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METZ – ‘Automat’

Metz ya tienen su propio 'Incesticide'.

Por norma general, los discos de rarezas y caras B suelen contar con el hándicap de la falta de coherencia. Recopilar distintas piezas que han sido publicadas con una amplia diferencia de tiempo termina por restar la cohesión interna respecto a la que se le supone a una obra de estudio. 

Es por eso que el caso de Automat, la nueva referencia de Metz, llame tanto la atención. Si no fuese porque varios de sus cortes los hemos podido escuchar con anterioridad en algunos de sus singles, casi nos lo podrían colar como su cuarto álbum. Es lo que tiene el haber mantenido la regularidad a lo largo de una trayectoria marcada por la distorsión como leitmotiv y los acoples infrahumanos como religión. 

Herederos naturales de los Nirvana más puros y sin cortar, los canadienses sacan a pasear esa vertiente punkarra desenfrenada que tanto nos pirra en ‘Dirty Shirt’, ‘Leave Me Out’, ‘Pure Auto’ y la bombástica ‘Eraser’, que podrían mirar de tú a tú a lo más granado de su cancionero. También aquí hallaremos algunos de esos ejercicios macabros de ruidismo puro, caso de una ‘Lump Sums’ de la que los Melvins más enfermos se sentirían orgullosos. En ‘Automat’ nos muestran su peculiar visión de la psicodelia pasada por un filtro de noise rock, y ‘Ripped On The Fence’ cuenta con un minuto final de cacofonías gratuitas que te dejará los oídos con un pitido la mar de rico. 

Además, el hecho de que los temas estén ordenados de forma cronológica ayuda a ir apreciando en cierta manera su evolución. Todo un regalazo tanto para sus fanáticos como para quienes no lo son tanto. Metz ya tienen su propio Incesticide.

GONZALO PUEBLA