antes para poder hacer el nuevo».
KERRY
«Yo entiendo por qué lo dices. He escuchado a otras personas decir que quizá este disco podría haber venido después de Ordinary Corrupt Human Love. Y en términos de dureza, tiene sentido. Pero creo que, si miras más allá de la pesadez o aspecto metálico del disco, y miras las composiciones y lo condensadas y económicas que son, se debe a las lecciones que aprendimos de Infinite Granite. Ese disco supuso un gran aprendizaje para nosotros, y aplicar esos principios a este disco fue súper beneficioso».

«Este disco es una versión evolucionada de lo que hacíamos antes» KERRY MCCOY

George, cuando hablé contigo para la promo de Infinite Granite mencionaste que Justin Meldal-Johnsen se sorprendió mucho al descubrir que estaba grabando un álbum que no era nada heavy. ¿Estuvo más contento esta vez al tener la oportunidad de grabar algo más cañero con vosotros?
GEORGE «Sí, porque creo que llevaba tiempo interesado en hacer un álbum de metal. Cuando le mostramos las primeras canciones para este disco, se parecía más al tipo de material que esperaba escuchar cuando comenzamos a trabajar juntos. Creo que hizo que su cerebro se pusiera a trabajar y le permitió explorar diferentes lados de sí mismo, lo cual está genial».

En cuanto a la grabación en sí, ¿os propuso un enfoque muy diferente al de Infinite Granite?
GEORGE “No necesariamente diferente, pero, como decía, pudimos aplicar mucho de lo que aprendimos trabajando en Infinite Granite a este disco y aplicarlo en un contexto más pesado”.
KERRY «Sí, sí, yo diría lo mismo. Siempre es bonito ver trabajar a Justin. Aprendo mucho cada vez que estamos en el estudio con él. Pero sí, fue más ver su ética de trabajo y su deseo de perfección, de que todo esté realmente bien ajustado. Eso es lo más me inspira de él».

Para mí, Infinite Granite fue un triunfo artístico, pero no todo el mundo lo aceptó. ¿Cómo os sentisteis tocando esas canciones durante la gira? ¿Sentisteis que parte del público no sabía cómo reaccionar ante ese material?
GEORGE «Creo que hubo momentos así. En ese disco le dimos la vuelta por completo y mostramos una versión muy diferente de lo que era la banda. Para cuando lanzamos las canciones, nosotros ya las habíamos vivido bastante tiempo y nos sentíamos cómodos con ellas. Y para el oyente, llegar a ese punto también tomó un tiempo. Lo más interesante fue que a nivel internacional la gente pareció entenderlo mucho más rápido. Y aunque la gira en Estados Unidos fue buena, me sorprendió gratamente la reacción hacia ese álbum y esas canciones en vivo en otros países».

George, esta es una pregunta para ti. Cuando leí el título Lonely People with Power, inmediatamente pensé en Elon Musk, Donald Trump o Putin. Pero quizá es una lectura superficial. Imagino que ese principio de que las personas con poder están solas se puede aplicar también a una escala más pequeña. ¿Qué te inspiró para elegir ese título? ¿Partiste de una visión global o surgió de una situación más cercana?
GEORGE «Fue ambas cosas. Creo que el disco trata sobre todo ideas más pequeñas, pero no creo que sea superficial decir que el título obviamente evoca un significado mayor, un sentido político más amplio, algo que ha sido un precedente durante gran parte de la historia moderna, probablemente de toda la historia. Así que la intención era invocar ambas ideas, hacer que la gente piense sobre eso en términos macro, pero también cómo se aplica a sus propias vidas».

Si no me equivoco, vuestro proceso siempre ha sido hacer maquetas y desarrollar las distintas partes hasta llegar hasta los temas finales. ¿Cómo os ha influido ir adquiriendo conocimientos técnicos a la hora de plasmar mejor esas ideas en el estudio?
KERRY «Ahora es más fácil hacer maquetas que suenan mejor. Tenemos dos locales de ensayo: uno en Oakland y otroen Los Ángeles. Dependiendo de dónde estemos, usamos uno u otro, y ambos están bastante bien equipados para para hacer demos, tenemos programas como Pro Tools y Ableton. Yo tengo Ableton en casa y un programa de batería bastante bueno, todo ese tipo de cosas. Eso ayuda, pero realmente es solo una versión más bonita de lo que solíamos hacer, que era simplemente grabar con un iPhone en el medio del local mientras todos tocábamos Lo que ha sido útil con la tecnología —y lo que fue un gran proceso de aprendizaje con el último disco— fue usar mapas de tempo y claquetas para solidificar completamente una canción y luego poder añadirle sintetizadores o cosas raras con loops de cinta, sin preocuparte de en qué parte de la canción va o cómo encaja. Así que diría que eso ha ayudado. Y eso fue una de las grandes lecciones con Infinite: poner todo a claqueta y no grabar directamente en cinta o en vivo. Este disco es una versión evolucionada de lo que hacíamos antes».

