FECHA: 8 DE MAYO DE 2022
LUGAR: PALACIO DE VISTALEGRE (MADRID)
PROMOTOR: MADNESS LIVE!

 Muchos de quienes asistimos el pasado sábado al Kristonfest teníamos un doblete de escándalo en este primer fin de semana de mayo. Al festival indoor había que sumar una cita tan ineludible como la esperadísima puesta de largo de Impera , el flamante nuevo álbum de Ghost.

Hace tiempo que se viene señalando a los suecos como la gran banda aspirante a entrar en la liga de estadios en los próximos años. Si bien es cierto que en esta ocasión no se logró colgar el cartel de «no hay billetes» en ninguna de las dos fechas en nuestro país, el crecimiento de la marca resulta más que evidente echando un rápido vistazo a los asistentes que acudieron al Palacio de Vistalegre. Desde metaleros ya entrados en años hasta adolescentes maquillados con el corpse paint del Papa Emeritus. Incluso (y esto para mí es lo verdaderamente llamativo) familias al completo con niños para los que imagino debía de ser a su «bautizo» en esta cosa tan bonita que llamamos rock. Esta sí es la juventud del Papa.

Ese amplio espectro de público capaz de abarcar distintas generaciones es algo tan solo al alcance de grupos que ya superan los 30 años de actividad. Ghost lo han logrado cuando se cumple justo una década de su primer concierto en España en aquel lejano Sonisphere de 2012. Un salto meteórico del cual es bien difícil encontrar ejemplos similares en lo que se refiere a la música de guitarras actualmente.

Buena parte de mérito (por no decir casi todo) reside en su líder indiscutible, Tobias Forge. Como si de un alquimista se tratase, ha sido capaz de aunar todos los elementos para dar con la fórmula del éxito. Una ristra de canciones incontestables, una imagen espectacular cuidada al milímetro, un show y una mercadotecnia digna de los más grandes sumada a una ética de trabajo casi militar. Alguno se atreverá a decir que todo esto es sencillo, pero si fuese así habría que preguntarse entonces porque no existen más formaciones «jóvenes» rivalizando con ellos a día de hoy.

Antes de renovar nuestros votos de fe, tuvimos tiempo de chequear a las dos bandas invitadas para este Imperatour. Entre que recogíamos nuestra acreditación y accedíamos al recinto, apenas cazamos las últimas canciones de Twin Temple. Si en su anterior visita de 2019 comenté que Tribulation podrían ser justo lo que uno espera encontrar en Ghost cuando ve por primera vez su estética, el combo liderado por el matrimonio que forman Alexandra y Zachary James vendrían a ser su equivalente en versión rockabilly. No en vano ellos definen su música como doo-wop satánico, y la verdad que con esa imaginería sacada de The Munsters y La Familia Addams dan el pego. Incluso realizaron un acalorado ritual antes de despedirse. Por lo poco que pudimos ver, resultaron curiosamente entretenidos.

Foto Uncle Acid & The Deadbeats: Blanca Gemma Fuerte

En cambio, Kevin R. Starrs dejó bien claro desde el principio que sus intenciones iban a ser bien distintas. «Somos Uncle Acid & The Deadbeats y hemos venido a arruinar vuestra vida», se presentó. No llegaron a tanto pero su hard rock sabbathiano le dio el necesario toque tenebroso a la previa. Los riffs de ‘Shockwave City’ y ‘Pusher Man’ sonaron musculosos y potentes, aunque tampoco parecieron causar gran entusiasmo entre una audiencia más pendiente de tomar posiciones y aprovisionarse de algún mini de cerveza.

Pasadas las diez de la noche, el telón que cubría el escenario dejó intuir la silueta de uno de los Nameless Ghouls mientras sonaban los primeros rasgueos de guitarra de ‘Kaisarion’. La caída de la lona dejó a la vista una escenografía que ha aumentado considerablemente en tamaño respecto a la que pudimos ver tres años atrás, con una plataforma central escalonada presidida por la batería en todo lo alto. Como un torbellino empalmaron directamente ‘Rats’ y ‘From The Pinnacle To The Pit’ haciendo que el público enloqueciera a las primeras de cambio.

Foto Ghost: Blanca Gemma Fuerte

A pesar de ser un domingo, Papa Emeritus IV se empeñó en hacernos creer que todavía era viernes. Y es que a lo largo de dos horas, Ghost no bajaron el ritmo ni un instante encadenando un hit detrás de otro. Tanto daba si alternaban su material más contundente (‘Faith’ y una ‘Year Zero’ como siempre soberbia) con el más cercano al pop. Ese que tanto sarpullidos levanta entre los haters y que a otros nos obliga a rendirnos ante la perfección melódica de ‘Spillways o ‘Mary On A Cross’.

La parte más teatral del show no varió en exceso a lo que ya les habíamos visto hacer hasta ahora. Aún así, el duelo de guitarristas antes de iniciar ‘Cirice’ y la aparición estelar de Papa Nil criogenizado en una urna de cristal a lo Walt Disney para ser reanimado con electroshock y acometer el solo de saxo de ‘Miasma’, parecen gags destinados a permanecer por mucho tiempo en sus actuaciones. Hasta la lluvia de confeti y billetes de ‘Mummy Dust’ dio pie a otro momento tan hilarante como ver a un roadie pasar la aspiradora para limpiar las tablas. Detalles tan simples como ese demuestran cuan de medido está cada segundo en una performance donde no hay espacio para el aburrimiento.

Foto Ghost: Blanca Gemma Fuerte

Igual de inamovible parece ‘He Is’, asentada como la gran balada enciende-móviles de su cancionero. En detrimento quedaron fuera otras igualmente deseadas como ‘Darkness At The Heart Of My Love’, ‘Absolution’, ‘Watcher In The Sky’ o ‘Monstrance Clock’, dando una idea del arsenal de temazos que Ghost manejan a estas alturas. Hasta la versión de todo un clásicazo como ‘Enter Sandman’ de Metallica dio la impresión de ser un tema menor en su repertorio. Sensación que aumentó todavía más cuando acometieron unas ‘Dance Macabre’ y ‘Square Hammer’ que acabaron por levantar al pabellón entero, si es que aún quedaba alguien con el culo pegado a la silla. Una dupla igualmente imbatible como cierre de un concierto impecable en todos los aspectos. Con noches así, yo también querría ir a misa los domingos.

A riesgo de ser redundante, seguiré insistiendo en que es solo cuestión de tiempo que algún día veamos a Tobias y sus Ghouls tocar en un estadio. Llegará más tarde o más temprano, pero salvo catástrofe es un hecho inminente. Esta gente ha venido a sentarse a la mesa de los Metallica, AC/DC, Iron Maiden y demás gigantes pese a quién pese. Vaya asimilándolo.

GONZALO PUEBLA

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