Sugar reviven más de tres décadas después de su irrupción en los noventa. Antes de su esperado paso por el Azkena Rock Festival, charlamos con Bob Mould sobre por qué ahora y qué nos depara el futuro.

Con discos como Copper Blue y Beaster, Sugar dejaron una huella imborrable en el rock alternativo de los noventa. Lo que comenzó como un proyecto nacido de la intensa creatividad de Bob Mould tras una etapa en solitario para desintoxicarse de la resaca de Hüsker Dü se convirtió rápidamente en una de las bandas más aclamadas de su tiempo. Y eso que la competencia estaba dura. Su final, abrupto pero comprensible tras la tibia acogida de su segundo largo File Under: Easy Listening, dejó la sensación de que había aún mucho por explorar.

Ahora, en 2025, Mould, junto al bajista David Barbe y el batería Malcolm Travis, vuelve a activar la maquinaria de Sugar tras años manteniendo viva su música en directo. El anuncio de nuevos conciertos (incluido uno el 19 de junio en el Azkena Rock Festival) y el lanzamiento de dos canciones nuevas ha generado una reacción entusiasta que ni el propio Mould esperaba. En esta conversación, el músico repasa cómo se gestó el regreso, revisita los años más intensos de la banda y reflexiona sobre cómo ha cambiado la forma de vivir la música desde entonces.

Supongo que te lo preguntarán en todas las entrevistas, pero ¿por qué sentiste que ahora era el momento adecuado para reunir a Sugar?
BOB MOULD «Bueno, el interés llevaba tiempo ahí. Ya sabes, los fans, los promotores, la prensa… siempre me estaban preguntando por Sugar. A principios de 2024, David Barbe vino a San Francisco por un viaje de trabajo y fuimos a desayunar. Y al final del desayuno le dije: ‘David, hay cierto interés’. Y él dijo: ‘¿Interés en qué?’. Y yo: ‘Interés en Sugar. ¿Te interesa?’. Y él dijo: ‘Sí, estoy interesado. Vamos a ver si Malcolm también lo está’. Contactamos con Malcolm y luego los tres nos reunimos para tocar música en Athens, Georgia, en octubre de 2024. Y sonó realmente bien. Así fue más o menos como ocurrió. Y luego fue cuestión de convertir ese interés en algunos conciertos. Después en junio de 2025, los tres de la banda nos reunimos de nuevo en Oakland, California, para grabar tres canciones, dos de las cuales han sido publicadas, y la tercera todavía no está terminada. Puede que no llegue a estarlo, pero ya veremos. Luego, ya sabes, en octubre anunciamos los shows en Nueva York y Londres, sacamos la canción y todo el mundo se volvió un poco loco».

Siempre has sido un artista que mira hacia adelante, escribiendo y sacando discos. Pero estos conciertos de Sugar serán más sobre el pasado. ¿Te sientes cómodo?
«En este punto de mi vida, tengo 65 años, pensé que si voy a celebrar el pasado, probablemente debería hacerlo ahora. En mi mente sigo avanzando con mi propia música, mis propias ideas, pero creo que este es un muy buen momento. Valorando donde estamos los tres, cada uno con sus vidas, creo que era este año o nunca. Así que sí, este es el momento de echar un vistazo a toda la música que hicimos. Creo que va a ser muy divertido, y creo que también lo será para el público. Durante ese periodo… la música cambió muy rápido. En los 80 había mucho hair metal, Paula Abdul, Janet Jackson, Peter Gabriel… y luego bandas como Nirvana llegaron con un nuevo mensaje. Un sonido familiar para mí, pero nuevo para mucha gente. Y ver el efecto que ellos, y los Pixies, y Dinosaur Jr., y My Bloody Valentine… ver ese efecto, estar en medio de eso, sentirlo y saber que iba a cambiarlo todo…  fue bastante increíble y no está de más celebrarlo».

Foto: Ryan Bakenrink

«Creo que Copper Blue es un gran disco, pero su impacto tuvo que ver con que fue un gran momento en la música popular. Todo cambió repentinamente. Y creo que cambió para mejor» BOB MOULD

¿Te ha sorprendido la reacción tan positiva hacia vuestra reunión o más bien la esperabas por el interés que decías antes?
«Siempre esperas lo mejor, pero sí, definitivamente me sorprendió la reacción inicial. Y siendo justos, hicimos un gran esfuerzo por mantener todo en secreto hasta justo antes del anuncio. Así que creo que la gente se sorprendió mucho. Y luego yo también me sorprendí mucho (risas)«.