Una de las cosas que llamó la atención sobre el álbum, incluso antes de que saliera, fue que Paul Banks de Interpol participaba en Incidental III’. ¿Era fan de Deafheaven? ¿Y hay alguna posibilidad de que en el futuro Interpol y Deafheaven hagáis una gira juntos?
GEORGE «Nos hemos hecho amigos de ellos gradualmente en los últimos dos años. Sabíamos desde el principio que para esa parte queríamos a alguien que pusiera voz, y Paul fue una de las primeras personas en las que pensamos. Y sí, es fan nuestro. De hecho, tocamos juntos dos conciertos el año pasado en Chicago, que fueron muy divertidos. Todo el proceso para que sucediera fue mucho más fácil de lo que pensaba. Y en cuanto a hacer una gira juntos en el futuro, para nosotros sería un verdadero sueño, así que cruzo los dedos».

Kerry, en cuanto tu capacidad para crear líneas melódicas de guitarra, ¿simplemente dejas que fluyan o tienes una visión más analítica a la hora de componerlas? ¿Dónde buscas la inspiración?
KERRY «Es una gran pregunta. Ha tenido altibajos. Lo principal que he descubierto es que la clave está en mantenerse inspirado y alimentarme constantemente con música nueva y divertida que me satisfaga. Pasé por un periodo no hace mucho, hacia el final del ciclo de Infinite, donde simplemente no encontraba música que me emocionara. Suena muy ‘boomer’, decir eso, supongo (risas). Pero durante Infinite, como probablemente notaras, estábamos un poco hartos del metal y del black metal. No estaba escuchando mucho metal, escuchaba trip hop, música ambiental, EDM alternativa, electrónica rara. Pero también me saturé, al punto de que cada vez que me subía al coche pensaba: ‘¿otra vez esto?’ (risas). Así que redescubrir mi amor por el black metal, especialmente por la segunda ola noruega y por otras escenas en Finlandia, Grecia, Polonia, Alemania —todos esos pequeños subgéneros raros— me reinspiró. Empecé a encontrar formas interesantes en las que la gente tomaba melodías que puedes vestir de distintas maneras: puede ser una canción de Darkthrone, una de The Cranberries, o una de Aphex Twin, dependiendo del tempo y de los sonidos que uses. Ese proceso empezó antes de escribir Lonely People With Power, y creo que eso alimentó esa ‘bestia interior’ que quiere escribir estos grandes solos. Por ejemplo, la melodía de ‘Incidental I’, que es el motivo principal de ‘Doberman’, es una mezcla de estar escuchando mucho black metal finlandés, You Fail Me de Converge y bandas sonoras de Jóhann Jóhannsson. No había sentido esa emoción en mucho tiempo. Durante Infinite, pensábamos: ¿qué harían Slowdive aquí? ¿Qué harían My Bloody Valentine? Pero esa emoción más primaria volvió fuerte en este disco. Y creo que ese es el secreto: alimentarte con cosas emocionantes y desafiarte con música que tal vez no entiendas al principio, pero que intentas comprender. Así encuentras algo que te atrape en medio del ruido y la dureza. Me pasa con un tema raro de Autechre, donde al principio pienso: ‘¿cómo puede gustarle esto a alguien?’, pero si te esfuerzas y lo escuchas con atención, empiezas a captar cosas».

George, ¿has pasado por un proceso parecido a nivel vocal?
GEORGE «Sí, un poco. Creo que, para cuando terminamos la gira de Ordinary Corrupt Human Love, sentí que había alcanzado el límite de mis capacidades. Luego, hacer Infinite Granite fue un gran desafío, me tomó mucho tiempo y esfuerzo sacarlo adelante. Y ese esfuerzo me revitalizó para aplicar el mismo tipo de dedicación a este disco. Me ayudó a darme cuenta de que no había llegado al límite de lo que podía hacer. Era cuestión de intentarlo, de trabajar, no solo de depender del talento natural, sino de esforzarme en los tonos, en la composición, y crear algo que fuera más duro y variado en sonido, pero también más hímnico, con más gancho. Y creo que lo conseguimos con este disco».

¿Qué bandas dentro del mundo del metal, o fuera de él, os empujan a seguir mejorando? Por ejemplo, hoy tocan Amenra en Barcelona. ¿Es una de ellas?
GEORGE «Sí. Creo que en muchos sentidos somos espiritualmente similares. Primero que todo, es muy halagador que se nos relacione con esa clase de bandas. Para mí, tiene menos que ver con el sonido y más con la idea de un enfoque singular. Lo que ellos hacen es completamente suyo. Tienen una visión muy fuerte, y todo se centra en esa visión. Y creo que nosotros funcionamos de la misma forma. Así, de memoria, cuando pienso en bandas que operan con esa clase de visión singular, pienso en Alcest, Blood Incantation, pienso en Chat Pile, en Russian Circles… Gente que tiene un sentido muy fuerte de sí mismos y construyen sus álbumes, su música, todo alrededor de eso. Y si se nos incluye ahí, de nuevo, es muy halagador.»
KERRY «Sí, Russian Circles, Sumac… Hay mucha gente, muchas bandas que son muy poco ortodoxas o que juegan con los límites. Diría que incluso hay bandas muy ortodoxas que hacen eso bien, o al menos que saben exactamente lo que quieren lograr. Añadiría a Oranssi Pazuzu, a Converge. Hay una gran banda de Los Ángeles llamada Lamp Of Murmuur que también es muy ortodoxa en hacer simplemente lo que quiere, pero que encaja con todo esto. Creo que ese es el mundo con el que espiritualmente nos sentimos conectados”.

JORDI MEYA