FECHA: 3 DE OCTUBRE DE 2025
LUGAR: LA RIVIERA (MADRID)
PROMOTOR: INVERFEST

Tal vez sea porque su irrupción no fue tan inmediata hasta ya pasados unos años desde su fundación, pero supongo que no debo ser el único que ha alucinado al ver que en este 2025 nuestros queridos Angelus Apatrida cumplían un cuarto de siglo. 25 años en los que cualquiera diría que ya han hecho y conseguido todo lo que una banda de metal de nuestro país pueda aspirar.

Desde luego, solo ellos sabrán todos los sacrificios que habrán tenido que asumir para llegar a dónde se encuentran actualmente, posicionados con uno de los nombres más potentes a nivel internacional dentro del thrash metal. Pero viendo su mentalidad casi militar de estar constantemente en movimiento, sea girando o grabando discazos uno detrás de otro como si nada, la sensación que siguen transmitiendo los de Albacete es que sus ganas de seguir adelante no han disminuido lo más mínimo. Que además la formación se haya mantenido casi inalterable durante toda su carrera (Guillermo Izquierdo a la voz y guitarra, su hermano Jose al bajo, David Álvarez a la otra guitarra y Victor Valera tras la batería), dice mucho del compromiso total para que Angelus sea su modus vivendi.

Para celebrar semejante efeméride, decidieron acometer los dos conciertos propios más grandes que hayan ofrecido en toda su carrera. La primera de las citas tendría lugar en Madrid (el próximo 25 de octubre le llegará el turno a Barcelona en la grande de Razzmatazz junto a Terminal Violence y White Demon), acompañados por una invitadas que no hacían más que redondear el cartel.

Foto Bala: Blanca Gemma Fuerte

Y es que viendo como desplegaron todo su set al completo, quedó claro que Bala no eran meras comparsas en La Riviera. Emocionadas por poder tocar en una sala dónde tantas veces han asistido como público, Anxela y Violeta salieron a hacer lo suyo, que no es otra cosa que repartir caña con esa mezcolanza ya patentada que aúna stoner, grunge y punk a partes iguales. Siempre he comentado que, hasta la fecha, nunca me habían terminado de convencer en directo, pero debo decir que (salvando algunos problemas técnicos en la guitarra), esta vez fue seguramente la mejor de todas la que he podido presenciar.

Foto Bala: Blanca Gemma Fuerte

Al contrario que en otras ocasiones, el sonido estuvo lo suficientemente bien nivelado para que trallazos como ‘Equivocarme’, ‘Omertá’, ‘Verde’ o ‘Inmutable’ petaran bien duro. No es novedad a estas alturas, pero no deja de impresionar el ver a dos chicas metiendo una zurra endemoniada mientras le dan un repaso a lo jodido que está al mundo, al tiempo que te parten en dos con los riffacos de ‘Prisas’ y ‘Quieres Entrar’. Por suerte, como bien nos recordaron en ‘Selva’, “no todo está perdido”, aunque cada vez cueste más creerlo viendo el panorama general. Lo que no se perdieron fueron las ganas de seguir arremetiendo con su inevitable versión del ‘Territorial Pissings’ de Nirvana, ‘Agitar’ y esa ‘Humo’ que siempre echa el cierre a sus directos. No bajó Anxela a la pista para la parte final del tema como suele ser norma, pero no fue necesario para que el dúo se llevara una cariñosa ovación por parte de toda la sala.

Foto Angelus Apatrida: Blanca Gemma Fuerte

No era la primera vez que los manchegos tomaban el escenario de La Riviera. Ya lo habían hecho tiempo atrás abriendo para Slayer y Megadeth y durante la pandemia con el público sentado. Recuerdo especialmente aquel concierto como una experiencia bastante desalentadora. Nada tendría que ver la noche del viernes con aquella, pues desde que arrancaran con ‘Clockwork’ salieron dispuestos a liarla. Viendo la reacción del respetable, el cual no tardó en poner el circle pit a funcionar, se notaba que había ganas. Por muchas veces que les hayamos vistos en festivales o recintos más reducidos, la energía que transmiten Angelus Apatrida siempre es contagiosa.

Foto Angelus Apatrida: Blanca Gemma Fuerte

Sorprendentemente, un corte tan épico y especial como ‘To Whom It May Concern’ madrugó para ser la segunda en un setlist que se extendería a lo largo de dos horas. Poco importaba, ya que el grupo había metido la quinta marcha y no iba a frenar. Mientras iban soltando bombas habituales como  ‘Indoctrinate’ (mortal ese cambio de ritmo final), ‘Of Men And Tyrants’, ‘We Stand Alone’, ‘End Man’ o ‘One Of Us’, fueron rebuscando entre su discografía para traer de vuelta a la vida algunos títulos que llevaban años sin interpretar. Se remontaron hasta su álbum de debut Evil Unleashed de 2006 para recuperar una ‘The Thornmaker’ para gloria de quienes les hayan seguido desde sus tiernos inicios. También tuvimos la suerte de cazar una de las piezas más demandadas por la afición, la que podríamos considerar como su “balada” por excelencia: ‘Farewell’, dedicada a un amigo de la banda fallecido hace años.

Foto Angelus Apatrida: Blanca Gemma Fuerte

Iba avanzando la noche y se sucedían los regalitos (‘Free Your Soul’ y ‘Versus The World’ fueron otros brindis al pasado), mientras el cuarteto aceleraba el paso con ‘Violent Dawn’ y ‘Give ‘Em War’, que tampoco podían faltar en el repertorio. Cualquiera de ellas exhibió la maestría ya adquirida después de tantos años con la que Guillermo y David ejecutan cada punteo en sus Jackson, por muy intrincado que este sea. Lo que no es habitual es verles con escenografía especial para la ocasión y, a pesar de que fue el único capricho de la noche, sacar una guillotina a escena para anunciar la clásica ‘Sharpen The Guillotine’ (una de sus canciones definitivas) tuvo su gracia. “Una para Netanyahu”, pedía Guillermo. Su compromiso viene de lejos y no dudaron en mostrar la bandera Palestina. Un gesto siempre necesario y bienvenido.

Tras echarse la foto de rigor, remataron la faena con ese ejercicio de puro metal old school llamado ‘Thrash Attack’ (como se nota que siempre les han chiflado Megadeth) y ‘You Are Next’ con la que se despidieron hasta la siguiente. Sabiendo de su constancia, seguro que no tardará en llegar. ¡Por otros 25 años más!

GONZALO PUEBLA