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Los mejores discos nacionales de 2021

Los mejores discos 2021

Aquí va la segunda parte de nuestra lista de los 50 Mejores Discos de 2021, con la selección del apartado nacional.

Poco en común tienen en lo musical los 20 grupos o artistas que forman parte de nuestra lista de este año, pero todos ellos nos muestran que, a pesar del mazazo de la pandemia, la escena nacional sigue a un gran nivel. Aunque en su mayoría seguir adelante es prácticamente una cuestión de puro voluntarismo, con medios limitados y con pocas probabilidades de obtener un retorno económico, la calidad de sus obras hacen pensar en todo lo contrario. Cada una, en su propio registro y estilo, transmiten que hará falta mucho más que un virus para que estos artistas dejen de creer en su música. No lo hagamos tampoco nosotros.

Textos de Jordi Meya, Pau Navarra, Richard Royuela, Luis Benavides, Gonzalo Puebla, Marc López, David Garcell, Santa.

20- SUGUS
Tolai!
(Snap/CGTH)

En Tolai!, pese a que el ADN Sugus está presente del primer al último segundo, hay una intención de probar o hacer cosas diferentes. Para empezar Juan Blas, ha sido el encargado de la producción y esas cosas se acaban notando. Hilando un poco fino, una canción como ‘Nada Puede Salir Mal’ si le pusiésemos la voz de Juan, no estaría tan lejos de algunas cosas que hacían Nothink. Tolai! suena como un cañón y el paso de los años no hace más que afianzar en lo que Sugus son excelentes. Desde mezclar temas en castellano e ingles sin que apenas ya te llame la atención, a ser los más rápidos del lugar cuando se lo proponen -la propia ‘Tolai’ o ‘La Luz’- seguir sacando melodías redondas de la chistera -‘Siempre Tengo La Razón’ Wonderful World’- o, facturar temas redondos como ‘Hoja De Ruta’, que puede parecer sencillo, pero no lo es. En definitiva, otro gran álbum a añadir a sus discografía.

19- NAT SIMONS
Felina
(El Dromedario)

Justo cuando al fin parecía que Nat Simons había logrado encontrar el camino correcto como cantautora con Lights, decide dar un volantazo en toda regla. Atrás ha quedado el americana con el que junto a Gary Louris de The Jayhawks fue capaz de dar forma a su mejor obra hasta la fecha. Ahora aparecen nuevas y variadas influencias (glam, punk, rock alternativo de los 90…) preparando un cocktail que inesperadamente suena todavía más personal de que lo pudiéramos esperar de la madrileña a estas alturas. Se aprecia una intención catártica para con las letras. Biográficas y auto reivindicativas, como en la fantástica ‘Macabro Plan’, la cual apunta a convertirse en una de las favoritas de su cancionero. Sin embargo, ‘Londres’ se muestra como una mirada nostálgica al pasado. Y es que en Felina la realidad y la ficción se entremezclan de tal manera que cuesta distinguir hasta que punto Simons se ha mimetizado con su propio personaje. El cierre con ‘La Despedida’ parece digno de una película de David Lynch, dónde todavía no sabes si realmente has despertado o aún sigues soñando. Un cambio de registro inesperado, pero igualmente brillante que nos hace pensar que su carrera aún puede guardar más sorpresas de las que imaginábamos.

18- POWER BURKAS
Naïf, Potser
(BCore)

Sería un grandioso error tomarse a Power Burkas como una broma simpática y no ahondar en un discurso musical que, en este tercer álbum, ya deja atrás el que se les pueda catalogar solamente como una banda de garage o de punk. De hecho, puede que en su espíritu de hacer lo que les venga en gana haya mucho de punk, pero en su música cada vez menos. En Naïf, Potser, los catalanes se convierten en una banda inclasificable en la que intentar jugar a las etiquetas musicales es casi tarea imposible. Saltan de un sitio a otro sin ningún problema: según la parte que oigas de ‘Vull Cotitzar’ pueden parecer una banda de neo folk o una de indie rock, en ‘Autorrentat’ podrían ser unos Talking Heads a punto de pegarse la fiesta de su vida, acompañados por una sección de vientos, e intentar definir algo como el último tema del álbum, ‘Lalabuya’ con sus aire orientales, es realmente complicado. En algunos momentos te puedes preguntar de dónde narices salen cuatro tipos así, pero, cuando ya estamos de casi vuelta de todo, que una banda sea capaz de sorprenderte con sus constante giros -y no morir en el intento- dice mucho de lo bien que Power Burkas saben moverse en su supuesta locura.

