Ya consolidados como algo más que un supergrupo coyuntural, L.S. Dunes nos han deleitado este año con uno de los mejores trabajos de la órbita post hardcore. Hablamos con su vocalista Anthony Green.
Quienes pensaban que L.S. Dunes habría sido solo el pasatiempo de unos cuantos músicos célebres durante la pandemia, se equivocaban. La buena relación que ya tenían Anthony Greene, vocalista de Circa Survive, Tim Payne y Tucker Rule, bajista y batería de Thursday, Fran Iero, guitarrista de My Chemical Romance y Travis Steever, guitarrista de Coheed And Cambria se fortaleció aún más durante la gira de presentación de su debut Past Lives (2022) y la creación de su segundo disco Violet (Fantasy/Music As Usual), publicado a principios de este año.
A pesar de que en este 2025, sus agendas estaban más que llenas con un nuevo disco de Coheed y la gira por estadios de My Chem, los músicos han encontrado huecos para seguir tocando juntos por Estados Unidos o telonear a Rise Against en su última gira europea. Fue durante una parada en Manchester cuando tuvimos la oportunidad de charlar un rato con su Green y comprobar lo feliz que se siente con este proyecto.
Las circunstancias en las que se creó el nuevo disco fueron bastante diferentes a la del primero. ¿Cómo valorarías ambas?
ANTHONY GREEN «Con el primer disco, conocía a todos los miembros de la banda, pero no en un sentido creativo. Puedes ser muy buen amigo de alguien, pero eso no siempre refleja cómo vas a trabajar juntos a la hora de crear algo. Así que en el primer álbum nos lanzamos a probar cosas, a experimentar. Creo que con el tiempo, al ir entendiendo mejor los procesos creativos de cada uno, también se fortalecieron nuestras relaciones, nos acercamos más y nos mostramos más vulnerables entre nosotros. Y pienso que todo eso influyó en la calidad de la música».
Si no me equivoco, ‘Like Magick’ fue una de tus ideas, y para mí es una apertura perfecta. Creo que marca muy bien el tono para el resto del álbum. ¿La creaste pensando en L.S. Dunes o era solo una idea que tenías rondando por ahí?
«Era solo una idea que tenía flotando en mi cabeza. Cuando pienso en trabajar con L.S. Dunes, lo que me viene a la mente es que estoy en una banda llena de compositores increíbles. Así que no necesariamente pienso que las ideas que se me ocurren, tocando con una guitarra acústica o algo así, vayan a ser para un proyecto u otro. Simplemente existen. Y en este caso, ellos la escucharon y se sintieron muy conectados con ella. En realidad no era una canción todavía, hasta que le pusimos música, le dimos una estructura y una dirección. Me hizo sentir apreciado que se interesaran por una idea mía, que básicamente era solo una melodía, y que luego pudieran darle vida, ponerle piernas, brazos y un corazón».
«Estoy realmente asombrado de cada uno de mis compañeros» ANTHONY GREEN
¿Te sientes un poco intimidado por el talento musical de los demás?
«Sí, al cien por cien. Pero es una buena sensación, me hace querer superarme siempre. No es una intimidación en el sentido de sentir miedo, sino un reto constante trabajar con maestros como ellos y ver no solo lo talentosos que son gracias a lo que han aprendido a lo largo de sus carreras, sino también cómo siguen esforzándose por aprender y crecer. Eso me impulsa a mí también a querer aprender y crecer. Creo que la palabra correcta sería inspirado. Estoy realmente asombrado de cada uno de mis compañeros».
¿Las melodías vocales son tuyas o a veces los demás traen canciones ya terminadas, con voces y todo?
«Yo escribo las voces, pero siempre invito a los chicos a que en cualquier momento puedan hacer críticas o sugerencias. Estoy totalmente abierto a eso. Tenemos como un acuerdo tácito de que cada uno se encarga de lo suyo. Así que, en general, no suelen venir a mí con líneas vocales. Aunque hay un par de canciones en las que Frank y yo trabajamos juntos en algunas ideas. Incluso hay una canción —no estoy seguro de si llegó a entrar en el disco— en la que escribimos el estribillo juntos, y fue muy divertido. Pero en la mayoría de los casos, yo me ocupo de las melodías vocales y de las letras».
Siento que este álbum quizá tiene canciones un poco más pegadizas, pero al mismo tiempo transmite una sensación más oscura en general. ¿Buscabas ese equilibrio entre ser más accesible y a la vez más oscuro?
