Provocó tal big bang el fallecimiento de Eduardo Benavente, que hasta hace poco no se ha reconocido todos los músicos que estaban a su alrededor en Parálisis Permanente, y de estos, nadie más importante que Ana Curra.
Ya está revitalizada como se merecía su figura, gracias a sus directos y su vuelta a la escena, aparte del libro de conversaciones que sacó con Sara Morales. No fue así a mediados de los ochenta. Veranos duros intentando marcar el proyecto Seres Vacíos que inició a instancias de Benavente. Tres grandes singles y el vacío. Hasta que sacó su primer disco en solitario, en pleno 1987, el mismo año que The Cure publicaron el doble Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me y los Sisters of Mercy que poseían de bajista a Patricia Morrison el Floodland.
Es el disco de Ana Curra un intento de quitarse la argolla pretérita de la tristeza, un álbum que se escucha como se presenta la portada. Colorista, vital, morboso, lleno de brío y también de ciudad. Aún así hay vestigios siniestros aquí y allá, arreglos que remiten de manera sutil la pulsión post punk pretérita de la artista, o ciertas estructuras. ‘Crimen Perfecto’ en su urgencia punk siniestra. ‘Pájaros De Mal Agüero’ con esos gemidos que piden ayuda y esas guitarras tan incisivas. Podía haber pasado perfectamente por una canción de recopilatorio gótico, si los anglosajones tuvieran más oídos para escuchar lo que pasa fuera de sus tierras. ‘Soñé Que No Hay Sol’, el tema final, transita en la melancolía en su interpretación y letra. Tanto en estos tres temas igual que en los restantes su voz se muestra prístina, bella como el amanecer tras una noche de amor bonito, porque hasta en el amor hay que diferenciar entre lo feo y lo bonito. Teniendo en cuenta su maestría en el piano, todos los músicos que aparecen en el disco hacen una buena labor, aportando para la canción, no el lucimiento. La producción sí ha quedado un poco anclada a su época.
Si en El Acto hubo versión de Stooges y Bowie, aquí se versionea a Edith Piaff adaptándola al castellano en ‘Rien de Rien’ y los propios Parálisis. Una adaptación al idioma de Cernuda, la de Curra, que juega con la ironía del final de los días de la nueva ola madrileña y cierto falso optimismo. ‘Unidos’ no supera la original, aunque dudo que esa fuera la intención. La renueva hacia unos sonidos menos oscuros sin perder la esencia. Recordar que ‘Unidos’ fue el primer single de Parálisis Permanente y Ana Curra aún no estaba volcada al cien por cien en el proyecto. De hecho, en esa canción no participó. No se la puede acusar de ego, sino simplemente darle otra variación a un tema atemporal, da igual con qué arreglos o instrumentos lo toques.
‘Amor, Odio’ y ‘Santo Y Diablo’ fluyen demostrando la versatilidad de Curra. Si alguien dudó alguna vez por sexismo de su poder compositivo, este disco es una respuesta contundente. Salvo un tema compuesto musicalmente por Sabino Méndez y algún otro en que hay coautor, la mayoría está creado e imaginado por ella. Estando descatalogado desde el lejano 1987, esta reedición es una grata oportunidad para quienes quieran ir más allá de lo que se conoce de Ana Curra. En vinilo de color azul claro y cedé.
IGNACIO REYO