17- EZPALAK
Kolpatu Topatu
(Oso Polita)

Si en su presentación de 2019 el cuarteto de Zestoa apostaba por fijar sus referentes en los 90, en 2021 se han sumado influencias más actuales como el post punk británico de nueva hornada. En otras palabras: ahora en su menú podemos encontrarnos tanto a Nirvana y Sonic Youth como a Idles y Fontaines D.C. Pero lejos de quedarse en un mero cambio de vestimenta, su personalidad poco a poco se va definiendo con mayor claridad. Su sonido aguerrido sigue ahí, por supuesto. Solo que en ‘Zatoz’, ‘Tristura’ y ‘Banpiroak’ (¿no os recuerda a los Arctic Monkeys de Humbug?) se aprecia más afilado e hiriente que antes, sacando a relucir la experiencia ganada sobre las tablas. En muy poco tiempo Ezpalak han sufrido una metamorfosis que les posiciona como uno de los valores emergentes de un rock vasco en constante ebullición. Veremos hacia dónde les llevan sus pasos, pero me sorprendería que de aquí a un tiempo no empecemos a ver su nombre más a menudo.

16- LOS MAMBO JAMBO
Exotic Rendezvous
(Buenritmo)

En Exotic Rendezvous la banda barcelonesa hace una verdadera exhibición de cómo dominar un estilo que es suyo por derecho propio. Siempre han declarado que su intención nunca ha sido la de hacer un ejercicio de revivalismo, y aunque a ratos se acerquen al rockabilly (‘Rastro De Carmín’), al swing (‘¡Viva Sapo!’) o al surf de cortes como ‘Dr. Serpiente’ y ‘Baraba Cumbero’, donde el guitarrista Dani Baraldés se mueve cual escualo en mar abierto, Los Mambo Jambo terminan por llevárselos a su parcela. Pero lo mejor viene cuando simplemente se ponen a ejecutar su sonido jambofónico haciendo gala de una pericia instrumental sólo al alcance de quienes llevan décadas haciendo de esto su profesión. No importa cuántas piruetas mortales se atrevan a realizar en ‘Contra Las Cuerdas’, ‘El Gran Ciclón’ o ‘Disparo Al Agua’. La química y el entendimiento entre los cuatro componentes es tal que siempre aterrizan de pie. Con la propia ‘Exotic Rendezvous’ y la final ‘Luna Caliente’ vuelven a hipnotizarnos a través del sensual saxo de Dani Nel·lo, siempre en primera línea de fuego. Como los mejores ilusionistas, puede que Los Mambo Jambo jamás nos revelen sus trucos, pero con discos tan buenos como éste, poco importa que nos mantengan sometidos a su merced

15- MORGAN
The River And The Stone
(North)

Competir contra tu propio legado, por muy reciente que este sea, es una losa con la que cualquier banda o artista tiene que lidiar. Sentar un precedente y que este sea bien valorado, en ocasiones puede resultar un problema al colocar tu propio listón a una altura demasiado elevada. ¿Significa esto que estamos ante un álbum fallido? Ni mucho menos. Para nada la magia de Nina de Juan y sus compañeros se ha esfumado de golpe. Ahí sigue estando un single que es la quinta esencia de su sonido como ‘River’. ‘Paranoid Fall’, tras unas armonías vocales a lo Fleet Foxes, sorprende por su tono descaradamente rockero que a buen seguro levantará a más de uno del asiento en su próxima gira por teatros. Y en ‘A Kind Of Love’ y ‘Alone’ (nuevamente con la sombra de Pink Floyd acechando), dejan claro que no le tienen miedo alguno a enfrentarse a desarrollos más enrevesados. The River And The Stone es otro buen trabajo, cuyo único ‘problema’ es que le ha tocado la papeleta de recoger el testigo de dos obras sobresalientes. Es lo que pasa cuando se nos tiene tan bien acostumbrados.

