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UADA – ‘Djinn’

Forzado, falto de garra y demasiado complaciente con la nueva escuela.

Uada no han inventado nada, y aunque su tercer álbum presenta novedades importantes, siguen sin hacerlo. Es más, todas las modificaciones aportadas en Djinn parecen ir en la dirección contraria de lo que esperaba de ellos. Les ha valido para una portada en Decibel y el aplauso de muchísima peña, pero mucho me temo que su camino y el del público black puro y duro ha empezado a bifurcarse… ya veremos si de forma irremediable.

Para ponernos en antecedentes, podríamos decir que tras Mgła y Batushka, Uada eran los mejor posicionados para capitanear esta nueva hornada de black melódico encapuchado con ciertos tintes de moda. Apenas seis años de carrera, dos álbumes muy bien recibidos que les han servido para patearse medio globo, y ahora un Djinn que debía ser la guinda del pastel.

Qué sorpresa la mía cuando se abre la caja de los truenos con el tema homónimo. Su sonoridad apunta a endeble modernada, parece enraizarse en mucho del post que se consume actualmente. Tiene sus momentos, pero algunos segmentos aburren y los coros me parecen ridículos.

‘The Great Mirage’ lo intenta, pero acaba por dejarme más frío que la ñoña programación de TV3, y con ella llegamos al largo ecuador del disco: una ‘No Place Here’ de más de 13 minutos y medio. Tampoco diría que es un tema redondo, ni por asomo, pero sí está muy elaborado y contiene por fin retazos que conectan conmigo, algo que logra alcanzarme las entrañas.

En ‘In The Abscence Of Matter’ puedes atisbar bastante de esos Uada de no hace tanto, de los que encadenaban canciones y canciones a un ritmo trepidante, pero también vuelve a abusar de los parones y las guitarras casi infantiles. Eso por no decir que la alargan de manera artificial.

Pasemos de su intro a lo Dream Theater y reconozcamos que ‘Forestless’ está entre lo mejorcito y más afilado de este plástico. Para terminar, un tema que va incluso más allá que ‘No Place Here’ en cuanto a duración se refiere, una ‘Between Two Worlds’ que una vez más contiene elementos que me atraen y otros tantos que se me atragantan sobremanera.

Este trabajo lo veo forzado, falto de garra y demasiado complaciente con la nueva escuela, así de sencillo. Los estadounidenses tocan de la leche, pero sus aspiraciones no deberían notarse tanto.

Veremos cómo evolucionan en próximos envites, pero al menos para servidor, esto no pinta bien.

PAU NAVARRA