Inicio Críticas de Discos TEENAGE WRIST – ‘Earth Is A Black Hole’

TEENAGE WRIST – ‘Earth Is A Black Hole’

Como estar de fiesta en 1997.

Después de un año pandemia es aún más fácil pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. La versión mejorada de la realidad recordada versus la realidad en tiempo real hacen complicado no caer en la nostalgia. A los californianos Teenage Wrist les debe pasar lo mismo, y en su segundo álbum nos ofrecen la banda sonora perfecta para viajar unas décadas atrás sin movernos del sofá.

Escuchar Earth Is A Black Hole es como estar de fiesta en 1997, bailando hasta que salía el sol mientras sonaban los hits de Nirvana, Smashing Pumpkins, Ash, Placebo o Third Eye Blind. Si en su debut Chrome Neon Jesus de hace un par de años, la banda tiraba más hacia el grunge y el shoegaze, aquí han acentuado más su vena melódica. Las influencias siguen siendo las mismas, pero la manera de presentarlas es mucho más luminosa. Si en su primer intento eran el chico tímido que se quedaba en un rincón, ahora se nota que tienen ganas de mojar.

En ello ha tenido que ver que el vocalista y bajista Kamtin Mohager abandonara el grupo en 2019, y el guitarrista Marshall Gallagher se haya hecho con el micro. Su manera de cantar es mucho más expresiva, y también está mucho más presente en la mezcla, dando a las canciones un carácter más hímnico.

La intro instrumental ‘Squeeze’ sirve como puente con su anterior trabajo, pero a partir de ahí, Gallagher y el batería Anthony Salazar salen a la caza de la canción redonda. A ratos lo consiguen como en ‘Taste Of Gasoline’, ‘New Emotion’, ‘Earth Is A Black Hole’ (a ver cómo te sacas ese estribillo de la cabeza), ‘Wasting Time’, o esa ‘Yellowbelly’ que es puro Third Eye Blind.

La pega es que, en su parte central, hayan puesto tres medios tiempos seguidos. No es que ‘Silverspoon’, ‘Wear U Down’ y ‘High Again’ sean malos temas en absoluto, pero al discurrir por terrenos tan parecidos hacen que tu atención decaiga, y eches de menos un poco más de guitarreo y velocidad.

Pese a que aquí no han logrado dar en la diana, Teenage Wrist presentan argumentos suficientes como para pensar que a la tercera, sí puede ir la vencida.

JORDI MEYA