Ayer, tres de abril, Enrique Bunbury lanzó el tercer adelanto de su próximo disco de estudio, Cuentas Pendientes. Te puedes a todo acostumbrar, como se llama la canción, reincide en una obra que mira al lado latino del artista. Definida en la hoja de prensa como una Cumbia- Morricone.

Teniendo en cuenta que las entrevistas que se publicaron de Bunbury en solitario en RockZone fueron dedicadas al directo en Argentina Gran Rex y su álbum de versiones del cancionero latinoamericano Licenciado Cantinas, en este artículo se eligen sus cinco canciones latinas y sus cinco canciones más anglosajones. Ambas con su sustrato rockero. Porque Bunbury ha vivido su música entre dos tierras, tanto en Latinoamérica como en Europa. En cada tanda caerá una de Héroes del Silencio, a los que se dedicó un monográfico en la revista.

CINCO CANCIONES MIRANDO A LA TIERRA.

‘El Jinete’:
Este clásico de José Alfredo Jiménez ya lo cantaba Bunbury en la gira de Radical Sonora. Todo un clásico dentro del género de la ranchera, con letra de pesadumbre e incluso suicida. A diferencia de la original, Bunbury le quita ornamentos mexicanos para ofrecerla casi en acústico con piano. La incluyó en su mejor directo, Pequeño Cabaret Ambulante. Como anécdota, le enseñó la canción Andrea Echeverri de Aterciopelados cuando el grupo colombiano teloneaba a Héroes del Silencio.

‘Infinito Versión D.F.’:
La melancólica y bonita canción que triunfó en el disco Pequeño, tuvo una revisión en su casi misma concepción rodeada de arreglos de tratamiento mariachi. En el vídeo Bunbury aparece cual crooner latino en una cantina. También se ve a una joven Julieta Venegas tocando un acordeón. Si ya con Avalancha de Héroes del Silencio había conquistado el corazón de México, con esta versión hizo que su mismo título rubricara el amor mexicano hacia el cantante zaragozano.

‘Canto… el mismo dolor’:
El último álbum que publicó junto al Cabaret Ambulante, en formato doble, El viaje a ninguna parte, terminaba con esta preciosa canción que parece confesional, empática con las emociones de cualquier ser humano. Un final de lujo para una banda que este año le volverá a acompañar en quince fechas, la última en su Buenos Aires querido.

‘Ódiame’:
Otra brillante versión. Fue el primer single de Licenciado Cantinas, disco que desgranó en RockZone cuando la revista se publicaba en formato físico. Un álbum de adaptaciones de canciones latinoamericanas, sí, pero con el sabor íntimo de rock and roll que siempre queda en todas las piezas del cantante. Canción norteña peruana, su video clip lleno de simbolismos de realismo mágico preludiaba un cortometraje con influencia de Perdidos.

‘Apuesta por el Rocanrol’:
Héroes del Silencio no solían hacer versiones canónicas. En el medley de La Decadencia insertaban versos de canciones de Led Zeppelin o Radio Futura. Sólo hay dos excepciones. Una versión del ‘Paranoid’ de Black Sabbath en la época de grabación pre Avalancha todavía inédita, y sobre todo, este precioso homenaje al grupo Más Birras de Zaragoza, banda rockabilly. Actualmente de actualidad por la sobresaliente película sobre su cantante, Mauricio Aznar, La Estrella Azul.

CINCO CANCIONES MIRANDO A LA TIERRA ANGLOSAJONA

‘Salomé’:
Esta oda a una mujer irritó a bastantes fans de Héroes, que no supieron vislumbrar que bajo las capas de una producción netamente electrónica, seguían los mismos fraseos e incluso la forma de estructurar las melodías del cantante en la extinta banda. Canción suprema. Es 1997 y muchos, entre ellos Ian Astbury o David Bowie, se preguntaban si la electrónica sería el nuevo rock. Algunos toques árabes en una producción tan brillante que mira de tú a tú a las tendencias del Pop de U2 o el Ultra de Depeche Mode.

‘Lady Blue’:
Si Bob Dylan tuvo su disco de ruptura con Blood on the Tracks, Bunbury hizo lo propio en Flamingos. En parte homenaje a Bowie, en parte canción sanadora tras una ruptura, Lady Blue es el tema de más éxito en solitario del aragonés. Hasta el vídeo clip remite a ‘Space Oddity’ de Bowie y la película de Kubrick 2001: Una odisea en el espacio. Más allá de esas referencias, es una pieza pop magistral, su mejor single y una de sus mejores composiciones.

‘La señorita hermafrodita’:
Puritito rock and roll cincuentas con un ligero punto tex mex, pero tex mex hecho al otro lado de la frontera del norte de México. Bunbury canta con voz ronca una canción en la que brillan no sólo las guitarras, sino un piano deudor de Little Richard o Jerry Lee Lewis que en un momento dado se apropia de la canción. Para bailar en un garito de uno de esos estados de América marcados por el gótico sureño. Letra ambigua y fraseada con pasión irrefrenable.

‘Bujías para el dolor’:
Tras el disco conjunto con Nacho Vegas con varias referencias al rock clásico y el retorno de Héroes para diez conciertos, Bunbury volvió a contar con Phil Manzanera como productor. Hellville de Luxe es su disco de rock americano más canónico. Bujías para el dolor se enfrasca en el clasicismo del rock and roll americano, con bellas melodías pop.

‘Días de Borrasca (Víspera de Resplandores)’:
De los comienzos post punk y pop de los inicios al hard rock y rock alternativo de los noventa de mano de Bob Ezrin y Andy Jackson como productores. Si hay un tema que remite a la escena de Seattle, en sus potentes guitarras y contundente canto, es este. No en vano parte de su creación musical recayó en Alan Boguslavsky, guitarra rítmico de Héroes desde el 93 hasta el 96, totalmente influenciado por el grunge de la época. Valdivia da una réplica espectacular. Como si Héroes optaran a abrir para Soundgarden.

IGNACIO REYO