14- BATTOSAI
Battosai
(Spinda)

Crítica disco BattosaiLa querencia noventera de este trío compostelano está a la orden del día en temas como ‘Idiota’, ‘6 AM’ y ‘Afuera’, donde levantan un muro de sonido que apenas dar respiro. Es más que probable que nombres tan obvios como los de Nirvana, Silverchair o hasta un grupo tan injustamente olvidado dentro de nuestras fronteras como Idioterne se te vengan a la cabeza. Battosai no lo esconden, pero el empuje y convicción que le ponen a cada nota es tan contagioso que hasta se les perdona. Rompiendo con esa dinámica tan «en tu cara» encontramos ya en la recta final ‘Nunca Pensé’. Una pequeña tregua que se va construyendo poco a poco hasta que no pueden reprimir sus ganas de pisar de nuevo el pedal de distorsión. Todavía más letal resulta ‘Más Adentro’, un cierre en el que juegan con la clásica ambivalencia de estrofas suaves y coros desatados que se lo llevan todo por delante. No inventan nada que no hayas escuchado con anterioridad, pero logran su objetivo de hacerte viajar 30 años atrás aún sabiendo que estás delante de un disco grabado en 2021. Si naciste en los 80 y creciste en los 90, este álbum está hecho para ti.

13- ABOUT LEAVING
Sculptures Of Water
(Varios Sellos)

Su nombre lo toman prestado de una estrofa de American Football y en sus inicios se declaraban fans de otras bandas seminales del viejo emo como Texas Is The Reason y The Promise Ring, pero no observo mimetismos o tics ajenos en su música. About Leaving no es una banda ‘revival’ cualquiera. Tienen personalidad propia y están creando su propio idioma, con potencial dentro y fuera de nuestras fronteras. Grabado en los estudios Wave Factory y Estudi Núvol, Sculptures of Water no podía empezar mejor. ‘Feigning Colors’ balancea con maestría entre la rabia y el pesar. Suena a lamento, pero también puede ser entendido como un puñetazo en la mesa, transmite melancolía por esos planes inacabados, pero también ganas de pasar página. Mis felicitaciones por las partes recitadas, deliciosas, en la onda de los neoyorquinos The Van Pelt. Mención especial para ‘Dance & Tremble’, un medio tiempo con ecos a Madee del que sale el título del disco, y una de mis debilidades desde la primera escucha, ‘There, At That Place’, una disculpa rabiosa con una base de guitarras enmarañadas y ritmos serpenteantes.

12- BALMOG
Eve
(Varios Sellos)

Eve es el cuarto disco y el más arriesgado de la carrera de Balmog hasta la fecha, ya que se aleja del black metal ortodoxo que practicaban desde sus inicios en 2003, facturando desde entonces tres discos y unos cuantos EPs. Hasta que el pasado 2020 llegó el EP Pillars Of Salt, donde ya se dejaron oír la progresión y experimentación hacia terrenos diferentes, patentes ya en este Eve. Pero a la vez es el resultado de una evolución musical coherente y acertada, ya que la armonía que han conseguido fusionando black metal, post punk, gothic rock o heavy metal les otorga un estilo propio y original, fruto de mucho trabajo, talento y una inquietud incesante de crear obras oscuras de altísimo nivel.

11- MADEE
Eternity Mingled With The Sea
(BCore)

Si bien hubo un amago de reunión en 2014, de la que sólo salió el single ‘Age Of Ruin’, nada menos que 14 años hemos tenido que esperar para que estos viejos amigos, y uno de nuevo, Antonio Postius (ex Mourn, Gyoza), quien sustituye a Lluís Cots a la batería, se hayan decidido a grabar un álbum juntos. Aunque en la inicial la ‘Caldera’, y más tarde en ‘The Hunting Party’, muestran el ímpetu de sus inicios, la mayoría de temas optan por una mayor contención y elegancia. Su sonido conecta la herencia de grandes nombres de los 80 (U2, Peter Gabriel, Simple Minds, The Cure) y el emo de los 90 (Sunny Day Real Estate, Elliott) en sugerentes medios tiempos en los que la intensidad no se mide por el número de decibelios. ¿Será eso lo que hace que ‘Blanchard Avenue Blues’, ‘The Way Home’ o ‘Night Of The New Moon sean tan especiales? Un retorno por la puerta grande, aunque esperemos que no necesiten de otra pandemia para volver a reunirse.