Cuando terminasteis Sugar en esa primera etapa, fue porque —si no recuerdo mal— sentías que el grupo se había hecho demasiado grande, o que había demasiada expectativa alrededor de la banda. ¿Fue realmente así?
«Bueno, 1994 fue un año complicado para Sugar. 1991 fui yo haciendo conciertos en solitario, escribiendo toda esta música. El 92 fue reunir a David y Malcolm para grabarla. En algún punto de ese proceso nos convertimos en una banda llamada Sugar. Ya sabes, un año después, Copper Blue fue álbum del año para NME, Beaster estaba saliendo y estábamos tocando en festivales. Y luego llegó el otoño de 1993. Y de repente tuve que escribir un disco en unos pocos meses, aunque que creo que escribí varias buenas canciones. En el 94 tuvimos algunos problemas con la grabación pero al final lo conseguimos. Y hubo muchas giras y muchas expectativas por parte de la discográfica estadounidense, Ryko Disc, y cierta presión. Y en ese momento, David Barbe, el bajista, tenía dos hijos pequeños y realmente necesitaba pasar más tiempo en casa. Y creo que esa fue la razón principal por la que lo dejamos a principios del 95. Pero sí, quiero decir, fue mucho. Fueron tres años muy intensos de la banda. Conseguimos mucho. Terminó un poco de forma abrupta, pero así es la vida».

Después de tanto tiempo, cuando volvisteis a reuniros, ¿conectasteis de inmediato a nivel musical o necesitéis un tiempo de adaptación?
«Cuando nos reunimos en octubre de 2024, ya sabíamos un par de meses antes que íbamos a tocar juntos, así que simplemente hice una lista de canciones que parecía algo que podríamos haber tocado en el 94 y se la envié a David y Malcolm. Y dije: ‘probemos, aquí hay una hora de material. Toquemos una hora, en este orden, y veamos cómo se siente’. Así que todos estuvimos practicando por nuestra cuenta para cuando llegáramos supiéramos qué hacer. Y tocamos durante una hora y sonó bastante bien. Para mí, las canciones vuelven bastante rápido, la guitarra vuelve rápido, las letras siempre tardan más… me estoy haciendo mayor (risas)«.

Vuestro debut Copper Blue, y en cierta medida el EP Beaster, son considerados discos clásicos de los 90. ¿Sientes que vuestro segundo disco File Under: Easy Listening es un disco aún por descubrir o para ti es una obra menor en comparación con los otros dos?
«Copper Blue y Beaster son bastante especiales. No sé, siempre intento hacerlo mejor, pero esos dos discos son bastante impresionantes. Para mí, como compositor, estoy muy orgulloso de ellos. Creo que con la composición de File Under: Easy Listening, quizá no tuve suficiente tiempo para escribir todo lo que necesitaba. Me había mudado de Brooklyn, Nueva York, a Austin, Texas. Gran parte del disco se escribió en Austin, en lugar de escribir en la carretera o en Nueva York. Y en ese momento, en Austin había mucha música de raíces, country, americana. Y me estaba metiendo en eso. Y, ya sabes, eso fue una influencia en lo que yo llamo la cara B de File Under: Easy Listening. Así que quizá fue un tipo de disco diferente para la gente. Creo que la edición deluxe que hicimos de FU:EL con las caras B y algunas cosas en directo, hace que el disco se sienta más fuerte de lo que recordaba en su momento. Así que creo que… es una respuesta larga para decir que es muy difícil superar Copper Blue, pero creo que es un buen disco».

Aunque Sugar no existiera como banda, tú has mantenido vivo su legado. Has seguido tocando esas canciones en directo, hiciste una gira de aniversario de Copper Blue… ¿Ver la reacción de la gente con el tiempo te ha hecho darte cuenta aún más de lo importante que fue?
«Bueno, tenía una sensación, pero no sabía cuánto significaba el disco hasta que anunciamos la reunión y sacamos la nueva canción el pasado octubre. Ver la reacción de la gente y leer comentarios en redes sociales y ver cómo respondía la prensa musical… creo que ahí fue cuando los tres nos dimos cuenta de que realmente significaba mucho para los demás también. Es lo que nos da la energía para afrontar seis meses de gira».

