A pesar de las reticencias de los puristas, a través de más de dos décadas al lado de Axl Rose y colaborando con mil y una bandas, Richard Fortus se ha ganado el respeto en la comunidad rockera. 

En una concatenación de correos electrónicos y conversaciones, hace más de medio año pude conseguir entrevistar en persona a Richard Fortus. Desde el 2002 guitarrista rítmico de Guns N’Roses con quienes volverá a actuar en el Estadi Olímpic de Barcelona el próximo 9 de junio. Si quitamos a Dizzy Reed de la ecuación y ante la baja reciente a la batería de su amigo Frank Ferrer, Fortus se convierte en el miembro más longevo de los Guns N’ Roses de Axl, consiguiendo sobrevivir en el grupo cuando este, dado su estado cada vez más terrible, se ve necesitado de volver a llamar a filas a Slash y Duff.

La entrevista se da a raíz de una entrevista con Tim Butler de los Pyschedelic Furs. Hablando con el bajista de tan legendaria e influyente banda,  me entero que Richard Fortus está tocando con ellos la guitarra rítmica en la gira. Al terminar la charla le comento al hermano mayor del cantante Richard Butler  si puedo pasarme por camerinos antes del concierto para que me firme unos discos. A través y gracias a Houston Party se hace posible y, sabiendo el dato, pido si puedo entrevistar a Fortus. Hablan con su mánager y da el visto bueno.

Tras la prueba de sonido de los Furs entro y a pesar de su poca disponibilidad de tiempo por el inminente concierto, me veo con Fortus para repasar su carrera. Agradable y simpático, en el concierto dio no sólo una lección de cómo tocar la guitarra rítmica, sino también el contrabajo eléctrico. Salgo contento por encontrar unos tipos agradables como Fortus y los Butler, tener ya dos firmas (la anterior de Tommy Stinson) en mis dos copias (vinilo y cedé) de ese disco que puede ser un cero o un diez dependiendo del oyente que es Chinese Democracy y saber que voy a ver por fin a los Furs.

A la salida me veo con mi amigo Anchel P. Sol, Nat Simons y Copiloto. Anchel, el máximo experto de Guns N’Roses en este país, me vacila diciéndome que me he echado un nuevo amigo, Fortus. La verdad es que iba sin saber si iba a tener finalmente entrevista y entrada al camerino, porque en realidad estaba todo un poco en el aire , y al final todo sucedió como esperaba. Por cierto, cautivador y arrebatador concierto de los Psychedelic Furs.

¿Cómo fue la experiencia de tocar con The Psychedelic Furs?
«Giré con ellos por primera vez, probablemente en el 89, y la banda era mi primera banda, Pale Divine. Me subí a tocar con ellos, con The Furs, y terminó, la gira de The World Outside. Richard me llamó y me preguntó si me interesaría ayudarlo a escribir su álbum solista. Así que me mudé a Nueva York y trabajamos juntos. Después, él sintió que no era justo llamarlo un disco solista porque lo habíamos hecho juntos. Así fue como nació Love Spit Love. Hicimos dos discos y luego volvimos a reunir a The Furs. Hice algunas giras con John, y luego, cuando John se fue, hice algunos conciertos en España. No recuerdo el año exacto, pero los hice con Dizzy, porque Amanda Kramer estaba con Siouxsie Sioux. Así que éramos solo Dizzy y Frank».

Empecemos charlando de Pale Divine.
«Grabamos un solo álbum. Como ya dije, fue mi primera banda y estuve con esos chicos desde los quince años. Firmamos con Atlantic Records y teníamos muchos seguidores en la zona Oeste de EE.UU., con base en St. Louis. Grabamos el disco en Los Ángeles con Simon Rogers, el productor que hizo el disco solista de Peter Murphy. Yo era muy fan de su trabajo, pero el disco no capturó lo que era la banda en vivo. Éramos una banda muy dinámica en vivo, y el disco fue muy producido, contenido, no tenía la emoción del directo. No se tradujo bien a la grabación, creo. Y por eso siento que ese disco no funcionó».

Entonces el grupo The Eyes con el que grabaste un disco, Freedom In a Cage no fue el primero…
«Sí que lo fue, fue antes de Pale Divine. Firmamos con Atlantic pero tuvimos que cambiar el nombre por una banda inglesa de los sesenta que se llamaba The Eyes. Así que lo cambiamos a Pale Divine. Ese disco que citas realmente capturó la esencia de lo que era el grupo. Fue nuestra primera grabación».

