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LLACUNA – ‘Incendis’

Su base rítmica es explosiva y sus guitarras están cargadas de pólvora pirotécnica.

El título del primer largo de Llacuna no podía sonar más acertado. Cuando unen sus fuerzas provocan un emocionante incendio, un fuego aparentemente descontrolado. Su base rítmica es explosiva y sus guitarras están cargadas de pólvora pirotécnica.

En las filas de esta banda encontramos excomponentes de bandas de post hardcore muy queridas por el underground catalán como Turnstile y Hurricäde. Se juntaron ya hace casi cuatro años para sacar su lado más emo y se presentaron en sociedad con un EP homónimo formado por cinco temas. Grabado en los míticos Ultramarinos Costa Brava y Cal Pau Recordings con Borja Pérez a los mandos, Incendis recoge 11 nuevas composiciones que perfilan las buenas maneras apuntadas en el EP. Quizá es algo exagerado hablar de sonido propio, más incluso cuando la influencia de algunas bandas como Sports y Marietta son evidentes, pero el ahora quinteto con la incorporación oficial de su trompetista sí tiene un estilo muy reconocible.

Precisamente el mayor protagonismo de la trompeta, presente en la mayoría de los temas, marca la diferencia y supone una agradable sorpresa. Las letras en catalán, cantadas y gritadas, destilan autenticidad. Son letras vividas, experiencias de unos jóvenes no tan jóvenes que viven y disfrutan, que sufren y continúan adelante. El disco incluye historias de amor y relaciones a distancia, como ‘L’Altra Cara De l’Albera’, una montaña al sur de los Pirineos y al norte de Catalunya, y también habla de lagunas mentales tras una buena farra con los amigos en cortes como ‘Rei De La Nit’.

La crítica social explícita llega con ‘La Lluita De Classes’, disuelta entre tanta realidad virtual y likes, y la traca final que es ‘Mordassa’, una pieza en la que alzan la voz sin apenas palabras para cargar precisamente contra una ley que prohibe la expresión de ciertos pensamientos. Bien jugado. Que sigan quemando, que siga creciendo su incendio.

LUIS BENAVIDES

BONUS TRACK CON… LLACUNA  

¿Fue sencillo encajar todas las piezas?
“Ahora la banda cuenta con una estabilidad, pero al principio hubo cambio de miembros y eso siempre hace que las cosas se compliquen un poco. Oskar de Hurricäde también estaba en Llacuna. Ahora en su lugar tenemos a Eric, otro miembro de Turnstile. Hay muchas maneras, estilísticamente hablando, de hacer música emo, cada persona lo entiende de un modo distinto y eso hace que en nuestro caso haya influencias que van desde el screamo de Raein a clásicos como Cap’n Jazz o al sonido más vitalista de Algernon Cadwallader. En este momento, con una formación estable, tenemos claro hacia dónde va el sonido del grupo aunque al principio era algo más relacionado con la intuición y la experimentación”.

¿Qué balance hacéis de estos tres primeros años como banda?  Después de tanto tiempo presentado vuestro primer EP supongo que ya teníais ganas de grabar otros temas que ya tocáis en directo y otros nuevos.
“Sí, teníamos muchas ganas de grabar de nuevo y evolucionar el sonido aunque esto implique encerrarse en el local durante un año sin tocar para preparar material nuevo. De todos modos, con el primer EP hicimos unos 40 conciertos en diferentes puntos de la península, así que la banda estaba presentada en sociedad y tocaba escribir de nuevo. El balance ha sido súper positivo. Lo más importante es que lo hemos pasado genial pero también nos ha servido para conocernos más como banda y decidir qué dirección tomar en la composición de las canciones nuevas”.

¿En qué sentido? ¿Habéis cambiado algo en la manera de componer los temas y plantear este nuevo trabajo?
“Realmente la idea era huir un poco de la complejidad de canciones que habíamos escrito en el EP, aunque al final no ha sido 100% así. Hemos decidido incorporar algunos versos y  armonías vocales a las canciones que se repiten como si fueran un estribillo, cosa que en el disco anterior casi no pasaba. Aunque esto se puede ver en la mayoría de los temas del nuevo disco, creemos que en el próximo le vamos a dar una vuelta de tuerca y vamos a intentar trabajar con más mimo los estribillos y las voces en general”.

