FECHA: 25 DE ABRIL DE 2026
LUGAR: SALA TÓTEM (PAMPLONA)
PROMOTOR: BRING DE NOISE
Estoy seguro que hay quien se acuerda de lo mucho que puse a parir a Machine Head en la crítica de su último álbum y en el podcast de la revista. De su deriva actual e incluso de las razones por las que creo que Robb Flynn decidió abandonar los festivales en su día y crear un formato de gira extenso y sin bandas invitadas bajo el nombre de “An Evening With…”.
De aquello ha pasado un tiempo, y aunque las circunstancias de la banda le hicieran bajarse del carro y volver a las audiencias masivas de verano, no ha cerrado las puertas a un estilo de gira que sigue siendo de lo más apetecible para los fans. Una excusa para ver al combo en las distancias cortas y todo su esplendor, con un repertorio de larga duración donde hay espacio para todas sus épocas. Esto es lo que atrajo a un escéptico como yo, que teniendo la misma opinión que entonces decidió acercarse a la sala Tótem (agotadísima desde hace meses y con sus mejores galas para la ocasión) sin más pretensión que cazar alguna golosina perdida.

Que la canción escogida para ir apagando las luces y entrar en ambiente fuera de los Backstreet Boys escapaba de la casualidad. En sintonía con un Flynn mucho más cercano y afable que de costumbre, fueron señales del tipo de concierto que estaba por venir. Así como pinchar a Queen a continuación, anticipando esa épica que tanto gusta al frontman y con la que, antes incluso de salir, ya tenía al público coreando y bailando de su mano.
La situación hizo que, lejos de colocarme el monóculo, optara por tomarme todo desde una actitud positiva. El show en sí hizo el resto. Ya desde el inicio, con un tándem matador formado por ‘Imperium’ y ‘Ten Ton Hammer’, a los que siguió ‘CHØKE ØN THE ASHES ØF YØUR HATE’ para mantener esa dinámica antiguo/moderno, la banda se mostró impecable, con un sonido potente y una formación muy engrasada. Seguramente nadie pueda competir con cualquier otro exmiembro clásico de la banda en carisma, pero en lo que respecta a la ejecución, pocas dudas pudieron dejar Jared, Vogg y Matt.

El siguiente bloque fue bastante definitorio en cuanto a la percepción que muchos tenemos de ella. Mostrando sus respectivas eras y aristas, ‘Now We Die’, una rebautizada ‘The Blood, The Sweat, The Beers’ en honor a la cerveza y ‘Is There Anybody Out There?’ demostraron tener suficiente pegada -o valor- como para ser incluso más celebradas que otras, presumiblemente con mayor peso. Aquí es donde algunos tenemos que aceptar que está habiendo un relevo en torno a la banda que no supimos -o quisimos- reconocer.
En cualquier caso, Robb es un tipo inteligente y da un pequeño margen a la sorpresa dentro de lo que es un repertorio más o menos fijo dentro de la gira. La vieja escuela fue la más agraciada en Pamplona, con caramelitos no tan sobados del Burn My Eyes como ‘A Thousand Lies’, ‘The Rage To Overcome’ o ‘Blood For Blood’ -quién sabe si por aquella cancelación en esta misma sala de su respectiva gira conmemorativa en plena pandemia- junto a ‘Now I Lay Thee Down’ de The Blackening en ese pequeño juego rotatorio.
Los diez largos minutos de ‘SLAUGHTER THE MARTYR’ sirvieron para que el resto descansara y el líder empezara a tomar el papel que tanto le gusta. En lo musical, manejando ese aire solemne -podríamos incluir ‘Locust’ aquí- con golpes más directos a lo ‘Game Over’ y ‘Old’, y en los tiempos muertos, jugando a ser el Dave Grohl del metal. Cabe decir que no se hizo pesado en ningún momento, algo de lo que a veces suele pecar, como si los coros de estadio de ‘BØNESCRAPER’ que toda la sala le regaló colmaran su sed de ego.

Lo mismo sucede con la sección acústica. Guste o no guste esta faceta, es verdad que una gira de estas características pide algo así para dar dinamismo y no caer en la monotonía. Aquí solo sonó ‘Darkness Within’ -en otras ciudades se incluyó alguna más como ‘Bastards’ o ‘Circle The Drain’ aprovechando su formato- creando un momento especial. Al habitual mensaje contra la depresión y la salud mental se unió otro de superación y cumplir las metas que cada uno se pueda proponer.
Del tramo final también se pudieron sacar varias lecturas. La primera y más obvia es que ‘Davidian’ y ‘Halo’ siguen siendo el pilar sobre el que se sujeta el sonido de Machine Head y lo ha hecho perdurar, cada uno desde su propia esencia. Otra es que ‘Catharsis’ funciona mucho mejor en directo que en estudio. Y por último, la satisfacción de escuchar ‘From This Day’ elevado al clásico que es hoy, reventando el suelo de la sala, como si TikTok lo hubiera hecho viral y todo el mundo lo hubiese convertido en su favorito. Quizá ahí entre el aspecto puramente personal o romántico, pero aunque no hubiese hecho falta, fue la guinda a un concierto realmente memorable.
JORGE AZCONA