Foto: Paul Miles

«Slash es como una antena que recibe señales. Lo veo frente a un estadio lleno y hace solos distintos cada noche» RICHARD FORTUS

¿Qué álbumes te gustan de The Psychedelic Furs?
«Creo que Talk Talk Talk es probablemente mi favorito. Me encanta la etapa de dos guitarras de los primeros dos discos, es simplemente mi favorita. Incluso con Duncan Sachs, que tenía una habilidad limitada, hizo que por esa razón se creara un sonido muy único. Había una crudeza que me gusta mucho».

Has mencionado Love Spit Love, con los que grabaste dos discos.
«Tim hizo la grabación, pero no hizo ninguna gira con nosotros. Sólo grabó. No me gusta ese disco tanto como el segundo. Creo que el segundo es mucho mejor, tanto en sonido, como en canciones. Pero lamentablemente el sello (Maverick) no era tan bueno. Siento que ese disco no tuvo el reconocimiento que merecía».

Entre tus múltiples proyectos está también Loup Garou.
«Oh, Dios, sí. Loup Garou era una banda de zydeco con la que toqué en Nueva York. Tocaba con ellos cuando estaba en casa. Era una buena forma de mantenerme en forma y tocar en clubes, porque hacía mucho trabajo de estudio en ese entonces: anuncios de televisión o bandas sonoras. Tenía mi propio estudio. Así que Loup Garou me daba la oportunidad de tocar en vivo los fines de semana y divertirme. Me encantaba la música cajún y eso mejoró mucho mi ritmo como guitarrista».

También estuviste en The Dead Daisies
«El EP que hicimos me pareció fantástico. Estoy orgulloso de ambos discos».

Qué dirías que los hace más distintos a esos dos álbumes que grabaste con ellos. Porque están muy separados en el tiempo y el segundo era de versiones.
«Dos cantantes. El primero fue John Corabi en Revolución, y luego John Stevens, un cantante australiano legendario con una voz muy poderosa. Ambos son geniales pero muy diferentes. Me gustan mucho los dos discos, aunque fue en ese primer EP el tiene algunas canciones fantásticas».

¿Por qué dejaste esa banda?
«Me deprimo si no estoy trabajando. Necesito siempre tener algo en lo que enfocarme. Hacía Dead Daisies entre mis giras con Guns N’ Roses. En 2016, cuando volvieron Slash y Duff, todo se volvió más complicado, apenas tenía tiempo. Así que tuve que encontrar a alguien para reemplazarme en Dead Daisies, y sugerí a Doug Aldrich, que me parece un guitarrista increíble».

Has estado en bandas de rock y también trabajaste con artistas pop. ¿Cuál es la diferencia entre ambos mundos?
«La música es música. Siempre que toco con grandes músicos, sé que voy a aprender algo. Tocando con Rihanna, su banda era genial. Fue una buena experiencia. Pero al mismo tiempo, me encanta  Thin Lizzy. Esa era la música con la que crecí. The Furs eran mi banda favorita cuando era crío, fueron una gran influencia. Tocar con ellos fue un honor, lo mismo con Thin Lizzy».

¿Cuáles eran tus bandas favoritas en tu adolescencia?
«De muy chaval heredé la colección de discos de mi tía cuando encontró a Jesús. Me quedé con discos de los Rolling Stones, Beatles, The Kinks, Humble Pie… Me encantaba todo eso. Después descubrí a David Bowie, Genesis, Yes, Thin Lizzy, Jethro Tull, T-Rex, The Stooges, New York Dolls… Y luego escuché a The Clash y todo cambió. Me volví fan de The Clash, The Furs, The Police, The Specials, y más tarde Dead Kennedys, Black Flag, Fear. Siempre me gustó una gama muy amplia de música».

Te entiendo. Por ejemplo, mi banda favorita desde que era niño es Queen. Sin embargo, mi disco favorito es London Calling.
«London Calling es el disco que cambió todo para mí: rockabilly, ska, punk. Lo escuché y me pareció auténtico. Eso es lo que necesito de la música: creer que es genuina. Hoy en día, muchas bandas se nota que están siendo manipuladas, construidas. Pero luego aparece una banda como Viagra Boys y creo cada palabra que canta ese tipo. Lo mismo con Mastodon. Me fascina el primer disco de Queens of the Stone Age. Yo estuve en Honky Toast y giramos con ellos. Éramos un grupo de amigos de Nueva York.  Giramos juntos con nuestro primer disco y también era el primer álbum de ellos. Fue genial. Amo ese disco».

