Inicio Críticas de Discos WORMORT – ‘Hiss’

WORMORT – ‘Hiss’

Extienden sus tentáculos estilísticos y ofrecen un álbum excelente, sorprendente, variado y experimental.

Singapur… es pensar en Singapur y pensar en manufactura barata, riqueza y un país del sureste asiático perfecto para pasar unos días de vacaciones exóticas mientras esperas para ir a alguna isla aún más exótica a disfrutar de un paisaje y playas paradisíacas desconocidas para ti.

Si eres amante del metal extremo, especialmente del grindcore, sabrás que hay una escena interesante, y que hay un grupo, Wormrot, que en la escena se les puede colocar la etiqueta de culto desde, su aclamado en 2016, Voices.

Grindcore de muchos kilates que hace sobresalir en una escena poco proclive a las sorpresas, ni novedades en el sonido rupestre y primitivo, más allá de las incursiones más pesadas de los últimos Napalm Death.

Si Voices fue un ejercicio de estilo, brutalidad y con poco margen a la sorpresa en los 20 minutos que dura, este Hiss abre la paleta del grupo y los consolida como una banda a seguir sí o sí. Lástima que el vocalista anunció su renuncia a la banda el pasado mayo por motivos de salud mental. Una pérdida que el grupo, supongo, irá asumiendo con el paso del tiempo y que por lo que parece no les hace renunciar a seguir dándonos cera de la buena.

Meterte en Hiss es sumergirte, tal y como sugiere esa magnífica portada, en 42 minutos de frenesí y locura guitarrera en la que Wormrot despliegan todo lo mejor que tienen que ofrecer al mundo. con influencias que van del hardcore al post metal pasando por algún detalle avantgarde. Un trabajo en el que destacan las voces casi esquizoides, con espacio para voces limpias (en escasas ocasiones), y una manera de atacar los instrumentos enérgica y radical.

Tienes voces dobladas y limpias al estilo de los Fear Factory de Demanufacture en ‘Broken Maze’, esos toques de hardcore crossover de ‘Behind Closed Doors’ o ramalazos de Refused en ‘Your Dystopian Hell’. También, se adentran en ritmos y sonidos tribales en ‘Pale Moonlight’ que en realidad sirven de interludio a la algo más pesada ‘Seizures’. Tienes esos coros y giros a la voz a lo Suicidal Tendencies en ‘Voicless Choir’ o ’Sea of Disease’ que avanza lenta y paulatinamente hacia una explosión final

Pero por encima de todas ellas querría poner el acento en dos piezas que se salen más del guión del disco, en la que incorporan elementos avantgarde en forma de violines disonantes de lo más enloquecedores. ‘Grieve’ es una joya y la final ‘Glass Shards’, en la que se acumula todo lo que puedes encontrar en el disco, en cuyos 4 minutos (la canción más larga del disco) hay violines, pero también un breve escarceo con el black y un fundido que liga directamente con el inicio del disco, en el que siguiendo con la parábola de la portada, emerges de las profundidades del mundo hostil que describe el disco.

Un álbum mayúsculo que va directo a la lista de lo mejor del año, punto pelota.

JOAN CALDERON

Reseña
Wormrot
9
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