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KROSSFYRE – ‘Rites Of Extermination’

Ni siquiera en pleno verano renuncies al tanga de cuero.

Cuando Krossfyre lanzaron el EP Burning Torches con Hells Headbangers, uno de los sellos con más solera dentro del underground putrefacto mundial, indirectamente demostraron que este proyecto no iba a ser un mero pasatiempo para sus integrantes.

Cuatro años después, su convenio con la disquera estadounidense sigue vigente y nos entregan su primer álbum, un Rites Of Extermination que aniquila cualquier duda sobre lo que estos carcamales pertenecientes a Graveyard, Balmog, Morbid Flesh, Insulters, Körgull The Exterminator o Teitanblood puedan eyacular si centran sus esfuerzos en el black thrash más aguerrido y pendenciero.

Como un estallido súbito ‘Rivers Of Fire’ pone toda la carne en el asador y esta peña ya no para. Después de marcharse A.K., la voz de L.O. te va a resultar igualmente familiar, aunque pocas otras veces la hayamos encontrado enredada en una maraña similar, dentro de un entorno tan macarra y belicoso, en el que la anarquía parece predominar por encima de cualquier otro postulado musical.

Para servidor, este escupitajo sifilítico, este espasmo de heavy metal pútrido y harto de vino, supera ampliamente ese asalto con el que se dieron a conocer. J.G. ha tirado de su versión más primitiva tras los parches, el tío va hasta los topes de taurina o algo peor, y las risas malvadas recuerdan a formaciones básicas del estilo como Desaster. Cómo no, Nifelheim en ‘Casus Belli’, Deathhammer o Vomitor también serán invocados a lo largo de esta farra.

‘Infernal War’, ‘Rites Of Extermination’, ‘Deadly Bites’ o la más Körgull, ‘Law Of The Jackals’. No importa qué tema pinches. Los solos atropellados se suceden, los continuos punteados estridentes se te clavan como puñales oxidados en el lomo, y el exceso de velocidad es ley, y el conducir borracho ni te digo. No hay curvas; estos canallas casi siempre tiran recto. Adiós rotondas, tampoco entienden de toques de queda, aunque sí se permitan recordarte que aquí hay musicazos con la final ‘Spit-Bullet’ y algunos otros recursos puntuales.

Krossfyre lo tienen claro: ni siquiera en pleno verano renuncies al tanga de cuero. Una entrepierna llagada no es motivo alguno para apartarse del verdadero metal. Dale al headbanging, maldito, dale al headbanging… Tú ya estás condenado hasta el fin de tus días.

PAU NAVARRA