FECHA: 17 DE FEBRERO DE 2019
LUGAR: PALACIO VISTALEGRE (MADRID)
PROMOTOR: LIVE NATION

La última vez que escribí sobre Massive Attack, más concretamente una reseña de concierto, fue cuando RockZone todavía era una revista impresa. Han pasado demasiados veranos, nueve en concreto, y desde aquella gira presentando el proteico, sobresaliente Heliogoland, los chicos de Bristol apenas nos han dado nuevo material, más allá de un EP.

Había, por tanto, hambre por verlos. Más aún si están realizando una gira rememorando y tocando entero su mejor álbum, Mezzazine, un disco que cambió la perspectiva de la electrónica y el rock, e influenció a bandas que jamás asociaríais al grupo aquí reseñado. En la anterior crónica escribí que Massive Attack en directo eran  una perfecta mezcolanza de sonidos artificiales y orgánicos. El robot tenía injertos de carne, se podía oler su sudor, sentir su híbrida cadencia.

Lo que ha cambiado ha sido precisamente eso. Massive Attack siempre han realizado proyecciones audiovisuales  bastante interesantes, pero dejándolas en segundo plano, dando más importancia al grupo en escena. En esta ocasión fue al revés, y por mucho que viniera a cantar toda una leyenda como Elizabeth Fraser de los extintos Cocteau Twins, la sensación de ver algo perfecto en ejecución, pero sin alma, se respiraba en el recinto. Siempre ofrecen técnicamente, conciertos perfectos, pero que den más prioridad a las proyecciones (se lleva rumoreando años que Robert Del Naja es el ínclito y anónimo Banksy) que a ellos  sobre las tablas, te deja con una sensación agridulce.

Foto: Cristina Del Barco

Es obvio que Martina Topley Bird no es una vocalista y compositora a la altura de Elizabeth Fraser, pero en escena ha demostrado a lo largo de la carrera del grupo poseer bastante más carisma. Te daba ese extra que hace que exudes todos tus demonios bailando maníacamente. Horace Andy sigue atravesándote la epidermis con su voz en canciones tan icónicas en el subconsciente colectivo, caso ‘Angel’ y otros temas de un disco tan único como irrepetible. El resto del repertorio no lo dedicaron a rememorar viejos éxitos propios, sino a versiones de los grupos que les influenciaron a la hora de facturar su álbum más famoso. Empezaron con una brillante versión de ‘I Found A Reason’ de Velvet Underground, incluyendo algún sampler de la voz del difunto Lou Reed. Del resto de versiones, a saber de The Cure, Ultravox, Pete Seeger y un tema de Horace en solitario, sólo destacó ‘Bela Lugosi’s Dead’ de Bauhaus. Si en el 2018 la pudimos escuchar en directo en la voz de Mike Patton en el Azkena, dándole un cariz más metálico en el proyecto Dead Cross, Massive se mantuvieron muy fieles a la canción original. Parecía que los mismísimos David J. y Daniel Ash estaban tocando el bajo y la guitarra respectivamente,  y que en cualquier momento iba a aparecer Peter Murphy.

Como punto casi final, estaba el hándicap de que en el Mad Cool no quisieron tocar porque se les colapsaba el sonido con Franz Ferdinand y se tenía miedo a que no aparecieran. Falsa alarma para los tremendistas. En definitiva, un concierto en el que, otra vez, los de Bristol me hicieron bailar como hacía años que no bailaba, pero que quedará como una anécdota entre tantos conciertos suyos muchísimo más emotivos.

IGNACIO REYO

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