«Para ser honesto, soy un compositor bastante egoísta, porque cuando me entrego a crear algo busco aquello que me atrape a mí mismo. Busco lo que sea divertido de cantar, lo que se sienta bien cantar, lo que para mí tenga impacto según mi propio criterio. Y cuando siento que esas casillas están marcadas, entonces lo comparto con los demás. Pero nunca intento, de manera consciente, hacer algo pegadizo, ni tampoco está en mi naturaleza ser oscuro o misterioso a propósito. Creo que, en el proceso de encontrar la poesía entre el significado de una palabra y el sentido que cobra cuando se canta, surge el simbolismo. Y muchas veces, en una canción, alguien puede escuchar algo que le suene oscuro, mientras que otra persona lo puede percibir con un matiz más luminoso. Ese tipo de ambigüedad me resulta muy interesante».
Te considero uno de los mejores cantantes de tu generación y me sorprende que ya en tus cuarenta, puedas mantener la misma voz durante tantos años. ¿Te sorprende? Lo digo porque tienes un registro bastante agudo, que supongo se vuelve más difícil de sostener con la edad.
«La verdad, me sorprende escuchar cuando me dicen cosas como esta. Amo tanto cantar… hasta podría emocionarme hablando de ello. Me ha dado tanto en la vida que lo siento como un regalo. Poder estar presente y simplemente cantar ya es un regalo en sí mismo, trae su propia recompensa. Y el hecho de que alguien piense en mí de esa manera me deja sin palabras. En cuanto a la otra parte de tu pregunta: sí, cada día que canto lo disfruto muchísimo y me afecta de una forma física. Y cuando además tengo gente a mi alrededor que me dice: ‘estuvo genial, estuviste increíble’, es como si alguien te diera las gracias por comer helado, ¿sabes lo que quiero decir? O por jugar un juego. Me encanta tanto, lo disfruto tanto… Claro que a veces es tremendamente difícil, pero el resultado siempre es mucho más gratificante. Me asombra poder hacerlo, me asombra que la gente quiera escucharme. Y eso me motiva a querer dar lo mejor de mí, de la manera más amorosa, pura y sincera posible. No puedo explicar lo abrumador que es saber que alguien me escucha así».
¿Cuándo fui consciente por primera vez de que tenía este don?
«Pues, sinceramente, no estoy seguro de haberlo sabido nunca. Cuando empecé a tocar música con amigos, todos éramos demasiado tímidos para cantar. Y lo que hacíamos en realidad era gritar. Era mucho grito, mucho desahogo. Creo que simplemente fui el único del grupo que no se sentía avergonzado o tímido de hacerlo. Pasaron años hasta que conocí a Vince Ratti, productor, cantautor y cofundador de la banda Zoloft the Rock and Roll Destroyer junto a Rachel Minton. Él fue la primera persona que me dijo que tenía una buena voz, que realmente podía cantar. Y fue quien alimentó mis ganas de mejorar en la música y en el canto».
El primer álbum llegó en un momento en el que todavía estábamos, diría yo, en la resaca de la pandemia. Y parecía que la música era más necesaria que nunca. Tal vez por eso la gente lo recibió tan bien, porque estábamos sedientos de música nueva, de música que emocionara. No sé si sientes que esa emoción por L.S. Dunes se ha contagiado vuestros otros proyectos. ¿Crees que ha sido beneficioso para vuestras bandas principales el hecho de que L.S. Dunes fuera tan bien recibido?
«L.S. Dunes cambió mi vida y mi carrera de forma drástica. Este año hice una gira acústica, y fue la vez que más gente ha ido a verme. Muchísimas personas me decían directamente: ‘Nunca te había escuchado hasta que conocí a L.S. Dunes’. Y eso me parece increíble. Ya antes sentía que era un honor formar parte del mundo de Coheed and Cambria, Thursday y My Chemical Romance, tener la oportunidad de tocar con esas bandas. Me consideraba muy afortunado de tener eso en mi vida. Pero ahora, además, estar tan asociado con estos grupos de leyendas, que hacen música grandiosa y que representan un arte puro, un arte con verdadero sentido y expresión artística, ha traído todavía más a mi vida. Los fans de My Chem, de Thursday, de Coheed… son auténticos amantes de la música, más allá del oyente promedio. Son personas que buscan en la música algo profundo, una conexión, una forma de sanar, algo terapéutico. Eso es lo que la música siempre ha sido para mí, casi como un acto de fe, y así es como la vivo en mi vida. Poder expresarme y rodearme de tanta gente que siente la música y el arte con esa intensidad… no podría haber tenido más suerte. Todavía no me lo creo. No dejo de sorprenderme de cuánto ha impactado esta banda en mi vida personal».

