Inicio Críticas de Discos DESERT SESSIONS – ‘Vols. 11 & 12’

DESERT SESSIONS – ‘Vols. 11 & 12’

La nueva aventura de Homme deja resultados desiguales.

Comparado con su amigo Dave Grohl, Josh Homme no cae especialmente simpático. Quizá sea por su pose algo altiva, su actitud un poco prepotente o porque es imposible ver su cara y no pensar en Van Gaal, pero nadie podrá negar que el líder de Queens Of The Stone Age vive por y para la música.

Una buena muestra de ello es el proyecto de las Desert Sessions que inició en 1997 invitando a unos cuantos amigos músicos al estudio Rancho De La Luna de Joshua Tree para improvisar canciones y grabarlas en cuestión de horas. Si en un principio los invitados eran básicamente gente cercana a la escena stoner o a su círculo más inmediato, a medida que pasó el tiempo, y su fama iba aumentando, los participantes fueron ganado en diversidad. Por eso no debería sorprendernos que cuando 16 años después se decidiese por fin a descolgar el teléfono y hacer una nueva convocatoria, la mezcla de individuos para grabar los volúmenes 11 y 12 de la colección sea cuanto menos llamativa. Pero como pasa con cualquier proyecto basado en la espontaneidad y la inspiración del momento, las Desert Sessions han dejado momentos destacables y otros, francamente, olvidables, y estas ocho canciones no son una excepción.

Acompañado de músicos como Les Claypool (Primus), Stella Mozgawa (Warpaint), Carla Azar (Autolux, Jack White) o Matt Sweeney, Homme nos invita durante algo más de media hora a cómo debe pasar una semana con él charlando, bebiendo, comiendo setas y cogiendo un instrumento de vez en cuando.

El disco se inicia con ‘Move Together’, con un irreconocible Billy F. Gibbons de ZZ Top cantando como si fuera el propio Homme y que combina a unos Steely Dan triposos haciendo funk y salpicaduras de potencia a lo QOTSA. Le sigue ‘Noses in Roses Forever’, uno de los dos temas en lo que Homme se encarga de la voz principal, que no habría desencajado en Like Clockwork… con una parte en lo-fi en medio que desconcierta un poco. ‘Far East’ es una instrumental que recuerda a cuando Plant y Page de Led Zeppelin tocaban con músicos marroquíes, aunque con un toque más psicodélico. El primer volumen lo cierra ‘If You Run’ una balada acústica country con la voz Libby Grace bastante bonita, pero que tampoco emociona del todo.

El inferior volumen 12 se abre con ‘Crucifire’, un tema rockerillo sin mucha miga con Mike Kerr de Royal Blood, pero que aligera el contenido. Aún más intrascedente es ‘Chic Tweetz’, una suerte de tema de dibujos animados con guiños a ‘Hot Legs’ de Rod Stewat con el cómico Matt Berry haciendo una voz ridícula y en la que se rumorea que habría participado Dave Grohl con el seudónimo Töôrnst Hülpft. Por suerte la cosa remonta en los dos últimos temas. Jake Shears de Scissor Sisters le saca brillo a ‘Something You Can’t See’ en un tema pop esotérico a lo Fletwood Mac. Homme se reserva el protagonismo en la final ‘Easier Said Than Done’, una nana en la que vuelve a sacar su lado más Bowie, pero que a estas alturas ya no sorprende.

Veremos si, como ha ocurrido otras veces, alguno de los temas de las Desert Sessions acaba en el próximo disco de Queens Of The Stone Age, pero, sinceramente, yo le aconsejaría que empezase de cero.

JORDI MEYA