Por todos es sabido que los discos de reunión son un arma de doble filo. Por una parte, está la ilusión de volver a escuchar nuevas canciones de una de nuestras bandas favoritas después de años de sequía. Pero en el otro lado de la balanza se encuentra el temor a que el resultado no esté a la altura de las expectativas, o incluso aún peor: llegar a pensar que se podrían haber ahorrado la molestia de entrar al estudio de grabación.
En el caso de Gluecifer a priori las perspectivas eran bastante positivas a pesar de haber mantenido un silencio discográfico de más de dos décadas. Desde su regreso en 2018 hemos podido comprobar en primera persona como el quinteto de Oslo (con el bajista Peter Larsson como nuevo fichaje a las cuatro cuerdas) seguía siendo un verdadero rodillo sobre los escenarios. Pero claro, una cosa es tocar tus viejos clásicos y otra muy distinta es intentar escribir otros nuevos.
Para nuestra suerte, Same Drug New High cumple justo con lo que promete su título. Un nuevo chute con la misma receta de antaño. Y es que la sexta entrega de los noruegos suena como si hubiera aparecido un par de años después de Automatic Thrill, su última referencia de 2004. Todo lo que les hizo formar parte de aquel Big Four del rock and roll escandinavo junto a The Hellacopters, Backyard Babies y Turbonegro, amén de autoproclamarse como los Kings Of Rock, sigue vigente aquí.
Tan solo hacía falta escuchar ‘The Idiot’, el avance que presentaron unos meses atrás como primer aviso de lo que se avecinaba, para darse cuenta de ello. La pegada sencilla pero efectiva de Danny Young, la compenetración entre las guitarras de Raldo Useless y Captain Poon… y por encima de todos, la voz más molona de toda aquella generación de bandas del norte de Europa que explotaron a finales de los 90. Por supuesto, me refiero a Frithjof Jacobsen, más conocido como Biff Malibu.
Aun habiendo pasado más tiempo en estas dos últimas décadas en un plató de televisión como periodista político que como estrella de rock, el bueno de Biff ha mantenido esa garganta con la que es capaz de hacer suya cada estrofa y convertir una buena canción en un temazo solo con abrir la boca. Es así como van despachando el álbum sin dar tregua, casi sin esfuerzo. Desde cortes de pura combustión espontánea como ‘Armadas’, ‘The Score’ (cuyo estribillo es todo un subidón) y ‘Mind Control’, al flow incontestable que derrochan en ‘Same Drug, New High’, dejan claro que saben de sobra no solo como jugar a esto, sino como ganar la partida sobradamente.
Lo mejor llega cuando no van tan a degüello y apuestan por los medios tiempos dando mayor espacio a las melodías. ‘Pharmacity’ hubiera encajado como un guante dentro del nunca suficientemente reivindicado Basement Apes. ‘Made In The Morning’ y su tono acedeciano rematado con un estribillo incontestable podría ser mi favorita del álbum en dura pugna con un single ganador como ‘I’m Ready’, el cual me muero de ganas de berrear en su próxima gira.
Hasta ‘Another Night, Another City’ hubiera sido un broche perfecto de no ser porque en ‘On The Wire’ finalizan apostando por un toque más psicodélico. Es la mayor novedad que aportan, aún sin dejar de sonar a ellos mismos. Porque puede ser que ahora tengan más barriga y menos pelo, pero al igual que ese desafiante gallo que protagoniza la portada, a Gluecifer aún les queda mucha pelea que dar. Abran paso. Los reyes han vuelto.
GONZALO PUEBLA







