FECHA: 27 DE DICIEMBRE 2025
LUGAR: BONBERENEA (TOLOSA)
PROMOTOR: ERASO!

Decía en la crítica de Azken Batean, último disco de Eraso! y epitafio final, que no es fácil decir adiós y anteponer todo lo bueno que te ha traído hasta aquí a la dura decisión de tener que abandonar. Como tampoco lo es despedirse definitivamente de los escenarios y que la sensación colectiva sea de victoria. Pero así ha sido la carrera del combo guipuzcoano a lo largo de estos casi 30 años de trayectoria, y quizá el secreto de estar hoy aquí, cuyo éxito siempre estuvo en el reconocimiento de su propia escena; bandas, público y el tejido que los une.

Es por ello que el sitio elegido para esta cita no fuera otro que Bonberenea (Tolosa), referente en el circuito autogestionado de Euskadi y tan familiar para la banda que incluso grabaron un par de discos allí. Todo un símbolo de agradecimiento mutuo en otra fecha especial para el lugar, habiendo cumplido 28 años al pie del cañón. Algo impensable para este tipo de espacios en los tiempos que corren. Como aquél que escapa de las celebraciones espectaculares y prefiere hacerlo junto a los suyos, se trató de un adiós sincero, rodeado de amigos y en el que los pequeños detalles marcaron la diferencia. Desde el catering previo, al que fuimos invitados, hasta que cesó la música en las más de dos horas de descarga, todo estuvo impregnado por un aire de cercanía y gratitud.

Foto: Eider Iturriaga

Nos despedimos de un grupo esencial en aquel cambio de siglo, cuyas coordenadas cercanas a bandas como Machine Head, Sepultura, Slayer, Korn o Napalm Death (con todas ellas tuvieron el placer de compartir escenario) supieron ir moldeándose en sus siete trabajos posteriores. De hecho es en directo, su hábitat natural, donde todos ellos se funden sin distinción y consiguen definir a Eraso! en plenitud. Con ‘Gure Bizitza’, ‘Sasiak Zainetan Hasiak’ o ‘Aldeginda’ retrocedimos hasta allí de entrada, para hacer un retrospectivo viaje inverso y llegar a las quebradas notas de ‘Inoren Lurretan’.

Foto: Eider Iturriaga

Otro de los secretos de la banda ha sido el respeto que fue ganándose en la escena a lo largo de los años, sin hacer nada diferente ni pretenderlo, tampoco disfrazándose de algo que no son, simplemente siendo ellos mismos. Bastaba con echar un ojo alrededor y ver la cantidad de bandas euskaldunas que quisieron acompañar al cuarteto en este día tan especial. Muchas otras lo hicieron en el escenario, mano a mano, casi más en el papel de fans que como compañeros de fatigas. Desde coetáneos como Matxet (Naizpresidente), que recordó sus orígenes compartidos justo antes de dar su toque esquizofrénico a ‘Zinismoaren Garaipena’, a otros más contemporáneos como Lete (Cobra) y Xabi (Rat-Zinger, Rise To Fall, Sanngre), inyectando sus respectivos estilos a ‘Mutu Bezain Gor Hago’ desde el micro y la batería. Otras como Zalo (Kokein) llevaron la colaboración original de ‘Hodei Beltzak’, del EP Inoren Lurretan, a las tablas en un momento único en directo. Pero si hablamos de recuerdos, los que anudaron alguna que otra garganta fueron sin duda Ander y Amaiur, recordando a través de un par de canciones cada uno, sendos pasos por la banda. Un puesto, el de bajista, único en rotar dentro de la formación. Siento ser redundante, pero creo que esta estabilidad y la buena sintonía de sus miembros también fueron claves en su dilatada trayectoria.

Foto: Eider Iturriaga

Por último está la relación con el público. Más numeroso en algunas épocas de su carrera, más discreto en otras, ha sido siempre el eje sobre el que giró una banda agradecida. Esa conexión fue la protagonista de un último bloque tan sentido y emocionante como extremadamente liberador. ‘Oroitzapenak’, perfecto resumen de todo lo vivido en esta gira de despedida, dio paso a un pequeño flashback en el que cada uno tuvo su momento para verse reflejado. Ya fuera en la primera etapa, con ‘Erantzunik Gabe’, ‘Zein Gogorra’ o ‘Joan Etorriak’ (¡qué bien le ha sentado el paso del tiempo a un disco como Oraina Eta Geroa!) como instantáneas necesarias, o en momentos más emotivos como ‘Altzairuzko Taupadak’, ‘Gertaerak’ o ‘Aurrera’, donde vimos pasar el final justo delante de nuestros ojos. Vidriosos los suyos, vidriosos los nuestros. Por siempre Eraso!.

JORGE AZCONA