10- LÓSTREGOS
Onde Calan Os Corazóns, Ruxen As Pedras
(Varios Sellos)

Grabado por Paco Liaño en el Estudio Treboada y, cómo no, mezclado y masterizado por Javi Félez en Moontower Studios, el segundo álbum de los de A Coruña puede calificarse de osadía. Partiendo de la base de “ejecutar black metal de corte melódico y pagano inspirado en el folklore ancestral de la cultura galaica”, Lóstregos van mucho más allá de esta premisa inicial. Básicamente, y quizá sin darse cuenta, la destruyen. Cierto es que dentro del universo metálico atávico siempre ha habido grupos cuya personalidad musical ha roto ciertos esquemas, caso de Kampfar, pero la disparidad de influencias y elementos alejados de los preceptos clásicos que los gallegos imprimen en estos largos y audaces cuatro cortes, y lo que es más importante, lo perfectamente ensamblados que están, es lo que eleva este trabajo muy por encima de la media.

9- THE GUNDOWN
Dead End Alleyway
(HFMN/CKUD)

Dead End Alleyway,
el tercer largo del trío nacido en Tarragona, es el chute de energía positiva que todos necesitábamos en vena. Su nuevo disco rezuma fuerza y seguridad, la de una banda de punk rock en mayúsculas con oficio perfectamente engrasada, e inyecta una placentera sensación de poderío y sobre todo evasión. Los once nuevos temas de The Gundown -el disco incluye también una exquisita revisión del ‘One Day (In Your Life)’ de Secret Affair- no es un disco parido a toda prisa durante el confinamiento, sino durante años. En este punto merece la pena recordar que los tres miembros de la banda están implicados al máximo en otros proyectos musicales como Crim y Serpent. Parafraseando ‘Get Back to the Club’, ojalá puedan volver pronto a los garitos de siempre, como antes, para presentar su mejor disco hasta la fecha.

8- SCHIZOPHRENIC SPACERS
Gloria
(Milana Música)

El combinado que son capaces de hacer entre lo mejor del rock internacional y nacional, hace de Gloria un álbum al cual es difícil encontrar comparación estilística en estos momentos. Suenan a todo, pero al mismo tiempo suenan personales. Obviamente las buenas intenciones no servirían de nada si no estuviésemos hablando de una colección de canciones de primera –‘Desobediencia’ ‘A Cuchillo’ o ‘Victoria’ por poner tan solo tres ejemplos-, una banda que ya funciona a pleno rendimiento, y una producción, cortesía de Hendrik Röver que entiende lo que los Spacers necesitan (aunque quizá la voz está algo tapada en la mezcla). En definitiva, los barceloneses probablemente han creado su álbum más homogéneo. Visto lo complicadas que están las cosas, es difícil de hablar de nuevos inicios y oportunidades, pero desde luego un álbum como Gloria las merecería sin pestañear.

7- LIHER
Eta Hutsa Zen Helmuga
(Autoeditado)

Eta Hutsa Zen Helmuga, grabado en casa junto a Kike Arkarazo en sus Garate Studios, es el manifiesto de unos músicos heridos en su orgullo pero que todavía se niegan a claudicar. De este modo, la conceptualidad de su anterior disco da paso a unas canciones descarnadas y con los sentimientos a flor de piel. ‘Kintsugi’, ‘Orbainetan Lehena’ y la post-hardcoreta ‘Arrastaka’, con un curioso juego de palmas, ofrecen un arranque de álbum furibundo. Los riffs incisivos de Iñigo Etxarri continúan siendo norma en su vocabulario, mientras que Lide Herrando se hace dueña del micrófono gracias a la fuerza de sus melodías. Buen ejemplo de ello es el single ‘Non Zaren Ere’. Otra sorpresa inesperada es escuchar la voz de Iñigo al inicio de ‘Porlan’, previa a otro vendaval de guitarrazos con sabor stoner. Precisamente ese poso de hard-blues sale a la superficie en la segunda mitad del álbum, dónde Lide se mueve con comodidad entre cadencias más cercanas al soul. Nos dijeron que saldríamos de esta mejores y más fuertes. Al menos en su caso, sí se ha cumplido.