Cuando sacaste Copper Blue en el 92, venías de discos más acústicos. Mucha gente interpretó ese retorno a la distorsión como una reconciliación con tu pasado en Hüsker Dü. ¿Cómo viviste tú ese proceso?
«Para mí, esto se remonta a 1991, un año antes de empezar Sugar. Había publicado Workbook, había publicado Black Sheets of Rain. Dejé de girar con esa banda. Dejé ese sello y simplemente empecé a escribir constantemente y a probar canciones nuevas durante todo el año, y a ver todo lo que estaba pasando en el verano del 91, ya sabes, Nirvana… tocando en festivales con Nirvana y Dinosaur Jr. en Europa. Y podía sentir que algo grande estaba ocurriendo en tiempo real. Estaba, en medio de todo eso. Y luego terminé en el centro. Creo que Copper Blue es un gran disco, pero su impacto tuvo que ver con que fue un gran momento en la música popular. Todo cambió repentinamente. Y creo que cambió para mejor».

A mi todo eso me pilló de pleno. A veces siento pena por la gente joven ahora por no haberlo vivido. ¿Crees que es posible que algo así vuelva a pasar o es solo nostalgia?
«Creo que es posible que cualquier tipo de música puede llegar a ser increíblemente popular. Creo que las mayores diferencias son el internet y cómo se forman las comunidades alrededor de los estilos de música. Tú y yo leíamos revistas, íbamos a conciertos, veíamos la agenda de una sala y pensábamos: tengo que volver la semana que viene. Y tengo que ir a la tienda de discos a comprar entradas. Ahora hay muchas menos tiendas de discos y no recuerdo la última vez que tuve una entrada física en la mano. Son pequeñas cosas así. No es nostalgia, es simplemente cómo era el mundo. La música puede ser enorme, pero la forma de encontrarla y construir comunidad es diferente ahora».

Volviendo al presente, por ahora habéis publicado dos temas nuevos, ‘House Of Dead Memories’ y ‘Long Live Love’.  ¿Fueron escritas pensando en Sugar o las tenías para algún de tus discos?
«‘House Of Dead Memories’ fue escrita en 2011, en la misma época en la que se escribió la mayor parte de Silver Age. Y el objetivo para mí con Silver Age era mirar atrás a Copper Blue sabiendo que serían veinte años entre Copper Blue y Silver Age. Así que esa canción no entró en Silver Age, pero definitivamente fue escrita con el espíritu de Sugar, porque todo el disco estaba escrito en el espíritu de Sugar. En cuanto a ‘Long Live Love’ la había escrito durante la época de Bush. Era una canción muy fuerte que pensé que sonaba a Sugar y que podíamos tocar bien. El contenido político… miré algunas de las palabras y pensé: ¿es esto práctico ahora mismo? Lo último que quiero es molestar a mi público. Hubo un par de líneas en las que pensé: ¿es el momento adecuado? Y al final pensé: adelante. Haz lo que haces y la gente hará lo que haga. Y sí, no es tan directa o política como el disco Blue Hearts, pero ahí está».

¿Te intimida la idea de tener que escribir un nuevo disco de Sugar si es que llega a ocurrir?
«Todavía no hemos decidido grabar un nuevo disco de Sugar. El objetivo ahora mismo es llegar a Nueva York el 2 de mayo y completar toda la gira hasta Athens, Georgia, el 24 de octubre. Y cuando bajemos del escenario esa noche, podremos mirarnos y decir: bueno, ¿qué tal ha ido?. Y entonces veremos qué hacemos».

Tal como está todo de inestable, ¿te apetece salir de Estados Unidos o sientes cierto temor por lo que pueda ocurrir?
«Lo que me preocupa es volver a entrar en Estados Unidos (risas). Creo que todos somos libres de salir. ¿De volver? No estoy tan seguro. Es una vergüenza. Siento mucho todo lo que está pasando en nuestro país y en el mundo. Créeme cuando digo que ninguno de nosotros quería esto. Puede que haya algunas personas en el poder que sí, pero no creo que el estadounidense medio lo quiera. Ni siquiera la gente que votó a Trump lo quiere. Es complicado y es terrible. En cuanto a viajar al extranjero, llevo haciéndolo toda la vida. Me preocupa más parar en una gasolinera y pagar tres veces más por el diésel de lo que debería, pero así están las cosas”.

JORDI MEYA