FECHA: 5 DE SEPTIEMBRE DE 2025
LUGAR: ATENEU FOMENT MARTINENC (BARCELONA)
PROMOTOR: MANGUALES EXTREME UNION
Este podría haber sido un viernes cualquiera por la tarde… pero no lo fue. Por fin, después de aquel mítico concierto en el Martohell hace ya unos cuantos años, volvíamos a tener la oportunidad de ver en directo a Sadistic Intent.
El concierto comenzó temprano, con una sala todavía medio vacía, cuando los amigos de Jade salieron al escenario para presentar su último trabajo, Mysteries of a Flowery Dream. Su setlist, corto pero intenso, se centró casi por completo en este disco, destacando temas como ‘Light’s Blood’ o ‘Darkness in Movement’. Fue un muy buen concierto de Fiar y compañía, aunque, lamentablemente, con poca asistencia para disfrutarlo.

Con la entrada de Inverted Cross, el ambiente empezó a caldearse. La presentación de su álbum Eternal Flames of Hellfue todo un éxito. Ataviados con tachuelas y cuero, la banda desató todo su potencial de speed metal con un pletórico Philip Graves a la guitarra. Canciones como ‘Into the Crypt of Necromancer’, ‘Suffer to Live’ y la más veterana ‘Fuck, Drink & Die!’ fueron un golpe directo al público. Su actuación fue el aperitivo perfecto para lo que vendría después.

Era el turno de los veteranos Unbounded Terror, desde Palma, quienes también presentaban su más reciente álbum, Something Is Rotten in Humanity. Con Vicente Payá y Andrew Spinosa al frente, ofrecieron un death metal potente que evocaba a las grandes bandas de antaño. Sin embargo, por alguna razón, no lograron conectar del todo con el público, a pesar de su impecable ejecución.

Luego llegaban las bandas invitadas. Hellish Crossfire fueron la primera sorpresa: solo los conocía de nombre, pero tras verlos en directo me apunté comprar sus discos Slaves of the Burning Pentagram y Bloodrust Scythe —¡una lástima que no los tuvieran en el merch! Su black thrash contagioso y la constante interacción con el público, sobre todo en ‘Claw of the Reaper’ y ‘Speed Hunter’, los convirtieron en uno de los momentos más divertidos de la noche.

Desde Alemania, Eurynomos llegaban con una base de fans bien entrenada. Su único álbum, From the Valleys of Hades, es una joya moderna del black thrash, y no es casualidad: su vocalista, Okkulto, fue también la voz en los primeros y mejores discos de Desaster. Su show arrancó con una intro intensa que explotó con ‘Eurynomos (Beast of Hades)’, desatando una auténtica tormenta de riffs. La sala entera se volcó al frente con los puños en alto mientras sonaban temas de su disco y EPs. ‘Witchryder’ y ‘Unchained from the Crypt’ fueron los más coreados, en lo que fue su triunfal primera visita a Barcelona.

Tras semejante descarga, llegó el turno de Krypts, representantes del death doom finlandés. Personalmente, me encantan: sus tres discos son abrasadores y han evolucionado de forma impecable. Sin embargo, su propuesta más densa contrastaba con la energía anterior, y buena parte del público aprovechó para charlar o fumar en lugar de sumergirse en su atmósfera. Una verdadera lástima, porque su actuación fue inmejorable.

Y finalmente llegó el momento que todos esperábamos: Sadistic Intent. Su estatus de pioneros del death metal y su conexión con Possessed los han convertido en una banda de culto, y la expectación se sentía en cada rincón. Los hermanos Cortez lideran una formación única: una de las pocas bandas que, sin un álbum de estudio completo —recordemos que Resurrection of the Black Earth es una compilación de EPs—, logran construir un setlist demoledor sin una sola canción de relleno.

La intro dio paso a ‘Asphyxiation’, rugida por Bay Cortez, y desde ese instante el público entró en trance. Su death metal es corrosivo, con guitarras afiladas que no dan respiro. ‘Lurking Terror’, ‘Impeding Doom’ y ‘Condemned in Misery’ se sucedieron una tras otra, alternando momentos frenéticos con pasajes más lentos y atmosféricos. Fue un concierto impecable, un auténtico ritual para quienes llevábamos años esperando volver a verlos… y también una primera experiencia inolvidable para muchos de los presentes esa noche.
EDUARD TUSET








