FECHA: 22 DE NOVIEMBRE DE 2025
LUGAR: SALA APOLO (BARCELONA)
PROMOTOR: NO WAY OUT

Hubo un tiempo en que No Way Out recibían hate a diario, en el que las polémicas entre miembros de la banda y los salseos prendían fuego en los foros. Yo misma saqué el hacha de guerra en su defensa en más de una ocasión, porque pocas cosas me encienden más que un buen hater pajillero. ¿El delito? Supongo que dejarse querer por una multi como Warner pasando del skatepunk de su primera etapa con Long Way to Nowhere (2001) y Waitin’ For Sunday (2003) al sonido más edulcorado del que se ha erigido como su disco más emblemático hasta la fecha, el doble Bipolar.

Pero lo cierto es que ese álbum les brindó unas oportunidades imposibles de rechazar y supuso un punto y aparte en la escena de nuestro país. Llevaron su sonido hasta Japón, actuaron en programas de televisión, telonearon a nombres propios del género, le pusieron banda sonora a Edward Cullen en la secuela de Crepúsculo, se recorrieron la península tocando con bandas afines como Dikers, sonaron en las radios del país y se alzaron poco a poco como un nombre propio del punkpop nacional en los 2000.

En 2012 anunciaron su disolución, pero 3 años después se reunieron en un Razzmatazz lleno hasta los baños para recordar los viejos tiempos. Diez años más tarde, paternidades, estudios de producción y residencias en Estados Unidos mediante, Oxi, Noel, Félix y Txosse volvían a subirse juntos a un escenario para celebrar el 20º aniversario de ese disco (creado junto al productor Joe Marlet) que les cambió la vida. A ellos y a muchos de los que lo escucharon entonces y no quisieron faltar el pasado 22 de noviembre a una cita nostálgica en la sala Apolo de Barcelona para cantarle ‘A lo perdido’ y a lo vivido.

Foto: Jaume Estrada

Los primeros en salir al escenario fueron Puk 2, viejos amigos de los protagonistas de la velada. Y es que el trío de Burriana también giró con los catalanes hace ya 20 añosDavid, Raúl y Draki llevan desde entonces tocando sin parar y eso se nota encima de las tablas. Abrieron su show con ‘El rugido del Kraken’ y a partir de aquí, durante apenas media hora, repasaron sus cuatro discos hasta la fecha con momentos muy celebrados como esa oda a la amistad titulada ‘Sportcore’ y la final ‘Bala perdida’ a dos voces. Te podrá gustar más o menos su punkpop deudor de Blink 182 y Four Year Strong, pero sonaron compactos como una roca y derrocharon energía y buen rollo. Si una banda tenía que abrir para No Way Out, eran ellos.

Hay conciertos que se recuerdan y hay conciertos que te recuerdan quién eras, y ahí los catalanes abrieron una brecha temporal cuando pisaron el escenario con los primeros acordes de ‘Efectos secundarios’ y todos nos emocionamos al ver de nuevo a los cuatro músicos juntos como si no hubiera pasado el tiempo. Encadenaron ‘Lejos de aquí’, ‘En mil pedazos’, ‘Mi camino’ y ’27 (sigo como siempre)’ sin apenas respirar y comprobando que la gente de siempre, su gente, los que crecimos con ellos en un mundo pre-streaming, seguíamos ahí al pie del cañón. También muchos que viajaron para no faltar a la cita, incluso de otros países, a los que Oxi se dirigió en inglés para agradecer su apoyo.

Foto: Jaume Estrada

Mientras la banda iba como piloto de combate, la noche tuvo pinceladas de bolo-espectáculo en herencia de bandas de estadio como Simple Plan, The Offspring o Green Day, referentes para los de Cerdanyola, con personajes disfrazados de unicornio irrumpiendo en el escenario para lanzar camisetas, cañonazos de confeti y pelotas de playa sobrevolando la sala. No faltaron tampoco los stagediving y saltos mortales mientras varias cámaras capturaban cada segundo de aquella noche tan especial.

La ilusión del reencuentro se leía en sus ojos, pero la emoción no empañaba la buena ejecución en canciones como ‘Inútil’, ‘Día normal’, ‘Solo sé’ o ‘El comer y el rascar son cosas de empezar’, que sonaron más en forma que nunca. Félix, Oxi, Txosse y Noel estaban en modo celebración, pero también tuvieron un recuerdo hacia miembros antiguos (y fundadores) de la banda como Sergi o Xavi Rizzo, que incluso se tocó un tema con ellos en un eco a sus inicios. El mismo eco que seguro resonó con fuerza allá donde esté la chica fallecida a la que dedicaron una emotiva ‘A lo perdido’.

Foto: Jaume Estrada

Siguieron tirando de su etapa más hardcore melódica en inglés con temas como ‘See U Never’, una versión del ‘Linoleum’ de NOFX, ‘Blazers, Gold & Chardonnay’ o ‘Fall Of ‘99’. Todo encajaba con esa sensación de que Apolo estaba suspendida en un año indeterminado entre 2005 y 2025. Para cuando sonó ‘Lo mismo’, la comunión ya era total, no hacía falta explicarlo, todos lo entendíamos. Incluso Wismichu, que aunque se mezcló entre el público sin llamar demasiado la atención, tampoco quiso perderse la reunión.

Foto: Jaume Estrada

La noche llegaba a su fin y Txosse se quedaba solo en el escenario para iniciar la íntima ‘Mírame’ con las linternas de los móviles iluminando la sala. Un momento que rápido contrastó con la palabrotería del ‘Family Reunion’ de Blink 182, a los que invocaron antes de que Félix se liberara de las cuatro cuerdas (con el refuerzo de David Fandos de Puk2 cubriéndole) para empuñar el micro en ‘Ven a celebrarlo’ y desatar la fiesta en Barcelna. Un punto de inflexión al que siguió el último tema de la noche, ese himno antisocial definitivo que es ‘No voy a salir’.

Todo apunta a que la banda ha vuelto para quedarse, pronto sabremos si nos espera nueva música. De momento, nos quedamos con el buen sabor de boca de que lo del pasado sábado no fue solo un concierto, fue una declaración de intenciones: punk pop is not dead.

SANDRA ASTOR