«Estoy a favor de deconstruir esa idolatría, esa obsesión con la personalidad del artista y con detalles superficiales» ANTHONY GREEN
Antes mencionaste que tocar juntos y salir de gira obviamente os ayudó a acercaros más. Pero, ¿hubo algo que descubriste estando en la carretera? No sé, quizá alguien roncaba demasiado, le olían los pies… ¿algo que no esperabas de alguno de ellos, algún hábito raro?
«(Risas) Sí, claro, hay muchas cosas que aprendes sobre la gente cuando compartes un autobús o trabajas tan de cerca. Pero cuando miras todas esas situaciones desde la admiración, el respeto y el cariño, todas esas rarezas terminan siendo cosas que aprendes a querer de ellos. Te diré algo: ninguno de estos chicos pasa por mi lado sin preguntarme si estoy bien, si necesito algo. Y nosotros hacemos lo mismo entre todos. Si alguien necesita algo, sus necesidades personales tienen prioridad sobre lo que tenga la banda. Eso te da una sensación de confort enorme, y es algo muy difícil de lograr en un grupo. Así que si alguien ronca, o se olvida rellenar la cafetera, lo perdonas y eres más compasivo, porque también quieres que lo sean contigo. Creo que pusimos esta banda en marcha con las mejores intenciones: en cualquier momento, cuando aparece un reto o algo difícil, nos recordamos enseguida por qué empezamos a hacer esto y qué es lo verdaderamente importante. Y eso te ayuda a superar todas esas pequeñas cosas que podrían molestarte. Para mí, tener la oportunidad de convivir con ellos en tan poco espacio, de crear juntos y de compartir también lo humano, es un honor. No pienso desperdiciarlo fijándome en cosas que no importan».
El mundo ha cambiado mucho desde que empezaste a hacer música: la industria, la forma en que los fans interactúan con los músicos y viceversa. ¿Te sientes más cómodo ahora con cómo funcionan las cosas? ¿O te molesta un poco tener a la gente pendiente de las bandas y de los músicos todo el tiempo?
«Ahora estoy en un punto de mi vida en el que muchas veces pienso que disfrutaría no tener que exponerme como el creador o co-creador de lo que estoy haciendo. Creo que muchos artistas jóvenes están rechazando esa idea de que tienes que promocionarte de una manera específica para que tu música llegue a ser escuchada. Y después de tantos años viendo cómo la gente se mira a sí misma, a su música y a su arte como una marca, siento que eso está volviendo en forma de rechazo total. Y yo estoy aquí para celebrar el arte y la música. Estoy a favor de deconstruir esa idolatría, esa obsesión con la personalidad del artista y con detalles superficiales. Creo en alinearse con artistas que hablen de lo que estás viviendo o de lo que quieres representar. Lo que no me gusta es sentir que tengo que estar en la conversación como persona, como individuo. La música debería hablar por sí misma: o te gusta o no. No debería importar mi corte de pelo, cómo me visto o lo que sea. Claro, al envejecer sueno como un cascarrabias (risas), pero lo positivo es que esta generación más joven, desde el rock hasta el hip hop y el pop, es muy consciente de lo que los artistas necesitan para poder estar en un escenario como los Grammy y decirlo: que los artistas necesitan cuidarse, cuidar su salud mental y recibir un salario digno. Eso es mucho, y necesitamos que los artistas empiecen a defendernos, a no tener miedo de la maquinaria. Hay demasiado miedo. Creo que si los artistas realmente nos uniéramos, habría mucha más gente sacando su música de Spotify y haciendo cosas más radicales, y eso obligaría a cambiar la manera en que nos tratan. Pero todos tienen miedo de dar el paso. Por eso, cuando un artista pop se atreve a hacerlo, es algo poderoso. Y también siento que cada vez se hace y se celebra más música experimental fuera de esa máquina corporativa del streaming. Hay gente que está rompiendo con eso, y yo estoy completamente a favor. Quiero celebrarlo».