¿Recuerdas la banda anterior de Josh Homme? Kyuss.
«Sí, me encantaba. Eran auténticos, reales».

Con respecto a tu etapa en Thin Lizzy, ¿cuál era la canción más complicada para tocar?
«‘Black Rose’. Quiero decir, es Gary Moore. Eso ya es un desafío. Fue el punto más alto a nivel de técnica y expresión».

Luego te fuiste y ellos siguieron bajo el nombre de Black Star Riders.
«Damon Johnson entró. Yo lo recomendé porque sabía que debía volver con Guns N’ Roses, y Damon es un gran guitarrista. Pero cuando me fui, el batería también se quiso ir y sin él no pudieron seguir usando el nombre».

¿Cuáles son tus discos predilectos de Thin Lizzy?
«Jailbreak fue el más importante para mí. Y también Live And Dangerous. Estudié esos discos meticulosamente de crío. Live And Dangerous definió para mí lo que era el tono perfecto de la guitarra en el rock . Ese disco es perfecto de principio a fin».

Una pregunta técnica. ¿Tus modelos de guitarra favoritos?
«Tengo un modelo Gretsch con mi firma y estoy muy contento con ambos modelos que salieron. Para mí es la guitarra perfecta para el rock. El tono de Malcolm (Young) con una Gretsch es el tono perfecto de guitarra rock».

Colaboraste con Wayne Hussey cuando regrabó  el clásico de The Mission Tower of Strength a favor de organizaciones contra el COVID con un montón de gente. Billy Duffy, Martin Gore, Gary Numan…
«Wayne me cae muy bien, sus libros son geniales. Es un gran tipo. Fue un honor ser parte de eso porque me encanta esa canción y los arreglos originales de cuerdas de John Paul Jones. Sentí que tenía la oportunidad de llevarla un poco más allá».

Hablemos sobre The Cult.
«¿Sabías que toqué con Ian?».

Ni idea. Cuéntame esa historia, por favor.
«Toqué con Ian hace unos quince años, cuando hacía cosas solistas. Acababa de salir de The Doors y me pidió que grabara en su disco, luego hicimos conciertos en vivo. Éramos él, yo, Charlie Drayton en batería y Andy Hess en bajo. Recuerdo que en la prueba de sonido Ian se acercó mientras buscaba mi tono de guitarra, con un Marshall de 100 vatios, y me dijo: ‘¿Ese va a ser tu volumen?’. Le dije: ‘Puedo bajarlo’, y él respondió: ‘No, tal vez quieras subirlo’. Fue la única vez en mi vida que un cantante me pidió que subiera el volumen. Y tenía razón, en cuanto cantó, fue tan potente… Es un cantante increíble. Me encanta Ian. The Cult tocó con nosotros varias veces. Billy es buen amigo también. Johnny y yo tocamos juntos en Dead Daisies. Soy muy cercano a todos ellos».

Qué disco aprecias más de The Cult
«Love, pero también Electric. Electric es un gran disco. Me encantan The Manor Sessions, pero Love me marcó mucho. Las canciones de Electric son geniales, aunque al principio la producción me molestó: ‘Están intentando ser AC/DC’, pensé. Los efectos en la guitarra de Billy en Love lo hacían especial. Ese disco fue muy influyente para mí. Mi primera banda se inspiró mucho en ese álbum».

Finalicemos con Guns N’ Roses. (Pone cara rara), No te preocupes, son sólo tres preguntas. ¿Cómo fue grabar Chinese Democracy?
«Lo grabé todo muy rápido, en una semana. Es gracioso, considerando cuánto tardó el disco. Lo grabaron y regrabaron muchas veces. Yo llegué y grabé mis partes sobre lo que ya estaba, todo muy rápido».

En la banda has coincidido con dos grandes guitarristas que me gustaría que me dijeras cómo es estar en escena con ellos. El primero Robin Finck.
«Quiero  mucho a Robin. Lo considero un amigo cercano. Es increíble, único, un talento impresionante y está muy subestimado como guitarrista».

¿Y  Slash?
«Es una leyenda con razón. Gira tras gira con él tengo la rara oportunidad de escucharlo cada noche y ver cómo aborda todo de forma diferente cada vez. Cuando improvisamos juntos, nunca es igual. Es como una antena que recibe señales. Lo veo frente a un estadio lleno y hace solos distintos cada noche. Eso es lo que lo hace legendario. Hendrix era así. Jeff Beck también. Se arriesgan, son humanos, y esa valentía los convierte en leyendas».

IGNACIO REYO