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HÍBRIDO – ‘I’

"En apenas cinco canciones, demuestran más cosas que otros en toda una vida".

Foto: Lou Sánchez

Qué cada mes nos llegue desde tierras andaluzas una nueva obra que nos atrape durante semanas e incluso meses está dejando de ser novedad para convertirse en una más que agradable costumbre. Hace tiempo que venimos hablando de una escena que se encuentra en plena ebullición, y muy particularmente esa parcela que abarca las sonoridades que oscilan entre la psicodelia, el stoner, el doom o el rock progresivo de ascendencia setentera de la que un sello como Spinda Records está dando buena cuenta.

Es precisamente ahora cuando aparece uno de los secretos mejor guardados de estos últimos años en el Sur. Híbrido es un proyecto que llevaba ya un tiempo en la sombra, aguardando el momento para salir a escena, pero que sólo con ver los nombres de quienes estaban implicados ya era más que suficiente para suscitar interés.

Hablamos de miembros que vienen de bandas tan esenciales como Viaje A 800, Atavismo o Los Bradleys, imprescindibles para comprender el devenir de este tipo de sonidos en nuestros país, pero que lejos de regurgitar lo ya mostrado en anteriores aventuras, aquí vuelven a dar un paso de gigante más por esa senda que ellos mismos llevan construyendo desde hace años.

Considerando la presencia de Poti y Sandri Pow, sería muy sencillo establecer paralelismos entre Híbrido y Atavismo. Y si bien es cierto que ambas formaciones parten desde la misma casilla de salida, la manera en la que plantean su estrategia es bien distinta.

Sirva como ejemplo ‘Pensando En Un Eco De Instinto Interior’, una inmejorable carta de presentación de lo que nos encontraremos a lo largo de I. La consistente base de bajo y batería echa toneladas de cemento sobre la pista para que las guitarras de José Ángel Galindo y Zoa Rubio se pongan a bailar en un corte que va aumentando en intensidad de manera progresiva, como no podría ser de otra forma, hasta llegar a un final de puro desenfreno lisérgico.

A continuación llega ‘Nada, Nadie’, sin duda el corte más ‘accesible’ del lote. Pero claro, teniendo a semejantes individuos a bordo, está claro que Híbrido no van a tirar por el camino fácil. Si bien su estribillo es lo más cercano al pop que podremos encontrar aquí, su desarrollo es muy directo, dejando pinceladas de rock alternativo en la línea de los Dinosaur Jr. más estruendosos.

‘Escarlata’ pone la pausa siendo una pieza con un tono más amable y pausado en apariencia, ya que nuevamente juegan al despiste. Especialmente remarcable es la química que consiguen los cuatro en la segunda mitad de la canción, con una línea de bajo punzante dando espacio para que las guitarras inunden de magia el cuadro.

Y si estamos hablando de no dárselo todo masticado al oyente, ahí ‘Les Pilules Vertes’ se lleva la palma. 13 laberínticos minutos en los que no sabes lo que te encontrarás tras cada esquina que dobles. Se abre con un claro regustillo stoner, pero a las primeras de cambio aparecen esas melodías vocales caleidoscópicas marca de la casa por donde también se cuela algo de sabor andaluz. Hacia la recta final, la banda va girando el volante a terrenos cada vez más alocados en un cierre absolutamente marciano.

‘Ente’ nos conduce a través de esas guitarras que nunca terminas de adivinar por donde te van a llevar, hasta que desembocan en un pasaje de tenebrosa belleza con la colaboración de Jorge de Adrift poniendo la guinda a una obra tan inclasificable como llena de colorido, tal y como ilustra la portada de Antonio Ramírez. Y es que en apenas cinco canciones Híbrido demuestran más cosas que otros en toda una vida.

GONZALO PUEBLA