FECHA: 28 DE MAYO DE 2025
LUGAR: SALA UPLOAD (BARCELONA)
PROMOTOR: HELLO CLEVELAND / MIEL DE MOSCAS
Siempre es un gusto ver como una banda que te gusta va creciendo, ni que sea poquito a poquito. Desde aquella primera gira en la que tocaron en el añorado Rocksound en Barcelona en 2017, PUP han ido ganando público y visibilidad tocando en festivales como el Primavera Sound o el Canela Party. Todavía no han dado el estirón definitivo, pero viendo el entusiasmo con el que fueron recibido en una Upload a rebosar -dos días después también pude comprobarlo en la Dabadaba de Donosti- es evidente que algo se está cociendo.
Quizá sea porque todos sus discos están muy bien –el nuevo Who Will Look After The Dogs? no ha roto la norma-, porque acumulan ya una buena colección de hits o porque en directo transmiten eso tan intangible como el buen rollo (y eso que sus letras surgen más bien del lado oscuro de la mente de Stephan Babcock), la realidad es que el cuarteto ha conectado. Y es curioso porque a pesar de lo dicho y de haber parido melodías muy pegadizas, PUP no dejan de ser una banda rara.

Como raro fue -al menos para mí era la primera vez- ver a Elena Nieto aka Yawners abrir el concierto en formato solista y acústico. Dicen que no hay mejor manera de comprobar si una canción es buena o no que escucharla solo interpretada con voz y guitarra, y aunque es un principio discutible, en el caso de Yawners el test funcionó sacando a relucir el aspecto más pop de sus melodías y su buen chorro de voz. Abriendo con ‘Un Día Genial’, Elena le dio un buen repaso al reciente Superbucle, con temas como ‘1 De Enero’, ‘La Estrella Eres Tú’ o ‘Un Día Horrible’, salpicado con antiguas perlas como ‘Rivers Cuomo’ o ‘La Escalera’.
Si a menudo nos quejamos de la actitud del público, hay que reconocer que aquí se mostró muy respetuoso, empatizando con los posibles nervios de la artista en silencio y jaleándola al final de cada canción. Elena anunció que en noviembre volverá a esta misma sala con la banda. Seguro que muchos repiten.

Retomando el hilo sobre la rareza de PUP, en realidad, a pesar de venir de ahí, a excepción del bajista Nestor Chumak nadie toca como en una banda de punk. El guitarrista Steve Sladkowski no hace ni una quinta, sino que constantemente va dibujando punteos que oscilan entre la melodía y la disonancia. Como apuntó Eric Altimis -que sabe de lo que habla en cuanto a baterías- Zack Mykula parece una especie de Ringo Starr por su peculiar manera de tocar. Y luego está Stephan, que de igual manera canta, grita y todo lo que hay entre medio. Que todos hagan tan buenos coros, también es una anomalía.

En lo que PUP sí siguen siendo punks es en la energía que desprenden en las tablas y que desde el primer acorde la nueva ‘No Hope’ se contagia a la pista con un pogo que no cesó hasta el final. Como en sus discos, los chicos son capaces de pasar del caos de ‘Paranoid’ o ‘My Life Is Over And I Could’nt Be Happier al rollo pop de ‘Robot Writes A Love Song’ o ‘Hunger For Death’ con un setlist en el ‘Sleep In The Heat, ‘Kids’, ‘DVP’ o ‘Totally Fine’ levantaron los mayores sing alongs y también hubo sitio para el ¿noise country? de ‘Scorpion Hill’.

Para rematar la noche por todo lo grande, dispararon el cañonazo ‘Reservoir’ de su debut y terminaron con ‘Old Wounds’ con Stephan lanzándose al público para cantar la parte final sobre las cabezas de los fans. Una de esas noches en la que todos los astros cuadran.
JORDI MEYA