6- THE WAX
L’Eufòria
(Varios Sellos)

Este EP parido durante la pandemia prueba que The Wax se han convertido en grandes creadores de canciones. En L’Eufòria hay sólo cinco, pero vaya cinco. Arranca con ‘One Eyed’, una explosión de energía, en la que recuperan el espíritu Refused, pero con un estribillo que recuerda a algunos de los momentos más melódicos de Cancer Bats. Le sigue ‘Fear And Loading’ que empieza con un rollo más nirvanero hasta que te rompe la cadera con un break y un subidón a lo Rage Against The Machine al grito de «One of these days, I’ll fade away». Que cuente con la colaboración de Kantz de Habitar La Mar (quien además se ha encargado del diseño de la portada) es la guinda en el pastel. Después llega ‘Subterraneans’ para proporcionar un poco de pausa. Pero aunque que el tempo sea más lento, no significa que le falte intensidad, si bien da la sensación que la canción termina antes de que haya llegado a su destino final. Por el contrario, en ‘L’Eufòria’, la banda se explaya durante casi siete minutos, llevándote de aquí para allá, con la guitarra de David Iglesias creando diferentes texturas con la ayuda de Jens Neumaier de 12Twelve. Es un magnífico ejemplo de la evolución del grupo y de su valentía a la hora de experimentar sin perder su esencia, así como del gran trabajo de la producción de Txosse Ruíz. El punto final lo pone ‘Sacred Beasts’, con Aitor De Haro casi susurrando sobre una guitarra rasgada, que de golpe explota en un medio tiempo con un rollo muy Pixies y un coro que te lleva a este estado de euforia que prometían en el título.

5- THE CAPACES
Zoetrope
(Autoeditado/Filferro)

Su séptima criatura destaca por ser la primera de su carrera con una temática conceptual. A pesar de que no llega ni a la media hora de duración, es todo un viaje alrededor de lo que supone la existencia vital de una persona a un ritmo trepidante. Como ya viene siendo norma en sus trabajos más recientes, la instrumental ‘Daedalum’ apunta a esos primeros y tímidos pasos de la niñez, hasta que te subes a ‘The Wheel Of Life’ y el torbellino ya no se detiene hasta que te bajes en la parada final. Como la vida misma. Por supuesto, viniendo de ellos la furia y la velocidad siguen estando a la orden del día, pero la experiencia adquirida a lo largo de los años ha hecho de The Capaces un animal más dinámico de lo que era en sus inicios. Sigue habiendo mucho de punk (‘Insight’, ‘Primitive’), aunque esta vez la balanza se inclina ligeramente hacia el rock and roll, como se puede apreciar en la redonda ‘Burning The Days’, cuya introducción vocal con unas pulsaciones más clásicas confirma la culminación de su particular evolución. Aquí hay que hacer especial hincapié a la hora de hablar de Martillo, una mujer que parece haber alcanzado su momento de plenitud absoluta como cantante. El despliegue de registros del que hace gala (rasgados, agudos, melódicos…) es gestionado con una naturalidad pasmosa, ya sea para aplastarte como una miserable hormiga en ‘The Fall’ o embrujarte con ‘The Devil’s Wheel’ antes de que ‘Solstice’, otra corte instrumental de tintes épicos, cierre el círculo vital para volver a comenzar de nuevo.

4- ANGELUS APATRIDA
Angelus Apatrida
(Century Media)

Tú estás cabreado. Yo estoy cabreado. Todos estamos cabreados. Y cuando escuches su nuevo disco, verás que Angelus Apatrida también lo están. No es que antes la banda se caracterizara por cantarle a las amapolas, pero su séptimo trabajo es el más rabioso que han grabado hasta la fecha. No puedo decir que me sorprenda, porque al fin y al cabo si están donde están es por algo, pero da gusto comprobar que dos décadas después de haber empezado su andadura, la banda siga sonando tan hambrienta. «La inacción es un destino peor que la muerte», canta Guillermo en ‘Indoctrinate’, y desde luego ellos se aplican esa máxima. Quizá algunos echarán de menos algunas estructuras más complejas, o mayores desarrollos, pero ahora mismo la urgencia, y esa voluntad de ir a la yugular (del oyente, del fascismo, de las injusticias…), es lo que hace que Angelus Apatrida sea un disco relevante y arrollador.