¿Podemos decir que este disco es una transición? Personalmente, Incendis me parece una continuación natural al disco homónimo, donde habéis pulido lo que ya apuntabais.
“Digamos que en este disco hemos hecho lo que realmente queríamos hacer en el anterior pero que en aquel momento todavía no sabíamos cómo hacer exactamente porque estábamos aprendiendo a buscar este tipo de armonías, estribillos, arreglos y, en definitiva, este tipo de canciones. La idea, pero, es intentar hacer canciones cada vez más redondas. Algo así como buscar la canción perfecta (risas)“.

Una vez con los temas cerrados, ¿cómo fue la grabación?
“Grabamos el disco con Borja Pérez de Ultramarinos pero en Cal Pau Recordings, excepto una sesión para terminar las voces que fue en el mismo estudio Ultramarinos Costa Brava de Sant Feliu de Guíxols. Lo bueno de trabajar con él es que nos conoce musical y personalmente, sabe cuales son las virtudes de cada uno de nosotros y en qué apartados podemos flojear. También tiene su propia concepción de cómo debe sonar Llacuna, la cual nos está alejada de la nuestra, ya que todos tenemos casi los mismos referentes musicales”.

Todo fue sobre ruedas…
“La grabación fue muy fluida hasta que llegamos al apartado voces. Somos un grupo que le ponemos mucho amor a las composiciones instrumentales y cuando llegamos a las voces tenemos más dificultad. Al final estamos contentos con el resultado. Como comentabas, este disco representa la evolución natural del grupo y creemos que las voces forman parte de ese sonido cada vez más característico del grupo”.

El trompetista gana peso en Llacuna. Apareció por primera vez en el tema ‘Pumba’ de vuestro primer EP y con un rollo muy American Football.
“Oficialmente ahora somos un quinteto y estamos súper contentos con la incorporación de Marçal a la banda, que ha sido justo después de la grabación. Cuando grabamos el disco estaba previsto que Marçal viniera a grabar los arreglos en el apartado de vientos como hizo en ‘Pumba’. Cuando estábamos cerrando detalles de la grabación nos dimos cuenta de que había seis canciones en las cuales queríamos que aparecieran trompetas y que, seguramente, si él fuera miembro de la banda pondríamos trompetas en todas las canciones.  Eso hizo que habláramos con él después de la grabación para ver si querría incorporarse al grupo y nos dijo que sí. Esto nos hace pensar que el próximo disco, ya escrito íntegramente por los cinco miembros de Llacuna, puede ser el que realmente nos acabe definiendo”.

Un incendio es un fuego incontrolado. ¿Por ahí van los tiros del título del disco? ¿Hay mucho descontrol cuando os juntáis los cinco?
“Efectivamente, hay mucho descontrol cuando nos juntamos, la gente que nos conoce puede dar fe de ello. Cuando escribimos ‘Incendi I’ y ‘Incendi II’ nos dimos cuenta de que había muchas letras que hablaban de esas ganas de pasarlo guay y de ese hedonismo que transmiten canciones como ‘Rei De La Nit’”.

En este primer largo hay bastante introspección, batallitas y algo de ruina (‘Rei De La Nit’, ‘Entre Les Canyes De L’Arundo’) y algo de crítica social (‘La Lluita De Classes’, ‘Mordassa’).
“La palabra ‘Incendis’ encajaba perfectamente para transmitir todos los mensajes que incorporamos a las letras. Como el de quemar bien la noche y disfrutar a tope para olvidar los problemas del día a día, las historias de amor y de desamor; y también los mensajes de crítica social que se pueden percibir en algunas canciones. Son incendios interiores de unos millennials como nosotros, quemando el día a día dentro del sistema capitalista agresivo que nos ha tocado vivir”.

LUIS BENAVIDES