En el caso de Mayhem ocurre un poco como en el de Metallica. Existen dos frentes, y pocas veces hallan puntos de entendimiento. Tenemos al brasas, el que se ha pasado las últimas tres décadas y media recordándote en qué día, y a qué hora, murió el grupo para él, y luego los que, simplemente, por experimental que fuera el álbum, han encontrado los suficientes elementos como para seguir disfrutando de la leyenda noruega.
Si hace ya siete años el notable Daemon consiguió reconciliar mínimamente a ambos bandos, considero que Liturgy Of Death, lo nuevo de los escandinavos, va a situarse un poco en tierra de nadie. ‘Ephemeral Eternity’ no es una apertura espectacular. Por supuesto es oscura, estamos hablando de Mayhem, pero seguramente lo más reseñable sea esa colaboración de Garm de Ulver a las voces.
Con Teloch y Ghul repartiéndose todas las composiciones, algo que a estas alturas ya no es novedoso, sigue sorprendiendo su capacidad para viajar mentalmente al pasado del combo. Simular, intentar emular; obviamente nunca alcanzar. Hablo de ‘Despair’, o el posterior desarrollo de ‘Realm Of Endless Misery’. Los constantes siseos y coros operísticos de Attila Csihar también juegan un papel esencial en ello, claro, así como el fino trato para el bajo de Necrobutcher, ese eco lejano que siempre nos trasladará al mítico De Mysteriis Dom Sathanas.
Sin embargo, no comulgo demasiado con el sonido global que Tore Stjerna y Thomas Johansson le han otorgado a Liturgy Of Death. Es excesivamente pulcro y limpio en comparación a las canalladas con las que nos nutrimos a diario. Posiblemente sea ese halo sueco el que también ayude a situarme en los Dark Funeral de Vobiscum Satanas cuando ‘Realm Of Endless Misery’ empieza en plan tromba.
También pienso que un Hellhammer comedido, que sólo se dedique a cumplir con su trabajo atronador sin mayores aventuras, tampoco beneficia al disco. Es un superdotado y debería volar por libre, como en tantas otras obras.
El álbum mejora en su último tramo y nos deja una obra correcta, con incluso algún atrevimiento innovador, pero poco más. Conviene declarar que ‘Weep For Nothing’ o ‘Funeral Of Existence’ no están a la altura. Son meros ejercicios de estilo. Un final a lo ‘Voodoo’ de King Diamond no creo que nadie se lo esperara tampoco.
Sintiéndolo mucho, tengo la sensación de que este Liturgy Of Death, básicamente insulso, pasará sin pena ni gloria por la discografía de Mayhem.
PAU NAVARRA