3- ALTARAGE
Succumb
(Century Media)

Todo Succumb parece diseñado para que sus temas acaben confluyendo en ‘Devorador De Mundos’, la tropelía que lo cierra. Una vez allí, la institución anónima nos intimida durante más de 21 minutos, primero con un martirio que evoluciona hacia una especie de funeral doom, luego reptando sobre un cuelgue drone cuando esa percusión desaparece para, lentamente, ir poniendo en jaque nuestra paciencia… e incluso nuestra cordura. Un final perfecto para el cuarto álbum de Altarage, seguramente su obra más punk en actitud, pero más elaborada en cuanto a estructuras y cambios súbitos. Altarage han entregado su rompenucas definitivo, su álbum más trepanante y divertido de escuchar, y seguramente de perpetrar. Sucumbe, rata inmunda, sucumbe… Soberbio y radical mete-saca, iracunda gamberrada.

2- DERBY MOTORETA’S BURRITO KACHIMBA
Hilo Negro
(Universal)

Hilo Negro viene a reafirmar todo lo bueno que han venido apuntando. La confianza aplastante que tienen en sí mismos se nota desde los primeros compases de ‘El Valle’, desplegando todas sus armas. Guitarras punzantes, teclados que rezuman psicodelia setentera y la voz de Dandy Piranha reinando por encima de todos. No cuesta imaginárselo en ‘Poselana Teet’ como un Robert Plant aflamencado relatando historias urbanas, fieles al espíritu de la kinkidelia que agitan por bandera. Mientras tanto, sus compañeros afilan las navajas para estamparnos certeras cuchilladas en ’13 Monos’, ‘Turbocamello’ y ‘Dámela’. Con ‘Gitana’ consiguen aunar el misticismo del folklore de su tierra con las lecciones de la nueva psicodelia. Un inicio a fuego lento, hasta que arrancan la maquinaria a toda mecha, culminando en un break final rozando el doom. Una de sus composiciones más completas. Al igual que la segunda parte de ‘Somnium Igni’, la cual vuelven a recuperar de su debut para expandirla bajo el influjo de unos gigantes como Triana. Y es que por mucho que se hayan convertido en la cara más visible del movimiento, escuchando un álbum como Hilo Negro nadie podrá acusar a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba de hacer canciones pensando en las radio fórmulas o encabezar los carteles de este verano (o de 2022). Un grupo tan bueno como tremendamente necesario en el mainstream de nuestro país.

1- BALA
Maleza
(Century Media)

A Bala lo que les va es el ruido y la tralla. Sin concesiones y en múltiples formas. Y en Maleza demuestran que saben manejarlas todas a la perfección. De hecho, no tardan en pasar de 0 a 100 en cuestión de milésimas con ‘Agitar’, el tema con el que abren fuego gracias a un riff entrecortado que te manda directo a la lona nada más sonar la campana. Así de fuerte empieza el asunto. Casi sin que te des cuenta ya suena ‘Hoy No’, que recuerda a cuando Nick Oliveri todavía estaba en Queens Of The Stone Age. En ‘X’ cambian al inglés para seguir imprimiendo mala baba a ritmo de punk rock. Desearás que se acabe la distancia social de una vez por todas para meterte en un pogo mientras atruena de fondo. ‘Mi Orden’ y ‘Cien Obstáculos’ ponen en evidencia lo mucho que han crecido como compositoras entregando dos de los temas más redondos de su catálogo. Su energía resulta contagiosa especialmente cuando doblan sus voces. Imposible no venirse arriba. Bala han llegado al momento clave del siempre decisivo tercer álbum con todo de cara. Contando con semejante discazo y el respaldo de una de las discográficas más potentes del mercado internacional, ni el puñetero virus debería pararlas en su misión de conquistar el mundo una vez más.

Escucha nuestra playlist con una selección de temas de estos discos:

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